
La decisión
Cuando decidí hacer senderismo en Capadocia, sentí que no solo estaba eligiendo un destino, sino una experiencia que iba a dejar huella.
Siempre me han atraído los paisajes que cuentan historias, que desafían y pocos lugares en el mundo hablan tanto a los sentidos como esta región de Turquía.
Capadocia no se visita, (para ello las excursiones), se tiene que vivir paso a paso.
Entre valles que parecen esculpidos por la fantasía, pueblos tallados en piedra y amaneceres que tiñen el cielo de globos y colores imposibles.
Caminar por estos senderos es adentrarse en un escenario casi irreal, donde la naturaleza y el tiempo se han hermanado para crear un paisaje que parece sacado de otro planeta.
Cada ruta tiene su propio encanto, los tonos rosados del Valle de las Rosas, las sombras misteriosas del Valle del Amor, o las panorámicas infinitas que se abren desde los diferentes miradores de Göreme.
Elegir hacer senderismo aquí fue también una forma de reconectar con lo esencial, con el silencio, con el ritmo tranquilo de mis solitarios pasos y con la sensación de pequeñez ante la grandeza de la tierra.
En Capadocia descubrí que cada piedra, cada colina y cada sendero guardan una historia, y que, al caminar por ellos, uno se convierte, aunque sea por unos días, en parte de esa historia.
Los preparativos:
Dos formas hay de llegar a Capadocia.
Una es con vuelo a Estambul, a cualquiera de sus dos aeropuertos, el Aeropuerto Internacional de Estambul, que se encuentra en la parte europea, a 35km del centro y el Sabia Gocen en la parte asiática, a 50 km del centro para luego hacer el trayecto hasta Capadocia, más de 700 kilómetros, ya sea en Bus o alquilando un coche en el aeropuerto.
Otra de las formas es mediante un vuelo que nos conecte desde Estambul con Nevsehir o Kayseri.
Yo elegí la segunda, ya que me despreocuparía de mi equipaje facturado hasta llegar a Nevsehir.
Día 1:

Dejo el coche aparcado en el parking interior, entrega de maleta facturada, luego vuelo Valencia – Estambul. (se paga algo más pero el servicio de Turquís, bien lo devuelve).
Llegada muy puntual, luego buscar dentro de ese impresionante aeropuerto, la zona del embarque doméstico, no tiene pérdida, llego con tiempo de sobra para recorrer alguna de las zonas cercanas al embarque.
Con puntualidad, nos llaman al embarque, viaje corto, en el que sin embargo sirven un bocadillo, café y bebidas.
Ya entrada la noche, aterrizamos en Nevsehir, aeropuerto pequeño, salida muy rápida, y en la puerta me espera el transporte que me lleva al hotel.
A las 21:30 llegamos al hotel, (Unique Capadocia Palace), muy moderno, me recibe un pequeño perro negro y un gato que de inmediato se sube a la falda.
El encargado de la recepción, antes de llevarme a la habitación me hace un recorrido por todas las instalaciones, llegando hasta la terraza, desde donde se aprecia todo Göreme y a la distancia el “castillo” de Üchisar.
Realizado el pequeño tour y ya en la habitación, muy grande esta y con todas las comodidades, cafetera, frigo bar, sobres de café y té en la habitación en cantidad desproporcionada, para la mañana, desayuno continental en el comedor con vistas a Göreme.
Cuando se viaja a Capadocia, una de tantas novedades son los hoteles cueva, aunque el precio me resultaba algo menor, en mi caso no elegí cueva pues en general la humedad suele ser bastante, talvez para un par de noches, pero yo estaré 7 noches.
