Nuestro vuelo salía a las 15:45, vuelo directo Madrid – Cairo con Egyptair. Qué decir de esta pésima compañía, poco la verdad. Como ya he comentado antes los retrasos deben ser su norma diaria, comida mediocre y el trato del personal del avión más bien seco.
Salimos de casa con bastante tiempo para llegar al aeropuerto sin problemas. Era agosto y no sabíamos que nos podíamos encontrar debido a las distintas huelgas (que ya empiezan a ser normales en esta época del año) y controles. Estando en la fila para hacer el embarque nos empezamos a inquietar porque se escuchan conversaciones indicando que han vendido más asientos del os que tienen y algunos los han duplicado. Nosotros tenemos suerte, los nuestros están intactos, somos dos y nos ha tocado asientos separados por el pasillo. Después de estar sentados casi una hora, el avión despega. Muchos de los pasajeros están bastante preocupados ya que han de coger otros vuelos para llegar a su destino final y no están seguros de que puedan conseguirlo.
Aterrizamos a eso de las 21:00, imaginaros el correr de los pasajeros que iban a perder sus otros vuelos. Nosotros, con la tranquilidad de haber llegado al destino, nos dirigimos al control de pasaportes para después recoger las maletas.
Una vez con los pies en la tierra y justo antes del control de pasaportes, vimos que había tres stands de bancos locales egipcios para sacar la visa. Nos pusimos en el que menos fila había, cuando nos tocó pagamos la visa, nos ponen el sello y nos dirigimos hacia el control de pasaportes.
Llegamos a la sala de recogida de equipaje, es un poco extraña ya que había hasta chóferes o guía que te esperan allí mismo. Mientras salían nuestras maletas me acerqué a uno de los puestos de telefonía que había y cogí una SIM de 15 Gb sin llamadas, por eso de estar conectados y demás
En cuanto conecté la SIM ya tenía mensajes de Ahmed preguntándome que tal había ido el vuelo e indicándome donde estaría su representante esperando para llevarnos al hotel. Ahmed siempre estaba en todo y muy pendiente de las diferentes llegadas y salidas a los destinos del viaje.
Salimos siguiendo las indicaciones de Ahmed y allí estaba Katia, la representante de Batran Tours, argentina que llevaba allí trabajando más de tres años con Ahmed. De camino al hotel fuimos charlando acerca del país, su cultura, su experiencia personal en Egipto. El viaje en coche hasta el hotel se nos hace muy ameno, aunque tardamos un poco ya que hay mucho tráfico. Lo primero que más nos llama la atención es lo caótico que es todo, no hay orden en el tráfico ni en las construcciones. Muchas de ellas parece que están sin terminar o que les ha caído una bomba, las fachadas muy sobrias sin color, todas de un marrón muy apagado. Las azoteas con grandes columnas para seguir construyendo en el futuro, aunque es una ciudad muy bulliciosa y llena de vida, parece que está a medio terminar!!! Pero todo eso me fascina, no puedo ni pestañear, observando todo asombrado e ilusionado.
Hay que tener en cuenta que El Cairo tiene una población de unos 35.000.000 de personas (según uno de nuestros guías) en una superficie más pequeña que la ciudad de Madrid. Según Google Cairo 453 km² y 604,45 km².
Llegamos a nuestro maravilloso hotel Fairmont Nile City Hotel, la seguridad extrema, antes de llegar al acceso propio del hotel nos paran una pareja de la policía con perros para revisar el vehículo. Luego te dejan pasar al recinto donde se encuentra el hall. Allí nos bajamos, y nos estaba esperando Ahmed, que por fin le conocemos. El hotel nos deja impresionados, la verdad. Tiene un hall de 6 plantas, con cuatro restaurantes, acceso a un mall que tiene en ambos laterales con tiendas y más restaurantes …
Ahmed nos cuenta como va a ser nuestro viaje y lo que vamos a ver, también nos ofrece muchos consejos. Al final acabamos hablando los cuatro, hasta ya entrada la madrugada, sobre el país y sus costumbres.
Ya, pasadas las 00:30, se despiden Ahmed y Katia para que podamos subir a la habitación para descansar. Fijaos cuanta es la preocupación que nos indica que no se marchará del hotel hasta que no le confirmemos que estamos conformes con la habitación. La habitación, en la planta 18, nos deja boquiabiertos y las vistas prometen, avisamos a Ahmed de que todo nos gusta mucho
Una habitación muy amplia con una cama gigante. El baño con todos los detalles, ducha y bañera, con una ventana que da a la habitación. Desde luego la habitación es de película.
Ahora toca descansar, no sin nervios. Sin darnos cuenta ya ha empezado nuestro viaje por Egipto!!!!

