Tras bastante tiempo intentando cuadrar nuestra visita a Cracovia, al final nos decidimos para las fechas de semana santa, que este año eran bastante tardías (tercera semana de abril). La dificultad para encontrar vuelos directos desde Barcelona y la problemática extra que suponía viajar con los niños nos llevó a contratar un viaje organizado. Vuelos, traslados, Guía en castellano, hotel y las siguientes excursiones incluidas en el precio: panorámica de Cracovia; Visita Guiada al Campo de Concentración de Auschwitz-Birkenau y visita Guiada a las Minas de Sal de Welicka.
El servicio meteorológico hacía presagiar que tendríamos buen tiempo, pero aún así nos preparamos bien ante posibles contratiempos con lo que la mayoría de ropa que llevábamos era de invierno (craso error).
Tras un pequeño problema de Overbooking nuestro vuelo directo de “Vueling” salía con algo de retraso porque, según el piloto, había que cambiar una rueda del tren de aterrizaje?!&%$??!! . No empezábamos muy bien que digamos. Todo se arregló observando por la ventanilla del avión un increíble atardecer sobre los Alpes, realmente espectacular.
El avión fue recuperando algo de tiempo y aterrizamos en Cracovia sobre las 9 de la noche. La temperatura era bastante agradable, aunque la espera hasta la salida de todos los compañeros se hizo algo incómoda. Una vez reunidos nuestra guía nos repartió entre los dos hoteles que incluía el viaje . A nosotros nos tocó el menos céntrico; El Vienna House Easy Cracow, que a pesar de todo se encontraba a un paseo de 15-20 minutos del centro histórico de la ciudad. Sin tiempo para nada más nos retiramos a descansar, nos esperaban unos días duros.
Tras un sueño reparador y un desayuno más que aceptable nos dispusimos a realizar la visita guiada por la ciudad vieja de Cracovia. Nuestra visita comienza a orillas del río Wisla, en un gran aparcamiento de donde los coches no pueden pasar, con la visión de la colina y el Castillo de Wawel de fondo.
Primeramente nos dirigimos hacia el Dragón de Wawel, una estatua de metal construida en 1971 que echa fuego por la boca cada cinco minutos aproximadamente. Junto a la estatua, que se encuentra entre el río y las murallas del castillo, hay una cueva que puede visitarse previo pago donde se puede observar la antigua morada del dragón. Una leyenda más de las muchas que tiene esta ciudad que cuenta que la ciudad estaba atemorizada por el dragón, que devoraba a sus habitantes a su antojo. Así, el Rey decidió ofrecer la mano de su hija a aquel que acabase con aquel infierno. Fueron muchos los que lo intentaron, pero el único que lo consiguió fue un astuto zapatero que rellenó un cordero con azufre y lo dejó a la puerta de la cueva del dragón. Este no puedo soportar la sed que le provocó tal ingesta, con lo que se bebió toda el agua del río y acabó explotando… un San Jordi a la Cracoviana.
Tras esta curiosa historia nos adentramos en las murallas del castillo, situado en lo alto de la colina. El estado de conservación tanto de las murallas como de lo que se alberga en su interior es realmente asombroso. Se trata sin duda de uno de los complejos arquitectónicos más valiosos del mundo y uno de los símbolos de Polonia.
Después de diversos cambios a lo largo de la historia, sobre todo tras el traslado de la capital del país a Varsovia, el palacio se convirtió en la residencia del gobernador de la Polonia ocupada durante la 2ª. Guerra mundial. Ahora es una de los lugares más visitados de la ciudad.
Además cuenta con numerosos puntos de interés, como la Catedral de Wawel, el museo catedralicio “Juan Pablo II” o el Palacio Real, que data del S. XI y fue la primera residencia de los reyes de Polonia. Todas estas estancias pueden visitarse previo pago, pero nosotros nos conformamos con observar sus maravillosas fachadas, sus calles medievales, sus plazoletas de otra época y sus magníficos jardines. A la catedral no pudimos entrar por estar prohibida la entrada a los turistas durante la semana santa.
Tras un interesante paseo por toda la zona, nos adentramos en el Stare Miasto o zona antigua de la ciudad. La zona se encuentra rodeada por el Planty, un parque circular creado donde se encontraba la antigua muralla que sirve de pulmón para los habitantes de la ciudad y está repleto de jardines y altos árboles. En uno de los extremos del parque pudimos observar la antigua residencia del Papa Juan Pablo II, en cuya fachada se ve un grabado de su rostro. Posteriormente, tras callejear por las arterias principales, pudimos visitar la antigua universidad de Cracovia o Collegium Maius, una de las universidades más antiguas de Europa y donde estudiaron personajes como Copérnico o el a posteriori Papa Juan Pablo II. El patio central conserva ese espíritu medieval que tanto abunda en Cracovia.
Patio del Colegius Maius
Para finalizar el recorrido nos dirigimos hacia la Plaza del Mercado, que realmente es de los lugares que te dejan con la boca abierta. Se trata de la plaza medieval más amplia de Europa ya que cuenta con 40.000 metros cuadrados. Construida en el S. XII constituye el centro de la ciudad y cuenta con un importante significado histórico, social y cultural. Son muchos los puntos de interés que se pueden encontrar en este amplio espacio, rodeado de terrazas donde apreciarla tomando un refrigerio u observando los coches de caballos que esperan a su clientela.
Plaza del Mercado.
Primeramente nos encontramos con la Torre del antiguo ayuntamiento (S. XIV), que se muestra esplendorosa con sus 70 metros de altura. ES posible subir pero nosotros no lo hicimos. Más o menos en el centro de la Plaza se encuentra la Lonja de los Paños (Sukiennice), que fue inaugurada en el S. XIII como un centro comercial, y así se ha mantenido hasta ahora. Y al otro lado de la enorme plaza encontramos la pequeña y antiquísima Iglesia de San Adalberto (S. X) y la majestuosa Basílica de Sta. Maria con su imponente fachada flanqueada por dos torres de diferentes alturas. La belleza de su exterior es incomparable, pero el interior no se queda atrás, realmente magnífico. La entrada es de pago, pero vale la pena.
Plaza del mercado
Basílica de Sta. María.
Torre del Antiguo Ayuntamiento y vista parcial de la Lonja de los Paños.
Interior de la Basílica de Sta. María.
De esta basílica escuchamos un buen número de leyendas que han perdurado hasta nuestros días, pero en referencia a una de ellas tuvimos la oportunidad de escuchar la melodía “hejnal” que toca un trompetista desde lo alto de una de las torres. Esta melodía suena cada hora los 365 días del año.
Tras la visita nos disponemos a buscar un lugar para comer, ya que nos espera una tarde bastante movidita, pero antes debíamos realizar el cambio de moneda, ya que nos habían recomendado cambiar en los famosos “kantor” del centro de la ciudad. Así que buscando el Kantor con mejores recomendaciones (Kantor Elado) dimos con la plaza Szczepansk, un lugar céntrico y tranquilo donde pudimos degustar una típica comida polaca en la terraza del restaurante Morskie Oko. La comida exquisita, aunque un poco escasa. El lugar no es barato teniendo en cuenta que estás en Polonia pero merece la pena. Carta muy variada y en Español.
Cuartel Gral. de la Gestapo.
Tras cambiar 100 Euros a Zlotys (a 4,25 Zlotys por euro) ponemos rumbo a nuestro siguiente destino; el Cuartel General de la Gestapo. Este lugar está situado fuera de la zona vieja, aproximadamente a 1,5 Km, pero no tiene pérdida, siguiendo la calle Karmelicka llegas directamente hasta allí. No esperábamos gran cosa pero el museo está realmente bien. En él se explica con pelos y señales cómo funcionaba este lugar en los años 30 y 40 del pasado siglo, y como era el día a día de los habitantes de Cracovia. Pero lo más impresionante es observar los calabozos donde eran encerrados los prisioneros para los interrogatorios… se te ponen los pelos de punta. Todas las explicaciones se pueden encontrar únicamente en inglés y Polaco.
Cuartel general de la Gestapo
La tarde se presentaba aún más calurosa que la mañana, y nos esperaba el desplazamiento más largo del día hasta el Gueto (4.5 Km a pie) donde se encontraban nuestras siguientes atracciones a visitar. Estábamos cansados y decidimos buscar un taxi… que odisea!! Todos los taxis estaban ocupados o no paraban. En cuanto sales del centro histórico parece ser que es muy complicado encontrar un transporte privado. Así que empezamos a caminar en la dirección correcta hasta que encontramos uno… Menos mal.
Museo de Oscar Schindler.
Fotografías de los miembros de la famosa lista (Museo de Oscar Schindler)
En menos de 15 minutos estábamos junto a la fábrica de Óscar Schindler, en el Gueto. Pero antes debíamos visitar la famosa farmacia del Águila, que tiene un horario más restringido y más tarde ya no podríamos visitar. Así aprovecharíamos la entrada triple para la fábrica de Schindler, la farmacia y el cuartel general de la Gestapo. Eran las únicas entradas que quedaban on-line para la fábrica y no nos la queríamos perder. La farmacia, que se encuentra en la misma plaza de los héroes del gueto, estaba regentada por un polaco no judío que se negó a abandonar su hogar y su negocio cuando los judíos fueron realojados en el gueto. Además pudo ocultar y ofrecer medicamentos y otros productos de primera necesidad a mucha gente. La farmacia sobrevivió a la guerra hasta 1967, cuando cerró y se convirtió en el museo que es hoy en día. No es para nada un imprescindible, pero es curiosa de visitar.
Tras la corta visita nos dirigimos por fin a la fábrica de Óscar Schindler, situada en la calle Lipowa n 4. De lo que es la antigua fábrica no se puede ver prácticamente nada, únicamente los despachos de Schindler y si inseparable contable Itzhat Stern, y algunas muestras de los utensilios de cocina que allí se fabricaban antes de la guerra. Se ha convertido más bien en un museo sobre como la guerra afectó a los habitantes de Cracovia, especialmente a los judíos. Se pueden apreciar infinidad de objetos personales, carta, diarios, fotografías, uniformes, armas de fuego etc, además de una película-documental (subtitulada en inglés) contada por algunas de las personas que pudieron sobrevivir gracias a su trabajo en la fábrica. Justo en la salida encontramos las fotografías de todas las personas que Óscar Schindler consiguió salvar de una muerte segura. Sin duda una visita que merece la pena.
Toma vespertina de la Basílica de Sta. María.
Era media tarde y hacía muchísima calor, con lo que decidimos hacer un break para merendar y reponer fuerzas. Justo al lado de la fábrica se encuentra el museo de arte contemporáneo de Cracovia, que cuenta que una magnífica cafetería donde descansamos antes de continuar con nuestra provechosa tarde. Nos espera un tranquilo paseo que nos llevará de nuevo hasta la plaza del mercado. Son poco más de 2,5 Km que realizamos ya sin prisas y sin tanto calor como a lo largo de todo el día. La plaza se encontraba a rebosar de gente. Habían montado una especie de mercado que le daba mucha vida, con actuaciones en directo e infinidad de puestos para cenar. Así que aprovechamos para comernos unas buenas salchichas polacas sentados en uno de los bancos de la plaza, mientras oímos al trompetista y observamos el animado ambiente que presenta el lugar a esta hora del día.
El día toca a su fin, y decidimos volver al hotel dando un paseo vespertino. Esto nos permite apreciar por primera vez la Puerta de San Florián, la única que queda en las murallas de la ciudad vieja y la Barbicana, edificio imponente que se encuentra junto a la puerta y que en la actualidad es un museo. Tras 2,5 Km. De caminata llegamos al hotel derrotados, mañana toca madrugar de nuevo.
Hoy tocaba madrugar para nuestra visita al Campo de Concentración de Auschwitz-Birkenau. El día comenzaba igual de caluroso y soleado que el anterior, y tras un buen desayuno nos subimos al autocar que ya nos esperaba a la puerta del hotel. El trayecto en autocar puede hacerse por autopista o carretera convencional. Nosotros fuimos por carretera convencional, y creo que es mucho más ameno ya que vas pasando por diferentes pueblecitos y bosques muy interesantes. El campo se encuentra en la localidad de Oswiecim, a 70 Km. De Cracovia.
Antes de las 10 de la mañana nos reunimos con nuestra guía de habla hispana para la visita a Auschwitz 1, el primer campo. Tras cruzar la famosa puerta con el lema “Arbeit Mach frei” (el trabajo os hará libres) se pueden visitar los diferentes barracones convertidos ahora en museo. Este campo fue construido en un principio como campo de trabajo para prisioneros de guerra, pero en él encontramos una espeluznante exposición con fotos reales de cómo llegaban los trenes de la muerte al 2º Campo (Birkenau), como se hacía la selección, etc. Realmente dramático. Pero más impresionante aún son las enormes salas acristaladas donde se acumulan los objetos de las personas que iban llegando al campo: maletas, zapatos, gafas, ropa… incluso el cabello humano, que era utilizado para tejer. También se puede ver una cámara de gas y un horno crematorio. Es espeluznante.
A sólo 3 km. Se encuentra el Campo de Auschwitz II (Birkenau) que se construyó posteriormente para acelerar la solución final contra los judíos. De este campo queda poca cosa, ya que los nazis lo destruyeron antes de marcharse, pero se pueden apreciar las deplorables condiciones de vida en la que vivía esa pobre gente. Aquí observamos la vía del tren donde llegaban los trenes con las personas que serían gaseadas en breve. No es una visita nada agradable, pero creo que sí necesaria para entender el drama que se vivió y evitar que la historia se repita.
Tras este mal trago, el autocar nos dejó en el centro de Cracovia a la hora de comer. Íbamos con la idea de comer en un original restaurante polaco situado dentro de una biblioteca: el Kuchnia U Babcy Maliny… pero resulta que estaba cerrado. Polonia es el país más religioso de Europa y durante la semana santa los horarios cambian bastante.
Así que nos dirigimos a la plaza del Mercado para buscar sitio en otro de los restaurantes que nos habían recomendado: El Restaurante Sukiennice, situado en la misma Lonja de los Paños. El restaurante era enorme y estaba a reventar (en Cracovia se come a todas horas), pero tuvimos suerte y encontramos mesa. Buena comida a un buen precio, eso si salimos de allí a las 4 de la tarde.
La tarde estaba soleada y se presentaba tranquila, sin un plan definido, sólo disfrutar del centro de la ciudad sin prisas. Así que tras degustar un café en la misma plaza nos decidimos a visitar el museo de cera, que se encontraba allí mismo. El museo no es nada del otro mundo, la verdad. Entramos debido a la insistencia de los niños y se puede ver al completo en menos de 15 minutos. Además la gran mayoría de las figuras son de personajes polacos desconocidos para el gran público, aunque también se pueden encontrar personajes más internacionales, como la familia real británica, Donald Trump o la madre Teresa de Calcuta. En nuestra opinión totalmente prescindible.
Terraza del Restaurante Sukiennice
Lonja de los Paños
Acabamos pasando el resto de la tarde en los mercadillos de la Plaza del mercado, comprando suvenires y haciendo tiempo hasta la que sería nuestro último destino del día: el free tour de “Misterios y Leyendas de Cracovia”, que daba comienzo a las 19:30 en la puerta de la Basílica de Sta. María, en la misma plaza del mercado. Estas son algunas de las historias que escuchamos durante el tour:
Las torres de la Basílica de Sta. María: La basílica fue construida en el SXII por dos hermanos arquitectos. Se dice que cada uno de ellos construyó una torre, y la rivalidad porque su torre fuese más alta y más bonita hizo que el hermano mayor, lleno de envidia, asesinara al menor con un cuchillo (colgado aún en la lonja de los paños) y acabara tirándose desde una de las torres… no hay planos de la basílica para comprobarlo!
Las Palomas hechizadas: Dice la leyenda que un Duque del S.XVIII no tenía dinero para contratar soldados que defendieran la ciudad y contactó con una bruja, que le ofreció los soldados a cambio de la corona… lo que no sabía el duque es que si no cumplía el trato los soldados se transformarían en palomas… es por esto que Cracovia está completamente repleta de estas desagradables aves, y así seguirá hasta que se cumpla el trato… (Según la leyenda).
La piedra mágica: Hace mucho tiempo el dios Shiva lanzó siete piedras mágicas por el mundo, cada una relacionada con un cuerpo celeste. Pues bien, la correspondiente a Júpiter parece ser que cayó en Cracovia. Se cree que el chacra que irradia energía se encuentra en la Iglesia de San Gedeón, en el castillo de Wawel. De acuerdo a las mediciones, Cracovia es la ciudad polaca que irradia más energía, y se dice que eso la ha protegido históricamente de distintos desastres, como ocurrió durante la segunda guerra mundial donde quedó intacta.
Lonja de los paños de noche
Nocturna de la Basílica de Sta. María.
Cuchillo con el que el hermano mayor asesinó a su hermano también arquitecto.
Durante el tour también nos explicaron otras leyendas como la del Dragón y la flauta de la torre que ya expliqué el primer día. Un tour interesante sin más, pero no imprescindible. Además es bastante corto (poco más de una hora). Así que como me encontraba cerca, decidí dirigirme a un puente situado sobre el río con una excelente vista de la colina del castillo de Wawel para hacer unas fotos nocturnas del mismo antes de regresar caminando al hotel. La verdad es que fue un día de lo más aprovechado.
Tengo un compañero de trabajo que siempre me recomienda Cracovia. Después de leer tu estupendo diario y esas fotos tan bonitas que nos has puesto tendremos que hacerle una visita. Enhorabuena te dejo las muy merecidas 5*.
Muchas gracias Alfma!! Yo llevaba tiempo con muchísimas ganas de ir y todo lo que me dijeron se quedó corto!!! Una ciudad fantástica, y más si eres un aficionado al a historia como yo!!!
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A finales de noviembre de este año queriamos ir yo y mi novia (a partir de ese día ya mujer) a visitar Cracovia unos 5 días.
Como en todos los viajes surgen algunas dudas.
He estado mirando cosillas sobre lo de los campos de concentración, las minas de sal, la fabrica de Shindler, etc y bueno, tendre que releer un poco mas con calma.
Algunas dudas que surgen son:br
Lo primero de todo ¿Creeis mala epoca ir a finales de noviembre principios de diciembre o da igual? Se que por supuesto hara mas frio que en verano o primavera, pero es la epoca del viaje de novios y también estudiamos otros destinos, pero este nos hace especial ilusion.
Junto con esta, para los que fueron en invierno ¿hace mucho frio allí? A ver, aunque vivimos en Asturias, yo soy de Madrid, y los inviernos ya no son lo que eran, raro es que vaya yo con guantes, gorro o algo así, pero en Europa central igual es mas frio.
¿Creeis necesario llevar aunque sea un poco de dinero en la moneda oficial? A ver, se que por tarjeta se puede pagar, pero no se, si alguan maquina de bebida, alguna compra en mercadillo, alguna cosa pequeña.... No se, igual no tienen el terminal para poder pagar con tarjeta. También pensando en las propinas que si no he visto mal es obligatoria y es del 10% ¿es así?
Cuando vayamos a Auschwitz, si vamos por la mañana (es nuestra intencion), crei leer que como entre un campo y otro pues te tiras varias horas allí, para lo de comer ¿mejor llevar la comida desde casa? ¿haran una pausa allí para que podamos comer? ¿La bebida también llevarla? Lei algo de que habia alguna maquina para comprar alguna botella (por eso lo de llevar dinero local).
¿La fabrica de Shindler al final no merece la pena? Lei también que era muy caro para lo que era, y ademas, igual merece la pena visitar otros sitios mejor.
¿Las minas de sal son indispensables? También lei que hay que bajar 800 escalones por lo menos ¿es así? (creo que se sube en ascensor) Mi novia sufre de la rodilla y no se si es lo mas recomendable.
Para comer, ¿algun sitio como siempre con las tres B?
¿Seria recomendable aprovechar un día para ir a ver Varsovia y lo mas importante?
Aprovechando que estare a principios de diciembre también ¿hay mercadillos navideños en Cracovia y Varsovia? ¿Alguno interesante de ver?
Comentar que los desplazamientos siempre serian en transporte tipo bus o tren, no llevamos coche ni pretendemos alquilarlo.
Bueno, de momento seria eso, pero igual surgen mas.
Gracias por todo y salu2
Yo la segunda vez que fui a Cracovia estuve a mediados/finales de noviembre y es verdad que hace mucho frío, pero con ropa térmica, gorro, guantes, etc. Se podía estar en la calle. También tuvimos suerte porque, aunque frío, quitando el día que ya nos íbamos y nevó un poco, nos hizo bastante sol, que siempre ayuda.
En cuanto al dinero, a mí siempre me gusta llevar algo en efectivo, pero se puede pagar casi todo con tarjeta (en el mercado central que ponen en la plaza no te sabría decir porque estuve hace bastante y no me acuerdo) y si vas a las minas y quieres hacer fotos, que te cobran no sé si 1 € o algo así, no tengo claro si se puede pagar con tarjeta. Lo de si las minas es imprescindible o no, yo siempre digo que todo en la vida va a gustos, pero te diría que sí, que lo son. La bajada se hace andando y hay unos ascensores para subir después. Si tu mujer tiene problemas de rodillas, siempre puedes escribir y preguntar si por motivos médicos os dejarían una alternativa para la bajada, en caso de ser posible, porque es verdad que son bastantes escalones.
En Auschwitz estuve hace más tiempo aún, pero echamos el día y casi perdemos el bus de vuelta... Y no vimos todo. Creo recordar que había una máquina de chocolatinas y cosas así, no sé si tendrían algo más. A mí es que se me quitó el hambre, soy bastante impresionable para según qué cosas, así que directamente no comí.
Y ya hablando de sitios para comer, el que a mí más me gustó fue uno que estaba cerca de la plaza. Había que entrar en un edificio y se accedía bajando una rampa desde un patio. Lo he buscado y he visto que lo han reformado, antes era de mesas para compartir, tipo autoservicio y veías a señoras que podían ser tu abuela cocinando dentro. Buenas cantidades, casero, rico y muy barato. No sé cómo será ahora. El sitio es Kuchnia u Babci Maliny, en la calle Slawkowska:
Hola a quienes forman parte de este grupo.
Ver los campo de Auswitz y Birkenau, llevan un día, entre ir y venir. Y ver lo que dejaron los nazis. Y considerando que en noviembre, se hace de noche bastante temprano.
Las minas de sal, en una tarde o una mañana, se ven. Y son interesantes, según mi criterio.
Ya puestos, la ciudad donde nació en Papa polaco, una mañana o una tarde, son suficientes para llegar, ver y foto incorporada.
Todo lo hice por mi cuenta y con transporte público. El autobús cumple los horarios.
Moverse por la ciudad es cómodo, hay tranvías bastantes.
Pasando por el... Leer más ...
Salodari Moderador de Diarios 03-04-2009 Mensajes: 24638