El domingo nos levantamos muy temprano y otra vez volvía a hacer mucho frío. Nos dirigimos primero a la catedral de ST John el Divine, una catedral inmensa pero que aún no está terminada, por fuera me gustó más que por dentro. Pillamos el principio de una misa o algún acto que había en ese momento.

Subiendo la calle llegamos a la Universidad de Columbia, un recinto enorme y con unos edificios de gran belleza, había poca gente pero se veían algunos alumnos.

De allí nos fuimos hacia Riverside Church, una iglesia con una torre altísima, cerca del río Hudson. Entramos a verla por dentro y en ese momento la estaban preparando para una misa, tenía unas vidrieras impactantes y por dentro es verdaderamente bonita, lo mejor, la impresión al subir las escaleras de entrada.

Lo siguiente fue una breve visita al Monumento al General Grant justo al lado de la iglesia, un personaje importante dentro de la historia americana.
Después de esta parada nos fuimos andando hasta la calle 125 o calle Dr Martin Luther King Jr, ya en pleno barrio de Harlem. Eran alrededor de las 10.00 cuando llegamos a la iglesia que habíamos escogido para escuchar y ver la misa Gospel, la Antioch Baptist Church. Hasta las once no comenzó la misa, nosotros estábamos mezclados con los feligreses e impresiona ver como lo viven y como intervienen todos en el acto. Muchos cánticos y oraciones, incluso hablaron un poco en español para darnos la bienvenida y luego para ver si alguno de nosotros quería participar en el acto, cosa que hizo una mujer. Nos trataron muy bien, nos dieron abrazos y nos hicieron sentir como uno más en la misa. Está claro que para ellos es un negocio, debido al donativo que hacemos los turistas, pero nosotros lo dimos muy a gusto por el trato recibido y por haber vivido una experiencia nueva y diferente. En definitiva otro acierto gracias al foro.
Al salir andamos hasta el famoso teatro Apollo, donde nos paramos un rato.

Andamos un poco por la zona viendo los típicos edificios con las escaleras de emergencia, otra iglesia de colorines enorme, The Greater Refuge y en ningún momento se pasa inseguridad, esta zona es muy tranquila y llena de turistas, por lo que no hay que ir con excursión si uno no quiere.

Por último, en este barrio quisimos ir al famoso Silvia´s y nos tocó esperar al menos media hora ya que el local estaba a tope pero luego al sentarnos nos sirvieron rápido, mientras cantaban música Soul. Es un sitio diferente, con un ambiente distinto donde se mezclaban turistas con clientes habituales. De comer pedimos el plato típico y famoso, un trozo de pollo, con huevos revuelto y unas patatas con una salsa buenísima. A mí me encantó, pero a mi novia lo que más le gustó fue el postre, una tarta de chocolate, con trocitos de chocolate y recubierta de chocolate, es que le encanta el chocolate, jajajajaja.
Desde luego un sitio muy recomendable, al entrar das tu nombre y luego ellos te llaman, gritando tu nombre entre el ruido del local.
De Harlem nos fuimos al museo de Historia Natural que está bien, pero que nos decepcionó a ambos quizás porque llevábamos unas expectativas muy altas. Como en el MET, la entrada es sugerida, es decir que puedes dar lo que tú quieras. La zona de los dinosaurios está bien, la de los grandes mamíferos también, pero en general creo que con poco más de una hora se puede ver si no vas a la zona del planetario.



Una vez salimos del museo, nos dirigimos al Madison Square Garden a ver el partido de la NBA entre los Knicks e Indiana. Llevábamos muchas expectativas pero la realidad fue aún mejor, fue uno de los mejores momentos del viaje, a mi novia que no es mucho de deporte le encantó. La animación tanto en descansos, tiempos muertos, como durante el partido, inmejorable. El ambiente asombroso, además ganaron los Knicks por 132-89, con lo que la gente estaba aún más animada. Nos comimos un perrito enorme, una caja de palomitas y una coca cola gigante por unos 12$. Las entradas eran buenas y se veía perfecto y además el pabellón estaba lleno hasta los topes. Sin duda un recuerdo de los que no se olvidan y a mi novia le gustó casi más que a mí, ósea, todo perfecto.



Después dimos una vuelta y nos fuimos para el hotel temprano, que al día siguiente nos esperaba un buen madrugón para ir a las Cataratas del Niágara.