Aunque la noche prometía al final ha sido tranquila, solo se han escuchado más que algún hipopótamo lejano. Hemos madrugado, para la 7 hemos arrancado para poder llegar a Savuti bien. Savuti tiene fama de muy malos caminos.
La parte occidental de Ihaha nos ha despedido con menos vida que la que vimos ayer. Aun siendo una parte también muy fotogénica. Lo más destacable ha sido una pareja de tejones nada más salir del campamento. Son como bulldogs, van andando con una decisión que parece que en alguno campamentos llegan a meterse a robar comida y si te enfilan más te vale que la tires porque te la quitan.
Hasta la salida de Ihaha poca cosa, rapaces en forma de buitres y águilas pescadoras, babuinos y poco más. A las 9:30 estábamos fuera del parque dirección Savuti. A medio camino, junto a la frontera de Ngoma, hemos encontrado la que será la última gasolinera hasta dentro de 6 días. Hemos llenado el depósito y comprado leña en un puestecillo cercano. La carretera conduce hasta Kachikau. Después de Kachikau desaparece la carretera y se convierte en un camino de arena profundísima que manda narices. Al principio iba cagao pero luego te vienes arriba y esta chulo, realmente es difícil quedarte atascado salvo que frenes de golpe o no lleves velocidad suficiente.


A medio camino hemos encontrado un camping con un Baobab gigante y un cartel gracioso refiriendo ser el baobab de la buena actitud e invitando a bajar del coche y abrazarlo para tener buena actitud. Estamos de viaje, llevamos una hora por camino de arena así que... abrazo al árbol.

Por arena pura llegamos al campamento de Savuti a las 12 del mediodía. El campamento es más grande que el de ayer y se ve con más vida, hasta tiene una tiendecita para pillar leña y artesanía. En la entrada nos indican que por la noche hay hienas y que no dejemos nada fuera del coche si no queremos que desaparezca. También nos avisan de que pueden aparecer elefantes pero que son amigables. Cuando cae la noche no se puede andar por el campamento y para ir a los aseos en los matorrales o al lado del coche.
Hemos llegado a nuestro campamento y para celebrar que la arena de momento es dominable nos hemos abierto unas cervezas. Aquí ha llegado un momento muy bueno del día. Mientras mi pareja buscaba no sé qué en el coche empiezo a escuchar ramas romperse y aparece delante de mí un elefante. Mi pareja se queda tiesa y se sienta a mi lado. El elefante ha venido hacia nosotros se ha puesto junto a la acacia que nos hacía sombra, la ha agarrado con la trompa y los colmillos y le ha pegado un meneo que ha empezado a caer frutos al suelo mientras nos tapábamos la cabeza, que luego meticulosamente ha ido cogiendo uno a uno. Ha seguido su camino y en el camping de al lado ha aflojado de vientre. Nos hemos quedado sin palabras. Sentados con una cerveza y un elefante enorme a dos metros de nosotros.

Lo del elefante sin duda ha salvado el día porque lo que ha venido después ha sido flojito. A las 14:30 hemos cogido el coche y nos hemos cascado como dos horas por los caminos que hay por la zona que son unos caminos horrorosos . Eso era para verlo. No ya la arena, el matorral se comía el coche y había prácticamente que adivinar y hacer un acto de fe para avanzar. Menudo berenjenal en el que nos hemos metido. Quizá más avanzada la época seca el matorral se reduzca pero había algunos tramos que eran puros pasillos de acacias llenas de pinchas.
El entorno es de puro matorral por momentos densísimo en el que es imposible ver nada, hay tramos en el que hay llanura pero no ha habido nada de suerte. Savuti es famoso porque se han dado casos de leones cazando elefantes pero, si bien es cierto que se ven antiguos esqueletos de elefantes, no hemos visto vida. La cuestión es que hay charcas con agua y bastante pero nada. Cero. Se ven huesos por todas partes, de elefantes, de búfalos pero de vida contada. Si ayer el Chobe nos brindó sin duda el mejor día de safari hoy nos ha regalado lo contrario.
El coche ha terminado rayadisimo. Son rayajos que la mayoría si les das con agua se van, aunque hay muchos que ni así. Por esto el seguro es necesario porque el coche lo vamos a entregar bastante rayado y de saber que tienes seguro te da igual un arañazo más o menos. A Dios gracias que no hemos pinchado porque hay acacias por todas partes y es inevitable pisarlas. Hay que tener en cuenta que esto es 4x4 y parte del disfrute es conducir en estas condiciones por lo que yo llega un punto en que me olvido de si rayo o no el coche y me sitúo donde estoy, en medio de la más absoluta sabana. El paisaje acompaña. Hay un bosque de baobabs bonito, lagunas intercaladas, colinas salteadas en medio de la sabana e incluso el cauce de un rio. No todos los días son jauja con la vida está claro. Donde más vida hemos visto ha sido en el campamento sin duda

De vuelta al camping Hemos ido directos con el coche a la zona de duchas, duchita, tienda de campaña y junto al fuego hemos cenado con los ruidos de la sabana.
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