Hoy hemos desayunado en el hotel uno de los peores desayunos que recuerdo. Creo, que el no tener ningún tipo de competencia cercana, los ha hecho caer en la mediocridad.
El día anterior, en uno de los trayectos en Grab que hacíamos por Sepilok, entablamos una conversación con el conductor y quedamos para que nos llevara al día siguiente a Labuk Bay. A las 10 am nos estaba esperando en la puerta del hotel. Nos recomendó ir a la plataforma B donde la primera alimentación era a las 11.30h. Nos cobró 130MR (unos 27€), por llevarnos, esperarnos y devolvernos a Sepilok. Me pareció un precio justo y fue muy amable con nosotros. Si alguien necesita un contacto puedo dárselo.
Tardamos unos 40 minutos en llegar. Por el camino empezamos a ser conscientes de la verdadera dimension del destrozo que las palmas estaban causando en la isla. A ambos lados de la carretera, solo se veía plantaciones de palma hasta donde alcanzaba la vista. Debe ser un negocio altamente lucrativo imagino. Algunas palmeras tienen muchos años, pero también hay miles recién plantadas.
El santuario de Labuk Bay nació cuando los propietarios de una de estas plantaciones de palmas decidieron proteger un fragmento de manglar donde estos monos en peligro de extinción se habían quedado aislados y sin alimento suficiente.

El último tramo hasta el santuario transcurre por caminos de tierra. Al final llegas a una taquilla. Pagamos 60 RM por persona + 10 RM por la cámara. A diferencia del santuario de orangutanes de Sepilok aqui las plataformas de observación están muy cerca, apenas 1 minuto andando. Además, hay sombra, no hay cristales, y puedes ver a los monos muy muy cerca.
Ya los vimos incluso antes de entrar. Estaban en los árboles donde estacionó nuestro vehículo. Eran narigudos. Cuando nos acercamos bajaron de una palmera solitaria y pegaron un salto a 3 metros de nosotros para adentrarse en los manglares.

El conductor nos había explicado que había dos tipos de grupos o manadas. Los que acabábamos de ver eran el grupo de solteros. Todos eran machos. Se les reconoce perfectamente porque son bastante grandes y todos tienen la narizota esa inmensa colgante. Además ,hacen unos ruiditos muy graciosos con la nariz, parecido a como si te sonases los mocos.

Cuando entramos para las plataformas había muy poca gente. Unos minutos mas tarde apareció un chico que parecía el responsable de la alimentación. Nada más verlo aparecieron 2 Calaos. Parecían amaestrados. Solo les faltaba comer de su mano. Eran muy bonitos.
Entonces, empezaron a moverse los arboles y apareció un gran mono narigudo macho. Se sentó en unas ramas bajas mirándonos tan tranquilo. A los 5 minutos se movieron muchos más árboles a lo lejos y empezaron a venir las hembras y las crías. Poco a poco. Primero una hembra, luego una cría, luego otra hembra, más crías. Se posicionaban cerca del macho. Algunas en el mismo árbol y otras en los árboles de al lado.
Finalmente se escuchó un ruido metálico, como de abrir un bidón. Todos los monos dieron un respingo. Hubo hasta carreras desde árboles más alejados. Cuando les pusieron la comida subieron todos a las plataformas. Les debía encantar porque se notaba que disfrutaban. Luego, cuando ya quedaba poca cosa se peleaban, pero sin llegar a las manos, solo eran quejidos y chillidos.

Fue maravilloso verlos. Todavía me emociono. Tan cerca y tantos bebés tan chiquititos. Me sorprendieron las hembras, tenían una nariz respingona y una cara muy arrugada, como de viejas.

Al final aparecieron también otros monos. Eran 2. Uno peludo negro y otro peludo como dorado. El dorado perseguía al negro para quitarle lo que comía y al final para protegerse se vino a la barandilla donde estábamos.

Una cosa que que me flipó ver es cuando se fueron. Porque el macho se quedaba atrás para controlar. Había un bebé en una rama que lloraba. Creo que no sabía la ruta o no se atrevía a seguir. El macho no le ayudó pero no abandonó el árbol hasta que una hembra retrocedió para ir a buscarlo y se lo llevó. Ese macho estaba cuidando y protegiendo a su manada.
Nos encantó la visita a este santuario.
A la vuelta le pedimos al conductor que nos dejara en Sepilok, en el Bornean Sun Bear Conservation Centre. Está justo al lado del centro de orangutanes. Aquí lo que hay es osos malayos rescatados. También se los conoce como Osos Solares o Sun Bears, porque todos tienen una marca en el pecho como de color crema. Son la única especie de oso que hay en Borneo, endémicos de la isla. Además tienen una lengua muy larga y es la especie de oso más pequeña del mundo.
Ahí en la entrada tienen la foto de cada uno con su nombre, su edad y su historia. La visita transcurre por pasarelas elevadas. Me impresionaron mucho los árboles de aquí. Eran altísimos. De osos vimos dos. Uno por el suelo del complejo y otro subido en un árbol. Aquí te recomiendo ir con las expectativas bajas porque no es fácil verlos y además están lejos. Yo si volviera a ir me llevaría unos prismáticos.
Te dejo aquí una última recomendación si vas a estar en Sepilok. Ve a comer o cenar a White House Bistro. Si en tu hotel no te gusta la comida es una buena alternativa, a nosotros nos salvó la estancia.