Hoy el diario tiene poca chicha. He desayunado pizza, que me sobró ayer, y me he bajado a buscar una fotocopistería para imprimir un par de papeles del trabajo que tengo que enviar. Pasear por esta zona de Panamá es prácticamente como estar en una ciudad europea. Hay una cosa curiosa que ya vi en Boquete y es que, para evitar el pago en negro, la ley obliga al CLIENTE a pedir factura; si a la salida un policía te para y no llevas la factura, pagas un dólar o un porcentaje del valor de la compra, según qué cantidad sea mayor.
Con la gestión del papeleo hecha, me he ido a la terminal de buses y ahí he pillado un bus de 6 horas hasta Metetí. Este bus, a diferencia del de ayer, no era muy cómodo. Al menos no iba lleno.
Una cosa que no entiendo, y que me parece muy fuerte, es el tema de la música. En Changuinola vi lo mismo. No es solo que lleven la música a 200 decibelios, eso es en toda Centroamérica; es que hay una pantalla enorme delante donde ponen el videoclip. Toda la música que ponen es una especie de trap afroamericano en inglés y español con unos videoclips super obscenos donde sale explícitamente sexo, drogas y armas. No es que sea yo una monja, pero es que es escandaloso porque van un montón de niños en el bus, embobados mirando la tele... Llevaba a mi lado una niña indígena preciosa, de unos 4 años como mucho, absorbida por la tele mientras un tipo hace rayas de cocaína con una pistola y una chica en tanga al lado bailando, su madre al lado tan tranquila. Es que esos videoclips en España serían impensables que los pusieran en la tele, sea a la hora que sea. Es tremendamente desagradable tanto por la música como por las imágenes. Las 6 horas de bus así. Quedando dos horas han cambiado a bachatas y al menos los videoclips son más románticos. Yo me he puesto mis cascos, mi YouTube, mi libro y demás y he intentado evadirme. En este viaje voy a hacer como el Che Guevara, pero en vez de "Diarios de una motocicleta", voy a hacer "Diarios de un autobús".
He llegado a Metetí a las 16:30 y ahí me he encontrado con Isaac, mi guía. Afortunadamente, se le ve bastante competente. Hemos estado un rato hablando de los venezolanos; dice que quizá pasemos por un campo de recepción de inmigrantes camino a la harpia. Me ha estado contando sobre las tribus de alrededor y sobre los pájaros. Se le ve como al guía de Corcovado, el típico que le viene al pelo la expresión "sabe más el diablo por viejo que por diablo". Tiene la expresión que se escuchaba mucho en Guatemala, en vez de decir "ojalá", dice "primero Dios".
Después de comer/cenar, me he ido a ducharme y a las 20:30 ya estaba durmiendo. Mañana salimos a las 4 a ver la Harpía. ¡Primero Dios si la miramos! (Otra cosa curiosa: aquí no dicen "ver un pájaro", dicen "mirar". "En esta zona se miran águilas" esto es común también en toda Centroamérica).
Hoy es de los únicos días que no he hecho fotos, solo una del bus chino en el que iba. Ahí donde lo ves, la música la lleva modo discoteca, infernal.