Mañana del día 4: Visita a Holyrood Palace y Holyrood Abbey
De buena mañana, recién levantados, vimos (o mejor dicho, no vimos) la calle: Una espesa niebla cubría Edimburgo. Salimos a la calle con la esperanza que cuando llegáramos a Holyrood Palace, la niebla se hubiera ido o al menos, permitiera tener una mejor visibilidad.. pero no, no fué así.
Con niebla y frio, mucho frio, iniciamos el cuarto día en tierras escocesas...

Holyrood Palace es la residencia oficial de los monarcas ingleses en Escocia. En ella, además de una pequeña visita por las estancias del palacio (no las que verdaderamente te gustaría ver), podéis ver las habitaciones donde vivió Mary Queen of the Scots (Mary I de Escocia o como seguramente la conoceréis, Maria Estuardo 1542 – 1587).
Patio central del palacio:

En su exterior, se puede visitar la Holyrood Abbey, abadía del siglo XII, que se encuentra literalmente pegada al palacio de holyrood.
Tiene una belleza increíble, y con la niebla que nos acompañó todo el día, le dió un encanto más elevado.
Su nombre (Holyrood) significa Cruz sagrada, y su origen lo encontramos en una leyenda que relata que el Rey David I, tuvo problemas cazando en los bosques y fué salvado por un ciervo que a través de sus cuernos, proyectó la luz del sol en forma de cruz en el suelo, salvándolo de los problemas que tenía. Desde entonces, el Rey prometió construir una iglesia en el lugar de la aparición.


Tarde del día 4: Tarde de Pubs, vistas de la ciudad (Cannongate) con niebla.
Una vez salimos de Holyrood Palace, nos dirigimos Royal Mile arriba hasta llegar al Pub The Bank, situado en la misma Royal Mile esquina con South Bridge. Una vez allí, nos pedimos un buen plato de Nachos (ellos lo pronuncian "nachous", lo siento pero se me escapó la risa jejeje) y una pedazo de hamburguesa con patatas que os digo de veras que no volví a pasar hambre en todo el día; eso sí, siempre bien acompañado todo con una buena pinta. Aquí podéis ver una imágen de lo que es el local desde su interior.

Cuando terminamos de comer, hicimos visitas por varios pubs de la royal mile: Deacon Brodie's tavern, the World's End, The Tass.. todos ellos con una espectacular imágen y como todos, acogedores en su interior.
The World's End y the Tass, situados a ambos lados de la calle, (Royal Mile -high Street - esquina con Jeffrey St). e inicio de la Royal Mile (cannongate) dirección Holyrood Palace, tienen una curiosa historia:
Antiguamente, donde se encuentran los dos pubs, había una muralla con su portón y su guárdia, que no dejaban salir o entrar a la gente. De puertas hacia el castillo, que era donde vivían los habitantes de Edimburgo adinerados, las puertas protegían a éstos de la clase baja que vivía en la zona de Cannongate. Se decía que quien cruzaba el portón en dirección cannongate, no se volvía a saber de él (de ahí el nombre del Pub The World's End (el fin del mundo) refiriendose más allá de las puertas)... en cambio, a quien quisiera entrar en la ciudad, se le cobraba una tasa (de ahí el nombre del Pub The Tass).


Ya en la Royal Mile esquina con Bank Street, nos encontramos con Deacon Brodie's Tavern


Éste Pub tiene una bonita história, como casi todos; Es la história de William Brodie, nacido en el siglo XVII e hijo del principal cerrajero de Edimburgo, al que la nobleza de la ciudad le había asignado la instalación de las cerraduras de sus casas. William, vió una gran posibilidad de enriquecerse en el hecho de poseer copias de todas las llaves de las casas, y por lo tanto, mientras que por el día era William Brodie, cerrajero de la ciudad y una gran persona, de noche era un ladrón, que usaba las copias de las llaves para introducirse en las casas de la nobleza y robarles sus bienes.
Ésta história, la aprovechó Robert Louis Stevenson (escocés), para escribir el famoso clásico Dr. Jekyll y& Mr. Hide.
Y ya para terminar nuestro paseo por la Royal Mile, hicimos alguna foto que otra por la zona, pero la que más nos gustó, fué la de la catedral de St. Giles absorbida por la niebla, que para nosotros le dió ése toque a la ciudad que nos la muestra misteriosa y bonita al mismo tiempo.



