Para desayunar encontramos varios bares en la calle donde pasa el tranvía. En el hotel costaba 9 euros el bufet. Nosotros desayunamos en el Italiana Caffè Venezia, donde tomamos 3 bollos, un café, un zumo y un vaso de leche (12,70€).
Estuvimos valorando si dejabamos las maletas en el hotel, que a diferencia de otros, era gratis o en una consigna. Esta segunda opción nos daba más tiempo para visitar Venecia, así que decidimos esta segunda opción. Las consigna son un negocio en Venecia, nos decantamos por Vaise.it por cercanía a la plaza de Roma, precio (14,50€) y por tener la página en español. No queríamos encontrarnos al llegar a Venecia que no hubiese taquilla, así que la reservamos por internet.
Cerca del hotel para el bus 7E que te lleva a Venecia, se puede pagar con tarjeta en el bus o sacar pases diarios en un parking cercano. El bus cuesta 1,50€ y los vaporetos 9,50€. Si vas a caminar no interesesa sacar el pase diario, nosotros lo sacamos y así movernos en vaporetos. El pase para 24h cuesta 25€, lo sacamos por internet, pero nos encontramos con el problema que había que ir a unos cajeros para sacar el pase en formato papel. Menos mal que encontramos que en el parking Park Costa, que estaba cerca de donde desayunamos, se podía sacar en la máquina del parking.
Nos fuimos a la parada del autobús, cuando llegó a las 10:30, iba hasta los topes. Nos metimos por la puerta de atrás, hacía tiempo que no iba en el bus como sardinas en latas y además con las maletas de mano. No pudimos ni pasar el ticket por la máquina.
Al llegar a Venecia a las 10:50, vimos abierta la oficina de Europcar, pero con la movida que tuvimos con el error de los aeropuertos no quisimos intentar que nos lo cambiaran para cogerlo en Venecia.
Una vez bajamos en Venecia, fuimos a dejar las maletas, solo quedaban dos taquillas libres, es mejor reservar. Nos costó abrir la nuestra, tienes que hacer como si fueras a coger una de ellas, como te han asignado una en concreto, tienes que pedir ese número y dar el código del email. Las instrucciones recibidas no eran nada claras.

Tras ver el puente de Calatrava, nos fuimos a coger el vaporeto, nos equivocamos de parada y cogimos el número 2 en dirección San Marcos pero por fuera del Gran Canal. Para costar 9,50€ ya podía tener aire acondicionado el interior del vaporeto. Otra vez como sardinas en lata, nos tuvimos que ir a la parte de fuera porque dentro no se podía por el calor. Tras 45 minutos, a las 11:55 estabamos en la parada de San Marcos. La ventaja es que puedes ver la Basilica de Santa Maria della Salud desde 270º desde el vaporeto.

Lo primero que nos encontramos fue el puente de los suspiros.

Tras las fotos de rigor, disfrutamos de la fachada del Palacio Ducal y el edificio de la Biblioteca Marciana. Una vez en la plaza San Marcos, pudimos ver la fachada de la basílica con sus mosaicos con la história de como trajeron los restos del santo. En domingo la visita gratuíta a la basílica empezaba a las 14h y tienes que cubrirte los hombros y las rodillas. Con el calor que hacía, nos pareció arcaico que sigan estas constubres en estos tiempos que todos vamos en pantalón corto. Además de tener que hacer cola a pleno sol, lo cual nos hizo descartar volver para verla por dentro.

Seguimos la ruta que está marcada con flechas para llegar al Puente Rialto. Encontrando callejones con canales maravillosos, que nos retrotaía cundo estuvimos aquí con nuestros respectivos institutos. En alguno de ellos, recuerdo haber comido las latas de comida que traímos

Tras alguna parada en alguna de las tiendas de souvenirs, llegamos al Puente Rialto. Tras las fotos de rigor, eran las 13:15 y buscamos un sitio para "mangiare". Encontramos Da Mamo, sitio pequeño pero que rápidamente se queda mesa libre. Muy amables y simpáticos. La pasta muy rica, al igual que las pizzas. 3 platos y 3 bebidas por 64€. Había turistas y clientela local fija. Fue todo un acierto y repetiría sin lugar a dudas, lo recomiendo.

A continuación fuimos a comernos un helado a una heladeria recomendada en una guía de viajes, Gelatoteca Suso, estaban muy buenos. A las 15h fuimos a coger un vaporeto hacía San Marcos para ir viendo tranquilamente los diferentes palacios: Palazzo Giustinian, el Puente de la Academia (único puente de madera de Venecia), el Palazzo Contarini-Fasan y el Palazzo Treves. Al llegar a San Marcos, cogimos un vaporeto en sentido contrario, para recorrer todo el Gran Canal hasta la Plaza de Roma. Serían las 16:15 cuando nos bajamos para ir por las maletas. Muertos de sed tuvimos que comprar una botella de 1,5l de agua fresquita para reponernos.
Recogimos las maletas y fuimos a comprar los billetes de autobús para ir al aeropuerto Marco Polo. Vimos unas máquinas de billetes en la parada del tranvía y compramos los billetes para el aeropuerto (10€) pensando que eran para el bus exprés que sale de la parada número 1 de ATVO que salía a las y 20 y a las y 50. Otra parada sin sombra, cuando llega el bus, el conductor dice que hay que picar los billetes en una máquina. Pero los nuestros no entran en la máquina
Una vez en el aeropuerto fuimos a por el coche de alquiler, una divertida italiana nos atiende en español, aunque en Mutua nos dijeron que la atención en carretera estaba incluida, ella dice que en el extranjero no está incluido la pérdida de llaves y los pinchazos, que pagarlo aparte. Eso más el cross border, seguro para poder ir a Eslovenia, supone 110€ de la reserva. Pagamos y nos dan un corsa manual.
Mientras viajamos por la autopista hacia la frontera (11,20€), sacamos por internet la viñeta para poder circular por las autopistas de Eslovenia durante una semana (16€). Al cruzar la frontera, el waze no sabe que la hemos comprado y nos lleva por carreteras locales hasta el motel. Cuando paramos, le pusimos que teníamos la viñeta y ya nos llevó por autopistas.
Ponemos rumbo hacia nuestro hotel en Koper, el Motel Barka (111,25€), al cual llegamos tras 169 kms y 1h 40. Son las 20h de la noche y siguiendo las instruciones recibidas hemos de recoger las llave en el Motel Port. Tardan bastante en darnos las llaves y nos dicen donde dejar el coche para no pagar el parquímetro. Nos toca coger las maletas he ir andando hasta nuestro Motel Barka. Es un motel funcional que debe ser residencia de estudiantes en invierno. Para entrar en el motel, tienes una llave de contacto y una llave normal para la habitación. No disponía de gel en el baño, solo jabón de manos y toallas pequeñas. No hay TV en la habitación, las cortinas no cubren todo el ancho de la ventana, así que no tapan toda la luz. A las 6h empiezan a pasar coches por la avenida delante de la habitación que se oyen bastante.
Era tarde, estabamos cansados y fuimos a cenar a un sitio cercano, City Burger. La gente llegaba a por pizzas, nosotros tomamos hamburguesa, perrito caliente y un filete de merluza empanado.