Por la mañana la persona que limpiaba las habitaciones nos vino a cobrar la tasa turística. Tras lo cual nos fuimos a la Caffetteria del Viale, donde nos comimos unos cruasanes rellenos riquísimos, al igual que el cafe. En cambio el zumo de naranja fue normalito. Luego pasamos por el supermercado Eurospin para comparar agua y aperitivos.

Hoy el día era de descanso, para recuperar del ajetreo del barco. Nos fuimos a ver la Laguna di San Teodoro, para ver si veíamos alguno de sus famosos flamencos. Pero salvo que vayas al amanecer o atardecer, no se ve ninguno a eso de las 11:30. Después de dar un paseo bajo un sol de justicia, decidimos irnos para nuestro siguiente alojamiento en Cala Gonone. Estuvimos dudando entre dormir allí o en Orosei, que era más grande. Al final nos decantamos por Cala Gonone para madrugar menos al día siguiente.

Llegamos al parking del Hotel Ristorante La Playa sobre la 13 h, tras coger la habitación decidimos quedarnos a comer allí mismo. Todo un acierto, pedimos un antipasti de gambas fritas, un filete a la milanesa, unos raviolis de pecorino y una exquisita dorada. Todo acompañado de una botella de vino y para rematar una crema catalana. Pagamos unos 78€.


Como era el día de descanso, nos subimos a dormir la siesta, que menudo tute llevábamos. Después nos bajamos a darnos un chapuzón y tumbarnos un rato en la piscina, aunque las moscas no te dejaban descansar a gusto. Cuando dejó de dar el sol en la piscina nos subimos a la habitación.
Sobre las 20h nos fuimos a buscar un sitio para cenar. Al final acabamos en el concurrido Ristorante Pizzeria San Francisco. Donde hacían unas pizzas y pasta muy buena. Tomamos 2 pizzas, un plato de pasta con cerveza, coca y agua por 56.50€.
Luego paseo largo por toda la línea de costa bajo los pinos donde hay muchos restaurantes, cuando llegamos al final, dimos la vuelta hasta llegar al puerto. Con la tontería anduvimos 2 kilómetros. Nos retiramos pronto al hotel, antes de las 23h estábamos en la habitación.

