
Guesthouse Pavi- Lago Kleifarvatn 30 km
Lago Kleifarvatn-Seltún Geothermal Area 5 km
Seltún Geothermal Area- Fagradalsfjall 21 km
Fagradalsfjall- Grindavik 9 km
Grindavik-Brimketill lava rock 11 km
Brimketill lava rock- Gunnuhver 5 km
Gunnuhver- Reykjanes Lighthouse//- Acantilados Valahnúkamöll 6 km
Acantilados Valahnúkamöll- Bridge Between Continents 8 km
Bridge Between Continents-aeropuerto 23 km
TOTAL 118 km
Último día en Islandia, esta tarde tenemos nuestro vuelo de vuelta, pero aún tenemos alguna que otra visita para hoy, queremos visitar todos los atractivos que reúne la península de Reykjanes, importante zona geotermal y volcánica de la isla, de hecho las últimas erupciones que tuvieron lugar en Islandia, fueron aquí en esta península en verano de 2025.
Mientras desayunábamos, consultamos la previsión meteorológica en VEDUR.IS, y hoy es el peor de todos los días, alertas por viento y agua en toda la península, al estar tan expuesta el viento es muy, muy fuerte.
Puedes tomártelo mal, o también puedes pensar en la suerte que has tenido los días anteriores y con este pensamiento e intentar ver todo lo posible, acoplamos las maletas en el coche y a por la etapa final del viaje.
Nuestra primera parada es el Lago Kleifarvatn, lago volcánico con playas de arena negra, es el más grande y profundo de la península. Ni nos bajamos del coche, el día no invitaba.

Unos pocos kilómetros más adelante llegamos a Seltun, área geotermal. Aparcamos, esperamos unos minutos a ver si dejaba de llover y decidimos ir a visitarlo bajo la lluvia, pagamos en la máquina habilitada (750 ISK)
Caminamos sobre pasarelas de madera entre burbujas de lodo, fumarolas y paisajes ocres que le dan un punto surrealista bajo la lluvia. Es un paseo corto y nos gustó.


Nuestro siguiente punto de destino era el parking que da acceso a la ruta al volcán Fagradalsfjall. Teníamos muchas ganas de hacer el recorrido del sendero B y ver los paisajes moldeados por la lava, pero al llegar seguía lloviendo y con muchísimo viento, esperamos en un aparcadero que hay justo enfrente del desvío a la entrada del parking (allí mismo están las cámaras) y poco después desistimos de intentarlo.
Próxima parada Grindavik, pueblecito pesquero islandés. En la actualidad es un pueblo prácticamente desierto a raíz de las erupciones del volcán y a la evacuación de la mayor parte de la población desde el 2023 hasta el 2025.
Impresiona ver las barreras de contención de la lava, junto a la carretera y a unos metros del pueblo que está sitiado por la fiereza del Atlántico.
.Atravesamos el puerto y vamos buscando el cementerio de barcos de Grindavik, otro lugar extraño donde los restos de los barcos naufragados descansan sobre campos de lava.

Llegamos hasta el faro de Hop y nos dimos la vuelta sin bajarnos del coche, en esta zona especialmente el viento azotaba con ganas.

Desde aquí avanzamos y nos dirigimos al siguiente punto que teníamos anotado, Brimketill lava rock, o el caldero de las olas, piscina natural formada por el embate de las aguas bravas que han ido esculpiéndola en la escarpada costa suroeste. Se accede a ella atravesando un pequeño campo de lava hasta que llegas a un mirador. Está prohibido el acceso a ella y no me extraña la verdad. Nos gustó este sitio, es una parada rápida y es hipnótico quedarse mirando la fuerza del mar rompiendo contra la costa.,



Ahora nos toca visitar Gunnuhver, otra área geotérmica muy activa, que cuenta con la mayor poza de lodo hirviendo del país y varias fumarolas. Además esta zona tiene la particularidad de que el agua subterránea es agua de mar,
Aparcamos gratuitamente en el lado este y esperamos en el coche a ver si afloja, pero el día está bravo, bravo. Viendo que parece que no tiene pinta de parar, nos volvemos a pertrechar con los impermeables y visitamos el lugar a duras penas, el agua y el viento no dan tregua.


Concluimos la visita y seguimos dirección al lado oeste de Gunnuhver y cuando llegamos al cruce (a la izquierda estaría el aparcamiento gratuito del lado oeste y la derecha el aparcamiento de pago por el que accedes al faro de Reykjanes y a los acantilados de Valahnúkamöll). Con el día tan adverso, preferimos pagar, a través de PARKA (1000 ISK), que caminar 10-15 minutos desde el aparcamiento gratuito de Gunnuhver.
Subimos al faro, a la izquierda los acantilados y a la derecha el área geotermal que visitamos anteriormente. Aquí el viento empezaba a ser ya casi un huracán, nos manteníamos de pie a duras penas.


Caminamos hasta los acantilados, que estaban cerrados por riesgo de colapso y dimos un paseo hasta la costa.


El viaje se va acabando, ya sólo nos queda visitar el puente entre continentes, llenar el coche de gasolina antes de entregarlo y al aeropuerto a esperar que salga nuestro vuelo de vuelta.
El aparcamiento para visitarlo es gratuito y es una pasarela peatonal que atraviesa una grieta de arena negra y que marca el punto exacto donde se separan la placa norteamericana y euroasiática. Estas placas se separan unos dos centímetros al año aunque no de manera constante. Esta separación es la que provoca terremotos, erupciones de volcanes o las áreas geotermales de este intrigante país.

A nosotros la península de Reykjanes, nos ha parecido un sitio bastante espectacular a pesar del mal tiempo con el que nos ha despedido Islandia, una zona subestimada o poco visitada, pero fascinante con tanta actividad volcánica, por algo es llamada la península humeante.
Nos despedimos del país del hielo y del fuego con un sentimiento de agradecimiento, Islandia no defrauda.
FIN
