Ha amanecido con un sol espléndido y no hemos mareado, hemos echado la mañana en Petite Anse de nuevo. Sin duda es la más bonita y con menos gente, así que a lo seguro. Hoy la hemos visto con marea baja, que hace el baño algo más incómodo porque hay más piedras, pero sigue siendo una gozada, el camino además no se hace tan pesado, la ida se hace en un momento y la vuelta, cierto es que te hace sudar un poco, pero en 10 minutos has subido.
Para la hora de comer hemos ido a un supuesto supermercado a ver si podíamos comprar algo y misma historia de siempre. Lo más comestible que hemos podido comprar ha sido una lata de atún y pan Bimbo. Por lo que leo Seychelles tiene un problema a este respecto, el gobierno tiene regulados los precios de una serie de productos básicos como el arroz o las lentejas, pero fuera de ahí todo es importación y muy caro. Con razón los takeaways son económicos, te ponen un kilo de arroz que es de lo único económico en la isla.
Para comer nos hemos ido a una playita que llaman Anse Takamaka y que da nombre a un ron local de Seychelles. Playa parecida a Anse Soleil pero con más locales y, al estar a mar abierto, las olas rompen con fuerza y no tiene el baño tan cómodo. Playa muy bonita no obstante, a la entrada además con una especie de cuadra llena de tortugas de seychelles. Hemos comido y nos hemos movido al este de la isla para ir a una playa resguardada del viento, Anse Royale. Esta playa es la más local que hemos visto hasta ahora. Es domingo y está llena de familias, muchas haciendo su barbacoa. Esta parte de la isla se nota algo más sucia pero tampoco un disparate, lo que sí que hay es una especie de alga que no habíamos visto hasta ahora, tipo sargazo. La playa está bonita aun con todo. Protegida de las olas por una barrera de coral al fondo y el mar tranquilo e incluso más caliente que en las otras.
Para el atardecer nos hemos ido a una playa que no se recomienda el baño, Anse Intendance, una playa salvaje en la que se encuentra uno de los hoteles más exclusivos de Seychelles. Cheval Blanc Seychelles. Se ven villas salteadas cada una con su propia seguridad privada. Una barbaridad y buscando parece ser que cuesta como 25.000 euros la semana. La playa es muy bonita y salvaje pero paradójicamente el baño es delicado por lo que sirve de decoración perfecta para el hotel.
Con el sol cayendo nos hemos vuelto para el alojamiento. Hoy para cenar especialidad de Seychelles, macarrones de la casa. Venirse a Seychelles y terminar cenando en la casa todos los días tiene pecado pero por algún lado hay que ahorrar. Mañana cambiamos de isla. La predicción del tiempo pinta feo pero también lo era estos días y hemos tenido 4 días de sol perfectos.