El aeropuerto de Esauira es muy pequeño, solo había llegado nuestro vuelo, pero tardamos para pasar el control de pasaportes 45 minutos. Te los revisan dos veces y te preguntan donde te vas a alojar. En la terminal había un cajero automático, pero fuimos incapaces de cambiar el lenguaje árabe. También hay una oficina de cambio, donde cambiamos 60 euros para tener dinero para cenar. El Riad teníamos que pagarlo en dirham, les había enviado correos electrónicos y mensajes de Wasaps para pedirles que nos dejaran pagarles al día siguiente para poder cambiar en la medina con mejor cambio, pero no me contestaron nunca.

El aeropuerto tiene wifi gratis para conectar con quien haga falta. También había una tienda de Inwi, nosotros llevábamos una tarjeta de Orange marroquí sin saldo que nos habían dejado.
Habíamos reservado el desplazamiento a la medina con Medtaxi essaouira por 15€ o 150DH para 3 personas, que tiene buena comunicación por wasap. En la terminal no había nadie esperándonos, pero en el parking había bastante gente esperando con carteles. Buscamos el nombre y nos llevó hasta una furgoneta donde había 4 alemanes esperándonos dentro. Una vez completo nos llevó hasta la Bad Marrakech, que era la entrada más cercana a nuestro Riad. Allí le dimos 15€ y nos dirigimos hacia el interior de la medina, esquivando a los porteadores que tratan de llevarte las maletas.
Nuestro Riad estaba cerca de la puerta Bad Marrakech cerca de la estación de Supratours, fuimos siguiendo las indicaciones del google maps con los mapas descargados, pero no se correspondía con la realidad de los callejones. Fuimos navegando por intuición y gracias a los carteles que anuncian el Riad pudimos llegar a la puerta de Riad Dar Rhamna.

Llamamos al timbre pero no funcionaba, así que golpeamos la puerta con la aldaba. Según pasaba el tiempo, con más fuerza, pero dentro no se oía ningún ruido, parecía vacío y así estaba. En la puerta había dos teléfonos, así que tuvimos que activar uno de los teléfonos y llamar. Primero probamos en inglés, pero no nos hacíamos entender y se cortó la llamada. Volvimos a llamar al mismo teléfono hablando en francés y lo único que entendimos es que esperáramos (El coste de la llamada roaming de 37s al volver ha sido de 1.93€). Cuando ya estábamos hablando del plan B que traíamos, que era irnos a cualquier hotel por la zona, aparecieron dos ingleses que estaban alojados y nos abrieron la puerta para que no estuviéramos esperando al raso de la noche en la calle.

Una vez dentro pudimos conectarnos al wifi y esperamos sentados. Oímos que venía alguien desde la casa de al lado, resultó ser una mujer que no hablaba ni inglés ni francés. Solo nos hacía señas, le rellenamos los impresos de la policía, nos dio la llave y nos llevó a la habitación. Para saber la hora del desayuno al día siguiente, tuvimos que usar el google traslator del móvil, la mujer parecía entender lo que preguntábamos, pero para responder no lo hacía hacia el traductor, nos pidió el teléfono, abrió la calculadora y puso 8 y luego 10. Entendimos que sería de 8 a 10.

Salimos a buscar un sitio para cenar a la 21:30, no sabíamos si habría sitios abiertos, pero resultó que en Marruecos los horarios de comida son tardíos como en España. Ante el desconocimiento, vimos que cerca de la Place du Marché aux Grains, en un callejón había varias mesas y al pasar una mujer nos dío una carta. Decidimos comer allí, nos sentó en una mesa, que resultó pertenecer a la cocina de Chez Hafida. La mujer que sentaba a la gente, nos iba repartidendo por los diferente sitios que pertenecen a unas pequeñas cocinas donde una mujer la preparaba en nuestro caso. No había camareros como en el puesto de al lado.
El contacto con la maravillosa cocina marroquí no pudo ser mejor, bueno, bonito y barato. Puesto de comida tradicional hecha al momento. Destacaba lo buena que estaba la tortilla. Las brochetas de pollo un poco secas y el pollo a la brasa estaba normalito. Mi hijo se sorprendió cuando la cocinera cogió con sus manos carbón al rojo para ponerlo en el infiernillo donde nos hizo la comida. Tres platos y una botella de agua grande por 85 MAD. El agua fue la cocinera a comprarla a un puesto cercano. Una suerte comer en estos puestos nada turísticos de cocina tradicional tirado de precio. A la hora de decirnos cuanto era, fue a por dinero suelto para ponerlo sobre la mesa y darnos a entender que le teníamos que dar esa cantidad.

Dimos un paseo viendo lo animada que estaba la medina un domingo por la noche, a tope de gente. Nos comimos dos crepes en un puesto callejero de postre mientras caminábamos viendo las murallas y el reloj de Horloge d'Essaouira, la Bab Sbaa y al llegar a la Plaza Moulay Hassan, la música en directo proveniente del Taros nos atrajo. En la puerta dos porteros no dejaban pasar a la juventud local y en cambio para nosotros fueron todo facilidades. La música en directo se acabó justo en el momento que llegamos al escenario (22:30h) y en su lugar se puso un DJ a pinchar música discotequera. Esto nos animó a pedir unas cervezas y si no hubiera sido por los precios nos hubiéramos tomado unos cubatas.

Cuando terminamos las consumiciones nos volvimos para el Riad a descansar, muy contentos de haber empezado el viaje por Esauira.