Hemos dormido 9 horas del tirón. Menos mal que nos vinimos ayer, despertarnos otra vez en Amajambere hubiera sido descorazonador. Aquí en cambio ha amanecido despejado y con sol... por poco tiempo eso sí.
El desayuno sin prisa mientras hablábamos con la dueña del Lodge y tirando fotos a algunos pájaros mañaneros. Tras marear un poco por el jardín, en el que había incluso un huerto de piñas, hemos recogido y nos hemos encaminado hacia el siguiente punto, el lago Mburo.

Lo que parecía que, según Google, iba a ser una hora de desplazamiento ha resultado en echar la mañana. Primero porque por el camino nos hemos encontrado una águila espectacular y me he parado a fotografiarla a gusto. Luego porque ha empezado a diluviar como si no hubiera mañana. El problema ha sido que para coger el desvío a Lago Mburo hemos tomado el camino que va directo al alojamiento que teníamos para hoy. Con toda la lluvia de la mañana estaba totalmente inundado. Hemos hecho tres cruces de agua, verificando la profundidad andando y viendo que me llegaba el agua a media pantorrilla. El último cruce, a 3 kilómetros del alojamiento, no me la he querido jugar. He bajado y el agua me llegaba por la rodilla y el criterio es media pantorrilla. Asi que hemos tenido que dar la vuelta lo que nos ha llevado una hora y media por una carretera algo más decente pasando por múltiples pueblos en los que parece que no se sorprenden tanto de vernos.


Por fin hemos llegado a la puerta del lago Mburo pasadas las 12 del mediodía. Los hombres super majos me dicen que para llegar a nuestro alojamiento solo hay un cruce de agua gordo. Yo ya me veía volviendo al alojamiento de anoche. El hombre me ha insistido en que nuestro coche lo podía hacer asi que, tras pasar por caja, nos hemos metido en el parque. Efectivamente había una especie de rio de unos 20 metros de ancho, el agua me llegaba todo el tramo algo por encima de la pantorrilla. Muy lento, muy lento lo hemos cruzado sin problema, con un sol ahora abrasador y por lo menos 35 grados de calor. Lo del clima en Uganda es tremendo.
Lago Mburo es un parque nacional en el que apenas hay depredadores. Predominan sobre todo herbívoros en forma de varias clases de antílopes, cebras, búfalos, jirafas, etc. El camino hasta el alojamiento hemos visto muchísima vida. Es cierto que no está la posibilidad de ver leones o elefantes, pero se agradece ir encontrándote tanta vida.

A las 14 estábamos en el alojamiento de hoy. Leopard resto camp. Tiene ambiente tipo hostal. El lugar está bastante chulo y la habitación es rollo tienda con aseo exterior individual sin mucho lujo. Nos han hecho pasta para comer y por la tarde hemos dado otra vuelta por el parque hasta llegar al lago. El lago en sí merece la pena. Hay mucho mono, facoceros pastando, hipopótamos, Águilas pescadoras y martín pescador. Tiene un bar en el que nos hemos echado una caña viendo como los monos se metían dentro a coger granos de arroz de la mesa de al lado sin ninguna vergüenza.



Ya atardeciendo hemos vuelto para el alojamiento recorriendo el parque. Se ha quedado un día bonito con su toque de aventura por el coche y un safari resultón del que tenía pocas esperanzas.