Nos despertamos antes de las 7 de la mañana para ver el amanecer desde la zona de la piscina y la playa principal del hotel. Sencillamente espectacular.
Son las 8 cuando nos dirigimos al comedor a desayunar. El buffet es excelente y muy variado: frutas naturales y en almíbar, bollería muy muy rica, pan de diferentes tipos, huevos cocidos y fritos, mini-pizzas, hojaldres salados, ensalada, mermeladas caseras, embutido y quesos variados… Todo delicioso, lo tomamos en la terraza exterior junto a un bonito jardín.
Antes de las 10 de la mañana estamos en la playa de Kokinocastro, cuyo nombre significa “castillo rojo”, color del acantilado que rodea la playa. Hay un chiringuito, pero aún no ha abierto. Estamos solas. Nos damos un baño y tras secarnos, nos dirigimos a continuar explorando las playas hacia el norte.
En mi guía tengo señalada la playa de Agios Dimitrios como una de las mejores, así que allá que nos vamos. Un poco antes de llegar hacemos una parada desde la carretera y observamos su particular forma de herradura desde arriba. Se observa una zona de hamacas y otra totalmente virgen en el saliente de arena y es aquí donde decidimos colocarnos. Realmente el agua es increíblemente cristalina. Es un placer bañarse aquí. Nos encanta. Tras almorzar, nos damos el último baño y cogemos el coche para regresar al hotel. Tenemos ganas de darnos un baño en la piscina, que hoy es un baño rápido pues queremos volver a Chora a dar un paseo y cenar.
Chora es pequeñita y ayer la recorrimos, pero es maravilloso pasear por sus callejuelas y fotografiar sus encantadores rinconcitos. Hoy cenamos en un sitio encantador, situado en un patio de una casa típica de la isla construida de piedra y con bonitas vistas. Nos sentamos en una mesita exterior bajo las hojas de parra y disfrutamos de una excelente cena.
-Astrofegia: bolitas de queso, lasaña vegetariana, naranjada y copa de vino. 27€.