Hoy hemos empezado temprano. Amanece a las 6 y anochece a las 6 y con el calor que hace para empezar a andar mejor empezar pronto.
Hemos hecho la ruta que va bordeando la costa hasta una playa que se llama Anse Major. TRACK WIKILOC Una ruta corta y fácil con vistas bastante bonitas y con sus carteles interpretativos a cada rato. Por el camino prácticamente toda la vegetación que se ve es endémica. Se ven hasta plantas silvestres de vainilla en flor, la Vanilla phalaenopsis, una orquídea endémica de Seychelles, distinta de la vainilla que se cultiva como especia. Al empezar la ruta bien temprano hemos llegado antes de las 8 sin un alma alrededor. Una playa muy bonita protegida del mar, de arena gruesa, con un río en un lateral y entre los árboles de dentro una zona donde imagino que los tours traen a la gente a comer más tarde. La playita está idílica, incluso con snorkel decente con un par de rayas moteadas, no es que sea un paraíso tropical pero está entretenido. Para las 10:30 nos hemos vuelto cuando ya empezaba a llegar gente tanto por tierra como por mar, aun así no creo que se llene mucho porque hay varias calitas alrededor y por lo que veo los catamaranes turísticos se quedan anclados frente a las calas y los turistas se tiran a hacer snorkel sin llegar a la playa. Está muy bonita la playa, merece la pena la madrugada. En principio para hacer esta ruta hay que pagar una tasa, nosotros la pagamos por internet el día antes pero la taquilla en físico abre a las 8. Como nosotros empezamos a andar antes de las 8 nadie en ningun momento nos pidió absolutamente nada, por lo que sospecho que si no hubieramos pagado la tasa antes por internet la podríamos haber hecho de gratis.
Para las 12 hemos llegado al alojamiento de nuevo y hemos ido a comprar algo de comer. Lo de los precios en los supermercados es brutal, hemos probado varios supermercados y no hay supermercado barato, yo no sé cómo se apaña la gente aquí o cuánto cobran, pero son precios exagerados, fácil las cosas valen tres o cuatro veces lo que en España, y poquisima variedad. Hemos podido pillar pan de sándwich y mortadela y con eso de momento nos apañamos.
Para la tarde hemos cruzado la isla para ir a la playa de Port Launay. Para cruzar se va por una carretera que tiene tela, la Sans Soucis Road. Muy escénica, pero unas curvas tremendas con tramos donde no cogen dos coches juntos y con canalizaciones a los lados que si se te cuela la rueda estás listo. A Dios gracias el coche es automático. La carretera muy bonita, con un buen chaparrón que nos ha caído en lo alto del todo. Al otro lado de la isla el mar se ve más fuerte pero las playitas bonitas están en bahías que permiten el baño sin problema. Hemos llegado a Port Launay, una bahía con una playa muy larga con apenas gente. La tarde se ha quedado bastante bien de solr con algun chaparron rápido, con razón veíamos a mucha gente que estaba en la playa con paraguas. Mientras llueve proteges las cosas y te metes al agua hasta que pasa. El snorkel aquí sin más, se supone que es bueno pero el coral está destrozado o inexistente y tampoco es que haya una cantidad de vida muy abundante o variada, para alguien que quizá nunca haya buceado imagino podrá resultar atractivo.
Entre baño, sol, chaparrón y baño hemos echado toda la tarde. Antes de que anocheciera, estando a 40 minutos del alojamiento, hemos vuelto para evitar conducir de noche por la carretera infernal. A medio camino hemos parado en un mirador que se llama Mission Lodge. El lugar fue una escuela fundada por misioneros anglicanos en 1876 para los hijos de esclavos africanos liberados y estuvo funcionando hasta 1889. El sitio está curioso con vistas muy bonitas a la parte norte de la isla. Al salir además un caminito te lleva a un antiguo cementerio. Como parada está bien pero nos han cobrado 5 euros cada uno con la tontería.
Ya de noche nos hemos cambiado y nos hemos ido a dar una vuelta al pueblo. Hemos probado a cenar lo único a precio asequible de la isla, los takeaways estos y la verdad... Son baratos de narices, pero como esto sea la norma en todo el viaje, la comida va a ser un penar. Te ponen una bandeja con pollo al curry o algo similar con arroz y ensalada. Nuevamente los takeaways que hemos visto en el pueblo los llevan indios, curiosísima la cantidad de indios que hay. El paseo por el pueblo tiene poco más, así que de vuelta al alojamiento a marear y mañana minirrutilla y más playa.