Hoy el día era más tranquilo, tras desayunar nos vamos al museo de historia de la guerra.
La entrada me impresionó muchísimo ya que hay una sucesión de lápidas negras en las que están los nombres de los fallecidos en la guerra de Corea, colocados por nacionalidades y los norteamericanos por estados. Cuantas vidas rotas.
El museo, como todos los nacionales, es gratuito, realmente es un museo de las guerras y la historia de Corea desde las épocas mas antiguas hasta las mas actuales.
Algunas piezas son curiosas, como la reproducción del barco tortuga o una limusina de Kim il Sung, pero el museo tiene mucho mas un buen número de documentales y documentos que hacen mas fácil entender los conflictos que han golpeado la zona y han conformado la geopolítica actual en la zona.










Me gustó especialmente una pequeña exposición de dibujos infantiles sobre la paz y la guerra.



Para acabar la tarde nos tocaba cumplir un encargo de nuestro hijos que era ir a la sede del juego LOOL para ver si en la tienda había alguna cosa que les interesara. Toda una experiencia ver a un sinfín de adolescentes perfectamente uniformadas con los colores de sus jugadores favoritos y sintiéndose en el séptimo cielo cuando conseguían la firma de alguno de ellos.