Hay viajes que nacen con un objetivo muy claro y otros que aparecen casi por casualidad. Puglia fue un poco así. Buscábamos un destino para pasar los últimos días del año y acabamos descubriendo una región de Italia que, aunque suele quedar a la sombra de la Toscana, Sicilia o la Costa Amalfitana, tiene personalidad de sobra para un viaje por sí sola.
Pueblos blancos, ciudades barrocas, kilómetros de costa, acantilados sobre el Adriático, pueblos marineros, los famosos trulli... y, además, una época del año perfecta para recorrerla con tranquilidad y sin las aglomeraciones del verano.
Nuestro viaje comenzaba a finales de diciembre de 2022.

Mapa del viaje por Puglia, con Bari como puerta de entrada y Conversano como campamento base durante toda la semana.
Aterrizamos en Bari, recogimos el coche de alquiler y pusimos rumbo hacia nuestro alojamiento, una casa rural situada a las afueras de Conversano.
En esta ocasión decidimos hacer el viaje de una forma diferente. En lugar de ir cambiando de hotel continuamente, alquilamos una casa para toda la semana y desde allí iríamos haciendo excursiones diarias por toda la región. Visto con perspectiva, fue una decisión de lo más acertada. Cada tarde regresábamos al mismo lugar, sin deshacer ni hacer maletas constantemente, disfrutando del ambiente tranquilo de la campiña de Apulia.

La casa rural de Conversano que utilizamos como base para recorrer toda la región durante una semana.
Durante los días siguientes recorreríamos lugares tan diferentes como Bari, Polignano a Mare, Monopoli, Alberobello y sus trulli, los pueblos del Valle de Itria, Lecce, Otranto, Gallipoli o Matera.
Algunos ya eran destinos que hacía tiempo que quería conocer. Otros acabarían convirtiéndose en auténticas sorpresas del viaje.
Como en mis anteriores diarios, intentaré explicar el recorrido tal y como lo vivimos nosotros, mezclando las visitas con las pequeñas anécdotas, las sensaciones y esas cosas que muchas veces no aparecen en las guías.
Y todo empezaba en Bari.