Es miércoles 5 de agosto. Despertamos en el Hotel Tivoli de Venecia, donde hemos pasado esta noche y pasaremos la siguiente. El desayuno buffet es sencillo, un poco pobre en cuanto a variedad y calidad, pero correcto; acorde a las dos estrellas que tiene el establecimiento. Lo mejor es que se puede hacer en un pequeño patio muy acogedor que tiene el hotel. Como hace buen día, así lo hacemos.
Esta mañana visitaremos las islas de Burano y Murano. El resto del día continuaremos viendo Venecia.
BURANO
Burano es una pequeña isla de pescadores situada en la laguna de Venecia, a unos 7 km de ésta. Lo más típico de esta isla es que todas las casitas tienen las fachadas de colores. También tienen fama los encajes que confeccionan aquí, que se hacen de una forma especial denominada “puntada en el aire”. Pueden comprarse en cualquier tienda de souvenirs.
Para llegar a Burano desde Venecia hay que coger el vaporetto nº 12, que sale de Fondamente Nove, embarcadero A (nosotros lo cogemos en el embarcadero A, pero consultar al llegar allí por si hay modificaciones). Allí hay taquillas y máquinas donde se pueden adquirir billetes y abonos. Como comenté en la etapa anterior, no merece la pena comprar el abono de transporte online con anterioridad, porque después hay que venir a validarlo a las máquinas, con lo que es más rápido y cómodo comprarlo directamente en las máquinas o en las taquillas.
El recorrido dura unos 45 minutos, durante los cuales se pasa al lado de la isla de San Michele, que es el cementerio de Venecia.
Desembarcamos en Burano. Hay bastante turismo en la zona del muelle, en Viale Marcello y en torno a Tre Ponti, pero en cuanto que te dispersas un poco por las callejuelas puedes disfrutar de un ambiente mucho más tranquilo y observar cómo la isla tiene vida de verdad y no es un puro decorado turístico. Se ve gente sentada en las puertas de sus casas, se ve ropa tendida, vemos incluso alguna casita con la puerta abierta dejando entrever la cocina, donde una olla está en acción… huele a comida casera.


Escenas de Burano

Callejuelas de Burano

Gatete buranés mirando si ya se ha secado la ropa

Los de Casa Bepi no se decidían por un único color
Todas las edificaciones de Burano están asentadas sobre el agua; es decir, son palafitos. Como consecuencia de esto, el campanario de la iglesia de Burano, al tener mayor altura, ha aguantado peor y ha ido sufriendo un hundimiento progresivo de su cimentación que le ha provocado una inclinación paulatina. Actualmente la torre se encuentra cubierta de andamios, ya que se está trabajando para subsanar este desplome.

Al fondo, el campanario inclinado de la iglesia de Burano
En total estamos como 1 hora en Burano. Vamos hacia el embarcadero para coger el vaporetto a Murano.
MURANO
Murano es otra isla de la laguna de Venecia, más grande que Burano y más cercana a Venecia. Si Burano es conocida por las casitas de colores, Murano lo es por la artesanía del vidrio.
Para ir de Burano a Murano cogemos otra vez el vaporetto nº 12.
Murano se parece mucho a cualquier barrio de Venecia. También tiene su Gran Canal y algunos canales más pequeños, pero todo a menor escala. Aquí ya no se ven tantas casitas de colores como en Burano. Realmente, si no estás interesado por el vidrio, la visita a Murano es un poco más de lo mismo que Venecia. Dejo aquí algunas fotos para ilustrar esta opinión, que es absolutamente personal.



Canales de Murano


Gran Canal de Murano
El Ponte Longo, que comunica las dos orillas el Gran Canal, está ahora mismo clausurado por reparaciones. Han habilitado una pasarela paralela para poder cruzar.


Ponte Longo de Murano en obras
Llegamos hasta la Basílica dei Santi Maria e Donato. Es del S.XII y el exterior de su ábside es muy llamativo, con sus juegos de ladrillo, arcos y columnas. En el interior hay suelos de mosaico de mármol de colores, también originales del S.XII, representando diversas figuras de animales. Una pena encontrarnos la basílica cerrada y no poder verlos.

Basílica dei Santi Maria e Donato (Murano)
Terminamos la visita de Murano entrando en un taller de vidrio artesanal llamado Wave Murano Glass, junto al Puente Longo. La entrada es gratuita y puedes ver las máquinas y artefactos que utilizan para el fundido y el soplado del vidrio. A la salida hay una tienda donde puedes comprar verdaderas maravillas, a cuál más bonita, por precios que escapan de nuestro esquema mental. Creo que hay montones de talleres de este tipo en Murano, que ofrecen echar un vistazo de forma gratuita, y que también hacen visitas guiadas en las que ya sales mucho más documentado, e incluso puedes soplar tu propio vidrio.

Taller de vidrio en Murano
Regresamos a Venecia desde Murano en el vaporetto 4-1 , que nos deja de nuevo en Fondamente Nove.
MÁS VENECIA
Llegamos a Venecia desde las islas a una hora un poco tardía para comer. Entramos en un local del barrio de Cannaregio que traigo yo apuntado porque tiene buenas reseñas. Se supone que esta zona es menos turística y, por tanto, se come mejor, más auténtico y más económico. Pero no resulta ser nada memorable. Realmente, no voy a comentar los sitios en los que hemos comido o cenado en Venecia, porque ninguno ha sido especialmente barato ni especialmente bueno.
Venecia está llena de gaviotas. Nos hace mucha gracia una que lleva en el pico un cono de helado, con su bola y todo; seguro que se lo ha robado a algún turista incauto. ¡¡Ja ja ja, qué pringao!!

Gaviota veneciana preparada para robar en una cocina
Esta tarde visitamos algunos lugares que ayer no vimos. Como el Palazzo Contarini del Bovolo; sólo nos acercamos por fuera a ver su magnífica escalera.

Escalera del Palazzo Contarini del Bovolo (Venecia)
Vamos al Mercado Rialto. Este mercado existe, que se sepa, desde 1097. Hay puestos de fruta, verdura y pescado, donde compran los venecianos sus productos frescos. Aquí también vemos gaviotas merodeando en torno al pescado. Los tenderos tienen que estar alerta.
Otro lugar curioso que visitamos es la Librería Acqua Alta. Esta librería se hizo famosa porque cuando sube la marea se inunda y, para evitar que se mojen los libros, los tienen metidos en góndolas. Además de esto, la librería es tremendamente pintoresca por el abigarramiento de libros que tiene, así como por los gatos que merodean por entre ellos. Hay tanta gente queriendo ver este establecimiento por dentro, que los propietarios organizan una fila de gente que va avanzando lentamente por un recorrido definido desde la entrada hasta la salida por un patio lateral. ¡Qué agobio! No sé cómo les compensa permitir la entrada de tal horda de turistas, porque me da la sensación de que esto impide que la gente que de verdad quiere comprar pueda hacerlo.


Librería Acqua Alta (Venecia)
Realmente, hace ya unos años que Venecia ya no sufre grandes inundaciones, porque en 2020 implementaron un sistema de barreras móviles que impide la entrada masiva del agua.

Esta es la segunda y última noche que pernoctamos en Venecia. Mañana por la tarde cogemos el avión de vuelta a casa.
Esto se acaba.
