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Valle de Aosta - Gatti Valdostani ✏️ Blogs de Italia
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Valle de Aosta - Gatti Valdostani
Diario: Valle de Aosta - Gatti Valdostani  -  Localización:  Italia  Italia
Descripción: Unas pequeñas vacaciones de 5 días recorriendo parte de Francia y el Valle de Aosta.
Autor: Gattotrips   Fecha creación: 
 
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Etapas 1 a 3,  total 5
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Etapa: Un día en la Provenza  -  Localización:  Italia Italia
Descripción: Achicharrante día de ruta por la Provenza
Fecha creación: 27/08/2018 21:10  
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Ya que empecé mi blog personal hablando de viajes más lejanos en el tiempo, de los cuales alguna experiencia puede haberse ya diluido por el paso de los años, me gustaría dedicar una nueva serie de posts que compartiré en Los Viajeros a uno de mis viajes de vacaciones más recientes, no ya de este pasado verano (de los dos que hice…), si no del anterior, el cual consistió en una ruta perpetrada por mi mismo con ayuda de mi acompañante, a la que nos referiremos como Gatta, que nos llevó hasta el Valle de Aosta, el cual recorrimos en varias etapas… si bien lo bueno es que una vez allí las distancias son cortas y perfectamente asequibles, pese a alguna que otra carretera no sea tan buena. Pero como a Gatto le gusta conducir, como él diría, “nopasana”.

Como en la serie de posts sobre mi primer viaje a Francia en coche, lo mejor de disponer de un medio de transporte propio es la flexibilidad y facilidad que proporciona para poder desplazarse de un sitio a otro sin depender de ningún otro servicio ni estar pendiente de horarios más allá de la planificación que cada uno se haga y la mayor o menor tolerancia que tenga para cumplirla.

Durante seis etapas que describiré en los posts dedicados a este viaje, atravesamos Francia, visitando algunos de los lugares más emblemáticos de los Alpes franceses cerca ya de las fronteras suiza e italiana para ya a partir del tercer día meternos a fondo en la región valdostana.

A pasar un (caluroso) día en la Provenza

De acuerdo a nuestros planes, nos propusimos salir pronto por la mañana (aunque no tan pronto realmente, que a Gatto le gusta dormir…) para llegar sobre la hora de comer a nuestra primera parada en la puerta de la Provenza, el acueducto romano de Pont du Gard, junto al pueblo de Remoulins y ya cerca de Avignon, la visita que nos propusimos para pasar la tarde en la Provenza.

Saliendo sobre las 8:30-9:00 de la mañana, para las diez ya estábamos sin problemas junto a la frontera francesa en la Junquera, en donde paramos antes de cruzar para repostar (pues la gasolina en las autopistas francesas es absurdamente cara) y comprar algo para el desayuno. Ya nos pareció rara la excesiva cola para repostar, pero lo mejor estaba por venir, un monumental atasco para cruzar el puesto fronterizo que se extendía ya por territorio francés hasta la conexión con la autopista a seguir para llegar a la Provenza, que nos llevó prácticamente dos horas atravesar mientras la temperatura empezaba a subir excesivamente, un presagio de lo que nos iba a deparar el día climatológicamente hablando.

Sin más percance y a mejor ritmo, llegamos sobre las dos de la tarde al aparcamiento de Pont du Gard, a una de sus orillas, ya que el acueducto sobre el río es visitable tanto por su lado derecho como izquierdo, eso sí, previo pago de las entradas que dan derecho a la visita, que no es que sea precisamente barato. Es bastante absurdo que se cobre entrada por visitar un lugar al que se podría llegar caminando, pero vaya, el argumento es que lo que se paga el parking... ¡ya estés una hora o todo el día! Y además por persona... en fin, ya sabemos que Francia no es precisamente un país barato en general.

Antes de realizar nuestra visita, nos sentamos a comer al aire libre. Hay algunos restaurantes y puestos de bocadillos alrededor pero nosotros lo hacemos en plan picnic sobre los muros que delimitan las orillas del río, disfrutando de un poco de jamón y patatillas traídas de origen para comer con esta idea, contemplando a lo lejos el acueducto. El calor a estas horas del día es ya simplemente atroz... durante el viaje y después durante la tarde en la autopista veríamos mensajes sobre alerta por calor, y es que los 35ºC de ese momento y los 40ºC de por la tarde en Avignon no eran para menos.

Construído en el siglo I d.C, el Pont du Gard, sobre el río del mismo nombre, es parte del antiguo acueducto que llevaba agua hasta la antigua colonia de Nimes durante el Imperio Romano. Utilizado hasta el siglo IV y prácticamente inutilizado por la falta de mantenimiento en el siglo IX, algunas de sus piedras fueron extraídas para otros usos por la gente de alrededor, y más tarde fue usado como puente y más tarde aún restaurado varias veces hasta convertirse en reclamo turístico ya a mediados del siglo XIX. Hasta nuestros días, cuando en 1985 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.


Junto a las orillas del río, siendo no de extrañar debido al extremo calor, la gente se instala como si de una playa se tratase y se baña en sus aguas, que aunque no llegué a tocar imagino que por lo mejor algún frescor proporcionarían. Si bien la policía vigilaba a los bañistas más inconscientes para que no se lanzaran desde las piedras de las bases de los pilares al río, lo más inquietante (aunque tranquilizador debería ser...) era ver soldados del ejército francés patrullando la zona debido a la alerta anti-terrorista en por los diferentes y recientes atentados.


Después de hacernos una fotos y subir hasta lo alto del acueducto y cruzarlo, volvimos hacia nuestro coche no sin antes hacer una parada para refrescarnos y comprar unas bebidas frías, pues aunque quizás no estuviéramos más de una hora al sol, el calor intenso pasaba factura y nos sentíamos totalmente agotados... y eso que aún no habíamos experimentado el calor más intenso. Eso lo haríamos durante nuestra próxima visita, para la que cogeríamos la carretera siguiendo los "electrogattos" (una broma que se nos ocurrió viendo la forma de las torres eléctricas francesas) que nos llevarían a Avignon.


Avignon tropical

Y eso por no llamarlo el infierno papal, pues si hacía calor durante la mañana, pudimos comprobar como a esas horas de la tarde, ya sobre las 15-16h, la temperatura ya superaba los 40ºC. Pero siendo Avignon por su puente, muralla y Palacio patrimonio de la Humanidad, era de obligada visita.

Llegamos a Avignon buscando un sitio donde dejar el coche y encontramos un parking no demasiado apartado del centro, fuera de las murallas, en el que caminando unos 15 minutos llegaríamos al centro histórico y turístico, cerca del río Ródano y el famoso puente de Avignon (por la canción...) junto al antiguo Palacio de los Papas de Avignon.

Eta tan atroz el calor de principios de Agosto que aunque a los gatos no les guste el agua no dudé de meter la cabeza bajo una fuente pública para refrescarme... ni yo ni muchos. Tras un breve paseo llegamos a la plaza del Palacio, un imponente edificio gótico medieval que preside la plaza, llena de terrazas en donde sentarse y tomar un respiro, que es justo lo que hicimos antes de morir de deshidratación... creo que jamás me había bebido una cerveza de prácticamente un trago.


El interior del Palacio puede visitarse, siendo este un museo de los Papas de Avignon en donde se exponen diferentes objetos, y se puede ver cada sala con sus interiores originales y decorada con objetos de época como el palacio que es. En esta ocasión aunque hacía tiempo lo había hecho (pues en realidad esta era la tercera vez que visitaba Avignon), no visitamos el interior y nos dedicamos más a una visión panorámica de la ciudad medieval, por lo que nos acercamos a su puente.

Al llegar al puente por estrechas calles con encanto que bajan al río, descubrimos que para subir a la parte del puente intacta que llega hasta el medio del río (absurdo, pero cierto, es un puente a medias hoy en día ya que como puente medieval románico del siglo XII es lo que queda) se debía pagar, cosa que no hicimos ya que en realidad se ve perfectamente el puente desde la orilla contigua.

Visto Palacio, murallas y puente, nos dispusimos a volver a nuestro vehículo para llegar a nuestra próxima parada, en donde pasaríamos la noche, aún a una hora de camino de Avignon y ya saliendo de la Provenza.


Montelimar y la nucléaire

Este primer día dormiremos en Montelimar, localidad ya fuera de la Provenza y puerta de entrada a la región de Ródano-Alpes, que visitaríamos más extensamente en nuestra siguiente jornada. Ya en los alrededores de Avignon, y en las cercanías del propio Montelimar debido a la cercanía de ambos al gran río Ròdano, se alzan siniestros e inquietantes grandes edificios de reactores nucleares junto con sus imponentes torres de refrigeración, como es el caso del sitio nuclear de Tricastín, a los pies de la propia autopista A7 que une Avignon con Montelimar. La presencia de centrales de este tipo por toda Francia es común ya que su producción eléctrica se basa en gran medida en este medio, y en particular cerca del río Ródano y en la zona de los grandes ríos que bajan de los Alpes hay una gran concentración de estas.

Sobre Montelimar en si, poco que comentar hay aparte de ser una de las capitales del nougat, un dulce francés de almendra parecido al turrón, qeu se vende en sus pastelerías. Como paseo antes de cenar en una de las calles principales llenas de restaurantes, subimos hasta el castillo de Adhémar, desde cuya ubicación puede verse gran parte de la panorámica de Montelimar.


Tras cenar y agotados tras un primer día tan intenso en cuanto a temperatura se refiere, nos fuimos a nuestro hotel a pasar la noche y partir temprano al día siguiente para aprovechar lo máximo posible el día.


Resumen de la etapa

Como resumen del día, muestro el mapa con la ruta seguida y los lugares visitados, con una indicación de los quilometrajes y tiempos aproximados entre uno y otro punto:


Paradas
Mataró - Pont du Gard: 398km (4h).
Pont du Gard - Avignon: 25km (30min).
Avignon-Montelimar: 83km (1h)

Hotel
Nuestro alojamiento fue un pequeño hotel (quizás con habitaciones demasiado pequeñas pero limpio y agradable) llamado Hotel du Parc, con un coste de unos 60€/noche:

Hotel Du Parc
27, Avenue Général de Gaulle
26200 Montélimar, Francia
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Ver Etapa: Un día en la Provenza



Etapa: Lagos y Alpes hasta llegar al Valle  -  Localización:  Italia Italia
Descripción: Sobreviviendo al calor a base de limón presse.
Fecha creación: 27/08/2018 21:16  
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La idea para el segundo día consistía en levantarse más o menos temprano para enfilar de nuevo la autopista y llegar hasta la región próxima a los Alpes franceses y el Lago Lemans, cerca de la frontera suiza, para a continuación girar hacia el este y entrar a Italia, al Valle de Aosta, a través del paso del pequeño San Bernardo, evitando así el túnel del Montblanc y su costoso peaje, alrededor de 45 euros para un viaje solo de ida a través del túnel de varios kilómetros bajo la gran montaña. El itinerario elegido supone dar una pequeña vuelta y peores carreteras al abandonar la autopista, pero también visitas a interesantes pueblecitos y el paisaje del alto del Col du Petit Saint Bernard, divertido de ser conducido en coche y hacer cima, para ya en su bajada, entrar en Italia, pues hace de frontera natural entre los dos países.


Un pueblo de cuento de hadas a la orilla del Lago Lemans.

Tras reabastecernos de gasolina a la sombra de la "nucléaire" cerca de Montelimar y tomar un pain chocolat para desayunar (hasta rima), nos reincorporamos a la autopista dejada el día anterior rumbo a la que sería nuestra primera parada, Yvoire, un pueblo medieval situada junto a la orilla del lado francés del Lago Lemans, en el que parece que el tiempo se ha detenido y las hadas campan a sus anchas.Así pues, dejando atrás los desvíos de Grenoble y Chambery, más al norte de Ginebra en Suiza y a la derecha, ya en plena región de los Alpes, llegamos a nuestro destino.


Viendo el lago ya desde lejos antes de llegar, es destacable comentar que hay otros lugares de interés caracterizados por su lujo como lugar de reposo y vacaciones junto al lago. Lugares tales como Evian (conocido por su agua) o Thonon-les-Bains pueden ser lugares de interés para visitar si se dispone de más tiempo en la orilla francesa del Lago Lemans, pero puestos a elegir y por la información que habíamos consultado antes de viajar, nos decidimos por la visita a Yvoire.

Lo bueno de muchos pueblos franceses, e Yvoire no es una excepción, es que todo lo relacionado con el turismo está muy cuidado, y suele haber grandes aparcamientos en las entradas de los pueblos turísticos que permiten dejar sin problemas los vehículos de los visitantes a un precio razonable, así que eso es lo que hicimos, emprendiendo el paseo por Yvoire de esta forma.


El pueblo en si es un encantador lugar de estrechas callejuelas empinadas que bajan hasta el agua, en donde incluso pueden cogerse ferrys que cruzan el lago hasta la orilla suiza. Hay que tener cuidado con el móvil, y que no os pase como a mi, que es posible que por el roaming se enganche a un repetidor suizo dada la corta distancia y os salga la broma por 50€... ya que el roaming suizo va a razón del absurdo coste de 12€/mega... ¡así que cuidado con vuestros teléfonos!

Peo a lo que íbamos, Yvoire es un pueblo de postal con casas de piedra encantadoramente decoradas con plantas y enredaderas, lleno de tiendas de recuerdos en las que se cuida el aspecto antiguo, y de restaurantes en los que se puede tomar sabrosa fondue y otras especialidades alpinas... en una fondue consistió precisamente nuestro almuerzo ni más ni menos.


Como lugares de interés, no deberemos de dejar ver toda la orilla del lago con sus casas de piedra, las vistas con el castillo, la muralla con sus puertas, y si tenemos tiempo y nos apetece pagar, el jardín botánico de los cinco sentidos, si bien el paseo ya por sus callejuelas adornadas ya es una grata actividad. Así pues, tras comer y comprar algunos recuerdos, nos dispusimos a continuar hacia nuestra próxima y obligatoria parada en la zona: Annecy.


La vieja Annecy

Mirando a la ruta, parece un poco ilógico el recorrido, ya que por la mañana ya habíamos pasado junto a Annecy y lo habíamos dejado atrás para visitar Yvoire, pero en realidad la razón fue que Yvoire fue más bien un capricho hasta el que decidimos llegar para ver el lago Lemans, y Annecy realmente el cruce y desvío que debíamos tomar para proseguir con nuestra ruta hacia Italia en dirección Este.


Annecy ya es una pequeña ciudad más grande en el departamento de la Alta Saboya, conocida por su casco antiguo, Annecy-la-Vieux, en donde se puede ver entre sus antiguas calles viejos palacios como el famoso Palacio de la Isla, el Castillo o acercarse hasta el lago de Annecy y sus aguas turquesa.

Y bien, el único problema de Annecy es que al ser un lugar extremadamente turístico, la experiencia puede ser un poco agobiante y agotadora. En concreto, en una tarde de domingo de Agosto, el lugar estaba como lo qeu podría describirse como una horda de zombis salida de The Walking Dead, por lo que tener dificultad hasta para moverse por sus calles no es precisamente la mejor forma de visitar el lugar. Ya precisamente tuvimos dificultades hasta para aparcar, pues había bastante tráfico, por lo que recomiendo dejar el coche en el aparcamiento de la estación, qeu no es excesivamente caro y está en realidad a 5 minutos andando del casco antiguo.


Tras dar una vuelta por la zona y comprar algún que otro recuerdo en las numerosas tiendas, nos tomamos un "citron presse" para apagar la sed... una locura francesa consistente en zumo de limón puro y duro que se puede beber rebajado con agua o a las bravas, como más me gusta.


Col du Petit Saint Bernard

Aún quedaba un buen trecho en coche hasta nuestro destino final, la Thuile, donde dormiríamos. Para llegar hasta allí teníamos que atravesar de acuerdo a nuestra ruta un puerto de montaña que hace de frontera natural entre Francia e Italia, llamado el Col du Petit Saint Bernard, y que solo está abierto normalmente entre abril y octubre debido a la nieve.


Se especula con que este paso a través de las montañas, usado desde siglos y donde el santo Bernardo de Menthon estableció una hospedería en el siglo XI, pudo ser el utilizado por Aníbal Barca durante la Segunda Guerra Púnica (siglo III a.C.) para cruzar con su ejército, que incluía hasta elefantes, desde la Península Ibérica, cruzando las galias hasta el norte de Italia.

En la cima, además de la señalización que marca la altura del puerto de montaña (2.188 metros sobre el nivel del mar), puede verse la estatua del santo San Bernardo, además de haber algunos establecimientos de recuerdos, e incluso es posible ver algún perro San Bernardo.

La subida desde Francia es muy pronunciada, y lo que hicimos antes de cruzar a Italia es parar en una de las últimas gasolineras a repostar, ya que si la gasolina es cara en Francia, lo es aún más en Italia debido a impuestos especiales que graban el combustible. Desde la cima, tras una breve parada para ver la panorámica, y antes de congerlarnos por la bajada brusca de temperatura a esa altura cuando se pone el sol, emprendimos el descenso entrando ya al poco en Italia.


Lago Verney

Poco antes de llegara a La Thuile, el pequeño poblado en donde pasaríamos esa noche, hicimos una última parada apartando nuestro coche a un lado de la carretera y bajando una pendiente de unos pocos metros hasta ver el lago alpino de Verney, ya oficialmente en el Valle de Aosta.


Rápidamente tras unas fotos como la que se puede ver, corrimos a refugiarnos al coche, pues con el Sol totalmente ya oculto, la temperatura bajó a esa altitud hasta los 0 ºC... ¡Como puede apreciarse un par de primeros días de viaje caracterizado por el gran contraste de temperaturas!


La Thuile

Finalmente sobre las 20h, llegamos a nuestro destino final por hoy, La Thuile, un agradable y pequeño pueblecito por el que pasa un riachuelo que baja de las montañas, formado por poco más de una decena de calles, y rodeado de resorts de esquí e imponentes montañas.

El aparcamiento fue muy fácil y totalmente gratuito en una gran explanada asfaltada para aparcamiento público frente a nuestro hotel, así que una vez establecidos en una fantástica y espaciosa habitación, nos dirigimos a cenar y disfrutar ya de la gastronomía italiana, tomando unas fantásticas pizzas preparadas en horno de leña con vino blanco toscano.

A la vuelta, como había sido otro largo día, caímos pronto rendidos, no sin revisar los preparativos para la excursión que íbamos a realizar el día siguiente, una larga y cansada caminata pero que mereció la pena por los paisajes y lugares que pudimos contemplar.


Resumen de la etapa

En el mapa pueden verse los lugares mostrados y visitados, así como el tiempo aproximados entre uno y otro punto y distancia:


Paradas
Montelimar- Yvoire: 323km (3h).
Yvoire - Annecy: 70km (1h).
Annecy - Col du Petit Saint Bernard: 118km (2h)
Col du Petit Saint Bernard - La Thuile: 5km (15min).

Hotel
Nuestro alojamiento, el Hotel Coeur du Village, aunque no realmente barato (entorno a 110€/noche) ya que es una zona de turismo activo muy solicitada, si que fue una grata sorpresa por sus espaciosas y agradables habitaciones, además de incluir desayuno con el precio.

Hotel Coeur du Village (**)
Via Marcello Collomb 18,
11016 La Thuile, Italia
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Ver Etapa: Lagos y Alpes hasta llegar al Valle



Etapa: Killing Gatta  -  Localización:  Italia Italia
Descripción: Trekking letal por la falda del Rutor hasta el Refugio Alberto Deffeyes
Fecha creación: 27/08/2018 21:23  
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Si bien Gatto siempre planifica minuciosamente sus viajes y lo que hará más o menos cada día (al fin y al cabo es a lo que se dedica Gatto la mayor parte del tiempo... planificar), esta jornada se planteó un poco sobre la marcha en función del tiempo que nos llevara realizar nuestra excursión a pie que teníamos planteada. No cabe duda que en ocasiones también puede ser un placer dejarse llevar y sorprenderse sobre la marcha con los planes que van surgiendo, y precisamente de eso es un poco de lo que se trató ese día, el día en que Gatta casi muere por ser arrastrada por Gatto hasta el Rutor, un "Alpe" como decíamos, el camino hasta el cual para ser honestos quizás estaba un poco fuera del alcance de nuestra condición física... pero con un poco de paciencia y calma, ¡al final todo es posible!

En concreto, nuestra idea era hacer una excursión a pie para ver las llamadas cataratas del Rutor,un total de tres cascadas situadas a diferentes niveles y altitudes a los pies de las cuales se puede llegar siguiendo el recorrido de algunos caminos de montaña. Tras verlas y según como estuviéramos de ánimo, nos podíamos plantear llegar hasta el Refugio Alberto Deffeyes, a 2.500 metros de altitud, desde el cual se puede contemplar enfrente el glaciar del Rutor, que nutre con sus aguas los lagos, torrentes y cascadas de la zona.


En marcha

Para llegar donde se inicia la excursión a pie, junto a un restaurante en donde acaba la carretera y se puede apartar del coche, se debe seguir desde el poblado de La Thuile por el camino asfaltado a la derecha del torrente Rutor, hasta que el camino se desdobla, después se gira a la derecha atravesando un puente y se sigue por el camino de tierra hasta embocar el sendero que, cruzando en breves tramos el camino asfaltado, lleva a la localidad de La Joux. La verdad puede ser un poco confuso encontrar la ruta correcta y puede parecer por coches que hay aparcados a intervalos en el inicio de otros caminos que ya se ha llegado al lugar, pero se debe continuar hasta el final donde aparece una explanada de aparcamiento en la que podrá dejarse el coche.


Desde ese punto, empieza el trazado que en su parte baja recorre prados, atraviesa el torrente y se introduce en el bosque pasando junto a las tres cascadas, para posteriormente subir decidido (y tan decidido) hasta el lago Glacier, desde el que se sube aún más fuerte el refugio Alberto Deffeyes, hasta el que alegremente queríamos llegar según como viéramos nuestras fuerzas.

Es importante recalcar que quizás no sea una excursión para todos los públicos, si bien el recorrido hasta las cascadas no es tan duro y más asequible para todos los públicos. Por supuesto, se tiene que ir bien equipado con calzado adecuado para andar por senderos de alta montaña, pues a tramos está lleno de piedras, escarpado, y con pendientes abruptas. Es así mismo importante llevar agua y algo energético para comer por el camino si hace falta, como los frutos secos que compramos en La Thuile antes de comenzar la excursión, ropa de abrigo por si el tiempo cambia bruscamente, y si se considera necesario bastones para ayudarse a caminar.


Las tres cascadas del Rutor

Aproximadamente a las 8h de la mañana, con un fresco considerable que nos hace tener puestas nuestras chaquetas, empezamos desde La Joux el ascenso por el camino señalizado como AV2 (alta vía número 2) que nos llevará en su recorrido a los pies de cada una de las cascadas del Rutor atravesando el torrente sobre puentes y ganando poco a poco altura.

Con la vista del Montblanc a lo lejos, en el norte, el primer tramo no se hace duro y se llega pronto a la primera catarata, con unas vallas alrededor en las que paramos a hacer unas fotos y tomar un respiro.


Tras unos minutos continuamos la marcha y al cabo llegamos a la segunda cascada sin desviarnos del camino, por el que muchas otras personas van en nuestra dirección, e incluso algunas otras ya vuelven (incluso algunos corriendo, lo que se me antoja como poco peligroso...)


Y al final, tras poco más de dos horas caminando, llegamos a la tercera y última catarata del Rutor... ¡y en esta si que nos mojamos y duchamos al pasar hacia el otro lado de la pasarela que sobre el río hay montada!


Es en este momento que nos planteamos qué hacer, pues sin ser demasiado tarde ni estar excesivamente cansados, parecía una gran idea continuar para intentar llegar y comer en el refugio de Alberto Deffeyes. En honor a la verdad aquí Gatto debe reconocer que engañó un poco a Gatta con su optimismo en cuanto al tiempo de más que se requeriría para llegar a la cima, ya que en realidad me parecía un poco triste no continuar ya que estábamos allí, para ver lo que sin duda es el paisaje más espectacular, la cabecera del glaciar del Rutor.


El camino hacia el Refugio Alberto Deffeyes

Justo antes de llegar a la tercera catarata, un desvío indica el camino a seguir para ir hacia el refugio Alberto Deffeyes desde el que puede contemplarse la cabecera del glaciar del Rutor. De forma optimista, pensamos también que los tiempos indicados eran exagerados y podía cubrirse la distancia que faltaba en menos tiempo... cuando en realidad tardamos casi el doble, por un camino mucho más duro plagado de piedras y con unos desniveles ya bastante respetables.

En quizás una hora más, se llegaba a un prado rodeado de altas montañas con un lago glaciar verde y algunas casitas de madera en el que pensé... bien, el refugio no puede estar demasiado lejos, tiene que ser por aquí, es imposible que tengamos que subir una de estas montañas para llegar a él... ¡ja! ¡iluso! ¡Por supuesto se tenía que seguir subiendo por un camino absolutamente demencial para llegar al refugio, salvando un desnivel aún de varios cientos de metros... y ahí es cuando a Gatta se le empezó a poner mala cara y Gatto a notar su intenso odio. Si bien en mi defensa tengo que decir que le ofrecí la posibilidad de volvernos al ver el panorama de lo que nos aguardaba, tengo también que agradecerle que con lo consciente que era de las ganas que tenía de llegar arriba hiciera el esfuerzo de seguirme... así que, ¡gracias por acompañarme Gatta! Guiño


Mis fuerzas por aquí aún estaban bastante intactas y no se me hizo tan duro, si bien es verdad que el camino era realmente infernal y estuvimos como dos horas para cubrir el último tramo desde el lago verde hasta el refugio... ¡pero que maravillas de vistas cuando ya una vez arriba se contempla toda la panorámica con el Montblanc a lo lejos por un lado, y al otro el glaciar del Rutor cuando aparece el refugio!


Una vez arriba y en algunos minutos más, llegamos al refugio rodeados de ovejas que pastaban en los pastos de alrededor, una pequeña casita con mesas y bancos al aire libre en los que poder sentarse a descansar, tomar unas bebidas y comer si place. Cabe decir que tuvimos un precioso y fantástico día de verano con un cielo totalmente despejado y soleado. A esa altura por mucho sol que haga no hace un calor excesivo, y con gorra y gafas de sol, proporciona una temperatura ideal para una excursión en las alturas.

Pese al esfuerzo y el cansancio, la gesta (para nosotros) y capacidad de haber conseguido llegar hasta allí arriba nos regocijo por decir así lo suficiente, como para sentir cierto orgullo y alegría. Para descansar y recuperar fuerzas, decidimos comer al sol sentados a una de las mesas al aire libre algunos de los platos que preparaban en el refugio... bebiendo una cerveza de trigo que supo a gloria delante de tan portentosa vista.


Desde aquí incluso se puede continuar hasta el llamado Passo Alto, la cima de 2.860 metros desde la que seguro se debe tener una vista aún más espectacular del glaciar, pero que ya por tiempo y cansancio ni nos planteamos.


El duro y largo descenso

Tras un merecido descanso mientras comíamos, poco más o menos de dos horas después de llegar al refugio emprendimos la bajada para, teniendo en cuenta el tiempo que tardamos en subir, no se nos hiciera excesivamente tarde para bajar.

Y bueno... aquí si que se tiene que decir que lo pasamos ya realmente mal, pues si duro es subir, nos dimos cuenta que incluso peor es bajar, ya que cansa mucho más y destroza tobillos y rodillas ir frenando constantemente por las cuestas, llenas además de piedras.


El dolor de pies atroz que ya tenía, intenté aliviarlo relajándome y sumergiendo los pies en las heladas aguas del torrente, cosa que en realidad funcionó por lo menos durante un rato y resultó agradable... si bien era imposible permanecer mucho tiempo con los pies sumergidos aguantando el frío.

Y la verdad es que al final estaba yo casi peor que mi acompañante... ¡mis piernas no me sostenían y me sentía ya hasta mareado! Un total de aproximadamente ocho horas de marcha por caminos escarpados a más de 2.000 metros de altura es lo que nos hizo.

Antes de coger el coche y para recuperar fuerzas, tomamos unas bebidas con azúcar para resucitarnos en lo posible. A continuación todavía nos quedaba conducir hasta la que iba a ser nuestra base para esa noche, por fortuna no demasiado lejos en la cercana localidad de Lillaz en el municipiode Cogne.


Resumen de la etapa

He aquí nuestra ruta de trekking con los tiempos aproximados en cada sentido para cada uno de los puntos comentados:


Por lo menos esta no fue una jornada de mucha conducción, y es que una vez en el Valle de Aosta las distancias son cortas, si bien el tiempo entre ellas puede alargarse al no ser precisamente las mejores carreteras del mundo. Aquí el mapa de la jornada:


Paradas
La Thuile - La Joux: 12km (30min).
La Joux - Lillaz (Cogne): 59km (1h).

Hotel
Para esta noche, tuvimos otra grata sorpresa al ver como nuestra habitación consistía en un pequeño apartamento, incluso con cocina, muy espacioso y agradable, por unos 110€/noche.

Hotel Lauson
Frazione Valnontey 47,
11012 Cogne, Italia
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Ver Etapa: Killing Gatta


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  Últimos comentarios al diario  Valle de Aosta - Gatti Valdostani
Total comentarios 4  Visualizar todos los comentarios

Salodari  Salodari  27/08/2018 21:45   
Guauuuu! Los Alpes en esta zona italiana son una gran deuda pendiente el valle de Acosta duerme en un cajón hace años... Me lo apunto todo. Gracias por compartir.5*****

Gattotrips  Gattotrips  28/08/2018 14:48   
Merece la pena! Saludos

Meha  meha  28/08/2018 17:29   
Me encanta la zona de Aosta. Pero, ¡qué difícil es pillar el Cervino totalmente despejado!

Gattotrips  Gattotrips  28/08/2018 20:41   
Pues si, una pena ir tan lejos para verlo a trozos... un motivo para volver!

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Un compañero de trabajo va la semana próxima a Roma.

Museos Vaticanos, capitolinos, Coliseum... Únicamente venta on line. Algunas opciones solo para visitas guiadas por touroperadores.

Además hoy le ha llegado un correo electrónico de que precisa el certificado europeo Covid para el acceso a interiores.

Si me entero de algo más...
borjaf84
Borjaf84
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Jun 06, 2016
Mensajes: 354

Fecha: Mar Jul 27, 2021 06:15 pm    Título: Re: Viaje a Italia - Consejos

Muchas gracias, si te enteras de algo me dices graciasss.
la suerte que lo mas improtante ya lo vimos hace 6 años, este año iremos a lo menos visitado.
borjaf84
Borjaf84
Super Expert
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Jun 06, 2016
Mensajes: 354

Fecha: Mar Jul 27, 2021 06:16 pm    Título: Re: Viaje a Italia - Consejos

Si, yo también lo veo así, comprar entradas con 2 meses de antelación con el tema del covid es muy arriesgado, esperaremos a Septiembre, ademas lo mas visitado ya lo hemos visto, así que no pasa nada.
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