
Día 4. Parte 1:
(vuelo en globo)
Hoy es el día “D”, de emoción contenida, de experiencia única.
Mi cita es a las 5:00 de la mañana en el hotel, una lanzadera viene a recogerme con perfecta puntualidad para llegar a la oficina de la empresa de globos.
El traslado es a un restaurante, propio de la empresa, aquí primero se paga el vuelo en efectivo o con tarjeta, pagar en efectivo nos otorga 10€ de descuento, pagué 250€/ en lugar de 260€.
Se nos da el nombre del piloto, así como un volante explicativo de cómo actuar durante el viaje y en el aterrizaje.
El desayuno es «Bufet» con mucho que comer y bebidas calientes a voluntad, una de las diferencias en el precio, (generalmente dan un bocadillo y café) hay mucha gente en la sala al mismo tiempo, a 16 personas por cesta, es normal que seamos tantos.
Unos veinte minutos después del desayuno, se nos pide que subamos al vehículo lanzadera que lleva en la luna delantera una hoja con el nombre de nuestro piloto.
A partir de éste momento, el piloto es quien gestiona todo, él es quien elige, (naturalmente por las condiciones) de dónde sale el globo y a su equipo lo dirige hacia allí.
El lugar que nuestro piloto eligió hoy está al sureste de Göreme, la oscuridad es total, a tras luz se ven grandes sombras negras, son globos, que cuando los vemos en el cielo nos parecen diminutos, aquí, al lado son enormes.

De vez en cuando en la oscuridad, hay pequeños relámpagos, se están inflando las sombras negras, usando los ventiladores, y luego, por supuesto, la llama de gas que calienta el aire, el espectáculo impresiona, nunca había visto un globo aerostático tan cerca. ¡En unos minutos, levantaré vuelo en él!
La góndola está dividida en 5 compartimentos: en el centro viaja el piloto y las botellas de gas, los otros cuatro, dos a cada lado del piloto, están reservados para los viajeros: 4 personas por compartimento, lo cual hace que tengamos todo el espacio que necesitamos. En las que viajan 7, que son las más comunes y baratas, se viaja algo más apretado.

Vamos a dar una vuelta de 60 minutos aproximadamente, el piloto abre gas al máximo y salimos ganando altura respecto a los demás globos, muy suavemente, casi imperceptible.
Salvo el ruido que se oye cuando el piloto da gas, todo es silencio.
La estabilidad del globo también me sorprende, suponía que se sacudiera o que se tambaleara como un péndulo de reloj, pero nada de nada…
Los paisajes son tan fantásticos, hay tantas cosas que ver en la distancia y hacia abajo. Desde arriba, la vista es total, y las personas parecen muy pequeñas.

La cercanía con el piloto me permite hacerle preguntas, me explica que, una cuerda de la que puede tirar hace girar el globo, para que todos los pasajeros puedan disfrutar de la misma vista, dar más o menos gas, altura o descenso.
A lo lejos se empiezan a ver coches con remolques moviéndose de un lado a otro, y muchas personas ubicadas en lugares altos para hacerse fotos.
Algunos incluso llevan alfombras y esperan, con el desayuno ver el aterrizaje.
También veo una pareja que viene hacerse las fotos con trajes de boda.
Descendemos cada vez más y nuestro globo, en un momento dado, está tan cerca del suelo que pensé que ya aterrizábamos antes de lo previsto, pero lo hizo adrede, al punto que casi nos tocamos con otro globo (de la misma compañía), es un juego que al parecer acostumbran, he hicimos un tramo pegados antes de volver a tomar altura para alejarnos.

Ahora pasamos sobre el Valle del Amor, lugar donde por lo general suelen terminar los vuelos en globo, (siempre depende del sentido del viento) en la zona hay muchos campos para el aterrizaje, la vista es impresionante y hay espacio suficiente para bajar los globos muy bajo y disfrutar del paisaje.
Ya empiezan a verse los preparativos para aterrizajes, cada coche con su remolque sigue a su globo y se comunican a través de un walkie con el piloto, dado que el remolque tiene que seguir al globo, se dan circunstancias (me comenta) en que alguno incluso aterriza encima del remolque en la misma carretera, (si lo hace en una carretera, el coche lo lleva circulando con el encima, al siguiente campo para desinflarlo y bajar a los pasajeros, del globo.
Me explica que siempre tiene que aterrizar sobre el remolque, porque la cesta es tan pesada que sería imposible subirla después.
En caso de fallar en el aterrizaje, el piloto elevará otra vez el globo y el remolque se las arreglará para ubicarse justo debajo en zona apropiada.

Estamos sobre el trayler, el piloto, tira de otra cuerda, ésta abre la parte superior del globo, y dos personas más tiran de cuerdas para ayudar a desinflarlo y bajarlo.
Una vez que el aire caliente escapa, el globo cae hasta la mitad, los ayudantes siguen tirando de la cuerda, y en este punto nos indican bajar de la cesta.
Después en tierra, todos estamos invitados a caminar sobre el globo para ayudar a que se desinfle totalmente, esto permite ver la lona aún caliente y el aire que sale de ella también.
Estar entre bastidores no es algo que ofrezcan todas las empresas, seguramente deben pensar que es una tarea ingrata, pero esta empresa quiso involucrarnos y creo que es realmente genial, es más divertido y amigable.
La tripulación nos prepara un pequeño cóctel de champán sin alcohol y brindamos juntos, antes de que cada uno reciba un diploma de bautismo en globo con su nombre.
¡Haberlo vivido, para poder contarlo, Gracias a la Vida!!!