Hoy toca poner rumbo de vuelta hacia Tokyo, pero todavía nos queda la mañana en Kyoto.
La pasamos visitando el Castillo Nijo.
Sus jardines ocupan una gran extensión del centro de la ciudad.
Fue mandado construir a principios del siglo XVII por el shogun Tokugawa Ieyasu, el que tiene el fantástico santuario en Nikko.
Tokugawa después de ser proclamado shogun por el emperador, reunió a los otros señores feudales en este castillo y les anunció que él era el shogun. Así empezó el Shogunato Tokugawa, o el Período Edo. Fue una de las épocas de mayor paz y prosperidad para el país.
También fue aquí, unos dos siglos y medio más tarde, cuando el quinceavo shogun anunció que cedía el poder de nuevo al emperador, finalizando así este período que había iniciado en este mismo castillo.
Dentro del recinto hay dos palacios, el Ninomaru y el Honmaru. En el momento de nuestra visita este último está en reformas. Ahora ya está abierto al público de nuevo.
La entrada al palacio Ninomaru cuesta 800¥. Son seis edificios conectados entre sí y profusamente decorados.
Nos encantan las paredes doradas pintadas con motivos de la naturaleza y con mucho simbolismo.
Hay paneles explicativos en inglés del uso de cada sala y son muy informativos y útiles.
El palacio se encuentra rodeado de un extenso jardín y un estanque. Todo el recinto, como buen castillo, está protegido por una muralla y un foso.
La visita nos ocupa unas dos horas y media.
Ponemos rumbo de nuevo a nuestro hotel para recoger las maletas y vamos a la estación de tren.
Tenemos reservado el shinkansen que sale de Kyoto a las 15:13, comeremos en la estación antes de embarcar.
La Kyoto Station es enorme, no sólo porque en ella coinciden varias compañías de tren, además de la línea de metro, sino porque está encajada entre rascacielos de oficinas, un centro comercial y varias plantas de restauración.
Nos cuesta elegir un buen sitio para comer, pero finalmente localizamos bajo tierra, en el pasillo comercial que conecta con el metro, un restaurante de comida típica a buen precio.
Roger elige la ternera Miyazaki, un tipo de ternera wagyu, reconocida por su alta calidad. Efectivamente, queda enamorado de la textura y el sabor.
Ya hemos comido y nos sobra mucho tiempo para que salga nuestro tren. No es problema, ¡con el móvil, a través de la web del shinkansen, podemos cambiar de tren y coger uno que salga antes!
Llegamos la estación de Tokyo al cabo de exactamente dos horas y diez minutos.
De ahí, tomamos un metro y luego un autobús y finalmente estaremos en el hotel de las próximas cuatro noches.
Estamos en Maihama, un barrio de la ciudad de Urayasu, porque aquí se ubica Tokyo Disney Resort.
Este hotel está muy bien comunicado con los parques Disney y nos ha costado 140€ la noche (la habitación doble).
Cogemos provisiones en una cercana tienda de conveniencia Lawson y ¡a descansar que mañana viene un día intenso!