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Escapada a la milanesa: Dos días en Lombardía
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Diario:

Escapada a la milanesa: Dos días en Lombardía ✏️ Blogs de Italia Italia


Descripción: 48 horas explorando esta región transalpina, visitando las preciosas ciudades de Milán y Bérgamo
Autor: Vinadas1   Fecha creación: 
 
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Introducción y preparativos
Etapa: Introducción y preparativos  -  Localización:  Italia Italia
Fecha creación: 15/02/2016 22:47  
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Como vengo haciendo siempre, este diario constará de una introducción, una etapa por día y unas conclusiones finales.

¿Por qué este viaje? No sabía bien cuando iba a acabar los exámenes en Budapest y acordé encontrarme con mi novia en alguna ciudad europea en noviembre para celebrar su vigésimo cumpleaños, una fecha tan especial requería algo diferente. Tras consultar nuestros calendarios vimos que ambos teníamos libre el lunes 30 por la mañana, así que nos lanzamos a buscar algo entre el viernes o sábado y el lunes, moviéndonos fundamentalmente por el precio que encontráramos.
¿Por qué Milán? Lo dicho, por el precio. Para mí fue una auténtica ganga (19€ en total los vuelos) y a ella le salió bastante bien (40€) comprando los billetes con mes y medio de antelación. Además le teníamos ganas a Milán, ambos conocemos de viajes anteriores algunas ciudades de Italia (ambos conocemos Roma -yendo por separado- y aparte yo estuve una mañana en Venecia -de crucero- y ella unos días en Turín) pero no esta zona en concreto, y nos sonaba bien conocer la ciudad de la moda; pero no íbamos a centrar el viaje en Milán, y es que según me comentó un compañero de piso era más bonito Bérgamo, así que repartiríamos el fin de semana entre ambas ciudades.
¿Acertamos? Sí, claro. El fin del viaje era vernos, y de paso conocer algo nuevo y bonito; y vaya si lo hicimos. Bérgamo es una ciudad preciosa, seguramente la mayor sorpresa de mi vida viajera junto a Belfast y Dubrovnik; y Milán si bien no llega al nivel de Roma, Venecia o Florencia no es solo el Duomo como leí o oí en mil sitios.


A principios de octubre nos pusimos manos a la obra y sacamos los billetes. Yo compré la ida con Wizz Air para el sábado 28 de noviembre despegando de Budapest a las 6 de la mañana y aterrizando hora y tres cuartos después en Malpensa por 9€; para la vuelta volaría el lunes con Ryanair desde Bérgamo a la capital húngara entre las 2 y las 3 y media de la tarde por 10€. Un auténtico chollo. Ana se compró los billetes con Ryanair Madrid-Bérgamo-Madrid para aterrizar sobre las 12 el sábado y volviendo a las 7 menos cuarto de la mañana el lunes por 40€; otro chollo.
Para el hotel nos decantamos por Bérgamo por precio, y al no encontrar ningún chollo reservé en una B&B en la Cittá Alta por 102€, aunque tres días después lo cancelé, y es que vi una oferta haciéndote socio del programa de fidelización de Mercure para alojarnos en el Hotel Mercure Bergamo Centro por 112€ con desayunos incluidos, por tan solo 10€ de diferencia no nos lo pensamos dos veces y reservamos, lo veíamos como una oportunidad única de alojarnos en un hotelazo y de una forma más o menos low-cost.
Quedamos encantados con él, está situado cerca de la estación de tren (lo que es perfecto para desplazarse tanto al aeropuerto como a Milán) y cerca de la zona de restaurantes; además de estar en una de las calles principales de la ciudad, que en 10 minutos caminando te deja en el funicular que sube a la Cittá Alta (señalada en rojo en el mapa)

El edificio era una pasada, y aún más lo era la habitación. Hacía honor a las 4 estrellas del hotel. Amplia, espaciosa, cuidada, cómoda y muy limpia; igual que el baño completísimo y moderno del que disponíamos. Y respecto al desayuno decir que estaba genial, un buffet completo y para cargarnos de fuerza para todo el día; y que no se me olvide comentar que el WiFi volaba. Una elección magnífica, os lo recomiendo si pasais por Bérgamo.


La planificación no estuvo trabajada en exceso, y es que según leí las oficinas de turismo tanto de Milán como de Bérgamo funcionan muy bien, de todas formas sí que leí cositas sobre ambas ciudades y sus monumentos para saber con que me iba a encontrar. Muchas gracias a todos los foreros que me ayudasteis con mis diversas preguntas acerca del viaje (espero no dejarme ninguno): wanderlust, rubentxu, gadiemp, rosaan, bajamonti y aya2008
Además conseguí la Lonely Planet en inglés de Italia, llevando impreso las partes correspondientes a ambas ciudades (no me importaría compartir mi descubrimiento por privado) dejando Bérgamo para el sábado y Milán para el domingo, con la opción de hacer algo el lunes por la mañana si quedara en Bérgamo (finalmente me quedé durmiendo en el hotel que ya estaba todo visto)

NOTA: Quisiera pedir perdón por la paupérrima calidad de las fotos en gran parte de la etapa de Bérgamo, pero al igual que pasara en Cracovia me falló la cámara, en esta ocasión creo que se me descolocó la lente sin que me diera cuenta. Una pena, porque se "perdieron" las mejores


👉 Ver Etapa: Introducción y preparativos
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28/11- Bérgamo: De una ciudad medieval y desconocida
Etapa: 28/11- Bérgamo: De una ciudad medieval y desconocida  -  Localización:  Italia Italia
Fecha creación: 15/02/2016 22:50  
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4 menos diez de la mañana y suena el despertador. Mi desorientación es máxima, y más teniendo en cuenta que entre nervios, hacer la maleta y una cena con los compañeros de piso había dormido dos horas escasas. Casi como un zombi cojo la maleta, me lavo la cara y me subo al taxi que me lleva al aeropuerto de Budapest; el taxista está totalmente despierto y con ganas de hablar (aunque su inglés no da para mucho), pero en cuanto me sonsaca que soy español me pone flamenco a tope y se ríe. Pienso que será una canción para hacer la gracia, pero no, la media hora escasa que dura el trayecto va atronando en mi cabeza música machacona de los coches de choque, todos mis intentos de explicar que vivo a 1.000 kilómetros de Sevilla y que no me gusta el flamenco son en vano, es como jugar al frontón contra una pared, solo dice paella, olé y I love Spain. Cosas de Hungría...
Paso el control, me compro una botella de zumo para el vuelo y dormito en un sofá, 5 minutos antes de que aparezca la puerta en la pantalla me dirijo a la misma (viajando con compañías de bajo coste, ya sea Wizz Air o Ryanair es siempre la A12-19) y bajo al hangar donde se espera, donde hace un frío helador. Menos mal que el de Milán es el vuelo que abre el aeropuerto y embarcamos rapidamente, porque pese a llevar plumas y térmica me congelaba sentado en una silla. Los aviones de Wizz llaman la atención, y es que son rosas y muy llamativos. Una nota sobre el aeropuerto de Budapest; se va por la pista hasta este hangar que cito y luego otra vez por la pista hasta el avión, mi consejo es estar en la bajada a la pista (puerta A12-19) un par de minutos antes de que la anuncien en las pantallas para entrar de los primeros, y es que los asientos están muy contados y esperar una media hora de pie (quitando que voléis a horas intempestivas es lo que estaréis en el hangar) al rico frío húngaro (o calor en verano) no es agradable.

Mi asiento estaba en el medio de la fila, por suerte una chica me lo cambia por el suyo de pasillo hacia mitad del avión (teoricamente yo iba sentado al lado de su amiga); nada más sentarme llegan dos armarios empotrados con chaquetas de cuero llenas de parches del partido nazi húngaro, se me ponen de corbata y menos mal que tenía pasillo, porque si me tengo que sentar en ventana no quepo al lado de semejantes 2x2, y más teniendo en cuenta la distancia entre los asientos en Wizz Air (y os quejáis de Ryanair, ilusos...) Que conste que mido 1,80 y no tengo las piernas especialmente largas, pero es que directamente no me caben, me pega la rodilla en el asiento de delante.

Y entonces aparece un ángel de la guarda disfrazado de azafata para pedirme por favor que me siente en la fila de la salida de emergencia, porque por normativa aérea tiene que ir alguien y en este vuelo irá vacío. ¡Vamos! Empieza bien el viaje. Ahí que me voy a esa fila (yo solo encima jeje) con mucho espacio entre los asientos (bueno, mucho, decir que en los asientos normales de Delta o en los de RENFE y ALSA hay bastante más, pero al menos no me pega la rodilla en el asiento de delante)

Al despegar el avión y quitarse la señal de cinturones me tumbo a dormir, pero el sueño no venía a mí y después de 20 minutos totalmente lúcido desisto (ya estoy acostumbrado a ser incapaz a dormir en cualquier tipo de medio de transporte) y me pido un té de frutas (busqué el que sirven en Wizz Air en tiendas pero no lo encontré, está buenísimo) mientras disfruto de las vistas de la silueta de los Alpes nevados.

El vuelo es corto, la distancia entre Budapest y Milán es practicamente la misma que entre Asturias y Sevilla, y en menos de una hora (desde que estaba ya en el aire, claro) empezamos a bajar hacia Milán-Malpensa, intuyendo Milán desde el aire.

Estuve todo el viaje del lado derecho del avión (hacia el Norte), y el amanecer era del contrario, pero por suerte el avión giró 180º para aterrizar y pude ver este bonito espectáculo instantes antes de tocar tierra en el país transalpino.

En Malpensa, donde aterrizamos a las 7:35, cinco minutos antes de lo previsto, nos bajamos en medio de la pista (que ratas los de Wizz Air, creo que solo pagan fighter en Madrid y porque les obligan...) Como veréis el avión es muy llamativo

Había sacado por internet un billete para hacer Malpensa-Bérgamo centro, está un poco mejor de precio que si lo sacas in situ (16€ por internet, 18€ en el aeropuerto), pero si vais a Milán centro hay varias compañías que fletan buses con los conductores buscando clientes, cuesta unos 7€ el trayecto. Yo fui con Orio Shuttle
La parte mala es que el primer bus salía a las 9 y media de la mañana, así que tuve que esperar una hora en el aeropuerto haciendo tiempo, me di una vuelta por la zona de salidas buscando un baño y cotilleando los destinos de vuelos y luego me senté a leer. Al subir al bus caí totalmente rendido y aquí sí que dormí algo más de una hora (el trayecto dura hora y media o así, aunque en la web ponga que son dos horas) hasta llegar a Bérgamo, donde íbamos a pasar ese día. Me fui al hotel a pedir la habitación, pero claro, eran las 11 y diez de la mañana y no la tenían, así que dejo la maleta y me voy al aeropuerto a buscar a mi novia. Los buses urbanos pasan por la estación de buses (frente a la de trenes, en la Piazzale Marconi, al final del Viale Giovani XXIII) y saco dos abonos de 72 horas, que cuestan 7€ (incluyen buses urbanos -llegan hasta el aeropuerto- y también el Fonicolare -funicular que sube del centro a la Città Alta) Comentar que en los buses no piden los billetes normalmente, pero si os pillan sin ellos multa al canto; y que hay que validar la primera vez que se usan en máquinas específicas para ello.
Bueno, sigo, tras ir a recoger a Ana al aeropuerto nos vamos al hotel, previo paso por la Oficina de Turismo (pegada a la estación de bus, en la calle principal) y ya nos dan la habitación, donde dejamos las maletas rapidamente, flipamos con las vistas desde la terraza y nos vamos a patear la ciudad.

Pero antes de seguir con la crónica, y como siempre, os cuento un poco la historia de esta ciudad, capital de una de las provincias de Lombardía y una de las grandes olvidadas de Italia:
Bérgamo se sitúa sobre la ciudad romana de Bergomum, destruída por Atila en el siglo V. Los locales la reconstruyeron y ya desde el siglo VI se convirtió en uno de los ducados más importantes del Norte de Italia, y con la conquista de Lombardía por Carlomagno se convirtió en uno de los condados en los que se estructuró la zona; el siglo XI fue el comienzo de una serie de guerras contra territorios vecinos: Brescia (derrota en 1167), el Sacro Imperio Romano Germánico (victoria de la Liga Lombarda, en la que participaba Bérgamo) y de nuevo Brescia (durísima derrota en 1191) hasta que en 1264 pasó a estar bajo el control de Milán.
Los Malatesta de Rimini la conquistan en 1407, y la ciudad pasa definitivamente a formar parte de la Serenísima República de Venecia en 1428, un control que duraría casi cuatro siglos. Cuando Bérgamo estaba bajo el dominio del Dogo creció exponencialmente ya desde los primeros años, y es que los venecianos construyeron las murallas para proteger a los burgueses que estaban fuera de las antiguas paredes medievales. Pero no fue todo tranquilidad, y es que en el siglo XVI fue tomada dos veces por los franceses y 7 por los españoles, hasta que en 1561 se empiezan a construir las fuertes murallas de la Città Alta, que la harían mucho más difícil de tomar.
Finalmente, en 1796 las tropas napoleónicas acaban con el dominio veneciano y fundan la República Bergamesca, hasta que en 1815 el Congreso de Viena la convierte en una colonia austríaca, estando bajo dominio de este imperio hasta 1859, cuando Giuseppe Garibaldi, el padre de la nación italiana la toma, siguiéndole al año siguiente 174 bergamescos en la Spedizione dei Mille (Expedición de los Mil) que conquistó para el floreciente Reino de Italia todo el sur de la península.
En el siglo XX cabe destacar que el cardenal Angelo Giuseppe Roncali, nacido en Sotto il Monte, a 20 kms de Bérgamo, fue elegido como Papa Juan XXIII


Nos lanzamos a la calle con un folleto de la oficina de turismo bastante útil (Bérgamo en 12 horas), y dirigimos nuestros pasos a la Città Alta, la zona turística por antonomasia. En cualquier caso nos lo tomamos con calma, son las 12 y media y vamos dando un tranquilo paseo y disfrutando de la Città Bassa, que tampoco se queda atrás en encanto, sobre todo en la calle principal (tiene dos nombres al ser larga, Via Vittorio Emmanuele II y Via Papa Giovani XXIII) y es que esta es la parte neoclásica de la ciudad, muy diferente a la parte alta, plenamente medieval.

Nos encontramos al poco de empezar a caminar la Chiesa delle Grazie (Iglesia de la Gracia), un templo neoclásico construido a mediados del siglo XIX en el mismo solar donde se ubicó en el siglo XV un convento franciscano.

Unos metros más alante nos encontramos con la Puorta Nuova (Puerta Nueva), una puerta monumental neoclásica a la ciudad medieval de Bérgamo construída en 1837 con motivo de la visita a la ciudad del Emperador Fernando I de Austria, cuando esta ciudad estaba bajo el dominio de ese imperio. Es un lugar muy bonito, y es que desde esta construcción simétrica se tienen muy buenas vistas de la Città Alta.

Justo detrás de la Puorta Nuova nos encontramos con la Piazza Giacomo Matteotti, en honor del político socialista secuestrado, torturado y asesinado por los militantes fascistas, siendo el hecho simbólico con el que comenzó la dictadura de Benito Mussolini.

Acoge varios edificos de interés, como la Torre dei Caiduti (Torre de los Caídos), el monumento más conocido de la Città Bassa, construída para conmemorar a los caídos en la Primera Guerra Mundial y siendo inaugurada por un discurso de Mussolini que congregó a miles de sus seguidores en esta plaza

Al fondo de la misma se encuentra el Teatro Gaetano Donizetti, un compositor bergamasco de óperas del siglo XIX, el mejor italiano de esta época según muchos expertos.

En navidad (bueno, en noviembre ya estaba), colocan aquí también un bonito belén

Seguimos camino hacia la Città Alta, que ya luce imponente sobre nuestras cabezas.


Y llegamos a la estación inferior del Fonicolare di Bérgamo Alta (Funicular), construído en 1887 para salvar los 80 metros de desnivel que separan la parte alta de la baja de la ciudad. Tarda un par de minutos en subir y es una forma espectacular de llegar a la Città Alta.

Esta parte de la ciudad nos ganó por completó desde que pusimos un pie en ella, nada más salir de la estación superior del funicular, en la Piazza Mercado delle Scarpe, una buena introducción a lo que nos encontraremos en las próximas horas.

De esta plaza salen varias calles que hacen volar nuestra imaginación a tiempos pasados, a la Italia medieval de Renacimiento, familias poderosas y ciudades-Estado

Llegamos a Santa Maria Maggiore, una de las principales iglesias de la ciudad. Aunque llegamos por la parte trasera, mucho menos espectacular que la delantera. Este templo empezó a construirse en el siglo XI, siendo acabado en el XVI

Damos toda la vuelta a la enorme basílica, y la portada de la Cappella Coleoni no tiene nada que ver con la parte trasera; se abre a la Piazza del Duomo, siendo renacentista y espectacular.

En la verja hay un escudo con tres testículos (se contaba en la época que Bartolomeo Colleoni, para quien se construyó la capilla, tenía tres testículos), que según la leyenda deben ser tocados, ya que aumentan la virilidad.

Justo enfrente tiene el Duomo di Bérgamo (Catedral), justo enfrente de Santa María, pero con un aspecto mucho más austero y sencillo. Es un templo renacentista construído en el siglo XVI.

El interior, principalmente barroco, nada tiene que ver con la sencillez del exterior. Impresiona desde la entrada, es la típica iglesia italiana que todo viajero espera ver. Los frescos son tremendos.

La decoración está cuidada, se mire por donde se mire

Tiene una cripta, donde están enterrados todos los obispos de Bérgamo desde el siglo XVIII.

Y cuenta con una reliquia del Papa Giovanni XXIII, nacido en la provincia bergamasca

Información práctica
Acceso: Piazza del Duomo
Horario: A diario de 7:30 a 12 y 15 a 18:30 (aunque nosotros la pillamos abierta al mediodía)
Precio: Gratuito
Web: www.cattedraledibergamo.it/


Una cosa que no comenté antes; mientras rodeábamos la Basílica de Santa María Maggiore nos encontramos con el Tempietto de Santa Croce (Templeto de la Santa Cruz), una pequeña iglesia románica con planta octogonal.

La Piazza del Duomo se encuentra comunicada con la plaza central de la Città Alta por un pórtico gótico bajo el Palazzo della Regione

Y así llegamos a la Piazza Vecchia (Plaza Vieja), el corazón de la Bérgamo medieval.

Y esta es la fachada del Palazzio della Ragione, construido a finales del siglo XII, que comunica, como ya he dicho, con la Piazza del Duomo

Junto a el está Il Campanone, otro edificio histórico construído en el siglo XII y que se erige como el punto más alto de la ciudad, con sus 52 metros de altura. Después de comer subiríamos, y es que tiene vistas fantásticas de todo Bérgamo. Para nosotros, junto con callejear por la Città Alta, fue lo mejor de la ciudad.

De esta plaza salen calles medievales con muy buena pinta.

Llegados a este punto, siendo las 2 y cuarto decidimos sentarnos a comer. Hay varios restaurantes en el entorno de la plaza y nos decantamos por el Ristorante Il Sole, principalmente por los precios. Aquí nos pedimos sendas pizzas regadas con vino blanco local con un postre por 16€ cada uno; muy recomendable este sitio, con comida que sabía muy bien y una pizza que da para comer sobradamente (dejamos algo porque era muy grande) Un apunte sobre comer en Bérgamo, en cualquier restaurante te cobran cubierto (2,5-3€), que intentan compensar con varios panes y aperitivos (que están bastante ricos, por cierto); pero tenedlo en cuenta cuando intentéis calcular el precio, y es que ese precio por persona lo vais a pagar sí o sí si os sentáis a comer o cenar.

De aquí nos vamos a subir al Campanone, y en la subida se me soltó la lente de la cámara, haciendo a partir de aquí fotos malísimas, como con puntitos (mis disculpas). Si veis alguna sin ello es porque está con el móvil, que hicimos alguna para enviar por WhatsApp y demás.
Al llegar arriba nos quedamos impresionados con las vistas, son espectaculares y abarcan toda la ciudad. Bajo nosotros la Piazza Vechia

Girando la cabeza las calles estrechas de la Città Alta

Hacia otro lado el Duomo, destacando la estatua de San Alejandro sobre su cúpula.

Y junto a ella una vista también de Santa María la Maggiore

Y también tenemos una imagen aérea de la trabajada fachada de la Cappella Colleoni

Y aquí vimos uno de los atardeceres más bonitos y mágicos de nuestras vidas, y de una manera improvisada. Como nos enamoró esta joya olvidada llamada Bérgamo.

Información práctica
Acceso: Piazza Vecchia
Horario: Martes a domingo-> Abril-octubre (9:30-18, hasta las 20 sábados, domingos y festivos); Noviembre-marzo (9:30-13 y 14:30-18, ininterrumpido sábados, domingos y festivos)
Precio: 3€ (gratuito menores de 18)
Web: fondazione.bergamoestoria.it/ ...rari.aspx/


Bajamos y aprovechamos la poca luz que quedaba (anocheció sobre las 4 y media, muy pronto aquí también) para callejear y perdernos por las preciosas calles de la Città Alta

Nos encontramos con la Chiesa di Santa Agata del Carmine, una sencilla pero bonita iglesia renacentista.

Y tras caminar entera la Via Colleoni, una de las arterias de esta parte alta, llegamos a la Piazza de la Citadellà, el principal bastión defensivo veneciano.

Se nos echa encima la noche y nos dejamos perder por los preciosos y estrechos callejones que bajan paralelos a la Via Colleoni

Y llegamos a ver la Piazza Vecchia iluminada. Es majestuosa, una pasada de sitio.

Vamos bajando hacia el Funicular y despidiéndonos de esta Città Alta que tanto nos cautivó

Y este es el famoso funicular que une la Città Alta con la Bassa

Al llegar a la parte baja vamos tranquilamente al hotel, evitando ir por la calle principal. Así, nos topamos con la Piazza della Libertà y el Palazzo Locatelli

En la Piazza della Repubblica nos encontramos también un mercadillo de navidad.

Y un tiovivo para los peques de la casa, quedan preciosos iluminados; a mí al menos me encantan.

Y pasamos también por la pequeña Piazza Cavour, en honor a Camillo Benso, el Conde de Cavour, el principal ideólogo de la Unificación Italiana.

Y ya nos fuimos al hotel pasando por una esquina (lo siento, no soy capaz a localizarla) que nos encantó

Aparecimos por la habitación a las 6 y poco, y nos pegamos una más que merecida siesta de casi dos horas antes de pensar en bajar a cenar. Pero antes, nos deleitamos con las preciosas vistas nocturnas de la Città Alta desde nuestra habitación (perdón por la foto, soy horrible haciendo nocturnas)

Y ya bajamos a cenar, preguntamos y nos recomendaron un restaurante típico bueno y barato, pero claro, sábado a la noche estaba a los topes, así que después de un tranquilo paseo nos decantamos por el Ciccio Passami l'Olio, en la Via Sant'Alessando; no sé explicar como llegar, está al final de Matteoti a la derecha. Cenamos genial, yo me pedí un risotto alla marinara que me sorprendió, seguramente el mejor plato de pasta de mi vida; Ana una ensalada césar que estaba también muy buena. Con un par de refrescos nos salió en total por 34€ (17 por cabeza); fue de lo mejor del viaje, os lo recomiendo encarecidamente.

Y tras otro paseo para bajar la cena por una Bérgamo muy animada, y es que era sábado por la noche y no hacía demasiado frío, nos fuimos al hotel a descansar, el día siguiente tocaba conocer Milán en el día, e íbamos a tener que estar a tope.



👉 Ver Etapa: 28/11- Bérgamo: De una ciudad medieval y desconocida
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29/11- Milán: De una capital infravalorada
Etapa: 29/11- Milán: De una capital infravalorada  -  Localización:  Italia Italia
Fecha creación: 15/02/2016 22:51  
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Para hoy nos tocaba ir a conocer Milán, la capital de la Lombardía, una ciudad a la que tenía muchas ganas, y es que había leído opiniones de todo tipo: que si es el Duomo y ya, que si es una ciudad encantadora... Y claro, las ganas iban en aumento. Por fin había llegado el día de conocerla.
Para ello debíamos tomar un tren en Bérgamo, que en algo menos de una hora nos dejara en la capital de la moda. Hay un tren cada media hora, pero son dos líneas distintas, una deja en Porta Garibaldi y la otra en Milano Centrale, de cualquier forma la web de los trenes italianos es muy clara y fácil de usar.
A las 10 estábamos camino de Milán-Porta Garibaldi en el tren lento, pero que nos llevó por paisajes realmente bonitos.

Y en menos de una hora nos plantamos en Milán, una de las grandes ciudades europeas y la segunda de Italia (en su área metropolitana viven más de 3 millones de personas) Os dejo una reseña histórica, tomada de la guía de Milán de su oficina de turismo, y es que es un resumen perfecto:
Los primeros rastros de un asentamiento en la zona de Milán se remontan al siglo VI-V a.C. y pertenecen a los Galos Insubrios. El nombre céltico del pueblo, que nos ha llegado en la forma latinizada de Mediolanum, parece ser que significaba “tierra en medio de los ríos” o “la llanura”. Conquistada definitivamente por los romanos en el año 194 a.C., en 286 d.C. la ciudad se convirtió en residencia del emperador Maximiano y capital del Imperio Romano de Occidente. A partir del año 313 d.C., tras el Edicto de Constantino -promulgado precisamente en Milán- pasó a ser un centro de gran importancia para la consolidación de la nueva religión cristiana, gracias a la actividad de Ambrosio, que fue elegido obispo en el año 374. No por casualidad muchas de las iglesias milanesas (por ejemplo, Sant’Ambrogio, Sant’Eustorgio y San Lorenzo) son de origen paleocristiano. Con el traslado de la corte a Ravenna (402 d.C.), comenzó para Milán un período de decadencia. Entre el final del siglo V y el siglo VIII la ciudad fue devastada por los Hunos de Atila, los Godos y los Bizantinos, y con la conquista longobarda del año 569 la capital del nuevo reino se estableció en Pavía. Sólo durante la época carolingia (siglos IX-X) Milán volvió a ser un centro importante, sobre todo gracias a los obispos-condes.
En el siglo XII la expansión de Milán llamó la atención del emperador Federico I de Suabia, que intentó subordinarla y, ante su resistencia, la destruyó completamente en 1162. Posteriormente la alianza de los Municipios de la Llanura Padana, junto con la Liga Lombarda (1167), condujo a la derrota de Barbarroja (Legnano, 1176) y a la reconstrucción de la ciudad. La época de las libertades municipales se concluyó con las señorías de los Torriani y luego de los Visconti (1277-1301, 1311-1447). En estos 170 años Milán fue la capital de un vasto ducado y en 1386 comenzó la construcción del Duomo. A la muerte de Filippo Maria Visconti en 1447, la ausencia de un heredero dio lugar a tres años de gobierno de la Áurea República Ambrosiana, sin que se aplacara el enfrentamiento entre las principales familias ciudadanas por la herencia política. En 1450 la ciudad se entregó al capitán de mercenarios Francesco Sforza, y con esta dinastía Milán se convirtió en una de las capitales del Renacimiento, gracias a los numerosos artistas que trabajaron en ella (entre ellos, Filarete, Bramante y Leonardo da Vinci); se construyeron el Ospedale Maggiore, la Cappella Portinari, el Lazzaretto.
A comienzos del siglo XVI la zona de Milán pasó a ser escenario de enfrentamientos entre las monarquías francesa y española. Esta última prevaleció y dominó la ciudad durante casi dos siglos (1535-1713). Fue una época difícil, con fuertes desigualdades sociales, marcada por las epidemias (1576 y 1630) y dominada por los Borromeo. El primero, San Carlo, convirtió Milán en el bastión de la Contrarreforma católica; el segundo, Federico, fundó la primera biblioteca pública, la Ambrosiana, y la Pinacoteca homónima. En 1713 Milán pasó de los españoles a los austríacos. Con la emperatriz María Teresa de Austria (1740-1780) y su hijo José II (1780-1790) tuvo lugar una fuerte recuperación en todos los sectores: desde la economía hasta las artes. Se fundó la Academia de Brera y se construyeron el Teatro alla Scala, el Palazzo Reale y la Villa Reale, y varios edificios neoclásicos. El 15 de mayo de 1796 Napoleón entró en la ciudad al frente del ejército francés. Al año siguiente Milán se convirtió en capital de la República Cisalpina y en 1805 en capital del Reino de Italia: Bonaparte se hizo coronar en el Duomo. Con el retorno de los austríacos (1814), en Milán comenzó la época del Resurgimiento. En 1848 la ciudad se sublevó contra los austrohúngaros: una revuelta victoriosa después de cinco jornadas de lucha. Sin embargo, sólo en 1859 Milán pasó a formar parte de los dominios de los Saboya, y en 1861 confluyó en el Reino de Italia, convirtiéndose muy pronto en capital económica.
La nueva riqueza implicó un desquiciamiento del casco antiguo, donde se asentaron principalmente bancos y empresas de seguros y se erigieron barrios elegantes (a menudo con escaso respeto por la memoria histórica de la ciudad). Al ser sede de numerosas industrias, la ciudad atrajo mucha mano de obra, y fue así como se desarrolló la clase obrera, representada primero por el Partido Obrero (1882) y luego por el Partido Socialista Italiano (1892). A fines de siglo, el clima político era incandescente y las tensiones dieron origen en 1898 a la represión de una revuelta popular por parte del ejército conducido por el general Bava Beccaris, que cañoneó a la multitud en protesta por el aumento del pan; mató a 80 personas e hirió a 450. En los años siguientes a la Primera Guerra Mundial, Milán vivió otra época de fuertes tensiones sociales y dificultades económicas.Precisamente aquí Mussolini fundó el Fascismo en 1919: el régimen dejó una profunda marca en la ciudad, cambiando su rostro con la (discutible) cobertura de los canales (Navigli) y con la construcción de algunas obras públicas (Palazzo di Giustizia, Palazzo dell’Arte, Fiera Campionaria). Durante la Segunda Guerra Mundial Milán fue duramente golpeada por los bombardeos de los aliados y en primera línea, después de 1943, contra los nazi-fascistas, convirtiéndose en sede del comando partisano de la Alta Italia (la ciudad es Medalla de Oro de la Resistencia). Finalizado el confl icto, la capital lombarda fue motor de la reconstrucción nacional y protagonista de un auge económico que la vio crecer y transformarse, incluso en virtud de fuertes corrientes migratorias. En 1967 el clima empezó a cambiar, primero por las protestas obreras y estudiantiles y luego por
la estrategia de la tensión. La matanza de Banca dell’Agricoltura en Piazza Fontana (12 de diciembre de 1969) dio comienzo a una época de luchas políticas violentas y atentados terroristas que se concluyó sólo a comienzos de la década de 1980.
El resto es historia reciente: Milán es centro de una evolución urbana irreversible, ligada a la casi total desindustrialización. Grandes proyectos como City Life, Portello, Cascina Merlata... están plasmando el territorio. Con Expo Milano 2015 la ciudad protagonizará aún más las renovaciones arquitectónicas y urbanísticas, comenzando con el enorme complejo que se erigirá junto a la nueva Feria. Una renovación no sólo urbana sino también social y cultural.





En lo que se refiere a la visita turística fuimos en metro hasta la estación de Duomo (plano del metro) y aparecemos en el lugar más conocido y espectacular, la Piazza del Duomo. Y esto fue lo que vimos según salíamos del metro. Empezando así, ¿cómo no nos iba a encantar esta ciudad?

Esta plaza, con sus 17.000 metros cuadrados, lleva siendo el centro geográfico, económico, social, cultural y artístico de la ciudad desde el siglo XIV, y sinceramente creo que es la más bonita que conozco junto a San Marcos (Venecia) Como su propio nombre indica acoge al Duomo di Milano (Catedral), que tardó en construirse 6 siglos, y de la que luego hablaré más a fondo, se lo merece. Un único comentario, en todas las fotos parece que tiene una superficie rugosa, pues son todo estatuas, tiene miles, es espectacular acercarse y mirarlas detenidamente.

Junto al Duomo está la Galería Vittorio Emanuele II, construídas (como casi todo en esta plaza) en la segunda mitad del siglo XIX por Giuseppe Mengoni (el gran arquitecto de la Milán moderna). Otro de los iconos de la ciudad, que luego veremos más en profundidad.

En el centro de la plaza nos encontramos con un precioso monumento al rey Vittorio Emanuele II. Seguro que los más curiosos ya os habéis dado cuenta la cantidad de cosas que se dedica en Italia a este monarca, y tiene una sencilla razón: fue el primer Rey de Italia. Este rey piamontés logró unificar toda Italia bajo un mismo reinado, apoyado por Garibaldi ideologicamente y Cavour militarmente. Como uno de los principales territorios de la Penínusla Itáica era el papal, esto sirvió para su excomunión, y es que tomó por la fuerza los Estados Pontificios en 1870.

Justo enfrente del Duomo cierra la plaza un edificio que pasa desapercibido ante la grandiosa catedral, el Palazzo Carminati, también diseñado por Giuseppe Mengoni a finales del siglo XIX y que en las primeras décadas estaba lleno de anuncios de neón, siendo comparado con Times Square o Picadilly Circus (sinceramente, prefiero la plaza así que esos cúmulos de luz y más luz; ya os hablaré en cuanto tenga tiempo de la primera con detenimiento)

Y aquí están los 3 grandes de la Piazza del Duomo. Sólo por esta plaza ya merecería la pena venir hasta Milán. Poesía pura.

Antes de entrar al Duomo vamos a la Galería Vittorio Emanuele II, uno de los símbolos de la ciudad y una de las galerías comerciales más conocidas y bellas del mundo; además de acoger las tiendas más lujosas de la moda italiana.

Se construyó en la década de 1860 y se le considera el precursos de los centros comerciales cerrados modernos.

Además de ser un icono en sí mismo, une otros dos de los principales de Milán: La Piazza del Duomo y la Piazza della Scala.

Las galerías en sí son dos calles perpendiculares y cubiertas, que se unen en la parte central, con forma octogonal y muy ricamente decorada.

En Navidad colocan un bonito árbol en el centro, que da encanto al lugar (más del que tiene ya de por sí)

Atravesamos la galería (pasando por la oficina de turismo donde nos dan un mapa y una guía la mar de útil, está al final de la Galería) y llegamos a la Piazza della Scala, que acoge la archiconocida ópera milanesa. Este teatro, construido en la década de 1770 en el solar que ocupaba la Chiesa della Scala (de ahí toma el nombre) tuvo que ser reconstruido tras los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, aunque manteniendo su aire barroco. Por dentro es precioso, una pena que no pudiéramos entrar por falta de tiempo.

Además de la ópera, en el lado opuesto de la plaza se encuentra el Palazzo Merino, construido en el siglo XVI pero cuya fachada que da a la plaza se diseñó en 1889.

En el centro de la plaza nos encontramos una bella estatua dedicada a Leonardo da Vinci, el gran genio toscano.

Y de aquí nos vamos a por las entradas del Duomo di Milano (que no hacen falta sacarlas, entramos de tarde porque por la mañana había mucha cola y resulta que era gratis, que cabreo...) Os cuento un poco la historia de este símbolo milanés, cuya fecha es incierta, y es que tardó más de 6 siglos en construirse. Se cree que el interior data de 1386 (las partes más antiguas, claro; porque las ampliaciones y reformas fueron continuas), si bien su archiconocida fachada y exterior plagado de estatuas deata del siglo XVI.

Para que os hagáis una idea, la última puerta de la catedral se acabó en 1965. Imaginad cuanto trabajo llevo hacer este templo tan bonito (la puerta no es la de las fotos, subo la puerta principal, preciosa con tantos relieves)

Absolutamente cada centímetro de la catedral está decorado, es una pasada.

Y claro, tanto trabajo se nota, dejando todo una maravilla arquitectónica.

Adelanto varias horas el reloj para mostraros el interior del Duomo, y es que entramos de tarde al ver una desproporcionada cola de japoneses para entrar en ese momento. Fuimos sobre las 5 y media, cuando la entrada era libre, así que "tiramos" el dinero de las entradas, pero la verdad es que el interior es espectacular, es obligatorio entrar. Para acceder había un control de seguridad realizado por militares (fuimos dos semanas después de la masacre de París), era de chiste, y es que pasaban un detector de metales y daba igual cuantas veces pitaras y donde, te dejaban pasar.

Como veréis el interior es profundamente gótico, la altura impresiona y obliga a levantar la vista hacia arriba, hacia Dios. Las vidrieras están muy trabajadas, una pena haber entrado de noche y no poder verlas con luz. Os aconsejo ir por el día, aunque haya cola.

El conjunto en sí impresiona, y nos quedamos un buen rato quietos, simplemente mirando hacia arriba y alucinando con la grandiosidad de esta archiconocida catedral.

Y la zona del altar está superdecorada, es barroco, y por estar preparando una misa no pudimos acercarnos, una pena.

Además nos encontramos en una nave lateral la tumba del beato Alfredo Ildefonso Schuster, bastante bonita.

Información práctica
Acceso: Piazza del Duomo
Horario: Muy variable (consultar web: www.duomomilano.it/ ...38f5295d3/ )
Precio: Muy variable (consultar web: www.duomomilano.it/ ...38f5295d3/ )
Web: www.duomomilano.it/en/


Bueno, seguimos con la mañana, que me he ido varias horas de madre. El desayuno del hotel había pasado a la historia hacía un buen rato, y pese a ser poco más de la 1 de la tarde nos fuimos al McDonald's de la Galería Vittorio Emmanuele a comer, necesitábamos algo rápido, sencillo y barato; y aunque no sea comida típica el Mc siempre es un comodín.
Volvemos sobre nuestros pasos para atravesar la Piazza della Scala para seguir pateando Milán, el no tan conocido, pero que también vale la pena. Nuestra primera parada es la Chiesa di San Giuseppe, un templo sencillo y barroco, construído a principios del siglo XVII

Tomamos la Via Brera, que tiene esquinas preciosas. Como veréis Milán es mucho más que el Duomo.

Y llegamos al Palazzo Brera, un palacio barroco de principios del siglo XVII situado sobre un antiguo monasterio jesuita. Hoy en día acoge la Pinacoteca di Brea, una de las mayores de la ciudad lombarda, a la que no vimos mayor interés en acceder. La única obra de arte que nos interesaba es La Última Cena, y pese a intentar pedir hora un mes antes ya no quedaban, hay que hacerlo con 2-3 meses de antelación en esta web: www.vivaticket.it/ ...loVinciano )

Entramos al patio, que acoge una preciosa estatua de Napoleón como Marte pacificador, copia de la realizada por Antonio Canova que se encuentra en Londres.

Seguimos paseando la Via Brera y nos dejamos sorprender por varios puestos de artistas callejeros muy talentosos. Esto también es arte, y del bueno.

Y vemos el alumbrado navideño, aunque apagado. La verdad es que la ciudad tiene un ambiente brutal.

Y a lo lejos vemos la Torre Unicredit, que con sus 231 metros es el edificio más alto de Italia (aunque si queréis ver rascacielos de verdad esperad al diario de Nueva York que entra ahora al horno)

Acabamos la Via Brera para llegar a nuestro siguiente destino, la Chiesa di San Marco, un templo a caballo entre el gótico y el neogótico (es así, no estoy delirando, os lo aseguro), y es que se construyó en el siglo XIII siendo rematado en el XIX. Sin embargo, fue mucho mejor el paseo hasta el templo que la iglesia en sí.

De aquí giramos a la izquierda para alcanzar el famoso Castello, pasando por preciosas calles donde ya están encendidas las luces, dando mucho encanto a la ciudad.

Y llegamos al Castello Sforzesco, construído entre gótico y renacimiento (entre los siglos XIV y XV), y que junto al Duomo, la Scala y la Galería Vittorio Emanuele es el otro gran símbolo de Milán.

El recinto es enorme, y acoge varias exposiciones y museos (si bien no entramos a ninguna porque los precios son bastante altos y solo nos interesaba una obra de Leonardo da Vinci, debiendo pagar la entrada completa, por lo que desistimos)

Respecto a la historia del castillo, en contra de lo que sugiere su nombre fue construido inicialmente por la familia Visconti en 1358, siendo destruido por la República Ambrosiana Dorada un siglo después; cuando Francisco Sforza derrotó a los republicanos en 1450 lo reconstruyó y lo convirtió en su residencia, erigiendo dos años después la torre central (la proyectó el arquitecto Filarete, llevando aún hoy su nombre) Con la muerte de Francisco lo heredó Ludovico, quien lo convirtió en una de las cortes más lujosas de Europa, contratando a numerosos artistas de la talla de Leonardo da Vinci o Bramante para decorarlo. Si bien en los años siguientes fue dañado por ataques italianos, franceses y alemanes que llegaron incluso a volar accidentalmente la Torre del Filarete, que después sería reconstruida, pero el Castillo Sforza no volvió a recuperar nunca el lujo ni la opulencia de la última década del siglo XV.

En el interior del castillo se abre la Corte Ducale, construída por Francisco de Sforza como residencia. Es una especie de claustro y es preciosa.

En la parte trasera se abren amplios jardines, el Parco Sempione, al final del cual se encuentra el Arco della Pace, un arco neoclásico (una de las mejores muestras de este estilo en el país transalpino) construido en 1807 como Arco de Triunfo para conmemorar la victoria napoleónica en Jena (basado principalmente en el Arco de Triunfo parisino); sin embargo la derrota final napoleónica lo dejaría a medio construir, siendo acabada en 1826 por Francisco I de Austria para conmemorar la paz establecida en el Congreso de Viena. Está ricamente labrado y decorado, pero por falta de tiempo no pudimos acercarnos a verlo (se nota mucho el invierno y los días cortos, si fuera verano y nos alojáramos en Milán con un día tendríamos suficiente para visitar la ciudad al completo -igual dejando de lado algún museo, claro-)

Y así luce la parte trasera del Castillo desde este parque.

Nos vamos hacia la parte delantera, que da al Largo Cairoli, del que sale la Via Dante, una de las principales arterias de la capital lombarda que une el Castello con el Duomo.

Además de con una bonita fuente cuenta con una estatua ecuestre de Giuseppe Garibaldi, el principal líder militar de la Unificación Italiana.

No tomamos la Via Dante, y es que antes de volver al Duomo queremos pasarnos por la conocida San Ambrosio. De camino nos encontramos con bellos edificios y el siempre fotogénico tranvía.

También con un gracioso escaparate. Comentar que aparte de las obras de arte, monumentos e iglesias pasear por Milán es un delicia por ver las tiendas de la Capital de la Moda; hay mucho lujo en los comercios milaneses, y hasta para un negado para ir de tiendas como a mí está genial ir viendo joyas y vestidos con más ceros en el precio de los que podáis imaginar.

Llegamos rapidamente a la Piazza Sant' Ambrogio, según venimos del Castello con lo primero que nos encontramos es con el Tempio della Vittoria, construído en la década de 1920 para agradecer la victoria ante los austríacos en la IGM, si bien el homenaje en realidad es también a todos los combatientes milaneses que lucharon en la Primera Guerra Mundial. Actualmente acoge la Università Cattolica del Sacro Cuore

Y llegamos a la espectacular Basilica di Sant' Ambrogio, una de ls iglesias más antiguas de Milán, y es que se construyó en el siglo IV sobre el lugar donde fueron sepultados varios mártires cristianos. Tras varias reformas y ampliaciones a lo largo de los primeros siglos de la Edad Media adquirió su aspecto definitivo a finales del siglo XI, dejando esta iglesia como un templo románico con mucho encanto.

Su disposición es practicamente única, y es que posee un patio porticado (cuadripórtico) sobre el que destaca el conocido campanario (a la izquierda)

La puerta, al igual que ocurre en el Duomo, está ricamente decorada con relieves bíblicos.

El interior, tipicamente italiano, es sencillo a la par que bonito y agradable a la vista. Me encantan estas iglesias.

Tiene además varias tumbas que están muy ricamente decoradas.

Salimos y ponemos rumbo al Duomo, para despedirnos de Milán con su estampa nocturna (y para entrar, aunque haya comentado la visita al interior anteriormente)

Hay que caminar bastante y optamos por ir en tranvía, es sábado por la tarde y parece la hora punta, nada más que llegamos a la parada nos subimos e intentamos comprar el billete (infructuosamente), menos mal que es solo una parada y que va hasta arriba de gente. Antes de ir a la Piazza del Duomo paramos en Victoria's Secret, una tienda que en España solo se encuentra en la T4 y a la que Ana quería entrar. ¡Vaya llenazo! Parecía que regalaban copas o algo, pero la verdad es que está montada de forma totalmente espectacular.
Llegamos a la Piazza del Duomo y alucinamos, pese al cambio completo de luz sigue siendo preciosa, casi más que por la mañana.

Nos damos una vuelta alrededor del Duomo al salir del interior para seguir disfrutando de todas las estatuas de su exterior. La iluminación les da mucha magia.

Un edificio que está muy bien iluminado es el centro comercial anexo a la Galería Vittorio Emanuele.

Y la propia Galería luce preciosa iluminada de Navidad.

Y con la imagen del Duomo iluminado nos despedimos de esta preciosa ciudad, que como pudimos comprobar es mucho más que la Piazza del Duomo (si bien esta es preciosa y vale la visita por si misma)

De aquí nos vamos en metro hasta Milano Centrale para tomar el tren a Bérgamo (nos viene mejor tomar aquí el tren por horario) y subimos a la estación. Es muy bonita y está muy decorada.

Sacamos los billetes en las máquinas con algo de miedo, y es que habíamos leído que hay que estar muy atento porque se te echan encima individuos varios para robarte, pero no vemos ningún peligro, simplemente se acercan a la máquina cuando te vas para ver si dejaste algo de cambio o si te ven perdido ofrecen su ayuda a cambio de una propina; y de aquí subimos al andén a tomar el tren hacia Bérgamo. Es enorme y hay trenes hacia toda Italia, siendo el nuestro el de Trenord (está todo muy bien indicado en las pantallas)


CONCLUSIONES DE MILÁN: Es una ciudad muy bonita y con mucho encanto, aparte de la archiconocida Piazza del Duomo y la Galería (que no desmerecen para nada) tiene mucho más que ofrecer al viajero. Nos sorprendió muy gratamente, y es que por lo que habíamos leído esperábamos solo el Duomo, pero todas las iglesias y calles que pueblan el centro nos ganaron por completo; si bien hay que tener en cuenta que no es Roma, Venecia ni Florencia, claro
Diría que para el viajero medio con un día puede valer (sobre todo si es en verano que los días son largos), y es que como dije no es Roma ni mucho menos. Como visitas de interés aparte del Duomo y la Galería destacaría la Scala, el Castello Sforzesco, Sant' Ambrogio y sobre todo patear el centro, que tiene muchos rincones encantadores y desconocidos. Y recomiendo también sacar con tiempo las entradas para ver el Cenacolo (Última Cena)



Llegamos a Bérgamo y damos un paseo por el Mercadillo de Navidad antes de ir al hotel; está situado en la Piazzale degli Alpini y es pequeño, pero tiene encanto.

Descansamos en el hotel y sobre las 9 nos vamos a cenar. Si el sábado Bérgamo estaba muy animada, el domingo estaba vacía y con todo cerrado. Nos metimos en el único sitio que vimos abierto, la Taverna del Gallo da Salvatore, situado en la Via San Bernardino. Éramos los únicos clientes, y la verdad es que nos gustó mucho la cena. Pedimos risotto (ella) y carne en brocheta (yo) y estaba muy rico; siendo el aperitivo espectacular (panecillos de pizza que estaban para chuparse los dedos) La cuenta ascendió a 19 euros por cabeza, incluyendo bebida, postres y chupitos de limoncelo, a los que nos invitó el camarero, muy amable en todo momento.

Y tras esto nos fuimos al hotel, que el día siguiente Ana cogía el vuelo a las 6:40 y tocaba madrugón de los gordos.



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comment_icon  Últimos comentarios al diario  Escapada a la milanesa: Dos días en Lombardía
Total comentarios 16  Visualizar todos los comentarios

Ssuuss  ssuuss  27/08/2016 11:50   📚 Diarios de ssuuss
Gracias por el diario Vinadas! En el puente de los santos me voy a Milán y ya estoy recopilando información!! Para ti mis 5* bien merecidas

Habesha1  habesha1  29/09/2016 10:30   📚 Diarios de habesha1
Hola Vinadas. Acabo de estrellarte el diario, muy completo, gracias. Me vendrá muy bien para mi escapada a esta zona en noviembre- Veo que tú también fuiste a finales de este mes- Yo voy del 27 al 30 de noviembre, espero encontrarme algún mercadillo de Navidad en Bérgamo... A ver si te pasas por los hilos de la zona que he preguntado algunas cosillas.- Saludos!

Vinadas1  vinadas1  17/10/2016 18:19   📚 Diarios de vinadas1
Hola Vinadas. Acabo de estrellarte el diario, muy completo, gracias. Llego tardísimo, pero llego, estoy a tope en Madrid y apenas tengo un rato para sentarme tranquilamente en casa.
Ahora mismo me paso por los hilos e intento ayudarte. La verdad es que la zona es preciosa y merece mucho la pena, estoy mirando incluso para repetir el Norte de Italia este invierno, incluyendo Turín, que es una espinita que tengo clavada.

Muchas gracias por pasarte y puntuar Muy feliz

Registr  registr  14/01/2017 17:30
Casi como el Duomo,magnífico .

Vinadas1  vinadas1  16/01/2017 21:41   📚 Diarios de vinadas1
Muchas gracias registr, que gran honor que compares este diario con semejante obra maestra
Un saludo!

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Fecha: Lun Jun 13, 2022 05:10 pm    Título: Re: Viaje a Italia - Consejos

"tropical87" Escribió:
Hola buenas tardes, la semana que viene viajo a Italia y quería saber si es verdad que ya no piden pasaporte covid al llegar a Italia ?

Saludos

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Fecha: Jue Ene 19, 2023 08:48 am    Título: ¿És caro viajar a Italia?

Me gustaría saber si es caro viajar a Italia
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Ene 19, 2023
Mensajes: 2

Fecha: Jue Ene 19, 2023 08:49 am    Título: Re: ¿És caro viajar a Italia?

Hola Andrea, depende del momento y de la estación del año, un saludo
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Robeertocharcoo
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Ene 19, 2023
Mensajes: 1

Fecha: Jue Ene 19, 2023 09:11 am    Título: Re: ¿És caro viajar a Italia?

Buenos días! Para viajar en verano a italia, por cuanto me saldria el viaje + hotel?
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Mensajes: 13010

Fecha: Jue Ene 19, 2023 03:51 pm    Título: Re: ¿És caro viajar a Italia?

"robeertocharcoo" Escribió:
Buenos días! Para viajar en verano a italia, por cuanto me saldria el viaje + hotel?

Uf... Depende de donde salgas, de donde vayas, de la compañía, del hotel que quieras... Imposible responder esa pregunta con esos datos.
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