Día 8.
No madrugamos en exceso puesto que teníamos un par de horas hasta Windhoek y teníamos que devolver el coche a las 16h.
Sobre las 12h llegamos al APS Guesthouse, el hotel que teníamos para esa noche. Nos costó 50€ (1000 N$). No estaba mal del todo, pero las cortinas no cerraban bien y al estar al lado de la piscina, todo el que pasaba veía el interior de la habitación.
Fuimos a Africa on Wheels a devolver el coche, pasando antes por la gasolinera.
El chico que nos puso gasolina nos preguntó que dónde íbamos después. Al decirle que devolvíamos el coche y que era nuestro último día en Namibia, nos preguntó si nos había sobrado comida Al decirle que sí, se la dimos, y todos los trabajadores de la gasolinera se acercaron corriendo pusieron sus manos para que les diésemos lo que teníamos de comer. Esto nos sorprendió bastante, pues no nos imaginamos que gente con un trabajo más o menos estable tuviese esos niveles de necesidad en Namibia.
Devolvimos el coche y nos acercamos a Namibia Craft Market, un edificio lleno de tiendas con estatuas de madera, pinturas, ropas… Estaba lógicamente lleno de turistas. Los precios no eran desorbitados pero no compramos nada.
Por si alguien quiere saber cuánto nos costó el coche en términos de consumo, hicimos 2600km en estos días, con un consumo medio de 10,5l/100km y el diésel estaba a casi 1€/l, costándonos unos 292€.
Por la noche fuimos a cenar al Joe’s Beerhouse. Pedimos el plato con carnes de cebra, kudu, springbok, oryx y cocodrilo (que al no haber nos pusieron pollo, que tiene el mismo sabor) y maté así el gusanillo que tenía por probar estas carnes. La verdad es que bastante sin más, salvo el kudu que tenía un sabor un poco diferente el resto era como ternera.
No era barato (tampoco caro), nos costó 26,1€. Eso sí, la decoración del restaurante es espectacular y los detalles que tiene por todo el local también.
Para ir y volver al restaurante nos descargamos la aplicación LEFA (como Uber). Se necesita un número de teléfono local, pero merece la pena porque los trayectos son muy baratos, lo máximo que pagamos fueron 5 €.
Día 9.
Hoy teníamos el vuelo a Victoria Falls.
El vuelo nos costó 152,5€ con Eurowings. Para llegar al aeropuerto nos pedían de 350-480 N$ por cabeza. Teníamos que salir a las 6 de la mañana. Nos parecía excesivo este precio así que contactamos la noche anterior con un par de conductores de la app LEFA y uno de ellos acabó accediendo a llevarnos a los dos por 400 N$.
Fuimos con tiempo al vuelo, y el avión que teníamos que coger se retrasó una media hora. Además, el mostrador de check in, por un problema de WIFI estuvo como 30’ sin poder sacar tarjetas de embarque. El control de seguridad lo pasamos bastante rápido.
Una vez en VF (Victoria Falls), estuvimos esperando un buen rato (1h15’ aprox) para pasar el control de inmigración.
Aquí recalcar que en internet pone que se puede pagar con tarjeta, pero justo ese día (que casualidad) no les iban los datáfonos.
Tuvimos que pagar en euros, y el cambio que te hacen es el mismo que dólares. El visado son 30$ y nos cobraron 30€, así que perdimos algo de dinero.
Teníamos contratada una transfer con el hotel por 30$ porque no había forma de llegar del aeropuerto a la ciudad, que está a 30’. Había intentado descargarme una app local tipo Uber pero me pedían numero local y al no tenerlo no me pude dar de alta. No la volví a usar (y no recuerdo el nombre pero el logo era negro y amarillo, una H si no recuerdo mal), por lo que no sé si funciona. Los taxis en VF son caros. En general es todo carísimo, es una burbuja para turistas y es todo muy caro.
Nos llevó a Livingstone Lodge, donde pasaríamos las dos noches siguientes.
Nos costó 51,43€ las dos noches para dos personas.
El hotel sin más, la habitación Ok y el baño regular. No tenía mampara la ducha, solo una cortina y al ducharse se mojaba todo.
En esta parte del viaje se unieron dos amigos que se alojaban en el hotel. No tuvieron agua caliente en su habitación ninguno de los dos días. Nosotros si la tuvimos.
El desayuno estaba bastante bueno.
Fuimos a comer a un restaurante al lado del hotel llamado Reynardo’s. La comida nos costó 30$. Intentamos pagar con tarjeta. En Zimbabue la tarjeta Revolut no funciona (eso nos dijeron e intentamos usarla varias veces y no pudimos) por lo que pagamos en efectivo con euros (no llevábamos dólares) y nos volvieron a hacer la del cambio, nos devolvieron 10$ en lugar de 12$.
El siguiente objetivo era conseguir dinero en un cajero. Bajamos andando al pueblo y nos fuimos a un cajero. El que menos comisión se llevaba era 5$. Como íbamos a estar solo 2 días sacamos 100$. Al salir del cajero, pasamos por una calle llena de taxis.
Ahí negociamos el precio de la transfer al aeropuerto con uno de los taxistas que había. Conseguimos que nos la dejase en 20€ pero le dijimos que le confirmaríamos al día siguiente.
El Livingstone Lodge tiene un “acuerdo” con un hombre que es el que hace de taxista, e intenta monopolizar todos los viajes que haces con la excusa de que viajar con él es seguro, cuando en VF no hay ningún tipo de problema (incluso andar por la calle de noche). Al ver que había alguien con más calle que él, y que le cuestionamos sus precios, decidió bajarnos la transfer de vuelta y todos los precios que nos había dado a distintos lugares de la ciudad, eso sí, todo el rato diciendo que ese precio era un “disaster”.
Por la tarde fuimos a ver un mercadillo con 14 tiendas de figuras de madera y piedra, pinturas, cosas para la casa, etc., que se encontraba cerca del parque nacional de las cataratas. No compramos nada y antes de volver al hotel, reservamos en el Three Monkeys, restaurante que nos había recomendado gente tanto de España como de allí.
Volvimos al hotel a ducharnos y a esperar a nuestros amigos. El taxi nos costó 5$ (lo acabaríamos consiguiendo al día siguiente por 4$), cuando inicialmente nos pedían 10. Estábamos a unos 8 minutos en coche del hotel, por lo que los precios son completamente europeos.
La cena en el Three Monkeys, hamburguesas y pizzas, nos costó 71,17€ (4 personas). Aquí sí pudimos pagar con tarjeta.