Me levanto temprano y bastante excitado por lo que se viene hoy: la visita al
Parque Nacional de Coiba.
Desayuno a primera hora en el hostel, cojo mis cosas y me voy a la oficina de la empresa con la que he contratado, que está a 2 minutos andando: Watching Dolphins Coiba. El día está nublado, y aviso que lloverá más de un momento a lo largo del día. Pero no nos impedirá realizar las actividades.
Tras el pago, nos probamos el material con el que haremos snorkel: las aletas y las gafas. Nos dan el que más nos conviene por características físicas y salimos hacia el puerto, que está a menos de 5 minutos, en la playa de Santa Catalina. Subimos a la barca desde la playa, con lo cual tienes que saltar un poquito, pero nada imposible. Únicamente es dificultoso para la gente con problemas de movilidad.
Nos espera un trayecto en barca de casi 90 minutos hasta la primera. En medio, pero, avistamos crías de ballenas jorobadas y nos paramos a su alrededor para contemplarlas. Son criadas en estas latitudes porque no hay depredadores y luego bajan hacia el sur. Fascinante el espectáculo, al cual le dedicamos el tiempo que se merecen. En este sentido, recomiendo Watching Dolphins para la excursión ya que, cuando ven un animal, dejan espacio en el itinerario para admirarlo y disfrutar de la naturaleza en todo su esplendor.
Llegamos a la primera de las cinco paradas que realizaremos a lo largo del día: isla Cocos. En la playa de esa isla nos ponemos el equipo y nos metemos en el agua para hacer la primera de las 3 sesiones de snorkel. Es solamente entrar dentro, poner la cabeza bajo el agua y ver un espiral infinito de peces de colores, algunas especies que jamás había visto, alguna que otra tortuga, e incluso tiburones pequeños. Damos la vuelta a la isla nadando y contemplando toda la riqueza de la fauna que, sinceramente, me atrapa por completo. Jorge, nuestro guía, nos toma fotos bajo el agua con su cámara (al igual que lo hace con los animales), así que no tienes que preocuparte por ello. Luego, al finalizar la excursión en la oficina, las pasará fácilmente a los usuarios de Apple, aunque a los de Android les tocará insistir algo más. El primer snorkel fue, probablemente, el más impresionante del día.
Tras unos 45 minutos, subimos de nuevo al bote y vamos a otro punto para hacer snorkel. Allí nadamos un buen rato y vemos más peces, incluyendo algunas morenas. Disfrutamos mucho, de nuevo. A continuación, subimos a la barca. Ha empezado a llover un poco y vamos hacia Isla Coiba, la central. Allí comemos en el punto habilitado por el Ministerio de Ambiente. Pasta con verduras y algo de carne que, la verdad, entra de fábula. Sigue lloviendo y, al ser temporada de lluvias, muchos senderos de Isla Coiba están cerrados. Solamente podemos subir a un mirador, cuyo camino está pavimentado. Subo yo solo y puedo observar varias islas al frente. Es un paisaje bonito, pero el día no acompaña. Bajo y contemplo la exposición sobre la biodiversidad del lugar, que no ocupa más de 10 minutos. Luego, trato de ir a ver uno de los cocodrilos, pero sin éxito.
Nos vamos al siguiente punto y, desde la barca, vemos como salen de los árboles los monos aulladores de Coiba, una especie autóctona. ¡Ya podrían haber salido antes!
Llegamos a nuestro siguiente destino, el último lugar donde haremos snorkel. Sigue lloviendo. En este punto vemos distintas tortugas, con alguna de las cuales nadamos a su lado un buen rato. Es maravilloso poder experimentar la naturaleza en su esplendor de cerca, pero sin perturbar su espacio.
Al terminar, vamos a Isla Ranchería, nuestra última parada antes de partir. Esta isla, que pertenece a los biólogs del Smithsonian, fue esccenario de varios encuentros del presidente Noriega con Pablo Escobar, de modo que Coiba no ha estado excento de trapicheos varios. En la isla damos un paseo por su playa y admiramos su flora. En un punto, vemos a Tita, un cocodrilo hembra. Otro animal más marcado en el casillero. Como aún nos queda tiempo, voy andando hacia el extremo de la playa, donde paso por los restos de un edificio militar. El tiempo amaina y deja de llover.
Tomamos de nuevo el bote y emprendemos la hora y media de vuelta hasta Santa Catalina. Pero, en medio del trayecto, vemos delfines y nos paramos un buen rato a contemplarlos como juegan y se exhiben ante nosotros. Llegamos a Santa Catalina, no en la playa, sino en un pequeño canal. Bajamos en la arena y andamos hasta la oficina, dondde nos despedimos de Jorge. Nos dice que a los de Android nos mandará las fotos más adelante. TENÉIS QUE INSISTIR.
Sobre Coiba, considero que es de lo más top que he visto en Panamá, por lo cual os invito a incluirlo sin NINGÚN TIPO DE DUDA en vuestros itinerarios a Panamá. 1 día es suficiente para haceros una idea pero, por ejemplo, a mi me hubiera gustado hacer el tour de la prisión de Coiba que algunos operadores ofertan. Me gustaría regresar con Sol para verlo de otro color pero, aun en un día nublado y con algo de lluvia, me ha encantado. Si tenéis que quitar algún día de otro sitio, hacedlo, pero no podéis perderos este impresionante lugar.
Al salir de la oficina, voy a tratar de solucionar un tema del traslado de mañana a Boquete. Había reservado con Shuttle In, empresa en Santa Catalina. Me habían enviado una confirmación, pero en otro sitio vi que mínimo se necesitaban 4 personas para el trayecto. Al no tenerlas todas, voy a la oficina a preguntar. Una guía de las excursiones a Coiba lo pregunta a los responsable y me comenta que para mañana no hay viaje por falta de pasajeros. Suerte que me gusta recomprobar estas cosas, ya que al día siguiente habría estado esperando como un bobo delante de mi hostel. La chica, muy amable, me lleva con otra empresa de transportes:
Transporte Explorer. Me dicen que hay plazas y reservo. Serán 35$ para hacer Santa Catalina-Boquete directo, ahorrándome el tomar 4 buses.
En todo caso, para los traslados preguntad en vuestros hoteles/hostels si organizan. Porque esta empresa era la misma con la que trabajaba mi hostel y podría haberlo contratado directamente en hostel. A veces, incluso ofrecen precios más económicos.
Habiendo solucionado el problema, voy a ducharme a la habitación y a vestirme para cenar. Muchos sitios siguen cerrados, así que como una pizza normal en uno de los pocos locales abiertos. Al terminar, voy al hotel y charlo un poco con un chico flamenco que había venido conmigo a la excursión y una chica ruso-siriana que venía de Bocas del Toro. Al cabo de una hora y media, me voy a hacer la maleta y a descansar. Como cada día, volveremos a madrugar.