Salí del YHA International a las 9 de la mañana para pasear tranquilamente por Auckland. Hacía una sol radiante y hasta las 10 no debía estar frente al Museo Marítimo (punto de encuentro para el curso de surf). Ahora me conocía la ciudad un poco mejor y eso me hacía sentir bien. Un poco “como en casa”. Salir de hostel, bajar por Queen Stret, pasar al lado de la Skytower en dirección al puerto, girar a la derecha por Customs Street y llegar a aquel sitio donde preparan ese café tan bueno y además tiene conexión wi-fi gratuita. Salir del café, pasar por los jardines de Albert Park. Se hacía tarde y me dirigí hacia el Museo Marítimo.
“Hey dude!, right here!”. Desde una cafetería un tipo con apariencia maorí me estaba haciendo señas. Era Rangi, 35 años, iba a ser nuestro instructor a lo largo del curso (y conductor, y cocinero y pa lo que haga falta. Muy manitas el tipo). A su lado había un chico con cara de pocos amigos y una chica con unos ojos azules interesantes. “Where are you from, my friend?”. “Spain”. Al chico con cara de mala leche se le iluminó la cara. “Coño!, yo soy de Murcia!”. Se llamaba Txema. Empezábamos bien. La chica de ojos azules era Michelle, inglesa. Estaba intrigado sobre como sería el resto del grupo. Rangi me había dicho que seríamos 6 y de momento sólo éramos 3. Los números 4 y 5 no tardaron en llegar. Vicky, escocesa y con una apariencia de “ I love Heavy Metal” evidente, no muy agraciada pero con un tufillo de “me cago en las apariencias” muy atractivo. Flinn, inglés, el más jovencito del grupo, 18 años, poco hablador, eso no era un gran problema porqué cuando hablaba no lo entendía ni a tiros, o sea que daba lo mismo. La última en llegar fue Annie, inglesa, la más madurita y con una vitalidad que nos daba sopas con onda al resto. Tras las presentaciones pertinentes y una hora de conversación llegué a la siguiente conclusión “6 personas, 3 hombres, 3 mujeres, 3 fumadores, 3 no fumadores, nadie aparentemente tenía necesidad de ser el centro del grupo y todos en apariencia suficientemente autosuficientes como para no tener la necesidad de tocar la pera al resto del grupo. Previsión de buen ambiente”.
Nos metimos en una furgoneta blanca (dado el tipo de furgo que era, si hubiera estado pintada con flores nos hubieran dado el VIP para entrar en Woodstock…paz y amor) e iniciamos el trayecto hasta Ahipara.
Acostumbrado a las carreteras de la isla sur, con rectas kilométricas en medio de “nada”, el trayecto hasta Ahipara se me hizo pesado, pesado. Desde Auckland son 4 horas de carretera virada pasando por bastantes poblaciones y los asientos de la furgo no eran “Recaro” precisamente. Llegamos a Ahipara sobre las 3 de la tarde con los culos como natillas pero el espectáculo te hacía olvidar todos los males.
Ahipara es una población de unos 1.000 habitantes según la Lonely Planet (por lo que ví, creo que la imprenta ha metido algún cero de más por error). Se encuentra al inicio de la “Ninety Mile Beach”, un playón de 70 kilómetros (por lo que se pasaron de largo al ponerle el nombre) que se prolonga hasta el Cabo Reinga, la punta norte de la isla norte de Nueva Zelanda. Nos íbamos a alojar en el Ahipara Surf Lodge, una casa con una terraza de película frente a la playa. La playa se perdía en la lejanía y sencillamente había nadie. Rangi comentó que al estar tan alejada de Auckland, la mayoría de turistas y locales se queda en zonas de playa de Coromandel y Bay of Islands, más cercanas a Auckland, y no llegan tan al norte.
La situación de la casa es de lujo. Sales a la terraza, caminas cien metros y ya estás en el agua. Las olas ya estaban esperando. Las podías ver delante tuyo y se prolongaban a kilómetros de distancia. El día estaba nublado y eso le restaba encanto al tema pero habíamos venido a surfear (en mi caso, a aprender a surfear) y Rangi empezó a ganarse el sueldo. Dejad las maletas, pipi o caca el que lo necesite, a ponerse los neoprenos y a la playa. En media hora estábamos en la playa empezando la primera clase de surf (en la arena, por supuesto) y una hora después ya estábamos en el agua. No voy a dar muchos detalles para no aburrir. La secuencia de castañazos fue importante. Como todos, excepto Txema, éramos principiantes, no había problema. Te pegabas un castañazo, te comías la ola entera, y al sacar la cabeza del agua buscando aire desesperadamente, veías a Vicky, Michelle, Finn o Annie volando por el aire en grácil postura acrobática para acabar pegando un planchazo en el agua. Y así hasta las 7 de la tarde.
El agotamiento era importante pero había sido una buena toma de contacto. Por lo que a mí respecta, había atacado más olas en 3 horas que desde que me lié con el tema del surf en febrero de este año, bien. Al llegar a la casa, ducha caliente y cervecita fría mientras Randi preparaba una barbacoa monumental. Una buena cena regada con un Cabernet-Merlot del 2008 (que sólo bebíamos Txema y yo, el resto eran cerveceros) y amenizada con música de Fito y los Fitipaldis (el ipod de Txema es una antología de música española). Seguía nublado y la puesta de sol no se pudo disfrutar en condiciones, habría que esperar a otro día.
Tras la cena, cafetito y …..Dewar´s!. Antes de llegar a la casa habíamos hecho una parada en una tienda de licores y nos habíamos aprovisionado de vino, cervezas y whisky. Chema es más de ron pero cuando vio la botella de Dewar´s (1,25 litros) y el precio (15 euros) no se lo pensó “Pedazo botellón, a pillarlo!”.
Con el agotamiento del surf, el buche lleno y la trilogía “café-piti-Dewar´s”, mientras escuchaba el ruido de las olas, sentí que estaba de cojones. Miré a Txema y le salió un sonriente “De lujo, tío, de lujo”. Todos preguntaron el significado de la expresión “de lujo” y cuando se lo explicamos, todos empezaron a gritar al unísono algo así como “Di Lugoouuu”.
10 de la noche, no quedaba nadie despierto…..mañana más.
Ahipara. Ninety Mile Beach *** Imagen borrada de Tinypic ***
Ahipara. Ninety Mile Beach. Amanecer *** Imagen borrada de Tinypic ***
Ahipara. Ninety Mile Beach. Olita fantastica *** Imagen borrada de Tinypic ***
Ahipara. Ahipara Surf Lodge desde la terraza con la birrita *** Imagen borrada de Tinypic ***
Ahipara. Ahipara Surf Lodge desde el sofa. Sublime *** Imagen borrada de Tinypic ***