El reloj digital de Aguas Calientes, Machu Picchu pueblo, da las 6:45 pm, hay un reflejo aún de luz detrás de las montañas. Comienza la noche y los bares, restoranes ofrecen tragos, comidas típicas a turistas sobre todo de la zona y de Lima, al ser el verano temporada baja no está repleto de visitantes, por suerte.
Viajar en enero me permitió obviar las compras online del servicio bimodal de bus más tren y la entrada al sitio. Conversando con viajeros de otros países se manifiestan descontentos con la forma de compra vitual, es que el Gobierno de Perú va habilitando cupos en línea y de manera presencial solo se pueden adquirir en Aguas Calientes, la compra por internet me dijeron es muy burocrática. Comprás el ticket y luego aparece en las agencias de Cusco como no comprado, etc. Además recién el 3 de enero habilitaron la venta para estos meses. En definitiva, si venís en temporada baja, te recomiendo comprar los pasajes en Cusco en alguna de las dos empresas privadas de servicio de tren y en Aguas Calientes la entrada para el día siguiente. No conviene ir y venir en el mismo día de Cusco a Aguas Calientes porque es lejos, bello y caro para hacerlo en menos de 24 h.
Les comento que mi plan salió más económico porque lo hice de manera independiente y sin guía:
.boleto de bus y tren (Cusco- Aguas Calientes): 160 dólares
.entrada a Machu Picchu, valor extranjero: 45 dólares
.ómnibus ida y vuelta del pueblo al sitio: 25 dólares
.hotel: 30 dólares
Total: 260 dólares, 875 soles, 380 mil pesos argentinos.
Es encantadora Aguas Calientes, apenas llegué fui a comprar la entrada, luego al hotel y directo a las termas. Por un valor de 20 soles pasé la tarde en pozas, como dicen por acá, de aguas sulfurosas de 34, 37 grados. Abren a las 5 am y cierran 7:30 pm. Mañana volveré a ir bien tempranito.
El sistema es cómodo: pagás, te dan un pulsera digital sumergible para el casillero en donde guardas tus cosas, te ponés tu traje de baño y listo, pasás el tiempo en piletas calentitas rodeada de vegetación selvática, húmeda, lloviznada.
Ahora mientras escribo estoy en la plaza principal, está llena de gente, se está poniendo fresco. Voy a buscar un lugarcito para cenar.
Mañana les cuento.






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