*** Imagen borrada de Tinypic ***
De camino al aeropuerto, caímos en la cuenta, Dany, no nos había comentado nada, sobre nuestra documentación, bonos, billetes aéreos, y demás cosillas “sin importancia”. Vamos, que íbamos mas felices que unas perdices.
Sacamos el tema, y nos cuenta, que él no tiene nada que ver con el resto del viaje, Ziaur le ha contratado el paquete de Borneo y sólo le queda llevarnos hasta el mostrador de facturación, y asegurarse de que subimos al avión, será el guía que nos reciba en Semarang, quién nos entregará todo.
Pero, ¿no lleváis nada?
Hombre sí, nos mandaron el programa completo, los nombres de hoteles, guías, sus teléfonos, los números de los vuelos, las fotocopias
con las transferencias etc. etc., el año pasado ya estuvimos en otro circuito por Indonesia, con otra agencia, y fue igual, salvo que nada más
llegar, el primer guía, nos dio toda la documentación.
Ah vale, con eso tenéis de sobra, ¿aquí habéis necesitado algo?
No.
Pues eso.Venga, tranquila, que Ziaur nos manda muchos clientes, y nunca han tenido problemas.
Bueno, y así fue como nos marchamos de Borneo de vuelta a la isla de Java.
Después de un corto vuelo, llegamos a Semarang.
Qué de gente en la terminal, ¿la terminal?, porqué se llamará así, no sé, tren-andén, barco-muelle, bus-parada. Terminal, que yu yu, para el que le asuste volar.
Salimos al exterior, y el calor nos abofeteo en toda la cara, eran las 2 de la tarde, y cuando quisimos volver a entrar la policía nos lo impidió. Las tiendas, restaurantes, agencias, estaba todo fuera, pero cerrado. Un cordón de seguridad a unos 25 metros, impedía a taxistas, guias y demás, acceder a la zona. Una fila de militares, entre ellos y nosotros, hacía imposible distinguir los carteles de los guías, y nosotros no queríamos entrar en aquel enjambre humano.
Niña, tranquila, cuando se vaya marchando la gente local, quedaremos cuatro gatos y será más fácil.
Y realmente fue así, pero con ellos se marchó el resto, incluidos los demás turistas, sus guías y nuestra jeta sonriente.
Allí quedamos, los señores Aldea, los hombres de Harrelson, sus metralletas, y un señor muy mayor que se pegó a mí como una lapa.
Aquello cada vez se llenaba de más gente con uniforme, y cuando llegó un furgón blindado, y dos tanquetas pequeñas, nos empezamos a poner nerviosos. De pronto el hombre mayor, que era clavadito al señor Miyagui, de karate kid, y que seguía pegado al dobladillo
de mi falda, empezó a chapurrear, España bonita, Andalucía, bonita, Cádiz, tacita de plata.
Comorrrrr, pues sí, el señor había emigrado a EEUU siendo muy joven, y había estado largo tiempo en la base de Rota, y todo el tiempo había estado, intentando entablar conversación con nosotros, pues tenía pocas ocasiones de practicar español, ahora tiene un negocio familiar, procesa y vende aceite de coco, y su misión en el aeropuerto, era pura y llanamente, chafardear la llegada de un personaje del gobierno que iba a ser trasladado a una prisión de seguridad, por chorizo. Estaba desde por la mañana
allí, como nuestros abuelillos en las obras, igualito. Nos contó que debía estar a punto de llegar, y por eso ya no dejaban entrar a nadie mas a ese área, y era cierto, no quedaba ni un taxi en la parada, y no llegaba nadie, para recibir a la gente de los vuelos posteriores al nuestro.
Bueno Carlos, esa es la explicación, el guía, seguramente esté retenido en la entrada al aeropuerto y de momento le es imposible llegar.
Así estuvimos una hora más, en ese tiempo, llegó el Julián Muñoz javanés, y junto a los guardias que lo traían, los tropecientos soldados y el señor de “sabrás tú de mili”, hicieron mutis por el foro.
De nuevo se empezó a llenar aquello de gentes, entrando y saliendo, llegando y marchando, pero ni rastro de nuestro guía, ni cartel de “se busca “ Sr y Sra Aldea.
Niña, voy al servicio, no te muevas de la entrada, no sea que venga, no vea a nadie esperando y se vaya.
Carlos, has mirado a tu alrededor, ahora mismo, somos los únicos aquí que comerían pan en sus comidas, somos los unicos que se nos van a caer los ojos mirando a la carretera, el resto, el resto nos miran a nosotros. No te preocupes, que no le hará falta un GPS para localizarnos.
Antes de que la tensión empezara a superarnos, decidimos ir a tomar algo y estudiar a fondo la situación.
Lo primero, intentar contactar con la agencia, con el guía, o con la española que vive en Ubud, cualquier solución era bienvenida. Las dos primeras opciones no dieron resultado, pero Begoña si nos cogió el teléfono, le contamos la situación, y nos reafirmó lo que nosotros teníamos casi decidido, tomar un taxi, y marcharnos al próximo destino de nuestro programa, nos aconsejó el precio aproximado que debíamos pagar por ese trayecto y allá que nos fuimos.
Como veis, no hay material fotográfico de todos estos momentos, pero es que al primer intento de sacar la cámara, los militares me “invitaron” a guardarla.
De Semarang a Jogjakarta, hay más de cuatro horas en coche, el coste del taxi, 20 euros al cambio, con los peajes. Cuatro horas, que pasamos haciendo llamadas a todo ser viviente en Indonesia, del que tuviéramos su teléfono. El problema es, que el verdadero culpable no se dignó a contestar. Begoña llamó a la oficina de Makasar, porque la señorita que nos atendía, sólo hablaba en la lengua local, ahora, nos hubiera dado igual que hablara inglés, lo entendemos lo mismo. Ella pudo obtener información, pero no era muy halagüeña, supuestamente, Ziaur, se hallaba en Flores y sin poder salir de allí, por culpa de los vuelos, y el pobrecito no tenía cobertura, ¿cobertura?, en la cara y de plomo, que jeta. Le aseguraron que el hotel estaba ok. y todo lo demás también, pero que no encontraban al guía que habían contratado.
Llamamos a Dany, el chico de Borneo, según él eran amigos, pero tampoco pudo localizarlo. Al rato, nos llama un señor, se presenta como el jefe de Dany, ofreciéndonos su ayuda, de manera altruista, que le contáramos nuestras necesidades, que ya se arreglaría él con Ziaur, su padre y él eran amigos de hace años, y no entendía que podía estar pasando.
Le contestamos, un guía, necesitamos un guía.
Tranquilos, mañana a primera hora tendréis uno, ir al hotel y descansar.
Ya muy entrada la noche, llegamos al hotel, no puedo decir, si su ubicación era buena o no, había un gran apagón y sólo había luz en los pocos establecimientos que disponían de generadores, nuestro hotel era uno de ellos.
El hotel Puri Artha, un hotel boutique precioso, por 30 euros la noche en habitación de luxe.
Visto el panorama del exterior, decidimos cenar allí, muy bien por cierto, y marcharnos a descansar. Nos conectamos a internet y aparte de saludar a la family, sin contarles nada sobre nuestros problemas, (para qué preocuparles) le dedicamos unos cuantos mensajes de “agradecimiento”, a la competente agencia con la que habíamos contratado.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
fotos del hotel.
*** Imagen borrada de Tinypic ***