A las 9h subimos a la terraza para el desayuno, durante la noche no se oyó nada más que el la primera llamada al rezo del día a las 5:30 pero muy en la lejanía. Por fin conocimos a nuestro anfitrión que se comunicaba en francés. Nos sentamos al sol para disfrutar el mejor desayuno de todo el viaje, con panes, mantequilla, quesitos, mermeladas, miel, pastas, fruta troceada, zumo de naranja, café, leche, té y tortilla.
Desde la azota se veía la parada del supratours, estuvimos decidiendo mientras desayunábamos como ir a Marrakech. Nos decidimos por el taxi porque ganaríamos tiempo en Marrakech, puesto que nos dejaba cerca del Riad. Así que contacté con Medtaxi para el traslado a las 15:30. Enseguida me confirmó y quedamos para por la tarde en Bad Marrakech.
Quedamos con el señor del Riad que necesitábamos ir a cambiar dinero y dejar las maletas hasta la tarde. Así que quedamos que volveríamos sobre las 12h para pagarle.
A las 10:15 salimos del Riad buscando casas de cambio, pero no veíamos ninguna que tuviera un cambio como el que vimos por la noche en un banco. Dimos vueltas y aprovechamos para ir viendo la ciudad, la torre del reloj, las murallas con los cañones españoles, el zoco... En un puesto con el símbolo de Orange, recargamos por 20DH, 2 Gb de datos para 7 días. Suficiente para navegar.


Al final encontramos el banco de África (BMCE) en la rue el Hajjali, que tenía mejor cambio que el aeropuerto y del resto de casas de cambio de la ciudad. Entramos a cambiar y en los bancos piden el pasaporte, menos mal que lo llevábamos encima. A las 11:25 estábamos de vuelta en el Riad, pagamos y dejamos la llave. Las maletas las dejamos en una esquina del salón y quedamos que volveríamos a las 15 horas para que hubiera alguien para abrirnos.
A las 12h seguimos mirando tiendas, tomando contacto con los precios en Marruecos. En Esauira la mayoría de los puestos tenían los precios de las cosas, imanes a 10DH, camisetas o bermudas a 150DH y en general no había mucho margen para el regateo. Si tienen puesto cartel con los precios, no hay regateo, salvo que se compre muchas cosas. En donde no están los precios, se puede regatear, pero a diferencia de Marrakech, los precios no estaban infladísimos.

Dimos una vuelta hacia el puerto, pasando por la zona de los puestos de marisco, con un constante asalto para que mirásemos la carta o el material. Como era pronto para comer, puesto que en España se come tarde como en Marruecos, valía la escusa de "es muy pronto". De otra forma no hubiéramos pasado del primer puesto por la insistencia y constancia que tienen.

Fuimos a ver para comer en el puerto, donde puedes comprar el pescado en los puestos y hay pegado a la muralla un puesto que te lo hace allí. Pero el sitio estaba lleno y no teníamos ganas de estar esperando de pie para mesa. Así que decidimos irnos a buscar un restaurante por la ciudad. El elegido fue Chez Ali, buen sitio para comer, aunque solo haya turistas. El personal es muy amable, la comida muy buena. Destaca el tagine de kefta, delicioso. La pastilla de pollo y la ensalada de berenjena están bien.

A las 15h estábamos en la puerta del Riad y como era de esperar, no había nadie. Envié un wasap al dueño y esperamos. Al rato aparecieron dos chicas que nos abrieron la puerta, no se si venían a abrirnos a nosotros, pero entramos para dentro. Fuimos al baño, cogimos las maletas y nos fuimos para la Bad Marrakech.
Por si acaso, envié un wasap Med Taxi y nos pusimos cerca de donde nos dejaron la noche anterior. Vimos llegar un coche como los de la página de Med Taxi y resultó ser la persona que lleva la empresa. Nos hizo señas y cruzamos, pero no se bajaba para abrir el maletero. Al intentar yo abrirlo, me comentó que íbamos a ir en otro coche. Nos estuvo contando que había estado en Madrid y que era una ciudad cara. Había estado y le había gustado los bocatas de calamares.
El coche llegó pasadas las 15:30, un Kia Suv Grande con un chofer joven poco hablador. No dijo nada en todo el viaje. Desde el minuto uno vimos que era el típico conductor joven impaciente, que va pitando a las motocicletas para que se quiten. El resto de la conducción, adelantando donde veía que pasaba, sin respetar las líneas continuas. Durante el trayecto, vimos que no usó la autopista, sino la carretera. Si que disminuía la velocidad cuando había alguna señal de velocidad.
Durante el trayecto vimos muchos niños que primero iban a la escuela por la tarde después de comer y luego llegando a Marrakech, volviendo a sus casas. Sorprende lo pequeños que son y van solos por la carretera haciendo autostop, andando o en bicicleta. El viaje fue pasar por una serie de pueblos pequeños, hasta el más grande de todos, Chichaoua. En uno de los pueblos antes de llegar a este, vimos multitud de Renault 12. Parecía el pueblo de los R12, muy interesante que estos coches sigan funcionando, alguno de ellos, llenos de alpacas de paja.
Cuando llegamos a las afueras de Marrakech, el tráfico era tremendo, en general todo el mundo trata de meterse por donde puede. Da igual que haya 2 o 3 carriles, se pueden poner en 3 o 4 filas. Mientras las motocicletas te pasan por todos lados.
Durante el viaje, estuve chateando con Raja del Riad Julines para indicarle a la hora que llegaríamos. Le pregunté si estaba bien que nos dejara en Bad Doukkala, me dijo que sí, pero que eligiera un buen taxista para que no nos dejara lejos. Le indiqué en mi navegador al chofer donde nos podía dejar, en principio me dijo que no porque no se podía pasar en coche. Pero al final a las 18:15 nos dejó donde le dije. Le pagamos 600 DH al chofer y se fue corriendo. Se acercó un porteador que empezó a discutir con el chofer. Supongo porque no le dio nuestras maletas. Nosotros como sabíamos a donde ir, nos fuimos andando mientras nos insultaba seguro.
Luego descubrimos que es mejor que te dejen en la mezquita de Bad Doukkala, que también se puede llegar en coche. Seguimos las indicaciones del navegador poniendo la dirección y nos llevó a un callejón donde no estaba el número del Riad. Así que le pusimos que nos llevara a donde está en el Maps, que resultó que estaba bien geolocalizado.
El Riad Julines es muy nuevo y está increíble. La atención de 10 de Raja y todo su personal. Recibimiento en la terraza con té y pastas. Como no me habían contactado del tour del día siguiente, se lo comenté a Raja y se puso a llamar a todos los teléfonos que me habían enviado. Ninguno contestaba, nos dijo que no nos preocupáramos que ella llamaría más tarde. La habitación para 3 era grande con un buen baño. Colchones nuevos y dormimos fenomenal. Para mí esté es ya mi sitio de referencia para siempre y lo recomiendo. Le pedimos una factura para poder reclamar la reserva que nos habían anulado y nos dijo que la haría su marido cuando llegara, como queríamos ir a la plaza Jemaa el-Fna, le dijimos que nos la metiera por debajo de la puerta. Le pagamos con tarjeta.
A las 20h estabamos en la plaza de Jemaa el-Fna, antes de llegar, estuvimos viendo el alminar de la mezquita Kutubía o Koutobia, que sirvió como modelo para la construcción de la Giralda de Sevilla. Fuimos a ver el cambio que tenían en el hotel Alí y en la casa de Cambio del norte de la plaza. En los dos sitios estaba a 10.30, el mejor cambio hasta la fecha que habíamos visto. Cambiamos 200€ y nos dimos una vuelta por las tiendas. De entrada ya vimos la estafa que es Marrakech con el tema precios, por la primera camiseta que vimos, nos pidieron 400DH, nos quedamos perplejos y le dijimos que no podía ser. Al decir cuanto queríamos pagar y decir que como mucho 150DH (precio de Esauira), colgó la camiseta y se fue el vendedor haciendo el enfadado.

En otro puesto para comprar una camiseta de futbol que nos encargaron, conseguimos que nos la dejara a 150DH, pero no tenía la talla. Esperamos un rato y cuando llegó, nos dijo que costaba 180DH porque era de mejor calidad. Nos mantuvimos firmes en lo acordado, pero no aceptaba, así que nos fuimos mientras nos decía que si por 3€ íbamos a seguir buscando, pero igual que el primero se mosqueó, esta vez los mosqueados nos lo hicimos nosotros por tener un trato y nos llamó en la distancia para decir 150DH de malas maneras. Nos dijimos, bienvenidos a Marrakech, así sería en muchos sitios, menos mal que hay otros donde fue mejor la cosa.
Para cenar, fuimos al Cafe Chez Zaza, pensando que estaría libre una mesa en la terraza, pero solo había en el salón. Comimos brocheta de albóndigas y tagine de pollo al limón, no estuvo mal pero nada especial. Lo mejor los Briwât, hojaldre relleno frito. Más una botella grande de agua fueron 320 MAD
Nos fuimos al Riad, donde llegamos a las 22:50. A las 21:40 nos llegó un email de la agencia diciendo que al día siguiente nos recogería a las 7h en la mezquita de Bad Doukkala. A las 23:45 nos envió un wasap el conductor para quedar al día siguiente a las 7h en la mezquita.
Nos fuimos a la cama, nos dijeron en el Riad que a las 6:30 llegaba la cocinera, pero que nos preparaba algo. Así que a la cama nos fuimos.