A las 07:00 nos despertamos.
Había llovido toda la noche, pero al menos había amanecido sin lluvias y con buen clima.
Desayunamos y retomamos la navegación en dirección a la segunda estación, Pondok Tanggui.

Llegamos y de camino alucinamos con el tamaño de las hormigas que allí hay. Son gigantes!!
Llegamos a la plataforma y nuevamente la alimentación de los orangutanes. No hay palabras para describir como van llegando al lugar por los árboles y vas viendo como bajan para comer.

Estando allí un guía encontró una tarántula con un huevo en cuyo interior estaban sus crías. Pues allí que fuimos a verla.

De vuelta nos mostraron helechos, plantas carnívoras...

Por el camino de regreso pudimos ver un narigudo con su bebé. Increíble de ver.

Llegamos al klotok y nos esperaban con toallas frescas, coca colas y snacks. La verdad que el trato recibido fue genial.
Iniciamos la navegación en dirección a la tercera estación.
Esta vez sí pudimos ver muchos narigudos. Cierto es que al no parar y estar en movimiento no podía captarlos con la cámara como yo hubiese querido. Igualmente la experiencia era fantástica.

En un punto concreto el río se volvió totalmente negro y entonces llegamos al lugar de desembarque de la tercera estación, Camp Leakey.


Allí comimos y esperamos hasta la hora de la comida de los orangutanes.
Esperando pudimos ver como los macacos saltaban a bordo de los klotoks y robaban bananas.
Un espectáculo gracioso.
Bajamos del klotok y nuevamente alimentación de los orangutanes.
Esta vez costó mucho tiempo que los animales acudiesen. Debían estar desganados, porque el ranger se tiró muchísimo tiempo llamándolos.
Cierto es que estuvimos más que entretenidos con un jibón que se encontraba en lo alto de un árbol y que bajaba con mucho cuidado para robar la comida que los ranger depositaban para los orangutanes. Era un show verlo. Jajajaja.
Finalmente varios de los orangutanes se animaron a venir y pudimos ver por última vez a esta especie semisalvaje.

Regresamos por el camino hacia el klotok y por un puente de madera empezaron a caminar junto a nosotros una cantidad considerable de macacos.
Uno de ellos empezó a acercarse en exceso a mí y a mirarme raramente, hasta que me percaté que no tenía idea buena. Me vio como llevaba en la mano una mochilita de colores de mi hija y se ve que le había gustado. Menos mal que me di cuenta a tiempo.
Ya en el klotok pudimos ver un ave llamada Martín Pescador.
Nuestro guía que con helechos había hecho unas pulseras, regaló a las niñas un recuerdo que guardarán con mucho cariño.

Anocheció y entonces la plaga bíblica de los insectos hizo aparición.
Infinidad de insectos a nuestro alrededor.
No pudimos prácticamente ni cenar. Miles y miles de insectos. En los platos, sobre nosotros, en las camas...
Nos duchamos rodeados de bichos.
Nos cambiaron las sábanas, nos pusieron las mosquiteras y dormimos intranquilos de tanto bicho.
Esa noche, no sé qué animal sería, pero en la orilla escuchamos rugidos extraños y movimiento muy cerca de nosotros. La verdad que me dio respeto incluso.