A las 5 suena el despertador. Una duchita rápida y un tentempié igual de rápido antes de bajar para hacer el check out. A las 6, con puntualidad inglesa nos viene a recoger el shuttle para el aeropuerto. Los 45 min. que nos había dicho el bellman del hotel se convierten en apenas 20 min. A pesar de ser la hora que es ya se ve movimiento en la carretera. No me extraña... con lo grande que es esta ciudad deben tardar horas para llegar al trabajo ...nosotros allá apurando cada mañana los minutos para dormir un ratín más.. Si es que nos quejamos de vicio...
Hacemos el check-in sin problemas, la azafata, se da cuenta que somos gemelas. Es la primera vez que nos lo dicen.....si no contamos las otras 20 veces anteriores...si hasta nos hicieron una foto en el walk of fame...Banderas hazte a un lado q hemos llegamos.!!!!.
Nos tomamos un té con unas oreo la mejor decisión que podemos tomar ya que hay pocas opciones para comer algo. La mas popular entre el resto de viajeros es el McDonald's (!!) pero nos dan arcadas solo de pensar en una hamburguesa a las 7 de la mañana.
Quedan un par de horitas todavía para que salga nuestro vuelo, así que aprovechamos un ratito para escribir este blog.
El vuelo es perfecto, a las 10.20 llegamos puntualmente a destino. La ciudad que nunca duerme nos recibe con anuncios brillantes de todo tipo de espectáculos: magia, circo, músicos, imitadores de Elvis...
Cogemos el shuttle para ir a nuestro hotel, 7 dólares hasta el downtown que es donde esta situado el Plaza. Nos sorprende la inmensidad del hotel y de la habitación: dos camas dobles, una mesa, una vieja tele y espacio mas que suficiente para nuestras maletas talla XXL. Como el hotel tiene casino, los precios son mas que razonables, ya que lo que quieren es que gastemos nuestro dinero en su casino (cling, cling, cling).
Dejamos todo nuestro equipaje sin abrir y enseguida nos vamos a visitar un poco la zona del Fremont experience. La calle Fremont está llena de hoteles, salas de juego y tiendas de souvenirs.
En poco se hace la hora de comer y decidimos estrenarnos con el restaurante típicamente americano, Mc Donald's (ya sabíamos que algún día no podríamos evitarlo). Pedimos un menú que incluye re-fill, podemos rellenar la bebida tantas veces como queramos mientras estemos en el establecimiento.
Con las fuerzas recuperadas decidimos dirigirnos a la zona de los hoteles. Decidimos ir andando ya que están a la vuelta de las esquina, según el mapa y nuestra vista de lince. Enfilamos Las Vegas Bld directas, es la una y pico de la tarde y el Lorenzo pica, pica. En nuestro camino a pleno sol del mediodía, vemos como somos prácticamente las únicas personas que hay por la calle. Al poco el calor empieza a pasar factura... pero ya vemos a lo lejos el primer hotel, el Sahara; pero como si de un oasis se tratara, lo vemos pero nunca nos acercamos.
Llevamos prácticamente una hora caminando, ahora no podemos echarnos atrás! y solo nos queda un camino, hacia delante. Nos acercamos a una parada de autobús y vemos como (tontas de nosotras!), hay un autobús que recorre el camino que nosotras hemos hecho a patita. Como los hoteles se ven igual de cerca que hace 15 minutos decidimos cogerlo.
The Deuce Bus hace el recorrido del downtown hacia el Strip, que es la zona de los mega hoteles. Compramos el billete de 24 horas por 5 dólares que nos servirá hasta mañana al mediodía.
Con lentitud extrema, pero con aire acondicionado llegamos a nuestra parada, el hotel Venezian.
Es una mega construcción que imita con gran detalle la ciudad de Venecia, con las torre del reloj, la plaza, el puente Veccio y como no, sus grandes canales con sus góndolas. La verdad es que impresiona. Cada hotel esta ambientado en una temática, no solo con la fachada o construcción en sí, sino también por el interior (no menos impresionante!). En el interior, además del Casino, claro está, se encuentran multitud de tiendas de todo tipo, recreando las típicas calles de Venecia, con un canal por el que pasean las góndolas. Observamos que incluso el techo recrea el cielo azul.
Nuestra segunda visita es el Caesar's Palace. Este deja pequeño al Venezian. Recrea la grandiosidad de la ciudad vieja, Roma, con sus estatuas, monumentos y edificios romanos, tampoco falta la reproducción del Coliseum. Chafardeamos un poco las tiendas, los souvenirs no matan demasiado: fichas de casino, dados y multitud de camisetas a cual mas fea , las únicas que parecen tener un cierto éxito entre los turistas, son las de la serie CSI: las Vegas, que ha abierto un filón en lo que souvenirs se refiere.
El siguiente hotel que visitamos tiene cierto estilo oriental, el Mirage. Nos nos impresiona demasiado después de lo que hemos visto pero en este hotel tienen una jaula-acuario donde exhiben un tigre albino de edad adulta y detrás del mostrador del hotel un fantástico acuario de unos 5 metros de largo con unos peces impresionantes de todos los tamaños y colores.
Vemos también el Treasure Island que es como su nombre indica una isla en medio del desierto de Nevada, tiene cascadas y un lago donde al atardecer mantienen una lucha-baile dos embarcaciones gigantescas, una llena de sirenas y la otra de temidos piratas.
Parece mentira pero ya se nos han hecho las 19.30. Decidimos ir al hotel a comer algo y si el cuerpo nos aguanta saldremos a dar una vuelta por la noche. Nos cuesta menos decirlo que hacerlo y a las 22.00 ya estamos en nuestras camas dobles planchando la oreja. A mi el aire acondicionado me ha provocado un resfriado de narices y entre estornudo y estornudo he perdido gran parte de las fuerzas que me quedaban.
De tanta veces que nos han preguntado si somos gemelas hemos decidido contar las veces que alguien nos han parado en el bus, en un semáforo o en la calle a preguntar si somos gemelas: 8 veces hoy.
Hoy incluso hemos oído a dos señores apostar entre ellos el hecho de ser o no europeas...No podemos llevar la cuenta de cada vez que alguien se dirige a nosotras...pero tb nos preguntan mucho de donde somos sin ni siquiera oírnos hablar entre nosotras