MARTES 9 DE FEBRERO DE 2010
Toc, toc… ¿Quién es? El señor jet lag que viene a visitarle a las 05:30 de la mañana. Me imagino que fue algo así lo que le pasó a mi cuerpo, y a partir de ahí, a dar vueltas en la cama y a esperar a que el reloj marcase una hora decente para levantarse. 60 minutos más tarde ya nos estábamos preparando para bajar a desayunar (a partir de las 7). Café (ese agüilla sucia que dan por ahí), tostadas, donuts, zumos, cereales y el invento que me haría feliz durante toda la estancia: el aparato para hacer gofres!!!

Abundante desayuno para aguantar el largo día de compras que nos quedaba por delante y al metro a toda velocidad. Primera estación, Century 21. La verdad es que nos lo imaginábamos más caótico y desorganizado y aunque no compramos nada para nosotros, a mí me apañó algún regalo para la family: zapatos sebago para mi padre = 80$ (luego los vimos en otra tienda por 130$).
De allí fuimos directos a Chinatown (como unos campeones) y hay que ver como cambia el panorama en apenas unas cuantas calles. Al principio, empezamos a pasear muy tranquilitos y sin que nadie nos ofreciese nada (a pesar de nuestras pintas de turistas buscando algún chollo), pero pronto empezaron los “Lolex, lolex”, “handbag”, “Louis Vuitton” etc, etc... Nos habíamos decidido a no pararnos en el primer sitio, así que una vez que estuvimos en pleno corazón de Chinatown comenzamos nuestra experiencia. Fuimos siguiendo a un hombre hasta una tienda para ver bolsos. “Al final de la tienda” nos decía, y nosotros viendo bolsos más bien feos y pensando “pues si esto es lo que tienen, menuda decepción”, para acabar dándonos cuenta de que lo que nos pedía era que pasásemos por la puerta del fondo de la tienda al almacén trasero. No nos convenció nada y cuando salimos… Sorpresa!! Nuestro amigo que nos había llevado hasta allí nos estaba esperando en la calle para seguir con nuestra ruta al más puro estilo de personal shopper (que dirían allí). Al final cayeron 2 bolsos LV para nuestras madres por 40$ cada uno y 2 (T)rolex bastante apañaos por 75$ la pareja.
Salimos del barrio chino y fuimos a un par de tiendas más para que Asun se comprase alguna cosilla y acabamos en un McDonalds cercano al hotel tras una breve parada para dejar las cosas en la habitación. Viendo el día tan estupendo que hacía y, ante la previsión de nieve para el día siguiente, decidimos hacer algo que nos hacía mucha ilusión probar: un tour en helicóptero.

Fuimos dando un paseo hasta el muelle 36 en la parte del río Hudson y allí nos dijeron que los helicópteros salían desde el helipuerto del downtown, pero que ellos nos acercaban gratis. Eran las 15:30 y alrededor de las 17:00 despegábamos. La verdad es que los dos pensamos que aquello se movería mucho, pero nada más lejos de la realidad. Apenas nos dimos cuenta y ya estábamos en el aire. INCREIBLE. No es que sea barato (unos 180$ por persona para un vuelo de 12 – 15 minutos), pero sin duda una de las mejores experiencias del viaje .




Al regresar a tierra firme y, aprovechando la cercanía, cogimos el ferry gratuito a Staten Island y allí esperamos a que anocheciese antes de regresar a Manhattan.


Yo, me fui directo al hotel y Asun se quedó un ratillo más dando una vuelta.
Acabamos el día cenando en uno de los múltiples Dallas BBQ que hay repartidos por la city (27 West 72nd Street). Costillas para mí, hamburguesa con queso para Asun a agüita del grifo (escarmentados con la experiencia del Bubba). El precio final después de tasas y propinas: 31$ (esto ya era más razonable). Al salir a las 22:00 estaba empezando a nevar. Con un poco de suerte nos esperaba un día blanco!!!


Poníamos fin a nuestro día con 8,22 km más en nuestras piernas