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Escapada a Madrid -Diarios de Viajes de España- Casillo
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Diario: Escapada a Madrid  -  Localización:  España  España
Descripción: Este diario, relata los dos días pasados en Madrid en Julio de 2009. Son los dos primeros días de nuestra Luna de Miel en Nueva Zelanda. Nuestras vivencias personales, aventuras y desventuras, están reflejadas aquí. Sin mas dilación; Al lío.
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Índice del Diario: Escapada a Madrid



Etapa: El comienzo del viaje  -  Localización:  España España
Fecha creación: 06/01/2010 15:19  
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Como anticipo al viaje por nuestras antípodas, adelantamos un día nuestra partida, para poder pasarlo en Madrid. Solo vamos a estar dos días. Así que tenemos un plan fácil y rápido. Ver todo lo que podamos antes de partir… sencillo… o no tanto.

Esta va a ser nuestra primera vez… que volamos, así que andamos un poco estresados con el tema aviones y aeropuertos.

Llegamos a Noáin – Pamplona.

Me parece un aeropuerto bastante grande, jejeje, pero gracias a mi buena orientación, localizo enseguida el mostrador de facturación y la puerta de embarque.

Todo está listo.

Sale la orden de embarque.

Pasamos el control.

Salimos a la pista.

Vamos hasta le avión.

Subimos.

Colocamos las mochilas.

Nos sentamos.

Bien. Esto va bien.

Se encienden los motores.

Mi mujer me agarra el brazo.

La miro.

La tranquilizo. Quizás, el saber que hay alguien más nervioso que yo, me ayuda a relajarme un poco.

Comenzamos a movernos por la pista. Se está colocando para despegar, pienso.

Stop.

El rugido de los motores comienza a subir. Parece el sonido de una cafetera. Cada vez más alto.

Arrancamos. Adquirimos poco a poco velocidad.

Lo siento.

De repente acelera bruscamente.

Lo sientooooooo.

Siento dolor.

Respiro.

Esto será la inercia.

Me duele el brazo izquierdo.

Uffff.

Tensión. Eso puede ser síntoma de un ataque al corazón…

Miro.

Respiro.

Sonrío.

Tengo el brazo morado…

Y las uñas de mi mujer clavadas.

No tengo sangre… pero casi.

Retiro su mano y se la agarro con la mía. Es mejor así… al menos para mi brazo.

Nos estabilizamos.


El viaje pasa sin más contratiempos. Excepto el despegue y el aterrizaje, no ha habido ningún otro signo de estar suspendidos en el aire.

La llegada a Madrid nos devuelve a la realidad.

Salimos por una puerta de embarque en medio de la T4. Es una sala enorme. Como no tenemos muy claro que hay que hacer, seguimos a los pasajeros que llevamos delante de nosotros. El pasillo es interminable. Pero vamos con la adrenalina por las nubes. Es nuestro primer día de Luna de Miel. Nos queda todo un mundo por delante.

Recogida de equipaje sin problemas.

Bien. No hay pérdida de maletas.

Nos damos una vuelta por la T4, para familiarizarnos, ya que dentro de dos días, tenemos que volver aquí para tomar nuestro avión que nos llevará al sitio más lejano al que se puede ir desde España, Nueva Zelanda.

Tras hacer este reconocimiento, nos ponemos en marcha para localizar el metro. Y aquí comienzan nuestras verdaderas (des)aventuras.

El acceso desde la T4 es sencillo.

Llegamos a Nuevo Ministerios, donde tenemos que cambiar de línea. Nos ponemos en el andén correcto y a esperar.

Estamos prácticamente solos. Mejor, cuanta menos gente menos problemas.

Pero de repente, llega un montón de gente de la leche.

Llega el metro.

La gente sube a toda pastilla.

Les seguimos pero no cabemos.

Se cierran las puertas en nuestras narices y el metro sale de allí.

Nosotros dos somos los únicos que nos quedamos en el andén.

Os podéis imaginar mi cara.

Recuerdo las películas de Paco Martínez Soria. Cuando llega a la ciudad, con la boina en la cabeza y las gallinas al hombro. Y me siento igual. Sólo que nosotros en vez de gallinas, llevamos dos maletas enormes y dos mochilas a la espalda no menos grandes.


Pero bueno, que estamos de vacaciones y no hay que desmoralizarse. Esperamos al siguiente metro.

La misma secuencia que antes.

No hay gente.

Comienza a llegar algún pasajero.

De repente llega un montón de gente junta. No tengo ni idea de donde pueda salir tanta gente junta a la vez. Pero esta vez, no nos va a pasar los mismo, pienso.

Llega el metro.

Engancho una maleta en una mano y me lanzo como un loco hacia delante. A duras penas consigo entrar.

Bien…

Mal, me doy cuenta que solo hay sitio para uno.

Me vuelvo a bajar.

Miro con desesperación como las puertas del metro se vuelven a cerrar ante mis narices.

La gente dentro del vagón mira con indiferencia. Ni tan siquiera se ríen de nuestra situación.

Pasa el metro ante mí. Otro que se nos ha escapado. Pienso que esto es demasiado para mí. No estoy preparado para estas cosas tan modernas.

Pero de repente reparo en algo que había pasado inadvertido en el anterior.

Seré imbécil!!!

Esto por no decir algo más fuerte.

Los primeros vagones están con bastante gente y los últimos también. Pero en los vagones del medio, se ven huecos libres. Maldita sea. Me doy cuenta, que todos somos igual de comodones. En lugar de andar 4 pasos más. Nos quedamos justo donde desemboca el pasillo de acceso al andén. De esta forma los vagones que coinciden con estos pasillos están a reventar. Mientras, el resto, van casi vacios.


La pierna comienza a temblar.

Estoy nervioso… pero ¿tanto?

No, es el móvil que está vibrando.

Mi prima.

Salvación.

“Ahora voy para allí y os recojo”.

Bien.

Pero podrías haber llamado 20 minutos antes y nos evitábamos todo este jaleo.


El paseo en coche por Madrid es una gozada. Ni me entero del tráfico, ni de la ciudad.

Así llegamos a nuestro destino. Hotel Celuisma Florida Norte. Nos acomodamos. Dejamos las pesadas mochilas en la habitación y por fin, nos disponemos a hacer un poco de turismo.

Son las 21:30, así que cenamos en un japonés que hay enfrente del hotel. Tras esto decidimos dar un paseo para disfrutar de la calurosa noche con que nos ha recibido Madrid.


Vamos hasta la Catedral de la Almudena

.

Desembocamos en los jardines de Oriente. La buena noche ha animado a la gente a salir. Y claro, como el mundo es un pañuelo, veo un rostro conocido.

Mi neurona comienza a funcionar repasando caras.

Pueblo… instituto… universidad… pueblos vecinos…

Bueno, el caso que se que lo conozco. Así que voy a hacia él. Y cuando estoy a 2 metros da darle una palmada en el hombro mi mujer me detiene. Disimuladamente me lleva aparte.

- “Pero, ¿Qué haces?"
- "Si voy a saludar al tío este que conozco y no sé de qué”.
- “Pues claro que lo conoces. Es Juan Diego Botto”.

Joder, el actor, pienso. Ya decía que me sonaba su cara.

Cada uno seguimos nuestro camino.


El palacio real brilla bajo los focos, como un artista.



Todo parece de postal. Así continuamos nuestro paseo de vuelta al hotel. El ajetreo del día comienza a pasar factura. Y mañana el día promete ser muy largo y caluroso.
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Ver Etapa: El comienzo del viaje




Etapa: De turismo por Madrid  -  Localización:  España España
Fecha creación: 07/01/2010 21:01  
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El día comienza como se merece. Una buena ducha y un buen desayuno.

Perfecto.

Nos preparamos para comenzar el tour por la ciudad. No llevamos rumbo fijo. Iremos allí donde nos lleven nuestros pasos.

Todo es perfecto.

No. No todo es perfecto.

Ayer por la noche hacía calor. Pero hoy es peor. 40 grados a la sombra. Vaya día que hemos elegido para hacer turismo.

Al lío.

Pasamos por la puerta de San Vicente


y nos dirigimos hacia los Jardines del Campo del Moro. Es de agradecer que en mitad de la urbe, haya estos remansos de paz y tranquilidad. Como oasis de naturaleza en medio de tanto asfalto.


Continuamos por el paseo de ayer. Pasamos por la parte trasera de la Catedral. Pero hoy nos metemos por la calle Mayor. Queremos ver la parte histórica de Madrid.

Importante. Nos compramos unas botellas de agua. Van a hacer mucha falta.

Pasamos por la plaza de la villa, lo digo porque ponía ese nombre, pero no había nada digno de mención, y terminamos en la plaza mayor. Bulle de vida. Hay muchos turistas por todos los lados. Las terrazas comienzan a llenarse de gente buscando una sombrilla bajo la que resguardarse del sol.


Continuamos nuestra andadura hacia la Puerta del Sol. Cuidado con los carteristas. Todo el mundo nos lo ha aconsejado. Así que una mano a la bolsa de la cámara de fotos y la otra preparada para lo que sea.

Sin contratiempos.

Sin ver nada. Está en obras, así que no hay nada que ver aquí, otra vez será.

Continuamos por la Carrera de San Jerónimo. Y pasamos frente al congreso de los Diputados. No sé por qué, pero pensaba que estaba en una plaza o algo así. Por cierto, y como va a ser habitual a lo largo del día, hay obras aquí también. Lo que más me llama la atención son los leones que flanquean la puerta


Seguimos la calle y nos topamos con la fuente de Neptuno… en la tele parece más grande.


Nos planteamos pillar un city tour en autobús. Pero preferimos hacer nuestro propio tour a pata.

Paseo del Prado y el Museo del Prado. Tenemos ganas de verlo. Pero tendrá que esperar. Preferimos dejarlo para la próxima ocasión para saborearlo con más calma.


La fatídica estación de Atocha nos espera. Paramos y miramos.

Silencio.

No recuerdo ni que llevo la cámara. Con un nudo en la garganta continuamos nuestro camino.

Tras este periplo, nos adentramos en uno de los pulmones de Madrid. El Parque del Retiro.

Al igual que esta mañana, me sorprende la tranquilidad que se respira. Apenas se oyen los coches, las bocinas, las sirenas. Los ruidos de la ciudad son amortiguados por este entramado de jardines, bosques y estanques.

Delicioso.

Nos perdemos un rato por sus avenidas.


Otro gran punto a su favor. Están a la sombra, jejeje.

Definitivamente, me doy cuenta que soy hombre de campo. La ciudad no es para mí. Disfruto mucho más con un buen paseo por un parque, que con una visita a una ciudad.

Continuamos perdiéndonos por las idas y venidas del parque. Hasta que llegamos al lago.


Después de estar tanto rato solos, la cantidad de gente congregada allí, nos parece demasiado.

Nos volvemos hacia el Palacio de Cristal.


Buscamos un lugar a la sombra donde sentarnos a descansar. Los pies piden a gritos una tregua.

Tras este breve receso, rodeamos el lago y salimos del parque. Ha sido el mejor rato de todo lo que llevamos por Madrid. Y…

Mírala.

Viendo pasar el tiempo y los coches, La Puerta de Alcalá.



Como casi todos los monumentos en Madrid, está en una rotonda. Por lo que es complicado hacer una foto sin que se vean coches.

Nuestros pasos nos conducen hasta Plaza de Colón. Y claro, una vez allí, no podemos evitar la curiosidad de ver el Hard Rock Café.

Las tripas comienzan a rugir. Es hora de comer algo. Así que aprovechamos esa visita para comer…

Pero claro, eso mismo debió pensar toda la gente que había por allí.

Todo lleno. Volved dentro de 1 hora.

Joder, si me pego una hora sin comer, le pego un bocado en el brazo al primero que me cruce.

Para matar un poco el gusanillo nos echamos una caña. Que gusto, no sé si me sentó mejor la cervecita bien fresca o el aire acondicionado. Aquí va una foto, para los más nostálgicos, de tres genios de las 6 cuerdas.


Callejeando un poco vemos un garito, The Wok. Y nos metemos a comer. Muy bien, por cierto.

Continuamos callejeando por esa zona y pasamos sin haberlo buscado por esta barroca casa.


Ahora se donde se gastan la pasta de los diversos cánones que nos cobran en discos duros, cds y demás. Para los que no lo han adivinado, el cuartel general de SGAE.

Continuamos por la zona de Chueca y terminamos de nuevo en la Gran Vía. Así que bajamos un poco hasta la otra fuente famosa de Madrid. La Cibeles.


Tengo la misma sensación que con Neptuno. En la tele se ve más grande.

Aquí es otra vez imposible tirar una foto sin coches. Eso sí, me gusta más el edificio que hay detrás. Pero no recuerdo que era, ¿tal vez el ayuntamiento?.


Decidimos ir ya regresando al hotel, que tras estar todo el día pateando bajo la insoportable chicharrina, estamos derretidos.

Nos va bastante el cine. Así que claro, en cuanto llegamos a la gran vía, a buscar las cuadrigas que aparecen en La Comunidad. Pero no las vimos, debían estar en otra calle.

También buscamos las calles desiertas de Abre los Ojos. Misión imposible, estas están a reventar de gente.


Por fin llegamos a Plaza España. Tiene una fuente que está bien. Pero lo que me llamó más la atención fue la estatua de Don Quijote y Sancho Panza que está detrás de la Bola del Mundo.


Y para rematar, hablando de monumentos, lo mejor del día.

Era un sitio que no había oído nunca. Los demás sí que me sonaban, pero este no.

El Templo de Debod. Un templo egipcio que está en Madrid.

Nos acercamos hasta él.

El sitio inmejorable.

En mitad del Parque La Montaña hay una zona sin árboles, con un lago. Este, rodea las puertas de acceso y el templo. Y de fondo, solo el horizonte. Nada de edificios fastidiando la foto.


Bueno, y detrás del templo, un montón de gente metida dentro del lago para mitigar un poco el calor.

Visitamos el interior. La verdad que no hay mucho para ver. Pero con el calor que hacía fuera, y como no había sitio en el lago para refrescarse, daba gusto estar guarecido entre estas paredes.

Hay pasos estrechos y escaleras empinadas. Pero no creo que suponga ningún problema para nadie, aunque sea claustrofóbico.

Este templo queda justo encima del centro comercial Príncipe Pío. Que está justo enfrente de nuestro hotel. Descendemos por unas callejuelas y nos acercamos al hotel.

Uffff… que ducha va a caer… y siesta no cae, porque no tenemos tiempo, que si no…

Una vez arreglados y refrescados, salimos al centro comercial. La intención es cena y cine. Así que sabiendo que lo tenemos aquí al lado, no buscamos más lejos. Ese día estrenaban la peli de Harry Potter y el Príncipe Mestizo, así que tocó un poco de magia juvenil para postre.

Salimos del cine. Y en la calle se está de “cine”. Después del calor que hemos pasado durante el día, la temperatura que tenemos (lejos de ser fresca, pero bueno, menos da una piedra), nos parece muy agradable.

Tenemos una visita pendiente. Así que nos armamos de valor, y volvemos a subir hacia la Plaza España. De ahí pasamos hacia Gran Vía.

Habíamos visitado el lugar de día, pero es de noche cuando tiene todo su esplendor.

Por fin aparece.

Nos está esperando.

Ahora sí.

Esto es lo que estábamos buscando.


Para algunos solo será un cartel de una bebida y punto.

Pero para otros entre los que nos incluimos, es el escenario en el que se desarrolla el desenlace de El día de la Bestia.

Sin duda, Bestial.

Tras esto y con una sonrisa de oreja a oreja, retorno al hotel y a dormir que mañana nos toca día de aeropuertos y aviones.
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Ver Etapa: De turismo por Madrid




Etapa: El final de todas las cosas  -  Localización:  España España
Fecha creación: 07/01/2010 22:08  
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Todo comienzo tiene un final… aunque sería más acertado, al menos en este caso, un punto y seguido.

El día comenzó como el anterior.

Caluroso… muy caluroso.

Hoy no hay prisas. No vamos a hacer turismo, ya que ayer nos comimos todo. Preparar las maletas y rumbo al aeropuerto.

Uffff…. Comienzan los sudores fríos.

Solo el hecho de pensar en el metro me entra un tembleque que no veas.

Ducha.

Desayuno.

Último paseo por Madrid. Tenemos que comprar un diccionario de bolsillo Inglés-Español, que con las prisas, el nuestro se quedó en casa.

La vida continúa su ritmo. Las calles siguen llenas de gente…

Pero hoy casi ni los notamos. Vamos como en una nube.

Se acerca el gran momento que estábamos esperando…

Y esta vez, no lo vamos a dejar escapar.

Regresamos al hotel.

Recogemos las maletas y las mochilas. Y así pertrechados, con una mochila a la espalda y una maleta en la mano, avanzamos sin dilación, sin miedo aparente hacia nuestro inexorable destino.

Este nos está esperando, aunque nosotros no lo veamos.

Ahí abajo es donde se decidirá todo.

Nos adentramos en la estación Príncipe Pío. Y tras localizar los andenes del metro, vamos hacia allí.

Llegamos al andén señalado.

Nos colocamos en el lado correcto.

Esperamos.

Esta mañana durante el desayuno hemos trazado un plan para evitar que se repita el fiasco de nuestro primer contacto con el metro.

Es hora de comprobar si hemos acertado.

Una pantalla indica el tiempo aproximado para la llegada del metro.

Bien. Tenemos 10 minutos.

Miro hacia los dos lados, comprobando nuestra situación. Estamos a medio camino de las dos salidas.

Comienza a llegar la gente.

Tal como esperaba, la mayoría se quedan en los lugares próximos a los accesos.

Bien. Tenemos 5 minutos.

Los segundos van pasando lentamente. Uno tras otro, se van escapando…

Cuando de pronto, algo cambia.

Oigo el inconfundible pitido del metro acercándose.

No puede ser.

En la pantalla marca 3 minutos.

Algo va mal.

No importa, estamos preparados.

Nos colocamos las mochilas en la espalda.

Cogemos la maleta en la mano y nos preparamos.

Miro rápidamente a ambos lados para situar a mis adversarios…

Algo va mal.

No se mueven. Continúan leyendo, hablando por el móvil, escuchando música…

El pitido es más fuerte. Ya casi lo tenemos encima.

Fijo la mirada en el oscuro agujero que se abre ante nosotros. Parece querer engullirnos…

Pero esta vez, no lo vamos a permitir.

Ya casi está.

El rugido del metro entrando en el andén es ensordecedor. Como una bestia, continúa su bufido, ahuyentando a los miedosos y marcando su territorio.

Ahora entiendo lo que iba mal.

Ha llegado por el otro andén.

Sonrío nervioso. Vuelvo a depositar la maleta en el suelo. Y continúo con la vigilancia.

Queda 1 minuto.

El corazón me late con más fuerza. Sabe que se aproxima el momento de la verdad.

Noto como se acelera.

Lo siento.

Las sienes me palpitan.

Las manos me sudan.

Algo tiene que pasar

Ya…

Un zumbido comienza a ser perceptible. Y poco a poco va subiendo de intensidad.

El oscuro ojo que está delante de mí, parece querer encogerse.

Una luz comienza a ser perceptible en la oscuridad.

Se aproxima.

Estamos preparados.

La bestia asoma la cabeza.

Y comenzamos a movernos hacia los vagones.

Hay mucha gente esperando. Pero nos desplazamos en diagonal hacia un lugar con menos personas.

Contemplo los primeros vagones pasar. Y cuando está a punto de parar el metro, giro repentinamente de dirección y me aproximo directo hacia él.

Victoria…

Somos los primeros en llegar a las puertas.

Se abren.

Entramos.

La sonrisa triunfal que inunda mi rostro no deja lugar a dudas.

Hemos vencido.

Se acabaron los sudores fríos, los nervios, la tensión…

Todo eso pasó. Ahora nos deslizamos suavemente por las profundidades de Madrid, hacia la T4… nuestro próximo destino.

Y aterrizamos.

Nos sentimos casi como en casa. Con el regusto dulce de nuestra victoria sobre el metro todavía en la boca, subimos a la zona de embarque.

En las páginas de vuelos indican que para vuelos internacionales hay que estar con 2.5 ó 3 horas de antelación.

Bien, nosotros tenemos tres horas. Si es que somos de bien mandadicos…

Pero claro, en ninguna página de esas, te dicen que te vas a tirar hora y media mirando una pantalla. Y cada vez que cambia, das un respingo, te incorporas, te acercas y descubres que a tu vuelo todavía no le han asignado una puerta de embarque.

Esperamos.

Esperamos.

Seguimos esperando…

Desesperamos.

¿Se habrán olvidado de nosotros?

Cuando de pronto, aparece.

Facturamos el equipaje, y pasamos los controles para desembocar en la enorme sala de espera de la T4. La misma que nos recibió hace dos días, nos verá marchar hoy.

Y es que hoy comienza otro nuevo viaje. Nuestro viaje a Nueva Zelanda, La Tierra Media…

Pero esto es otra historia…

Esto es otro Diario…

Y hasta aquí nuestro viaje relámpago por Madrid. Algún día volveremos con más tranquilidad y calma, que esto ha parecido un maratón.

Así que repasando el viaje podemos concluir que:

El plan ha sido rápido (muuuucho)

y fácil (no tanto, jejeje).

Objetivo conseguido.
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  Últimos comentarios al diario  Escapada a Madrid
Total comentarios 36  Visualizar todos los comentarios

Casillo  casillo  24/11/2010 21:35   
Gracias, gracias.
Ahora, tras ese aprendizaje tan estresante, puedo decir que me siento más libre por el metro, jejeje.

Shiva1995  Shiva1995  14/04/2011 23:13   
Me he reído un buen rato con tus aventuras por el metro. Es un diario ameno, fresco, natural...

Casillo  casillo  18/04/2011 21:54   
Mirado desde la distancia, yo también me rio, jejejeje... aunque en su momento, no me reía tanto, jajajjaja

Lrutru  lrutru  27/03/2013 01:55
Me he reido un monton con tu diario muy chulo.
Lo del metro es la falta de costumbre ya veras como la proxima vez se te da mejor.
Si yo que cojo el metro todos los dias me pasa lo que ha vosotros estaria estresadisima jejeje.
Un saludo

LOURDES43  LOURDES43  08/09/2013 17:21   
muy bueno me he reido un rato voy a buscar el de nueva zelanda

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Pais Tema: Viaje por España ¿Dónde ir?
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Abr 21, 2013
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Fecha: Mar Abr 23, 2019 06:12 pm    Título: Re: Viaje por España ¿Dónde ir?

Dependiendo de la hora de salida desde Bilbao vas a llegar a Teruel muy pronto, aunque eso puede servir para echarle una visita a esa pequeña ciudad.
El viaje completo Bilbao - Calpe lo puedes hacer en unas 7-8 horas sin agobios, ya es decision tuya el como quieras hacerlas. Buen viaje.
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Mar 04, 2013
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Fecha: Mie Abr 24, 2019 01:46 am    Título: Re: Viaje por España ¿Dónde ir?

Yo si pararía y aprovechas para ver algo más
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Jun 19, 2009
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Fecha: Mie Abr 24, 2019 07:39 am    Título: Re: Viaje por España ¿Dónde ir?

En Teruel puedes alojarte en el Parador, si entra en tu presupuesto, es un castillo y a los niños les puede hacer mucha ilusión jugar a que son guerreros.
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Fecha: Mie Abr 24, 2019 10:07 am    Título: Re: Viaje por España ¿Dónde ir?

Muchas gracias a todos. La cosa es que como vamos con niños pequeños el viaje se les hace pesado. Algun hotel no muy caro que me podais recomendar??
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May 10, 2019
Mensajes: 5

Fecha: Vie May 17, 2019 11:07 am    Título: Re: Viaje por España ¿Dónde ir?

Fantasticas fotos, maravillosos lugares! Muy útil todo. Muchas gracias!!

- Mensaje escrito desde DE VIAJE POR ESPAÑA -
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