Empezamos el día nuevamente atravesando la carretera de las curvas. Hemos empezado a las 7 para evitar el calor, pero aun así sigue habiendo muchísima humedad.
Antes de irnos a las playas hemos parado para hacer una minirruta popular que se llama Copolia Trail. TRACK WIKILOC. A las 7 de la mañana no está ni la de la taquilla, así que hemos estado solos. Es un kilómetro y medio de subida por bosque húmedo tropical. Es poco, pero al ser todo subida con la humedad que hace en cinco minutos iba sudando a más no poder. La ruta está preciosa, muy cuidada, nuevamente con sus carteles interpretativos, nos hemos encontrado una culebra de Seychelles, varios pájaros de color rojo que aquí llaman cardenales y lo más bonito, la parte de arriba. Se llega a una plataforma granítica llena de matorrales de plantas carnívoras, las Nepenthes pervillei, una especie endémica de Seychelles y aparecen en las monedas de 5 rupias. Desde arriba hay unas vistas impresionantes a toda la ciudad de Victoria, el sur y el norte de la isla. Todo esto con nubes acercándose hasta que nos ha atravesado una lloviendo, dejando un arcoíris chulísimo encima de nosotros. Hace hasta un poco de fresco y por un momento he dejado incluso de sudar. Ruta bonita que haces en dos horas, pero tampoco es un paseo.
De Copolia Trail hemos saltado al sur de la isla, al ser temprano hemos parado en una playa bonita a echar unas fotos cuando nos ha empezado a caer el diluvio universal. 10 minutos de diluvio para luego soletón. Tras comprar algo en un súper hemos ido a la primera playa del día, Anse Soleil.
Anse Soleil es una playa a la que se baja por una carreterucha bastante empinada. Típica playa tropical, muy ancha con agua cristalina y pájaros que están tan acostumbrados a que les den de comer que se te suben encima, una especie de tórtola pequeña. En la playa hemos echado un par de horas hasta que nos ha dicho la del alojamiento que podíamos ir ya.
Hemos ido para el alojamiento "Hillside Retreat", está junto a la carretera pero metido en medio del bosque que, si no fuera por el ruido de los coches de vez en cuando, pareciera que estamos en medio de la selva. Al lado además hay un camión de los de comida takeaway, hemos pillado dos platos y nos hemos ido a echar la tarde a una de las playas más famosas de la isla. Petite Anse.
Para llegar a Petite Anse es curioso porque tienes que acceder por un hotel de lujo que se llama Four Seasons. La misma cadena de hoteles que sale en la primera temporada de la serie White Lotus. Al público general le permiten el acceso al camino a la playa, pero la playa está a 20 minutos andando. Lo bueno es que te quitas mucha gente al no ser de fácil acceso. Hemos llegado a la playa a las 13:00 y la playa es sin duda la más bonita hasta ahora. Una playa larga de arena tan fina que parece harina. Árboles llenos de zorros voladores, el agua cristalina como una balsa y la zona del hotel bastante integrada tras la vegetación. Nos hemos colocado bajo un árbol y a bañarnos. Es increíble lo del Four Seasons, a los huéspedes les dan neverita, bolsa, les traen pizzas, cócteles... Y nosotros a 2 metros comiéndonos el takeaway gorrinero con nuestra cerveza de lata. Por lo que veo en internet la habitación más barata son 1700 € la noche. Hemos echado un buen rato bañándonos mientras imaginábamos a qué se dedica cada uno. Además es curioso porque los pobres que solo accedemos a la playa vamos con una pulsera amarilla mientras que los huéspedes no llevan nada, así que hay buena diferenciación. Aun así la gente de fuera del hotel se queda casi toda al inicio de la playa, pero la parte bonita es la que está más cerca de las hamacas del hotel.
Al final esta mañana con el diluvio me temía día malo, pero se nos ha quedado una tarde de sol bastante decente. En Petite Anse además hay un poco de snorkel entretenido, pero tampoco gran cosa. Además se nota que alimentan a los peces porque es meterte al agua y te rodean al momento 6-7 peces murciélago que no dejan de seguirte.
Petite Anse la mejor de momento, mañana si no nos convencen las que quedan repetimos aquí. A la noche poco más, el alojamiento está en medio de la nada por lo que no hay ni paseo posible por el pueblo. Hemos pillado para hacernos unos macarrones y hemos cenado.