Ultimo día, después de un buen desayuno y liquidar nuestra cuenta, dejábamos el hotel, aunque tuvieron el detalle de acceder a guardar nuestras maletas hasta la tarde en el interior de la recepción, para poder pasear por Roma este último día sin tener que arrastra nuestros bártulos por toda la ciudad.
Como era lunes pensamos que sería mas fácil visitar la basílica de San Pedro, que no pudimos el primer día, así que tomamos el metro por la estación correcta en Cavour dirección Termini, para transbordar y coger la linea A dirección Vaticano, esta linea pasa el rio por un puente, por lo que las vista son muy buenas en esa parte e inesperadas completamente para ser en una linea de metro.
El problema era que al ser lunes, los andenes estaban a rebosar, dejamos pasar uno porque era materialmente imposible subirse, es aconsejable irse a los extremos del convoy donde se puede encontrar algo de sitio.
Bajamos en Ottaviano, S. Pietro con animo de ir hacia la Basilica, la cola se formaba por un lateral, lamentablemente se puso a llover, la cola a primera hora era muy grande y los peregrinos que entraban por la propia plaza con sus cruces y estandartes tenia preferencia, por lo que una vez que se alcanzaba el cupo máximo de personas en el interior, se bloqueaban las entradas, casi tres cuatros de hora nos costo alcanzar el control.
Además la lluvia que caía con fuerza no ayudaba precisamente en la espera, al fin llegamos al control y pasamos de milagro en la ultima hornada, delante nuestra un pobre turista de origen polaco, le hicieron quitarse todo hasta quedarse casi en ropa interior, un control muy estricto, a mi mujer la dejaron pasar a pesar de que seguía pitando el arco de seguridad, imagino que la vieron como una amenaza poco creíble.
Una vez pasado el umbral, después de ver la piedad de Miguel Angel, una escultura magnifica, muy protegida con cristales o plásticos no lo se, pasamos al interior del templo.
Dentro se formaba otra cola para pasar ante el altar central con sus famosa columnas espectaculares, quizás porque estaban expuestos los cuerpos de los dos santos, no lo se, pero aquello si que era muy agobiante, apretujados avanzábamos hasta llegar muy despacio al altar.
Allí otras personas con amabilidad pero con firmeza te obligaban a circular, con lo que después de hacer las dos colas solo te permitian estar un minuto escaso en primera fila para contemplar el altar en detalle.
Estuvimos viendo con calma el resto de la basílica que es una autentica obra de arte toda ella, su diseño y el contenido, salimos a la plaza y decidimos continuar por el puente de Cavour hacia la plaza de España, al llegar allí descubrimos con sorpresa que la famosa escalinata , estaba cerrada al publico por reformas imagino.
Pudimos pasear por la plaza y ver la embajada de España (por fuera) la seguridad aquí era mayor, militares y policías por todos lados, se han tomado la amenaza terrorista muy en serio en Roma.
Fuimos paseando hasta el hotel y antes de comer, visitamos la estación Termini (muy cercana al hotel) para ver donde estaba la parada de autobuses hacia el aeropuerto y que no nos pillase luego nada por sorpresa.
Una estación enorme con un pequeño centro comercial en su interior con bares tiendas etc, sorprendidos nos quedamos paseando viendo los trenes y la gran cantidad de gente que había en su interior.
Después de comer muy bien en un restaurante junto a Santa Maria la Mayor, fuimos a recoger las maletas al hotel y de ahi a la estación de autobús que parte al aeropuerto y que esta en la parte de fuera de la estación Termini en la via Marsala, te saltas la cola si sacaste los billetes por internet.
Después hay que estar atentos porque los autobuses que van a Fiumicino y a Ciampino son iguales, no tiene cartel que los diferencie, así que hay que preguntar a una azafata que andaba por ahi para que te diga cual es el correcto, nosotros tuvimos que sacar las maletas de uno que ponía claramente Campinio en un lateral , pero al parecer ese detalle carece de importancia para la compañía de autobuses.
Por fin arranco el autobús que atraviesa toda Roma, en el caso de que haya alguna tipo de atasco en la ciudad, dudo de que sea capaz de llegar a la hora al aeropuerto, sin embargo la hora que era y siendo lunes no tuvimos problema en llegar al aeropuerto en el tiempo marcado.
Al contrario que Fiumicino ,el aeropuerto de Ciampino es para low cost, es mixto civil militar y su interior se parece mas a una estación de autobuses que a un aeropuerto convencional.
Siendo el hub del low-cost la cantidad de gente que hay es considerable y lamentablemente no dispone apenas de sitio donde sentarse. Pensamos en nuestra inocencia que una vez hecho el check in habría mas espacio en la zona de embarque pero, fue un error, quizás el ultimo de nuestro viaje.
El espectáculo era casi dantesco, la gente tirada por el suelo, porque todas las sillas estaban ocupadas, al final también acabamos en el suelo de lo agotados que estábamos.
Después de pasear por una galería cubierta y por la pista subimos por la escalerilla al avión (último esfuerzo) un Boeing 737 de Ryanair, que también estaba prácticamente nuevo, por cierto, me pareció mayor la distancia entre asientos que en el caso del Airbus A320 de Vueling que nos llevo a Roma.
Después de un vuelo muy agradable amenizado por la gestión comercial de los azafatos de Ryanair que vendían de todo y a muy bueno precio (compramos una maqueta del avión como recuerdo) aterrizamos suavemente en Valencia y después de tomar un taxi, pudimos descansar en nuestra casa.
Espero que os haya gustado el relato y pueda seros de provecho si realizan un viaje similar.
Saludos