Menos mal que madrugábamos para la lancha, porque en el hotel se duerme bien hasta que sale el sol porque no tiene contraventanas. Bajamos a desayunar y a despedirnos del encantador personal del hotel, pagando los 190€ que nos costó. Planteamos dejar las maletas en hotel, pero finalmente decidimos dejarlas dentro del coche en el parking gratuito del hotel. Era un sitio bastante tranquilo.
En 5 minutos andando, llegamos al stand de Gonone Rental a las 8:30. Cuando estuvimos buscando, encontramos otras empresas por 90€ por persona para la excursión en lancha con patrón. Aquí aunque nos cobraron 100€ por persona, nos decidimos por esta porque nos aseguraban que nos devolvían la señal (50€ por persona) si teníamos algún problema. Además te ofrecían la posibilidad de dejarte una nevera con bloque refrigerante dejando una señal de 10€. Aparte te cobran la entradas a las playas. Descartamos la opción de coger la lancha de menos de 6m que puedes conducir con el permiso de conducir, porque en Menorca, había muchísimas y era bastante difícil a la hora de fondear. Aquí me pareció que había menos y no hubiera sido un problema, eso si para entrar en las calas lo hubiéramos pasado fatal, porque se crean una colas enormes y al final hubiéramos tenido que ir nadando todos hasta las playas. Pienso que es está bien si no quieres ir a las playas.
Compramos en el supermercado de enfrente unos bocadillos preparados, más unos blíster de embutido y queso con los que rellenar los paupérrimos contenidos de los bocatas (todo por 16,78€). También cogimos una botella de agua pequeña para cada uno, que resultó insuficiente para todo el día. Nos citaron a todos a las 9:15h para ir juntos al puerto. Donde nos esperaba Federico, allí antes de embarcar, nos recogió todas la mochilas para meterlas en un tambucho y todos los zapatos.
A Federico se le veía muy enamorado de su trabajo y fue durante todo el día explicando a cada persona en su idioma (italiano-español-inglés) todo. Primero nos fue parando en diferentes cuevas , en varias de ellas se metió para que las viéramos desde dentro. La más impresionante fue la Blue, que que desde dentro se ve el agua de color turquesa por el efecto del sol sobre la arena del fondo. Hizo una primera parada en una zonas con peces, nos dejó unas máscaras para bucear. Había muchos, pero en una de las veces que regresaba a la superficie, le vi tirando comida hacia donde se estaba bañando cada uno. Por esa razón se juntabas tantos peces alrededor tuyo.

Sobre las 10h nos dejó en Cala Luna, que a esa hora tenia una cola de barcos para entra y salir impresionante, ya que solo pueden estar en tierra dos a la vez. Nos dejó una 1.5h para que estuviéramos en Cala Luna, con el jaleo de barcos no nos dejo bajar las sombrillas. Menos mal que nos dimos la crema solar antes de embarcar. A pleno sol te tenías que bañar cada poco tiempo, otra opción es meterte en las cuevas que tiene la cala. Cuanto más lejos del canal de navegación, menos gente había. Pasada la segunda cueva, tenías que pasar por el agua para llegar al resto. Poco a poco fueron llegando los barcos grandes a recoger al personal y nos fuimos quedando en la playa con menos gente. Está claro que Federico aprovechaba los horarios de cuando se iban los 3 grandes barcos que deben hacer el mismo recorrido de calas. Cala Luna tiene una gran playa con agua color turquesa, pero a las 11h se llenó hasta arriba al empezar a llegar más grandes barcos que la inundaron de personal. La playa es de guijarros pequeños que no dificultaba el caminar. Sobre las 11:15 ya estábamos todos esperando para embarcar en la playa. Nos pidió que fuéramos puntuales por el follón de barcos que hay en esta cala. De hecho presenciamos la bronca por altavoz entre el patrón de un barco grande y una lancha que se intentaba colar.

La siguiente parada fue en Cala Birìala donde estuvimos 1,5h para comer y descansar. Aquí si pudimos bajar la sombrilla que te dejan y menos mal, porque no se podía estar sin ella. Playa con colores preciosos del agua, a esas hora la cala se fue quedando despejada según pasaron los 3 grandes barcos a recoger a cientos de personas. En esta playa menos mal que llevábamos los escarpines, el tamaño de los guijarros te hacen daño en la planta del pie como si sufrieras fascitis plantar. En el agua había muchos peces y el agua era color turquesa. A las 14:10 nos vino a recoger Federico.

Luego nos llevó a ver de lejos la famosa cala Goloritzé, pero no entiendo porque es considerada la más bonita del mundo según los sardos, se veía poco espacio y desde lejos parecía un derrumbe de piedras. Luego fondeo en un extremo frente a la Cala dei Gabbiani, llevándonos a nado hasta una cueva, a la cual se entra buceando. Esto estuvo muy chulo. Luego nos dejó un rato descansar en la Cala dei Gabbiani. A nado volvimos a la lancha para continuar a la última parada.

Nos dejó en el pantalán de Cala Mariolu a las 15:30. A esa hora recogieron los 3 grandes barcos a casi todo el mundo, dejando la cala semi vacía y además daba la sombra por lo que no necesitamos la sombrilla. La playa es de guijarros, tenía un chiringuito, donde compramos unas latas de cola por 4€. Había incluso una escuela de buceo que en 30 minutos hacías el bautismo. Nosotros estuvimos la 1.5h de relax completo, porque menudo tute la lancha.

Desde lejos vimos todas las calas e incluso nos bañamos en la famosa piscina di Venere, al final un día completísimo, que rematamos navegando a unos 60 nudos con el potente fuera borda para llegar sobre la 17:30 a puerto. Tras una parada en los wc químicos del puerto, subimos al supermercado a comprar agua y luego coger el coche para en torno a las 18h salir hacia BUDONI BEACH HOTEL.

A las 19:15 llegamos al parking del hotel. Nos habían contactado avisando que se cerraba la recepción a las 20h. Era nuestra última noche y nos hubiera gustado pasarla en San Teodoro, pero no había alojamiento, lo más cerca que encontramos fue este hotel. Estaba cerca de la playa pero lejos de todo. La idea era ir a San Teodoro a cenar o a Budoni, pero estábamos tan cansados que fuimos a un sitio cercano que nos recomendó el recepcionista, Ristorante Pedra Niedda. Llegamos a las 21h y nos dijeron que sin reserva no podíamos cenar. Vimos muchas mesas que ya terminaban, pero nos dijeron que en todo caso a las 22h volviésemos. Así que cogimos el coche y nos fuimos a Pizzeria Pomodoro Rosso. Pizzeria con alta demanda de pizzas para recoger que hace que a los de mesa se les retrase. Es un sitio para ir sin prisa, eran muy lentos, al final empezamos a comer a las 22h