Tinzouline es el palmeral mas extenso del Valle del Drâa Medio, que limita con el palmeral de Ternata al sur y al norte con el palmeral de Mezguita cuya frontera la marca la carretera R108 hacia Nkob y Tazzarine, esa carretera por la que circulan los raids al desierto de Merzouga que a su regreso visitan "el Valle del Drâa".

R108
El cuadro en este palmeral no varia demasiado con respecto a su vecino del norte, mas allá de que es mas extenso y está algo mas seco ya que en él se conserva, en mejor o peor estado, parte de ese patrimonio que caracteriza a esta región.

Kasbah de vigilancia del palmeral en Taakilt, originalmente una torre circular aislada

Kasbah de control de Taakilt

Kasbah de mando de Afra

Kasbah fortificada familiar de Ait Mlekt.

Torre de vigilancia de Gaddim
Ouled Othmane (actual Agoubt), es otro de los vestigios del poder caidal en este palmeral que tuvo su kasbah de mando que, actualmente está en ruinas.

El ksar emplazado al borde del palmeral en lo alto de una colina a la vera de esa kasbah se remonta al XVIII, responde a la tipología de pueblo fortificado y su conjunto a pesar de seguir habitado está, como tantos otros, amenazado de ruina por la falta de recursos económicos, el gran problema de una región con una arquitectura especial que tiene en el hormigón, su solución, aplicada en el douar nuevo construido en la margen derecha del Río que, a nivel viajero, no tiene ningún interés.



El palmeral de Tinzouline visto desde la kasbah

Torre de vigilancia y control de acceso al palmeral situado frente a la kasbah.

La kasbah familiar de Oued Othmane, fue reconstruida y reconvertida en hotel por su propietario, Abdelmagid, entre los años 1999 y 2004.

Es un lugar especial, donde uno entra en el pasado nada mas atravesar la puerta tras adaptarse a la penumbra de su interior; con una terraza con unas vistas sobre un palmeral agradable de recorrer y una tranquilidad absoluta, el lugar merece una visita pues no es una kasbah prefabricada para el turismo y si, además, a uno le interesa escuchar, encontrará en su propietario, un maestro dispuesto a explicar, con paciencia, la historia del lugar y algunas cosas mas.


Un autentico salón beréber



