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15 DIAS DE NOVIEMBRE DE 2012 POR SUDAFRICA ūüß≠ Blogs de Sud√°frica
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Diario: 15 DIAS DE NOVIEMBRE DE 2012 POR SUDAFRICA  -  Localizaci√≥n:  Sud√°frica  Sud√°frica
Descripci√≥n: VIAJE DE 15 DIAS VISITANDO BLYDE RIVER CANYON, KRUGER, CAPE TOWN Y ALREDEDORES, Y LA GARDEN ROUTE
Autor: Espitoni   Fecha creaci√≥n: 
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Etapa: BLYDE RIVER CANYON  -  Localizaci√≥n:  Sud√°frica Sud√°frica
Fecha creaci√≥n: 01/02/2013 22:28  
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√Āfrica en general siempre hab√≠a sido un continente que nos impon√≠a respeto. Y Sud√°frica en concreto, nos infund√≠a pavor. Con esa fama de pa√≠s peligroso, donde parece que el turista es carne de ca√Ī√≥n. Con cinco atracadores en cada esquina esperando al incauto guiri que por alguna oscura raz√≥n se ha aventurado a visitar su pa√≠s. Siempre me preguntaba como funcionaba lo de los atracadores. ¬ŅCada uno tiene su esquina asignada o las comparten?. Y en este caso, cada uno tiene su horario fijo, o el primero que llega tiene preferencia y los dem√°s se van poniendo en cola esperando su turno.
Un d√≠a que andaba aburrido me sorprend√≠ leyendo un diario que alguien acababa de publicar, narrando su reciente viaje a Sud√°frica. Me dije, ser√° alg√ļn loco, o un miembro de alg√ļn comando especial que ha ido all√≠ para entrenarse. Result√≥ que no, que era un turista normal y corriente. Y lo m√°s sorprendente es que parec√≠a haber vuelto a casa de una pieza.
Yo buscaba un relato de aventuras trepidantes huyendo de atracadores, asesinos y malhechores varios de la más baja ralea. Pero me encontré con un bonito relato de animales. Animales que circulaban libremente por su habitat natural. Y lo mejor es que cualquiera podía verlos tranquilamente desde su coche, a unos metros de distancia.
Me pic√≥ la curiosidad. Aquello parec√≠a muy interesante y sobre todo diferente a los viajes que hab√≠amos hecho hasta ese momento. Empec√© a leer un poco sobre el pa√≠s. M√°s por curiosidad que por convicci√≥n. Siempre hab√≠a le√≠do que eso de hacer un safari resultaba car√≠simo. Que era imposible hacerlos por cuenta propia y que hacerlos organizados por una agencia encarec√≠a much√≠simo el precio. Nuevamente me llev√© una sorpresa. En el Kruger, el parque del que todo el mundo hablaba, la gente iba a su aire, sin necesidad de ir acompa√Īado de un conductor, tres gu√≠as, cinco ojeadores, y doce porteadores. Y el precio del alojamiento no se sal√≠a del presupuesto.
De esta manera, sin saber como ni porque, me encontr√© preparando un viaje a Sud√°frica. Lo m√°s divertido fueron las reacciones de la gente cuando les dec√≠amos que nos √≠bamos a pasar dos semanas a Sud√°frica. El comentario m√°s habitual fue ‚Äúest√°is locos‚ÄĚ, combinado con un ‚Äúaquello es muy peligroso‚ÄĚ. El que nos lleg√≥ al coraz√≥n porque demuestra el cari√Īo que nos tiene la persona que lo emiti√≥ (prefiero no decir quien es) fue ‚Äúme gustar√≠a ser el beneficiario de vuestro seguro de vida‚ÄĚ. Si es que lo m√°s bonito de este mundo es ver como los amigos se preocupan por uno.
Recopilando informaci√≥n sobre nuestro destino y dando explicaciones a nuestras familias, amigos y conocidos, de que pens√°bamos volver enteritos, lleg√≥ el d√≠a de la partida. En esta ocasi√≥n la compa√Ī√≠a elegida fue British Airways. El motivo; el de siempre; eran los m√°s baratos. Palma ‚Äď Johannesburg, ida y vuelta para dos personas, 1.240 euros en total, incluyendo dos escalas, una en Madrid y otra en Londres. Algo absurdo lo de subir hasta Londres para volver a bajar y deshacer el camino. Pero volar directos desde Madrid a Johannesburg sal√≠a por un pico.
Alg√ļn d√≠a me gustar√≠a que un dirigente de una compa√Ī√≠a a√©rea me explique como fijan los precios de los billetes. Cuantos m√°s vuelos y escalas incluye un billete m√°s barato resulta. ¬ŅC√≥mo es posible que un billete Madrid ‚Äď Johannesburgo, pasando por Londres, resulte m√°s barato que un Londres ‚Äď Johannesburgo?. No hay truco, era la misma compa√Ī√≠a, y las mismas fechas y horarios. El mismo vuelo. Y a√Īadir el billete de Palma a Madrid eran s√≥lo 15 euros m√°s por persona. Estuve tentado de incluir cuatro o cinco escalas m√°s. Siguiendo la l√≥gica de las compa√Ī√≠as a√©reas, el billete deber√≠a salirme pr√°cticamente gratis. Pero pasar cuatro d√≠as de aeropuerto en aeropuerto antes de llegar a nuestro destino no me pareci√≥ la mejor manera de empezar unas vacaciones.
El vuelo PMI ‚Äď MAD (operado por Iberia) sali√≥ a las 10, con media hora de retraso. Llegamos a las 11:30. En la T4 tuvimos que coger un tren que nos traslad√≥ a la T4S. Entre una cosa y otra tardamos una media hora. El MAD ‚Äď LHR sali√≥ puntual, a las 14:10, llegando a Heathrow a las 16:00. Para nuestra sorpresa en Londres tuvimos que volver a pasar un control de pasaportes y de equipaje. Eso nos oblig√≥ a bebernos antes de pasar el control, una botella de agua y una coca cola que llev√°bamos en la mochila. Obligar, no nos obligaron, pod√≠amos haberlas tirado. Pero antes que tirarlas reviento. No entiendo el sentido de ese control. Ya lo hab√≠amos pasado en Palma, y no hab√≠amos salido del aeropuerto. Pero lo mejor estaba por llegar. En el esc√°ner detectaron un artefacto peligroso en el bolso de mi mujer. Empezaron a hacernos preguntas para averiguar que era lo que hab√≠an visto. Una pregunta, y otra, y otra, y as√≠ un buen rato. Gracias a nuestro entrenamiento para resistir los m√°s duros interrogatorios, conseguimos mantener oculto nuestro oscuro secreto. Yo alucinaba, no entend√≠a que quer√≠an conseguir con tanta pregunta, que les dij√©semos, que llev√°bamos una bomba de relojer√≠a de √ļltima generaci√≥n. Porque no se dejaban de tonter√≠as y abr√≠an el bolso. Mira t√ļ que es f√°cil. Tardaron, pero al final les lleg√≥ la inspiraci√≥n y se decidieron a abrir el bolso. Por lo visto el problema era una libreta con un bol√≠grafo. Los que nos conocen saben que esa libreta es un arma mortal en nuestras manos. Menos mal que ellos no nos conoc√≠an. Pero debieron sospechar algo, porque antes de dejarnos seguir le hicieron la prueba de explosivos al bolso de mi mujer. Algo l√≥gico por otra parte, ya que todo el mundo sabe que en el Duty Free de Iberia se pueden comprar toda clase de armas y explosivos. Para mi gusto, en la carta hay poca variedad de detonadores, pero bueno, es un avi√≥n, y supongo que tampoco se puede pedir m√°s. Cuanto m√°s lo pienso m√°s rid√≠cula me parece la situaci√≥n. Ah, y adem√°s nos hicieron coger otro tren para ir a puertas de embarque B. Menos mal que √≠bamos sobrados de tiempo. El lado positivo de todo esto es que pasamos un rato entretenido, y la espera en el aeropuerto se nos hizo m√°s corta.
Por fin el √ļltimo vuelo, LHR ‚Äď JNB. Tambi√©n sali√≥ puntual, a las 18:00, y lleg√≥ a su destino a las 07:00. En total 11 horas de vuelo en un avi√≥n enorme de dos plantas y diez asientos por fila. La sensaci√≥n que tuve es que el espacio entre los asientos era ligeramente m√°s amplio que en los aviones normales. Con pantalla individual. Nos sirvieron la cena y desayuno. La primera no estuvo mal, sin olvidar que se trata de comida de avi√≥n. En cambio el desayuno fue horroroso. Entre medias vimos una pel√≠cula. Hab√≠a cuatro en espa√Īol. Mejor dicho, en latino. Optamos por Men In Black III. Tiene su gracia o√≠r a Will Smith hablando con acento sudamericano. Y despu√©s a dormir. Mejor dicho a intentar dormir. Unas cuantas cabezadas. Dorm√≠ m√°s bien poco esa noche.
En el control de pasaportes había una cola tremenda. Nos fijamos en que casi todo el mundo llevaba un formulario blanco. Nosotros no lo teníamos. Ni siquiera sabíamos de que se trataba. Intenté aparentar tranquilidad, como si aquello no fuera nada. No quería poner nerviosa a mi mujer. Pero la verdad es que estaba muy intranquilo. Podía imaginarme la escena. Cinco policías armados hasta los dientes, apuntándonos con unos pistolones del doce antes de detenernos por intentar entrar en el país de manera ilegal. Y nosotros con cara de bobos y sin entender ni una palabra. Por suerte, la cola avanzaba a un ritmo muy alto, y antes de que pudiese imaginar como sería el interrogatorio en comisaría, llegó nuestro turno. Al final mi pesadilla no llegó a materializarse. Ni comisaría, ni policía ni nada. Ni tan siquiera nos pidieron el dichoso papelito. A estas alturas sigo sin saber de que se trata.
Por fin estábamos en Sudáfrica. Reventados tras 11 horas sin pegar ojo, pero con unas ganas locas de empezar a disfrutar del país.
Lo primero que hicimos fue cambiar dinero. En Sud√°frica todo se paga en rands, nada de euros ni d√≥lares. Cambiamos 200 USD, por los que nos dieron R2.354. El cambio malo y la comisi√≥n alta. La recomendaci√≥n es clara, no cambiar en el aeropuerto. Pero es una recomendaci√≥n muy dif√≠cil de cumplir, ya que conseguir rands en Espa√Īa es muy, pero que muy dif√≠cil. Iba a poner que es imposible, pero seguro que hay alguien por ah√≠ que me sale con es posible conseguirlos si vas a no s√© donde, o si haces no s√© que. As√≠ que lo dejo en que es muy dif√≠cil conseguirlos. Otra opci√≥n ser√≠a no cambiar en el aeropuerto y cambiar en el primer sitio que ve√°is una vez afuera. Pero ¬Ņy si no encuentras ning√ļn sitio donde cambiar?. Algo muy probable en nuestro caso, ya que llegamos en domingo. No quise correr riesgos para ahorrarme un par de euros. As√≠ que cambiamos en el aeropuerto. En resumen que os estoy dando un consejo que yo no segu√≠.
A continuaci√≥n nos dirigimos a recoger el coche de alquiler. Lo hab√≠amos reservado a trav√©s de Aroundaboutcars. Nos asignaron un coche de la compa√Ī√≠a Tempest. Hab√≠amos alquilado un clase I por R3.660, con seguro a todo riesgo sin franquicia y kilometraje ilimitado. Al hacer la reserva hab√≠amos solicitado que nos dieran un Daihatsu Terios. Y cumplieron nuestros deseos. All√≠ ten√≠amos nuestro Daihatsu Terios esper√°ndonos. No es 4x4, aunque la est√©tica es similar. Con este coche √≠bamos a recorrer el Kruger. Y aunque se puede hacer con un coche peque√Īo, preferimos hacerlo con un veh√≠culo un poco m√°s grande. ¬ŅPor qu√©?. Por una idea equivocada. Parece que en el Kruger al haber animales salvajes, todo es igual de salvaje. Pero no, para nada. Las carreteras asfaltadas est√°n en perfecto estado, y las de tierra no est√°n nada mal. Aunque al final, no estuvo mal llevar un coche un poco m√°s grande. Nos sentimos m√°s c√≥modos circulando pro las carreteras de tierra. Y adem√°s al ser un poco m√°s altos, tienen mejor visibilidad que un turismo normal.
A las 9 est√°bamos en marcha. Empezaba nuestro periplo por Sud√°frica. Nada m√°s salir del aeropuerto aparecieron un mont√≥n de carriles y letreros azules. ¬ŅHacia Johannesburgo, o hacia Pretoria?. O mejor, seguimos ese otro letrero que ni me acuerdo hacia donde nos enviaba. No entiendo como la gente puede orientarse con un mapita. Era el momento de recurrir a nuestro inseparable compa√Īero de viaje, nuestro GPS. Para este viaje no quise tentar a la suerte y optamos por cargarlo con el TomTom. Tiene la cartograf√≠a de Sud√°frica, muy actualizada.
Un giro a la derecha. Otro a la izquierda. Otra vez a la derecha. Lo t√≠pico cuando se intenta salir de una gran ciudad.. Y sin darnos cuenta est√°bamos en la autov√≠a en direcci√≥n al Blyde River Canyon. 393 kil√≥metros de los que los primeros 340 son por autov√≠a y los √ļltimos 60 por carreteras secundarias. A la salida de Johannesburgo, la autov√≠a estaba en obras. Pero como hab√≠a poco tr√°fico no nos retras√≥.
Por cierto, la autovía es un tanto peculiar. La primera parte es como las de aquí. Con dos carriles en cada dirección y sus letreros indicadores azules. Pero a partir de Belfast, unos kilómetros después de pasar el peaje de Middelburg, en el que se pagan R43, la cosa cambia. La autovía pasa a ser de tan solo un carril en cada sentido. Pero no por eso deja de ser autovía. Al menos los letreros siguen diciendo que lo es, y el límite de velocidad es de 120.
Si alg√ļn sudafricano lee esto, seguro que no estar√° de acuerdo con lo de que solo hay un carril. Para ellos sigue habiendo dos carriles. Donde nosotros vemos un arc√©n, ellos ven un carril. Y a lo mejor tienen raz√≥n. Si no, ¬Ņpara qu√© los hacen tan anchos?. Pues para circular por ellos. Lo coches m√°s r√°pidos se pegan al culo del que tienen delante, y √©stos se echan al arc√©n y circulan por √©l. Los coches m√°s r√°pidos aprovechan la ocasi√≥n y adelantan por la derecha. Pero no utilizan s√≥lo el arc√©n, aprovechan cualquier hueco. Las isletas centrales, los carriles de aceleraci√≥n o deceleraci√≥n. En cuanto han pasado todos, el lento vuelve a recuperar su sitio hasta que vienen m√°s locos m√°s detr√°s y se vuelve a echar a un lado. Y como es de bien nacidos ser agradecidos, los que adelantan dan las gracias con los cuatro intermitentes. Lo hace todo el mundo, hasta la polic√≠a. As√≠ que no os cort√©is e imitadlos. Y si sois imitadores de Fernando Alonso no os olvid√©is de dar las gracias cuando os dejen pasar.
Si preferís conducir siguiendo nuestras costumbres, y olvidaros de los arcenes y similares; y os encontráis un lento delante, no os pongáis nerviosos. Cada pocos kilómetros aparece un segundo carril para facilitar los adelantamientos. No sé por qué, pero siempre parece que hay más desdoblamientos en el sentido contrario.
A la altura de Manchado hay un segundo peaje, R64.
Por cierto el firme de la autovía estaba en muy buen estado. Sin baches ni curvas peligrosas. Unas rectas larguísimas que permiten circular sin problemas a 120. Bueno eso si tenéis un coche en condiciones. El nuestro no tenía fuerza y le costaba coger velocidad.
Los √ļltimos 60 kil√≥metros se hacen por carreteras secundarias. El l√≠mite de velocidad se reduce a 90 √≥ 100 seg√ļn los tramos. Hay m√°s curvas, y sobre todo no hay arc√©n. Pero siguen estando en buen estado, y como hay muy poco tr√°fico, se circula bastante r√°pido.
Los 393 km hasta Graskop los hicimos de una tirada, sin parar ni una sola vez. Ni para mear. Tenemos una resistencia sobrehumana. Tardamos unas 4 horas.
A la una del mediodía estábamos en Graskop. Molidos por la noche sin dormir y la paliza de coche. Muertos de hambre porque no habíamos desayunado. Lo del avión no era apto para el consumo humano. Así que nada más entrar en el pueblo aparcamos el coche, y nos metimos en el primer restaurante que vimos, el God’s Windows Restaurant. Está justo en la entrada del pueblo. Comimos unos filetes de calamar con patatas y ensalada, una pizza tres quesos y dos aguas:. Todo por R159. La comida, correcta en calidad, abundante en cantidad. No fue para volverse locos, pero tampoco estuvo mal.
Una vez repuestos, nos dirigimos al hotel. Est√° a 11 km de Graskop, en la carretera que conduce a las Berlin Falls. Nos aloj√°bamos en el Thaba Tsweni Lodge. El precio fue de R500 por una noche sin desayuno. Se trata de unos apartamentos frente a un jard√≠n precioso. Los apartamentos constan de un dormitorio, cocina, sala de estar y ba√Īo. Muy grande y bonito. Totalmente recomendable.
El cuerpo me ped√≠a cama. Y la cama me gui√Īaba un ojo. Me llamaba, con una voz sensual irresistible, ‚ÄúVen, ven conmigo. Quiero tenerte dentro de m√≠, entre mis s√°banas‚ÄĚ. Hasta el sof√°, tan poco agraciado √©l, me empezaba a hacer til√≠n. Estaba a punto de sucumbir, de quedar atrapado en un sue√Īo interminable de s√°banas, cojines y mantas. Pero una voz surgi√≥ de la nada, y me grit√≥ ‚ÄúNooooo. Detente. No escuches sus cantos de sirena‚ÄĚ. Un verdadero viajero nunca sucumbe al cansancio. No pod√≠a permitirme el lujo de irme a dormir. Todav√≠a quedaban unas 4 horas de luz, y ten√≠a que aprovecharlas. Desperdiciarlas hubiera sido un crimen espantoso. No me lo hubiera perdonado nunca. Y el remordimiento hubiera acabado por corroerme por dentro. En aquel momento no era consciente de ello, pero la vocecita me acababa de salvar la vida. De nuevo volv√≠a a sonar, ‚ÄúSi. Muy bien. Date la vuelta y sal corriendo de aqu√≠. No mires atr√°s o estar√°s perdido‚ÄĚ. As√≠ que cog√≠ a mi mujer por el brazo y la saque de all√≠ casi arrastras. Eran algo m√°s de las dos y media y est√°bamos de nuevo en el coche. El Blyde River Canyon estaba esper√°ndonos.


Nuestra primera parada fue God‚Äôs Window. M√°s que nada porque esta muy cerca del hotel, a unos pocos kil√≥metros. Hay un peque√Īo parking junto a la entrada. Mejor dicho, un peque√Īo espacio donde dejar el coche. Justo al lado de los tenderetes de artesan√≠a.
El precio de la entrada es de R5. Creo que el precio es por coche, no por persona, aunque a nosotros nos cobraron por persona. Me sent√≠ tentado de protestar. Pero que iba a reclamar. ¬ŅQu√© me devolvieran 50 c√©ntimos?. Me pareci√≥ absurdo. Pero el principal motivo por el que no reclam√© fue porque ten√≠a unas ganas locas de quitarme de encima al que cobraba la entrada. No hac√≠a m√°s que pedir que le di√©ramos algo de dinero. O eso le pareci√≥ entender a mi mujer. Yo no entend√≠a nada de lo que dec√≠a. Y entre que no entend√≠a nada por mucho que lo repitiese, y que no nos soltaba ni a la de tres, empezaba a ponerse nervioso. As√≠ que en cuanto nos devolvi√≥ el cambi√≥, me alej√© de √©l y aparqu√© el coche. ¬ŅQuieres dinero?. Pues qu√©date con los R5.


Desde el parking salían tres caminos. Por lo menos esta vez la elección fue sencilla. Junto al que parecía el camino principal había un indicador de madera. Estaba claro, ese era el camino a seguir. En realidad da igual el camino que se elija. Todos están conectados, por lo que al final todos conducen al mismo sitio.
Tras recorrer un peque√Īo camino rodeado de una vegetaci√≥n frondosa, pero sin encanto, llegamos a un mirador con unas vistas muy despejadas. Las vistas no son sobre el ca√Ī√≥n, sino sobre una extensa llanura. Son bonitas, eso es innegable. Pero no nos enamoraron. El hecho de ser tan abiertas les resta encanto. O tal vez la culpa fue de una ligera calima que distorsionaba la visi√≥n a medida que se alejaba hacia en horizonte. El d√≠a era claro, el sol brillaba con fuerza, pero a√ļn as√≠ la luz no era totalmente n√≠tida.


Unos metros m√°s adelante encontramos un nuevo mirador. Era muy similar al anterior. Las vistas eran pr√°cticamente las mismas. Un vistazo y de nuevo al camino. Esta vez la perspectiva no era tan halag√ľe√Īa. Ante nosotros apareci√≥ una subida pronunciada. Y el sol no ayudaba nada. Picaba con rabia. Por suerte la rampa no era muy larga, y no tardamos mucho en llegar arriba. All√≠ nos esperaba el Rain Forest. Como su nombre indica es un bosque, un Forest. Lo del Rain no s√© a que viene; no llov√≠a. Es peque√Īito. Pero lo que le falta en tama√Īo lo tiene de agradable. Nos pareci√≥ muy bonito. Lo mejor de God‚Äôs Window. Mejor incluso que las vistas desde los miradores. Se trata de un corto paseo por un bosque umbr√≠o, con helechos enormes y √°rboles todav√≠a m√°s grandes cubri√©ndolo todo. A ratos se camina sobre pasarelas de madera y a ratos sobre un sendera de tierra cubierto de ra√≠ces. Precioso. El camino desemboca en otro mirador parecido a los anteriores. Las vistas desde aqu√≠ nos parecieron algo mejores. No s√© porque. Se parec√≠an a las que ya hab√≠amos vistos en los miradores inferiores, pero al mismo tiempo eran diferentes.
Regresamos atravesando de nuevo el Rain Forest, y descendimos por un camino diferente. Al salir del Rain Forest, la vegetación sigue siendo abundante, pero sin gracia.
De nuevo en el parking, tomamos otro camino que nos llev√≥ a otro mirador. En este caso las vistas no eran tan abiertas. Quedaban delimitadas por un corte en la monta√Īa. Con paredes cubiertas de √°rboles. Y al fondo se abr√≠a una amplia llanura. No estaba mal. Pero le faltaba algo. Con esto dimos por finalizada la visita. Volvimos al coche y salimos de all√≠.


Hab√≠amos o√≠do maravillas de God‚Äôs Window. Eso hizo que las expectativas que nos hab√≠amos creado fuesen muy altas. Creo que ese fue el problema. El sitio es bonito. Incluso se podr√≠a decir que muy bonito. Pero no es √ļnico. Todos hab√©is visto miradores como esos. Y cuando uno se crea unas expectativas tan altas, espera encontrar algo diferente, algo √ļnico. Eso fue lo que fall√≥. A√ļn as√≠, creo que se trata de una visita recomendable.
Nuestra siguiente parada fue The Pinnacle. Est√° muy cerca de God‚Äôs Window, en la misma carretera, a unos pocos kil√≥metros. El letrero que lo se√Īaliza es muy peque√Īo, por lo que resulta muy f√°cil pasarlo por alto. La entrada se paga en una caseta que hay junto a la carretera. El precio es de R5 por coche. Aqu√≠ no d√≠ opci√≥n a la cobradora. Le entregu√© directamente un billete de R5 y para adentro. El aparcamiento, mejor dicho la explanada donde dejar el coche, est√° unos metros m√°s adelante. Y desde all√≠ una senda conduce hasta el mirador. Pero antes tuvimos que pasar por delante de los inevitables tenderetes de artesan√≠a. Lo mirase como lo mirase, yo s√≥lo ve√≠a la misma chismer√≠a que venden los inmigrantes africanos en los mercadillos de por aqu√≠. Que si jirafas, que si elefantes, que si mascaras, y cosas as√≠. No hac√≠a m√°s que preguntarme, ¬Ņmerece la pena comprar algo que tambi√©n puedo comprar al lado de casa?. A favor de las vendedoras tengo que decir que son muy respetuosas. No molestan. Se limitan a esperar junto a su parada sin decir nada. S√≥lo entran en acci√≥n cuando alguien se acerca a ellas. No es necesario huir de ellas como del demonio.


Desde el mirador se divisa una garganta cubierta de vegetación. Pero lo más curioso, es la roca que da nombre al lugar. Una roca pelada de gran altura que sobresale por encima de todo lo demás. No es más que eso, una roca alargada de color gris. Dicho así no parece tener mucho interés. Y personalmente creo que la roca en si no es nada del otro mundo. Lo realmente interesante son las vistas. Y si las combinas con la roca, la cosa cambia. Le da un punto diferente. Pero eso es todo.
El camino continua hasta un peque√Īo riachuelo que cae por la ladera de la garganta creando un salto de agua. Por desgracia desde ese punto, no es posible apreciar el salto. Y las vistas se reducen a la pared de enfrente. Aun as√≠ resulta agradable sentarse en una roca junto al agua y relajarse oyendo el ruido que produce al precipitarse por la garganta. Si se sigue un poco m√°s creo que es posible ver el salto de agua. Pero ya no hay camino, hay que ir campo a trav√©s. Nuestro esp√≠ritu aventurero no daba para tanto. As√≠ que dimos media vuelta, y seguimos una senda que nos llev√≥ hasta otro mirador. Nada nuevo. Lo mismo que en el otro mirador. La garganta, las paredes recubiertas de vegetaci√≥n, y The Pinnacle. Pero siendo lo mismo era a la vez diferente. La posici√≥n era otra. Mucho mejor. Las mejores fotos las sacamos desde este punto.


Aquel lugar no daba para m√°s. Era hora de marcharse.
Tras 32 kil√≥metros llegamos al Bourke‚Äôs Luck Potholes. No hay p√©rdida. La entrada est√° bien se√Īaliza. Se nota que es la principal atracci√≥n tur√≠stica de la zona. La entrada son R25 por persona m√°s R5 por el coche. Me parece rid√≠culo que te cobren por persona y por coche. ¬ŅC√≥mo quieren que lleguemos hasta all√≠, andando?. Si hubiera tenido tiempo me habr√≠a quedado all√≠ para convencerlos de lo absurdo que resulta aquello. Pero ten√≠a prisa as√≠ que no les bendije con mi sabidur√≠a. Adem√°s despu√©s me di cuenta de que si lo hubiera hecho, les hubiera creado un problema. Que hacer con los tickets de entradas para coche. No podr√≠an darles salida. Menudo despilfarro. Bien pensado, mejor que se queden como est√°n.
Aquí si que tienen un aparcamiento en condiciones, zonas de picnic, tienda de recuerdos e incluso un chiringuito donde comer algo. No es que aquello sea Eurodisney. Pero si que se veía muy diferente a lo que habíamos visitado antes.


Un camino bien se√Īalizado conduce hasta las pozas. Desde el mismo, y antes de entrar en materia se disfruta de una bonita vista del conjunto, con el r√≠o, los puentes de madera y el ca√Ī√≥n. Bonito s√≠. Pero esperaba algo m√°s grande. ¬°Cuantas mujeres han pensado esta misma frase sin atreverse a pronunciarla en voz alta!.
Primero cruzamos un puente suspendido. Las vistas sobre el ca√Ī√≥n eran bastantes bonitas. El sol ya empezaba a descender y el reflejo que generaba sobre el agua que corr√≠a por el fondo de la garganta le daba un encanto especial. A continuaci√≥n llegamos junto a una corriente de agua. En ese punto lo mejor era ver como el agua corr√≠a entre las rocas que romp√≠an la corriente y produc√≠an peque√Īos saltos. Pero eso no es lo que hab√≠amos ido a ver all√≠. As√≠ que no nos entretuvimos mucho. Atravesamos un par de puentes y entonces aparecieron las famosas calderas. No es que hubiese muchas. Ni me parecieron especialmente espectaculares. Como mucho dir√≠a que son curiosas. Rocas erosionadas. Algunas con una forma redondeada que recuerda a una caldera.
Tienen su encanto. Eso es innegable. Pero esperaba algo más. Creía que habría más puentes, y sobre todo más pozas, o calderas, o lo que sean. La próxima vez intentaré no crearme tantas expectativas.


Si se contin√ļa por la carretera se pueden visitar m√°s puntos de inter√©s, como las Thre Rondawels o el Lowveld Viewsite. Pero est√°bamos molidos y empezaba a hacerse tarde. Adem√°s la mayor√≠a de atracciones cierran a las cinco, y faltaba poco para esa hora. Ten√≠amos la excusa perfecta para iniciar el camino del regreso al hotel.
De camino pasamos por delante de las Lisbon Falls. No hubiera estado bien por nuestra parte, pasar tan cerca y no parar a echar un vistazo. As√≠ que volantazo y a por ellas. Cuando llegamos, pasaban unos minutos de las cinco. No quedaba nadie, ni el que cobraba la entrada, ni las vendedoras de souvenirs (vendedoras de artesan√≠a tradicional para los pol√≠ticamente correctos), ni nadie. Por no haber, no hab√≠a ni turistas. ¬°Qu√© triste!. Lo que no s√© es porque dicen que cierran a las cinco si all√≠ no hay muros, ni vallas ni puertas. Aquello est√° abierto de par en par. S√≥lo hay que llegar, aparcar el coche y ver la cascada. Nada ni nadie te lo impide. La conclusi√≥n de todo esto es que nos ahorramos R5; 50 centimazos de euro. ¬°Casi na!. Una persona honrada hubiera dejado los R5 pisados con una piedra, para que los recogiera el cobrador al d√≠a siguiente. Pero no estaba convencido de que los encontrar√° all√≠ a la ma√Īana siguiente. ¬°Mal pensados!. No es lo que os imagin√°is. No dudo de la honradez de los sudafricanos. Estaba pensando en una r√°faga de viento, o en alg√ļn animal que moviera la piedra. Al menos esa fue la excusa oficial para no dejarlos. La verdad es mucho m√°s cruda, no soy m√°s que un sinverg√ľenza sin escr√ļpulos, que se cuela en los sitios que visita. Un delincuente peligroso.


Todo se reduce a un mirador desde el que se ve la cascada. Mejor dicho las cascadas, ya que son dos ca√≠das de agua. Una vez en el fondo, el agua sigue su curso atravesando un valle. Un bonito conjunto. Este lugar me sorprendi√≥ muy positivamente. Las vistas me encantaron. Mucha gente dir√° que estoy loco. Que como es posible que me gustasen m√°s estas vistas que las de God‚Äôs Window. Y quiz√°s tengan raz√≥n. Pero que le voy hacer, es lo que hay. Si tuviese que elegir me quedo con las Lisbon Fall. El conjunto me pareci√≥ precioso. Las cascadas a un lado y frente a ellas un ca√Ī√≥n verde recorrido por un r√≠o. Y encima gratis. Ya lo sab√©is, si vais despu√©s de las cinco, os ahorrar√©is la entrada y podr√©is verlas igual que si hubieseis pagado. Esto sirve para casi todas las atracciones de la zona, menos para el Bourke‚Äôs Luck Potholes, al que no creo que se pueda acceder una vez cerrado.


No perdimos mucho tiempo en ese lugar. Enseguida salimos en dirección a Graskop. La idea era acercarnos hasta el Harrie’s Pancakes y saborear una de sus famosas crepes. Pero estaba cerrado. Y lo peor de todo es que todos los restaurantes que vimos estaban cerrados. Por lo visto el domingo es día de ayuno en Sudáfrica.
S√≥lo nos faltaba eso, una noche en ayunas. Aquello m√°s que un viaje de placer parec√≠a una tortura. Sin dormir, sin comida. S√≥lo nos faltaban un par de latigazos. Alguien nos debi√≥ ver desesperados dando vueltas por el pueblo. Se apiad√≥ de nosotros y fue a abrir el supermercado. Pudimos comprar agua, fiambres, queso y un poco de pan de molde. No era la cena con la que hab√≠amos so√Īado, pero algo es algo. Al menos pudimos llenar el buche. Y ya se sabe que las penas con pan son menos penas.
La parada en el supermercado nos permitió adquirir un elemento indispensable en todo viaje a Sudáfrica. Los adaptadores. Antes de salir de viaje, cuando leí que por allí se estilaban los enchufes triples, pensé en los típicos ingleses de clavija plana. Cuando llegué al hotel y vi sus enchufes me quedé de piedra. Son tres clavijas redondas, enormes, más largas y gruesas que las de nuestros enchufes. El truco de la capucha del bolígrafo no funciona. Así que o compráis un adaptador o volvéis a la edad de piedra y os olvidáis de móviles, ordenadores y similares. Os resultará difícil de creer, pero se puede vivir sin ellos. De verdad, es posible. Por lo menos los adaptadores son baratos. El doble nos costó algo más de 3 euros y el individual unos 2 euros.
Era hora de volver al hotel. Pero cuando llegamos todav√≠a quedaban unos minutos de luz. Y hab√≠a que aprovecharlos. Las Berlin Falls estaban a apenas 2 kil√≥metros. ¬ŅPor qu√© no?. Mi mujer me mir√≥ con cara de desesperaci√≥n, como diciendo ‚ÄúNoooooooo. M√°s no por favor‚ÄĚ. Pobrecita, estaba reventada. Se qued√≥ en la habitaci√≥n.
Me tuve que ir solo a hacer la √ļltima visita del d√≠a. La carretera acaba junto a la cascada. Hay una peque√Īa zona habilitada para aparcar le coche y varios tenderetes. A esas horas no quedaba ni el apuntador. Otra entrada que me ahorr√©. Al igual que en la Lisbon Fall la visita se reduce a un mirador desde el que se ve la cascada y el valle que forma el r√≠o. Es muy similar a la Lisbon Falls. Pero aqu√≠ hay un solo salto de agua. Eso si, m√°s alto. Y cae sobre una poza tambi√©n m√°s grande. De la poza sale una corriente de agua que atraviesa un bonito valle todo verde. O eso me pareci√≥, ya que a esas horas ya era m√°s negro que verde. Un conjunto muy bonito, perfecto para una postal.

Desde el mirador sale un camino que conduce hasta la cascada. Y como no pod√≠a ser de otra manera, justo en el inicio del camino un odioso letrero prohib√≠a el paso con el pretexto de que era peligroso. No hab√≠a mucha luz, pero muy peligroso no parec√≠a. Y estaba solo. No hab√≠a ning√ļn guarda ni nadie con un traje oficial que me pudiese reprender si me saltaba la prohibici√≥n. Ni tan siquiera hab√≠a un triste turista que me pudiese mirar con cara de reprobaci√≥n por mi conducta temeraria. La tentaci√≥n era demasiado fuerte. Y yo que soy d√©bil, sucumb√≠. Pas√© del letrero y recorr√≠ los pocos metros que me separaban de la cascada. Como estaba en la parte superior de la misma, no pod√≠a ver el agua que ca√≠a. Si quer√≠a verla ten√≠a que sacar medio cuerpo sobre el precipicio. Una cosa es saltarse un letrero y caminar por un camino de un par de metros de ancho, y otra colgarse de una pared de casi cien metros de altura. Tampoco estoy loco. En cambio las vistas sobre el valle si que eran mejores que desde el mirador. Pero la luz era tan escasa que no pude sacar ni una foto en condiciones. Ese fue mi castigo por violar la ley.
Aunque en p√ļblico lo negu√©is, estoy seguro que la mayor√≠a de vosotros entiende porque pase del letrero de prohibido el paso. Todos esos letreros solo est√°n ah√≠ para fastidiar a los turistas. Un ejemplo. Cuando un viajero de verdad; no un guiri cualquiera, no; un aut√©ntico viajero; un aventurero sin miedo a enfrentarse a cualquier riesgo por peligroso que sea; visita un palacio, no hay nada que despierte m√°s su inter√©s que una puerta cerrada. Delante puede tener una de las siete maravillas del mundo, pero si a un lado hay una puerta cerrada, lo √ļnico en lo que puede pensar es en que hay detr√°s de esa puerta. Y si por desgracia est√° entreabierta, har√° lo imposible por acercarse y echar un vistazo por la rendija. Aunque para ello tenga que hacer equilibrios imposibles para poder mirar. Por lo general, en la habitaci√≥n misteriosa no hay nada. Pero su obligaci√≥n era saber que hab√≠a all√≠ dentro.


Todav√≠a hay algo peor. Los letreros que proh√≠ben hacer fotos en muesos, palacios, o castillos. ¬°Pero por qu√© no pudo hacer fotos. Os prometo que no voy a usar el flash!. Pues ni por esas. A mi en esos casos la ansiedad me corroe. Necesito hacer fotos. Aunque sea de una piedra mohosa. Al prohib√≠rmelo lo √ļnico que consiguen es que tenga m√°s ganas todav√≠a. Es como una enfermedad. M√°s de una vez me he descubierto escondi√©ndome detr√°s del quicio de una puerta para hacer una foto a hurtadillas. Controlando con el rabillo del ojo al vigilante de la sala, para aprovechar el momento en el que est√° descuidado o mirando hacia otro lado. Todas esas fotos siempre salen mal. Est√°n hechas a la carrera y de cualquier manera, y as√≠ es imposible conseguir una instant√°nea decente. Pero hay pocas cosas que superen la satisfacci√≥n que produce haber sacado esa foto prohibida. Es un subid√≥n. Y que nadie me diga que no es verdad. Seguro que todos lo hab√©is hecho alguna vez.
Cuando volví al mirador ya era noche cerrada. Ya no se veía nada. Eran las siete menos cuarto. En menos de cinco minutos me reuní en el hotel con mi mujer que me esperaba para cenar. Comimos lo más deprisa que pudimos y nos fuimos a dormir.
Para finalizar, una peque√Īa rese√Īa sobre el tiempo. El d√≠a fue soleado. Sin nubes y desde luego sin niebla. Eso nos permiti√≥ disfrutar plenamente de los diferentes miradores que visitamos. Durante el d√≠a hizo bastante calor. Se agradec√≠an la manga corta y el pantal√≥n corto. Un par de grados menos no nos hubieran venido mal. En cambio por la noche refresc√≥ y tuvimos que taparnos un poco. No hac√≠an falta forros polares ni anoraks. Nos bast√≥ una manga. Algo ligero. Tampoco hay que ser alarmistas.
La ma√Īana siguiente nos levantamos a las seis. Nos lo tomamos con calma. Faltaban quince minutos para las siete cuando aparc√°bamos junto a Harrie‚Äôs Pancakes. Estaba cerrado. Abr√≠an a las ocho.
Teníamos un problema. Comer una crepe en Harrie’s Pancakes es casi una obligación, pero faltaba más de una hora para que abriesen. Demasiado tiempo. Mirando el mapa encontramos la solución. Antes de salir hacia el Kruger queríamos visitar el pueblo de Pilgrims Rest que está a unos 15 kilómetros de Graskop. Para ir al Kruger desde Pilgrim’s Rest teníamos que volver a pasar por Graskop. Así que problema solucionado. Primero visitábamos el pueblo y a la vuelta nos parábamos a desayunar.
La distancia no es muy grande, apenas 15 kilómetros. Pero la carretera es malilla. No es que esté en mal estado. El problema es que todo son curvas.
Entramos en el pueblo y aparcamos el coche en el primer sitio que vimos. Era pronto, y no hab√≠a casi nadie, tan solo unos pocos lugare√Īos y unas mujeres que por el traje que llevaban deb√≠an ser las limpiadoras del hotel que hay en el pueblo.


Recorrimos Pilgrim’s Rest de arriba abajo. Primero subimos y después bajamos. Llegamos a la salida del pueblo en ambos lados. Y es que tan solo se trata de una calle de aproximadamente un kilómetro, con casas de la época de la fiebre del oro. Está muy bien conservado, con letreros de la época, y casas rodeadas de jardines con árboles y plantas. A la vuelta vimos una iglesia a la derecha que quedaba escondida detrás de unos árboles. Nos acercamos para verla mejor. Seguimos por ese mismo camino que ascendía un poco más y conducía hasta el cementerio. A pesar de que es una atracción turística, decidimos no entrar. Dimos media vuelta y volvimos al pueblo para continuar con el paseo.
Al ir tan pronto pudimos disfrutar del pueblo sin gente. Lo tuvimos para nosotros solos. Pero esa ventaja también tuvo un inconveniente, todos los museos estaban cerrados y no los pudimos visitar.
La sensación que nos dejó fue la de un pueblo bonito y agradable. Y aunque le faltaba algo para ser excepcional, fue lo más interesante que vimos en esa zona. Toda visita al Blyde River Canyon debería incluir una visita a Pilgrim’s Rest.


Cuando volvimos al coche, nos encontramos con una sorpresa. Un sujeto nos lo hab√≠a limpiado y estaba esperando su recompensa. ¬°Y ahora que le digo yo a √©ste. Paso de empezar el d√≠a discutiendo, y encima en ayunas!. Fui a darle R5 para quit√°rmelo de encima y va el tipo y me dice que no. ¬ŅC√≥moooooo?. La conversaci√≥n entr√≥ en un punto muerto. Yo no entend√≠a nada, y √©l no hac√≠a m√°s que repetir lo mismo. La situaci√≥n se desbloque√≥ cuando √©l se gir√≥ y me se√Īal√≥ un letrero escrito a mano que hab√≠a unos metros m√°s arriba. Me estaba pidiendo ni m√°s ni menos que R60. Me qued√© pasmado. Vamos a ver, ¬Ņqui√©n te ha dicho que limpies el coche?. Adem√°s no ves que es un coche de alquiler. ¬ŅPara qu√© quiero yo que me limpien un coche de alquiler?. No tiene sentido. A esas alturas ya ten√≠a claro que me estaban timando. Pero solo hac√≠a un d√≠a que est√°bamos all√≠, y todav√≠a estaba descolocado. Saqu√© un billete de R50 y se lo d√≠. Nada m√°s meterme el coche me arrepent√≠. Pero ya estaba hecho. El cabreo fue in crescendo, y a los pocos minutos ya me estaba cagando en todos sus muertos, y por asimilaci√≥n en todos y cada uno de los miembros del honorable gremio de los lavacoches. Aprovecho este diario para pedirles disculpas p√ļblicamente por las palabras altisonantes que les dediqu√© ese d√≠a, ya que soy consciente de que no son responsables de la actitud de ese sujeto. Por suerte mi mujer me hizo ver que no eran m√°s que 5 euros. Nos hab√≠an timado, s√≠, pero tampoco hab√≠a sido tan grave. Nuestro presupuesto no se resentir√≠a excesivamente por aquello.
Ahora lo pienso y me entra la risa. Si es que somos unos pardillos. No hay viaje en que no nos pillen en una de estas. Siempre nos acaban sacando unos eurillos con alg√ļn truco absurdo. Y no escarmentamos.


Volvimos a Graskop. A m√≠ a cabez√≥n no me gana nadie. Yo no me iba de all√≠ sin probar una crepe. Esta vez fue la definitiva, Harrie‚Äôs Pancakes estaba abierto por fin. La carta es inmensa. Hay much√≠simas crepes para elegir. Y eso es horroroso. Empiezas a leer y piensas; √©ste me apetece. Y √©ste. Y √©ste. Y √©ste otro. Pero no puede ser. S√≥lo puedes pedir uno o dos. ¬°Nooooooo, los quiero todos!. Por desgracia nos tuvimos que conformar con uno para cada uno. Mi mujer pidi√≥ uno de espinacas y queso, y yo uno de chocolate con helado. Los acompa√Īamos con dos aguas. Nos cobraron R129.
Hab√≠amos o√≠do que eran grandes por eso inicialmente s√≥lo pedimos dos. La idea era pedir uno o dos m√°s seg√ļn el hambre con la que nos qued√°semos. Pues bien, a los que dicen que los crepes son grandes s√≥lo puedo decirles que son unos mentirosos; que dejen de enga√Īar a la gente. Esas crepes no son grandes. Son enormes. No tienen nada que ver con las t√≠picas crepes que se sirven por aqu√≠. Si, esas que son m√°s finas que el papel y que en teor√≠a saben a chocolate, pero que en realidad s√≥lo saben a pasta. Las crepes de Harrie‚Äôs Pancakes tienen contenido. Por lo menos de un par de dedos de grosor. Comerse eso a primera hora de la ma√Īana es un bombazo. Pero lo mejor es que est√°n buen√≠simas. Por fin una crepe que sab√≠a a algo. √Čsta opini√≥n es s√≥lo m√≠a. Mi mujer difiere. El de espinacas casi ni lo toc√≥. Se lo tuve que cambiar por el m√≠o. Pero por suerte para m√≠, tampoco le entusiasm√≥, y tras comer un cacho, me lo cedi√≥ gentilmente. Al final acab√© comi√©ndome las dos crepes casi enteras. Un trabajo duro pero gratificante. Ya recuperar√© la l√≠nea cuando vuelva a casa. Acab√© tan lleno que tuve salir del restaurante rodando.
A las 10 salíamos de Graskop en dirección al Kruger. Atravesamos una carretera agradable que tras 55 kilómetros nos condujo a Hazyview. Como somos unos chicos muy obedientes, paramos en Hazyview para hacer lo que todo el mundo dice que hay que hacer. Llenar el depósito de gasolina, cambiar dinero y comprar agua y algo de comida. Lo de la gasolina resultó sencillo. Simplemente tuvimos que parar en la primera gasolinera que vimos. El precio de la gasolina sin plomo era de R1,21 el litro, más barata que por aquí. Llenamos el depósito por R570. Cuando el bloqueo de la manguera saltó, el gasolinera o como se llamen los que trabajan en una gasolinera, nos acabó de llenar el depósito. Pero no se limitó a echar un poco más de gasolina para redondear el precio. Siguió echando gasolina a pulso, con la manguera fuera, directamente sobre la boca de entrada, hasta que la gasolina asomó por el agujero. Cada vez que llenamos el depósito hicieron lo mismo. Pero nunca vertieron ni una gota. Tienen un pulso muy preciso.
Enfrente de la gasolinera vimos un centro comercial. Fuimos all√≠ a comprar provisiones para llevarlas con nosotros al Kruger. Entramos en un Spar y compramos agua, queso y patatilla. No tom√© nota de los precios, pero recuerdo que por regla general eran algo m√°s bajos que en Espa√Īa. La salvedad son las bebidas, que son un poco m√°s caras. Pero nada excesivo.
Y ya que est√°bamos decidimos cambiar algo de dinero. Entramos en un chiringuito que parec√≠a una oficina de cambio. Pero result√≥ que no le era. Vaya chasco. Por lo menos nos indicaron donde hab√≠a un banco. Una oficina muy peque√Īa llena de gente que parec√≠a cualquier cosa menos un banco. Nadie nos hizo ni caso. Pasamos de las colas y le preguntamos a un empleado que andaba despistado si cambiaban dinero. Si, pero no. ¬ŅC√≥morrrrr? Nos solt√≥ una parrafada de la que no entendimos nada. El tipo se dio cuenta del marr√≥n que se le ven√≠a encima y con una finta magistral le pas√≥ el marr√≥n a una compa√Īera suya. √Čsta nos hizo un interrogatorio absurdo,
- ¬ŅQu√© quer√©is cambiar?
- Dólares
- ¬Ņ En qu√© los quer√©is cambiar?
- En rands.
- ¬ŅPor qu√©?
- Ehhhhhhhh. (¬ŅA alguien le han preguntado esto alguna vez?). En vez de responder nos encogimos de hombros y la miramos con cara de no saber que contestar.
- ¬ŅDe d√≥nde hab√©is sacado los d√≥lares?.
- De nuestro país. De un banco.
No la debimos convencer, porque nos puso cara de ‚Äúpaso de perder el tiempo con vosotros‚ÄĚ. Nos solt√≥ una explicaci√≥n de la que s√≥lo entendimos que algo estaba off line y que por eso no nos pod√≠an cambiar. Se dio media vuelta y se puso a hablar con un par de personas que hab√≠a all√≠. Una escena surrealista. La ves en una pel√≠cula y no te la crees.
Salimos de all√≠ con cara de tontos. No entend√≠amos nada. Lo √ļnico que ten√≠amos claro es que hab√≠an pasado de nosotros.
Antes de entrar en el coche, vimos otro banco. Decidimos probar suerte. Peor que en el otro no nos podía ir. Por suerte esta oficina era más normalita. Con sus ventanillas, sus colas de gente, sus cristales blindados. Incluso tenían una ventanilla específica para el cambio de moneda. Y a diferencia de las otras ventanillas no había cola. Cambiamos. 400 USD (unos 300 euros) por los que nos dieron R3.251 netos. Nos cobraron una comisión de R115 (era el mínimo).
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Etapa: KRUGER - ANIMALES  -  Localizaci√≥n:  Sud√°frica Sud√°frica
Fecha creaci√≥n: 01/02/2013 22:30  
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Los 10 kil√≥metros que separan Hazyview de Phabeni Gate se me hicieron eternos. Hice todo el camino con un cosquilleo en el est√≥mago. ¬°¬°¬°Qu√© nervios!!!. Cuando por fin Phabeni Gate apareci√≥ ante nosotros el cosquilleo en vez de calmarse, fue a m√°s. Parec√≠a un ni√Īo al que le acaban de entregar los regalos de reyes, y no sabe que paquete abrir primero.
Llev√°bamos las reservas de los campamentos preparadas para ense√Īarlas en la puerta. Pero el guardia no nos las pidi√≥, s√≥lo nos dio un formulario que ten√≠amos que rellenar. Pues nada, a escribir. Buscamos un bol√≠grafo y nos dispusimos a rellenar el formulario all√≠ mismo, en la puerta. El guardia nos mir√≥ con cara de sorpresa y muy amablemente nos dijo que mejor que rellen√°ramos el formulario un poquito m√°s adelante, c√≥modamente aparcados en el parking, y que despu√©s lo entreg√°ramos en el punto de control que hab√≠a enfrente y por el que se acced√≠a de verdad al parque. En realidad lo que pensaba era, sacad el culo de mi puerta, y no me molest√©is m√°s, atontados. Al menos es lo que hubiera pensado yo.
Se trata de un formulario de registro de entrada, donde preguntan lo típico, nombres, pasaportes, cuantos días íbamos a estar, y unas cuantas cosas que no entendimos. Bahhh, los del control ya nos preguntarán lo que falta.
En esa zona, y supongo que en todas las puertas, hay una peque√Īa tienda. Ten√≠an pocas cosas, algunos recuerdos, bebidas, unas pocas galletas, y poca cosa m√°s. Nosotros busc√°bamos dos herramientas indispensables para entrar en el Kruger. El mapa del parque y el famoso libro con las fotos de los animales. Busc√°bamos uno de esos mapas desplegables que crece y crece hasta que no eres capaz de abarcarlo con los brazos abiertos. Y un libro del tipo tomo enciclopedia brit√°nica. Pero por m√°s que buscamos no encontramos ni el libro ni el mapa. Lo √ļnico que ten√≠an era un cuadernillo, con un mapa del parque y dibujos de los animales. Apenas unas hojas. Esa birria no pod√≠a la maravilla de la que todo el mundo hablaba. Y para m√°s inri, solo lo ten√≠an en ingl√©s, franc√©s, alem√°n y africaner. Preguntamos si lo ten√≠an en espa√Īol. Una pregunta est√ļpida, si lo hubieran tenido estar√≠a en el expositor junto con los otros. L√≥gicamente nos respondieron que no. Menuda desilusi√≥n. Nos tuvimos que conformar con el cuadernillo. Los mapas no estaban mal. Pero los animales; los animaaaaaales. Unos simples dibujos. Por lo menos era barato, s√≥lo nos cost√≥ R50. Por cierto lo cogimos en ingl√©s
Pero su aspecto escuchimizado no tiene nada que ver con su utilidad. Se convirti√≥ en una herramienta imprescindible. Aunque ser√≠a posible circular sin √©l, la verdad es que llevarlo simplifica mucho las cosas. Y sobre todo permite organizarse mucho mejor. Y aunque en lugar de fotos s√≥lo tenga dibujos, son lo suficientemente buenos como para permitir diferenciar los animales. Est√° claro que todos sabemos como es un elefante o un rinoceronte. Pero como diferenciar una gacela de un kudu o de un waterbuck. ¬ŅAhora qu√©, listillos?. Pues con el cuadernillo resulta la mar de f√°cil. Otro ejemplo, ¬Ņqui√©n sabe que es una abutarda?. No vale responder que un animal. Los que hayan estudiado hasta segundo de zoolog√≠a sabr√°n que es un p√°jaro (yo no ten√≠a ni idea). Y cuantos saben que tama√Īo tiene y de que color es. Uno, dos, tres, ‚Ķ.., diez, once y doce. Tiempo. Veo que no est√°is tan enterados como os cre√≠ais. Pues con el cuadernillo de marras podr√©is diferenciar una gacela de un kudu; y cuando ve√°is una abutarda o un hornbill sabr√©is que bicho os pasado por delante.
Resueltos los problemas de intendencia era hora de entrar en el Kruger y empezar a perseguir animales. Nos dirigimos al punto de control, y entregamos medio rellenado el formulario que nos hab√≠an dado en la puerta. Tampoco le dieron demasiada importancia. Nos pidieron las reservas en los campamentos, y comprobaron los datos en el ordenador. El √ļnico dato que faltaba en el formulario era el n√ļmero de registro del veh√≠culo, que traducido al cristiano es la matricula. Nos devolvieron las reservas, junto con un folleto verde y un papelito que parec√≠a un ticket de supermercado. Con las prisas por entrar ni lo miramos. Lo metimos todo en al guantera y para adentro. Faltaba poco para el mediod√≠a, y hac√≠a un calor intenso. Bendito sea el inventor del aire acondicionado.
En el ticket que nos dieron en la entrada se hab√≠an equivocado con le fecha de salida. No nos dimos cuenta hasta dos d√≠as despu√©s. Est√°bamos en Orpen, y aprovechando que all√≠ hab√≠a una puerta de entrada decidimos preguntar si tendr√≠amos alg√ļn problema con esa equivocaci√≥n. Nos tranquilizaron y nos dijeron que no, que si nos paraban s√≥lo ten√≠amos que ense√Īar las reservas del alojamiento. Que con eso era suficiente. Por fortuna nadie nos par√≥ y no tuvimos que dar ning√ļn tipo de explicaci√≥n a nadie.
Cuando escribo un diario espero que pueda ser de utilidad a quien lo lea. Pero sobre todo lo escribo para tener un recuerdo de ese viaje. As√≠ cuando pasa el tiempo y la memoria empieza a fallar, puedo volver a leerlo y rememorar algunos de esos momentos que ya hab√≠a olvidado. Por eso mis diarios suelen seguir un orden cronol√≥gico y procuro detallar todas las tonter√≠as y curiosidades que me pasaron. Pero en el caso del Kruger esto podr√≠a llegar a ser agotador para m√≠, y aburrid√≠simo para el que lo lea. Mucho m√°s aburrido de lo que resultan normalmente los tostones que suelto. Vendr√≠a a ser algo as√≠. Carretera H1, kil√≥metro 2, vemos un grupo de 10 gacelas. Dos kil√≥metros m√°s adelante vemos 2 elefantes adultos. Medio kil√≥metro m√°s adelante 1 jirafa. Y as√≠ durante los cinco d√≠as que pasamos dentro del parque. Llenar√≠a hojas y hojas con una descripci√≥n tediosa de todos los animales que vi. Solo de pensarlo ya me da sue√Īo. Y si me aburre a m√≠, que soy el que lo escribe, no quiero ni pensar al resto del mundo mundial. Por ese en este capitulo cambiar√© el sistema y aunque no se bien como quiero hacerlo, algo saldr√°.


Empezaré con un breve detalle del recorrido que hicimos en los cinco días.
- 1¬ļ d√≠a: Entramos por Phabeni Gate, y recorrimos la carretera asfaltada S1, con un breve desvi√≥ de ida y vuelta por las carreteras de tierra S3 y S4. Enlazamos con las carreteras asfaltadas H11 y H1-2, a mitad de la cual nos desviamos para hacer la S83 (Marula Loop). Para acabar recorrimos las carreteras asfaltadas H1-3, H1-4 y H6 que termina en Olifants.
- 2¬ļ d√≠a: Salimos de Olifants por las carreteras de tierra, S44, S93 y S46 hasta llegar a Letaba, donde desayunamos. Seguimos subiendo por la carretera asfaltada H1-6. Un poco antes de llegar a Mopani nos desviamos por la carretera sin asfaltar S50 seguida por la S49. Comimos en Mopani. La tarde la empezamos en Shipandani Hide y Pioneer Dam. Iniciamos el regreso por las carreteras asfaltadas H1-6 y H14. Una peque√Īa vuelta por la carretera sin asfaltar S51, para volver de nuevo al asfalto en la H9 que conduce a Letaba. Desde all√≠ un √ļltimo tramo por las carreteras asfaltadas H1-5 y H8, para regresar a Olifants.
- 3¬ļ d√≠a: Abandonamos Olifants por las carreteras sin asfaltar S92 y S91. Continuamos por la carretera asfaltada H1-4 que llega hasta Satara donde desayunamos. Seguimos por las carreteras de tierra S100 y S41 para llegar al maravilloso mirador de N‚Äôwanetsi. Y desde all√≠ por las carreteras asfaltadas H6 y H7 hasta Orpen, donde comimos. Por la tarde optamos por recorrer varias carreteras sin asfaltar, la S106, S140, S145, S36 y S125. Una parada en el Southernmost Baobab, y de nuevo en marcha por la carretera asfaltada H1-3 hasta Tshokwane. El √ļltimo tramo lo hicimos por la carretera asfaltada H10 para acabar el d√≠a en Lower Sabie.
- 4¬ļ d√≠a: salimos de Lower Sabie por la carretera asfaltada H4-1 pasando junto al precioso Sunset Dam. Seguimos por la corta carretera asfaltada H12, y despu√©s un tramo de la carretera de tierra S30, para volver sobre nuestros pasos a la H4-1 que llega hasta Skukuza, donde desayunamos. Reiniciamos el paseo por la carretera sin asfaltar S114 hasta el Stevenson Hamilton Memorial. Desde aqu√≠ por la carretera sin asfaltar S112 hasta la H3 para enlazar con la carretera asfaltada H1-1. al mediod√≠a est√°bamos en Pretoriuskop donde comimos. Por la tarde empezamos el recorrido por las carreteras sin asfaltar S7, S10 y S3. seguimos por la carretera asfaltada S1 hasta el Lake Panic Hide. El √ļltimo tramo empez√≥ en la carretera asfaltada H4-1, seguida de la carretera sin asfaltar S30 y finalmente la carretera asfaltada H10 para regresar a Lower Sabie.
- 5¬ļ d√≠a: salimos de Lower Sabie por la carretera asfaltada H10. Al llegar a la carretera sin asfaltar S122 nos metimos por ella, pero enseguida dimos la vuelta y volvimos a bajar por la H10 hasta Lower Sabie. Desde all√≠ tomamos la carretera asfaltada H4-2. Un poco antes de llegar a Crocodile Bridge nos desviamos por las carreteras sin asfaltar S25 y S27 para ver el Hippo Pool. Desayunamos en Crocodile Bridge. Subimos de nuevo por la carretera asfaltada H4-2, seguida por las tambi√©n asfaltadas H4-1, un tramo de la H1-1, H3 y finalmente la S110 por la que llegamos a Berg-en-Dal, donde comimos. Para finalizar volvimos a recorrer la S110 hasta Malelane Gate por la que abandonamos el Kruger.
¬ŅComo os hab√©is quedado?. A que no os hab√©is enterado de nada. Normal. Para leer el recorrido ten√©is que hacerlo con un mapa delante. Venga, no me se√°is vagos. Buscar un mapa por internet, y volver a leer el recorrido con el mapa delante.


Un poco mejor, a qué si.
Nuestra principal preocupaci√≥n cuando entramos en el Kruger, era si ver√≠amos animales. Bueno, no exactamente. Animales esper√°bamos ver. La preocupaci√≥n era si ver√≠amos muchos animales o si s√≥lo ver√≠amos alguno suelto de vez en cuando. Todo el mundo habla de que vio esto o aquello, pero nadie dice si los avistamientos son comunes o si son el resultado de una b√ļsqueda laboriosa.
Nuestras dudas se resolvieron pronto. No tardamos ni dos kil√≥metros en encontrar nuestros primeros bichos. En realidad no los encontramos nosotros. Fueron ellos los que nos encontraron. Una manada de 7 √≥ 8 waterbucks, salieron corriendo de detr√°s de unas matas y cruzaron la carretera delante de nosotros. Tuve que frenar para no atropellarlos. Fue un momento m√°gico. Nuestro primer encuentro. La adrenalina nos subi√≥ de golpe. S√≥lo eran unos waterbucks, pero nos emocionamos. No tardamos mucho en encontrar m√°s fauna; gacelas, cebras. Animales muy comunes en el parque que se ven por todas partes. Pero para nosotros todo era nuevo. Cada avistamiento resultaba toda una aventura acompa√Īada de un subid√≥n subid√≥n. Mi mujer iba dando saltos en el asiento del copiloto. Son momentos muy emocionantes y es important√≠simo disfrutarlos. No hay que despreciar a esos primeros animales por el hecho de que sean muy comunes. Llegar√° un momento en que habr√©is visto tantos que ya no les har√©is caso. Pero encontrarte con tus primeras gacelas es tan emocionante como cuando avistas tus primeros leones. Y aunque no soy nadie para dar consejos, me voy a lanzar con uno; disfrutar de esas primeras gacelas, de las primeras cebras, y de cualquier animal que os encontr√©is. Pararos, observadlos con tranquilidad, hacedles fotos, como si fueran un hallazgo importante. Para hacer un s√≠mil que todos lo comprend√°is. Los avistamientos son como el sexo, la primera vez probablemente no sea la mejor, pero aun as√≠ resulta inolvidable. Pues con los avistamientos pasa exactamente lo mismo.


Creo que me he desviado un poco de la idea que quer√≠a transmitiros, la de si se ven muchos animales o no. No le dar√© m√°s vueltas. Se ven much√≠simos. De algunos hay tantos, que casi llegan a aburrir. Se ven continuamente. Gacelas, cebras, elefantes, b√ļfalos, jirafas. Siempre est√°n ah√≠, en la cuneta junto a la carretera, unos metros m√°s all√° comiendo o descansando, o en la lejan√≠a; en el lecho de un r√≠o. Incluso los encontrar√©is en medio de la carretera, oblig√°ndote a parar y a esperar a que decidan retirarse. Hay animales por todas partes.
Tampoco vay√°is a creer que hay que ir pitando para que los animales se aparten. Hay muchos, pero est√°n espaciados. Hay tramos en los que ves animales cada pocos minutos. En otros tramos no abundan tanto. Pero durante los cinco d√≠as que estuvimos en el parque no creo que pasaran m√°s de 20 minutos sin que vi√©semos alg√ļn bicho. Conclusi√≥n, hay much√≠simos animales. Os vais a hartar de ver todo tipo de animales, grandes y peque√Īos, herb√≠voros y carn√≠voros, marrones y grises, con cuernos y sin cuernos.
Una vez aclarado que por animales no vais a estar, har√© un peque√Īo repaso de los que vimos:
- Gacelas, ant√≠lopes o impalas: seg√ļn el librito que compramos en la entrada, hay unos 150.000. y creo que se quedan cortos. Los hay por todos lados. Individuos sueltos, en grupos peque√Īos, en manadas grandes. Solos o con otro tipo de animales, como cebras, kudus, waterbucks, o incluso monos. El primer d√≠a llaman la atenci√≥n, y hasta te paras a hacerles fotos. A partir del segundo o tercer d√≠a, los miras, pero ya no paras casi nunca. Los √ļltimos d√≠as pasas por al lado y ni tan siquiera los miras. Ser√≠a algo as√≠:
- Primer día: Para, para, que he visto algo. Mira gacelas. ¡¡¡Qué bonitas!!!. Si, que elegantes.
- Tercer día: Para, para que ha visto algo. No; sigue, sigue, sólo son gacelas.
- Quinto día: ……………..(silencio, ya no se merecen ni un comentario).
Pero incluso estos animales pueden brindar momentos inolvidables. A nosotros nos ofrecieron dos. En su momento no les di la importancia que tenían. Pero ahora al repasar las fotos y rememorar esos momentos los recuerdo con mucha emoción. El primero fue cuando encontramos una gacela recién nacida. No vimos el parto por minutos. Pero vimos como la madre limpiaba a su bebé recién nacido. ¡Qué tierno!. El segundo momento fue cuando encontramos dos gacelas peleando. Se golpeaban con los cuernos. Se separaban y volvían a embestir. Así una y otra vez. Como en los documentales.


- Steenboks y Rooiboks: son unos ant√≠lopes peque√Īos, como la mitad de una gacela com√ļn. De su mismo color, y parecidos en su fisonom√≠a. Pero m√°s peque√Īos. Los primeros d√≠as cre√≠amos que eran cr√≠as de gacela. Pero al analizarlo detenidamente no dimos cuenta de que no pod√≠a ser. C√≥mo iban a estar las cr√≠as solas sin la supervisi√≥n de sus madres. Conclusi√≥n eran otro tipo de ant√≠lope. Adem√°s sufrieron el efecto contagio de la falta de atenci√≥n que prestamos a las gacelas comunes los √ļltimos d√≠as. Por eso, aunque los vimos cada d√≠a, no puedo precisar si fueron muchas veces o solo unas pocas.
- Waterbucks: son muy abundantes, aunque no tanto como las gacelas. Resulta f√°cil verlos. De hecho lo dif√≠cil es no verlos varias veces cada d√≠a con sus largos cuernos y su caracter√≠stica mancha blanca en los cuartos posteriores, m√°s com√ļnmente conocidos como culo. Resultan muy fotog√©nicos. Tenemos varias fotos muy buenas con ellos comos protagonistas.


- Kudus y √Ďalas: no tan abundantes como los waterbucks, pero igualmente son f√°ciles de ver. Lo normal es verlos cada d√≠a como m√≠nimo un par de veces. Los primeros d√≠as ten√≠amos un l√≠o tremendo con los kudus, los √Īalas y los waterbucks. El color y el tama√Īo son similares. Las diferencias principales son que el kudu tiene unas l√≠neas blancas en el lomo y los cuernos formando como una espiral. Los √Īalas tienen las mismas rallas blancas, pero los cuernos son menos retorcidos y los machos tienen el pelo m√°s largo en el vientre y en el cuello. Finalmente los waterbucks son lisos con un c√≠rculo blanco en la parte trasera y unos cuernos menos retorcidos todav√≠a. Es un l√≠o. Con el paso de los d√≠as llegamos a distinguir los waterbucks. Con los √Īalas y los kudus no hubo manera.


- Eland: apenas los vimos tres veces. O quiz√°s alguna m√°s y los confundimos con otro tipo de gacelas. Vete t√ļ a saber. La cuesti√≥n es que no es muy f√°cil verlos. Y cuando los encuentras, con la obsesi√≥n por buscar felinos, no se les prestas la atenci√≥n que merecen. Son los ant√≠lopes m√°s grandes que vimos. En cambio los cuernos que gastan son m√°s peque√Īos que los de las razas anteriores que hemos citado. Pero lo m√°s caracter√≠stico es su joroba. Para mi gusto son el hermano feo de la familia de los ant√≠lopes.
- Roan: s√≥lo los vimos dos veces. Y ninguna todo lo cerca que nos hubiera gustado. S√≥lo los vimos tras ramas y troncos que no nos permitieron verlos con claridad. Son del tama√Īo de los waterbucks, pero con un pelaje marr√≥n m√°s brillante que permit√≠a distinguirlos con mayor facilidad. Tambi√©n ten√≠an una mancha blanca en la cara.


- Sable u Orix: de un negro intenso y con la cara blanca. Solo vimos uno. Y fue un encuentro muy breve, apenas unos segundos. Enseguida salió corriendo y desapareció tras la espesura. Una lástima porque en lo poco que ví me pareció muy elegante.
- √Ďus: de nuevo un animal muy com√ļn. Grises con la cara negra. Y con unos cuernos m√°s parecidos a los del b√ļfalo que a los de los ant√≠lopes. Sin llegar al nivel de las gacelas, tambi√©n est√°n por todas partes. Los vimos cada d√≠a unas cuantas veces. Siempre los vimos en peque√Īos grupos.


- Cebras: blancas con rallas negras. O era al rev√©s, negras con rallas blancas. Despu√©s de verlas tampoco me qued√≥ muy claro. Ahhhh, y no parecen caballos. Son m√°s peque√Īas, parecen burritos. Pero m√°s fashions, las rallas son tendencia este a√Īo. ¬ŅO no?.
También hay muchas. Están por todo el parque, lo que hace que los avistamientos sean muy habituales. Las vimos varias veces a diario. Y cuando digo varias, son bastantes; no una ni dos ni tres. Siempre van en grupo. Vimos algunos bastante numerosos, pero ni de cerca como los que sacan en los documentales. La foto típica de las cebras es ………dando el culo. Cuando nos acercábamos mucho se giraban y se ponían de culo. Para compensar resulta habitual verlas paradas en medio de la carretera. Esa estampa suele ofrecer fotos muy bonitas. Pero si te acercas demasiado adoptan su pose habitual, se ponen de culo; y así las fotos pierden algo de encanto.


- Fac√≥ceros: m√°s conocidos como Pumbas. Si le dec√≠s a alguien que hab√©is visto un fac√≥cero os mirar√° con cara de ¬°y eso que es!. En cambio si le dec√≠s que hab√©is visto a Pumba, todo el mundo sabr√° lo que es. ¬°¬°¬°Cuando da√Īo han hecho en este pa√≠s las pel√≠culas de dibujos animados!!!. Son parecidos al jabal√≠; grises y con dos incisivos enormes que parecen cuernos peque√Īos. La diferencia est√° en el morro, que en el caso de los fac√≥ceros es aplanado. O eso creo, porque la verdad es que nunca he visto un jabal√≠ de cerca. Yo no dir√≠a que son guapos. M√°s bien son feotes. Pero tienen gracia, regordetes y con esas patitas tan peque√Īas. Hay bastantes. Tantos que lo normal es verlos varias veces cada d√≠a. Curiosamente, casi siempre iban por parejas. Nunca vimos m√°s de cuatro juntos. Un √ļltimo detalle, son muy asustadizos. Por lo general sol√≠an alejarse del coche manteniendo siempre una distancia prudencial. Pocas veces se quedaron parados en la cuneta cuando pas√°bamos junto a ellos. Pero como los vimos muy a menudo tampoco supuso un problema.


- Jirafas: un animal interminable, todo piernas y cuello. Como curiosidad, las crías son de un color más claro, mientras que los adultos son más oscuros, sobre todos los machos.
Fue el √ļnico animal que no vimos tumbado. Siempre las vimos de pie, salvo en una ocasi√≥n en que vimos a una con las patas delanteras dobladas bebiendo en una charca. Se la ve√≠a en una postura muy forzada. ¬°Pobrecilla!.
Son preciosas. A mi mujer le encantan. Desde siempre ha sido su animal favorito. Casi se le saltan las lágrimas cuando vimos la primera. Y por lo visto algo se me ha pegado algo, porque también me encantaron. No solo son bonitas, también son muy elegantes. Su manera de moverse. Como te miran desde lo alto cuando pasas junto a ellas. Y se mueven más rápido de lo que parece.
Es un animal muy com√ļn. Es f√°cil verlo por todo el parque. Las vimos continuamente; cada d√≠a, varias veces por la ma√Īana, varias veces por la tarde. Pero siempre solas o en peque√Īos grupos que rara vez superaban los cuatro individuos. El grupo m√°s grande que vimos fue de siete jirafas. Al ser tan altas resulta muy sencillo localizarlas. Incluso cuando est√°n lejos se las divisa f√°cilmente.


- Hipop√≥tamos: que majos y que graciosos. Regordetes como toneles y con esas patitas tan cortitas. Hasta tienen cara de buenos. Son un amor. Pues ah√≠ donde los veis tienen fama de ser el animal que m√°s muertes de personas causa en Africa. Y es que las apariencias enga√Īan. De todas maneras en el Kruger no parecen tan peligrosos, ya que se pasan la mayor parte del d√≠a en el agua. Y como los turistas no pueden bajar del coche, las posibilidades de un encontronazo se reducen mucho.
Resultan muy fáciles de ver. Sólo hay que acercarse a una charca permanente y raro será que no haya alguno. Y en las charcas más grandes seguro que veis unos cuantos. En una ocasión tuvimos la suerte de ver la típica imagen del hipopótamo en el agua con una tortuga encima de su espalda.


Durante la √ļltima comida que hicimos en el parque, en Berg-en-Dal, disfrutamos de un concierto que nos brindaron estos cantarines animales. Justo frente al restaurante hay una charca en la que hay muchos hipop√≥tamos. Se pusieron a rebuznar, o como se diga lo que hagan y no pararon en toda la comida. No es que tengan mucho arte, pero tuvo su gracia.
Lo que si resulta más complicado es verlos fuera del agua. Nosotros los vimos cuatro veces dando un paseo, más una quinta en la que tres individuos estaban tumbados en la orilla más fuera que dentro. Y de todas estas veces sólo una estuvimos junto al hipo. Estaba junto a una carretera de tierra. En cuanto nos vio corrió a esconderse detrás de una mata. Lo gracioso es que ni yo hubiera podido esconderme detrás de esa mata. Se veía hipopótamo por todos lados, pero él tan feliz escondido detrás de unas ramitas. Y nosotros riéndonos de lo absurdo de la situación.


- B√ļfalos: tremendo bicharraco. Uno de los miembros del selecto club del Big 5. Lo que m√°s gracia me hizo de este animal fueron sus cuernos. Tienen su gracia. Cuando los ves de frente, parecen que se han peinado hacia atr√°s, engominados y con la ralla en medio. A lo Mario Conde. Es el efecto que producen los cuernos que les nacen en la frente y despu√©s salen hacia los lados, a diferencia de los ant√≠lopes en los que los cuernos salen hacia arriba.


Hay much√≠simos. Se ven continuamente. Tantas veces que aunque pertenezcan al Big 5 no se les presta demasiada atenci√≥n. Se pueden ver desde machos solitarios, o en peque√Īos grupos de muy pocos miembros; hasta grandes manadas de ciertos de b√ļfalos. Nosotros tuvimos la suerte de toparnos con una manada enorme. Vimos varios b√ļfalos parados junto a la carretera que con la intenci√≥n de cruzarla. Podr√≠amos haber seguido, ya que ellos esperaban a que no pasara ning√ļn coche para cruzar tranquilos. Pero preferimos parar y verlos atravesar la carretera. Y cuando la hicieron fue un no parar. Empezaron a salir b√ļfalos y b√ļfalos, y m√°s b√ļfalos. Aquello no se acababa nunca. Creo que no exagero si digo que en esa manada hab√≠a cerca de 500 individuos. Y como se lo toman con calma, la cosa dur√≥ un buen rato. Est√°bamos los primeros, por lo que disfrutamos del espect√°culo en primera fila. Detr√°s de nosotros se lleg√≥ a formar una buena cola. Y enfrente los mismo; llegu√© a contar m√°s de diez coches.
Como hay tantos los veréis de todas las maneras posibles. En medio de la carretera. A un lado, parados en la cuneta. A lo lejos. De pie, y también tumbados. Tanto sobre la hierba como en un charco, o simplemente dentro del barro.


- Elefantes: el verdadero rey del Kruger. Imponen su ley por all√≠ donde pasan. Nadie les hace frente, ni siquiera los leones. Y cuando se acercan a beber a alguna charca. Todo el mundo sale corriendo. Mientras ellos beben, no bebe nadie m√°s. Lo √ļnico que pueden hacer los dem√°s es esperar a que acaben.
Como curiosidad, si os fij√°is notar√©is que muchos tienen agujeros en las orejas. Y tambi√©n se ven algunos elefantes que s√≥lo tienen un colmillo. Os preguntar√©is ¬Ņpor qu√© solo tienen un colmillo?. Pues yo me hago la misma pregunta. As√≠ que si quer√©is saber la respuesta la tendr√©is que buscar en otro lado, porque yo no la s√©.
Verlos de cerca impresiona. Desde dentro del coche ves aquellos animalongos y te sientes peque√Īo. Adem√°s no son nada discretos. Como no tienen depredadores naturales, no necesitan esconderse ni tomar muchas precauciones. Van dejando su rastro por all√≠ donde pasan. Un rastro de ramas tiradas por el suelo, de √°rboles quebrados, y de deposiciones enormes (mierdas gigantes, para los que no se√°is tan finos). Y aun as√≠, hay ocasiones en las que pasas a tan solo unos metros de ellos y no los ves. Parece incre√≠ble, pero es verdad. Nosotros paramos en una carretera mirando a otro animal, y de repente vimos unas ramas que se mov√≠an en el otro lado. Hab√≠a unos cinco a seis elefantes a menos de cinco metros de nosotros, y no los hab√≠amos visto.


Elefantes ver√©is hasta aburriros. Con toda seguridad es el miembro del Big 5 que m√°s veces vimos y del que vimos un mayor n√ļmero de individuos. Se ven a todas horas, por todos los lados. Y como ocurre con los b√ļfalos se ven desde machos solitarios enormes con unos colmillos kilom√©tricos a grandes manadas de cientos de elefantes. Aunque lo m√°s com√ļn es ver peque√Īos grupos de tres o cuatro machos, o peque√Īas manadas de hembras acompa√Īadas de sus cr√≠as. A pesar de que sean tan comunes y los encuentres continuamente, no pierden su poder de atracci√≥n. Son tan grandes que por mucho que los veas no dejas de asombrarte cada vez que te encuentras con uno.
Cuando m√°s impresionan es cuando los vez de cerca, a no m√°s de un par de metros. Es cuando mejor aprecias lo inmensos que son. En cambio las mejores fotos se obtienen cuando descubres una manada en el cauce seco de un r√≠o. La combinaci√≥n de paisaje y elefantes ofrece un marco precioso y se consiguen unas fotos de cat√°logo. Y lo mejor es que es una imagen que resulta hasta com√ļn. No hay que volverse loco busc√°ndola. Basta conducir por una carretera que bordee un r√≠o y seguro que aparece una manada caminando por el cauce.


De nuestros numerosos encuentros con los elefantes destacaría tres momentos. El primero fue nuestro primero avistamiento de estos animales. Fue el primer día. Descubrimos un elefante a lo lejos que salió de detrás de unos árboles y que se dirigía hacia nosotros. Era nuestro primer elefante, y aunque estuviera lejos teníamos que pararnos para saborear ese momento. De repente empezaron a salir elefantes por todos los lados. Tuvimos que mover el coche para no quedarnos en medio de la manada. Fue un momento inolvidable. No dábamos abasto para mirarlo todo. Apenas llevábamos una hora en el parque y sólo por vivir ese momento ya habría merecido la pena ir hasta allí.
El segundo lleg√≥ al d√≠a siguiente. Encontramos una manada de elefantes que se acercaban hacia la carretera. Nos detuvimos y cuando nos dimos cuenta hab√≠a elefantes por todas partes. Era una manada enorme. Estaban por delante, por detr√°s, por todos los lados. No nos quedamos atrapados en medio de milagro. Nos pusimos delante de la manada y disfrutamos de un espect√°culo √ļnico. Avanz√°bamos delante de ellos, a su ritmo, ya que mientras unos cruzaban otros caminaban por el asfalto hacia nosotros. Por lo menos hab√≠a doscientos elefantes. Desde cr√≠as reci√©n nacidas hasta adultos enormes. Tener tant√≠simos elefantes tan cerca fue muy emocionante. Es algo que hay que vivirlo para poder sentirlo.


El tercer momento lleg√≥ el tercer d√≠a. Para entrar en materia, esta vez m√°s que emocionarnos, nos cagamos por las patas abajo. √ćbamos con el tiempo justo para llegar al campamento antes de que cerrasen. Y nos encontramos con un elefante en medio de la carretera que avanzaba en la misma direcci√≥n que nosotros. No ten√≠amos tiempo para esperar a que ese animal decidiera apartarse y dejarnos pasar. As√≠ que con un par, nos fuimos acercando poco a poco. Yo esperaba que hiciera lo que hacen el resto de animales, que se echara a la cuneta. Pero no. En lugar de eso, dio media vuelta, agit√≥ las orejas nerviosamente y se lanz√≥ hacia nosotros gritando como un poseso. Todav√≠a no s√© como pero met√≠ la marcha atr√°s y aceler√© a fondo. Casi reventamos el motor. El elefante al ver que retroced√≠amos par√≥, y nosotros hicimos lo propio. No le gust√≥ que parasemos, volvi√≥ a agitar las orejas y de nuevo se arranc√≥ hacia nosotros. Otra vez marcha atr√°s a fondo. Pero esta vez ya hab√≠amos aprendido la lecci√≥n. Cuando el elefante se detuvo, nosotros seguimos marcha atr√°s para poner una distancia prudencial entre √©l y nosotros. Cuando al cabo de unos minutos el elefante decidi√≥ apartarse de la carretera, ya √©ramos tres los coches que esper√°bamos. Dejamos pasar primero a los otros dos coches. Si el elefante todav√≠a estaba nervioso y le daba por envestir, que disfrutasen otros de la experiencia. Nosotros ya nos hab√≠amos divertido suficiente ese d√≠a. El elefante se hab√≠a quedado comiendo en la cuneta. Los otros dos coches pasaron sin m√°s. Ni se los mir√≥. Pero al pasar nosotros, volvi√≥ a emitir un rugido e hizo un amago de ir a por nosotros. No le dio tiempo, pasamos lanzados frente a √©l. El hijo de la gran ‚Ķ‚Ķ. elefanta, la hab√≠a cogido con nosotros. A los dem√°s los dej√≥ pasar tranquilamente, pero a nosotros si nos pilla nos da un revolc√≥n. Contado as√≠ no parece ni la mitad de acojonante de lo que resulta in situ. Apenas hab√≠a una veintena de metros entre el animal y nosotros. Y no iba de bromas. Si nos coge nos hace un traje. Despu√©s de esa los miramos con m√°s respeto y decidimos guardar las distancias con ellos para evitar nuevos sustos.


- Rinocerontes: más que un animal es un tanque. Menuda bestia. Robusto, enorme. Una auténtica mole. Tiene apariencia de animal prehistórico. Quizás no sea tan grande como un elefante, pero su presencia impresiona casi más que la de un elefante.
El rinoceronte nos llev√≥ de cabeza. Al cabo de tres d√≠as, ya hab√≠amos visto todos los animales. Al menos los m√°s significativos. S√≥lo nos faltaba el rinoceronte. El cuarto d√≠a seguimos nuestra rutina habitual, pero nuestro objetivo era ver un rinoceronte. No tuvimos suerte. El quinto y √ļltimo d√≠a salimos del campamento con la esperanza de verlos, pero pasadas las primeras horas, las de menos calor, segu√≠amos sin haber visto ninguno. A esas alturas ya ten√≠amos asumido que no ver√≠amos ninguno. Y de repente un coche parado en la cuneta. Nos paramos al lado y nos dice que al fondo hab√≠a rinocerontes. Empezamos a buscarlos como locos. Y all√≠ estaban, al fondo, junto unas cebras y unos √Īus. Pero estaban tan lejos que apenas se distingu√≠an. Aquello nos dej√≥ una sensaci√≥n agridulce. Los hab√≠amos visto, pero como si no lo hubi√©ramos hecho. Estaban demasiado lejos.


Pasamos el d√≠a intentando autoconvencernos de que aquel avistamiento era lo que √≠bamos buscando. Pero en el fondo segu√≠amos un poco abatidos. Quer√≠amos verlos bien. Quer√≠amos verlos de cerca. Y por fin la suerte nos sonri√≥. A menos de 20 kil√≥metros de Berg-en-Dal, donde ten√≠amos la intenci√≥n de comer antes de abandonar el parque, un coche nos hizo se√Īas de que un poco m√°s adelante hab√≠a algo interesante. Le segu√≠a otro coche que se par√≥ y en ingl√©s nos dijo que en la siguiente curva hab√≠a tres ‚Ķ‚Ķ‚Ķ... Nos lo repitieron tres veces, y con muchas dificultades nos pareci√≥ entender que hab√≠a tres iguanas. ‚ÄúYa ves t√ļ, tres iguanas‚ÄĚ. A√ļn as√≠ entramos en la curva muy poco a poco. Y los vimos. No eran tres sino dos. Y no eran iguanas, eran rinocerontes. Estaban tumbados en un charco junto a la carretera. ¬°¬°¬°Por fin!!!. Esta vez si. Los ten√≠amos escasamente a un metro. Nos movimos un poco para tener una mejor visibilidad y nos colocamos a unos tres metros. Est√°bamos solos. No hab√≠a ning√ļn otro coche. Los acribillamos a fotos. El bicho nos debi√≥ ver las ganas y pens√≥ a √©stos les voy a hacer un regalo, y se puso de pie. M√°s fotos. Menos mal que las c√°maras son digitales y no llevan carretes. Me hubiera dejado una pasta revelando tantas fotos. Nos hab√≠a costado. Pero ya pod√≠amos decir con la cabeza bien alta que los hab√≠amos visto a todos.
Pero eso no fue todo. Cuando estábamos a tres ó cuatro kilómetros de la puerta de salida volvimos a ver otro rinoceronte. Sólo pudimos disfrutarlo unos pocos minutos, ya que al poco tiempo quedó ocultó tras unos árboles. Nos había costado encontrarlos. Pero al final los habíamos visto hasta tres veces. O dos y media, ya que el primer avistamiento sólo debería contar como medio.


- Monos: los conocer√©is por el culo pelado. B√°sicamente se pueden ver dos especies, el mono azulado y los babuinos, siendo estos √ļltimos las m√°s comunes. Siempre van en grupo. Con cara de mala leche, sobre todo los machos. Y las hembras con las cr√≠as subidas a su espalda o colgadas de su pecho. Lo mejor es que no se acercan a pedir comida. Te miran, pero no se acercan.
Es un animal bastante com√ļn en el parque. Resulta sencillo verlos. De hecho es normal verlos varias veces cada d√≠a. Pero bueno, solo son monos. Son como animales de segunda categor√≠a.


- Avestruces: los pájaros más grandes que se conocen. Creía que serían muy comunes. Pero no. Sólo las vimos dos veces. Y en ambas ocasiones un poco alejadas. Aunque tampoco las echamos en falta. Si hay un animal de los que viven en el Kruger que no tenía interés en ver era éste. No es que tenga nada en contra de los avestruces. La explicación es mucho más sencilla. Ya lo había visto antes en numerosas ocasiones. Por donde yo vivo hay, o mejor dicho había algunas granjas que criaban avestruces. Como los monos son animales de relleno. Nadie va al Kruger pensando en ver avestruces. Una vez allí, si las ves bien, y si no tampoco pasa nada.


- Aves: si los avestruces no nos interesaban mucho, ya os podéis imaginar lo que pensábamos del resto de pajarracos. A quien le importan unos pájaros pudiendo ver leones. Vamos, que no les prestamos mucha atención. Pero algunos si que vimos. Sobre todo dos, gallinas de guinea y francolines. El primero es una especie de faisán con la cabeza azul y el segundo parece una perdiz. Si los vimos s porque no hacían más que ponerse por en medio. Vaya incordio de animales. Son pájaros que no vuelan mucho, se mueven principalmente por el suelo. Estaban por todas partes. Y además parecían tontos. Era ver un coche y esperar a que estuviera a su lado para cruzar corriendo la carretera. Siempre al límite.


También se ven muchos pajaritos volando. Pero no tengo ni idea de que eran. No les prestamos atención.
Para hacer honor a la verdad, si que hay algunos p√°jaros que merecen la pena. Para empezar se pueden citar las √°guilas. Las vimos en tres ocasiones. En la √ļltima le fastidiamos la cena a un √°guila blanca. Estaba en medio de la carretera y al acercarnos sali√≥ volando y vimos como se le ca√≠a algo. Al llegar al punto donde estaba vimos un monito muerto.
Otro de los p√°jaros que llaman la atenci√≥n son las avutardas. De pelaje marr√≥n en las alas y blanco en el pecho. Lo llamativo no es su plumaje, bastante vulgar, sino su tama√Īo. Es bastante grande. No tanto como un avestruz, pero ya le vale. La vimos en tres ocasiones.
Y por √ļltimo, el m√°s llamativo, el hornbill. Recuerda a un pavo gigante. Negro con la cabeza de color rojo. Por desgracia los vimos s√≥lo en dos ocasiones. Son muy llamativos. No est√°n mal para ser un p√°jaro.


- Serpientes: circulando en coche resultan muy dif√≠ciles de ver. Al arrastrarse por el suelo, la vegetaci√≥n las oculta. La √ļnica manera de verlas es pillarlas cruzando una carretera. Y as√≠ fue como vimos a nuestra √ļnica serpiente. En realidad solo la vio mi mujer, cuando me dijo, ‚Äúmira una serpiente‚ÄĚ, el bicho ya se hab√≠a escurrido por la cuneta. Me dijo que era un bicharraco de color verde y de aproximadamente metro y medio de largo. Metiditos en el coche no dan miedo. Pero si vas caminando y te encuentras un bicho as√≠ en medio del camino se te quitan las ganas de volver a salir a pasear por el campo.
- Cocodrilos: los vimos a diario. Siempre dentro del agua. Por lo general s√≥lo se les ven los ojos, por lo que pasan muy inadvertidos. En m√°s de una ocasi√≥n estuvimos un par de metros de un cocodrilo, y no lo vimos hasta pasado un buen rato. Lo que nos sorprendi√≥ es que salvo uno, el resto no nos parecieron muy grandes. La mayor√≠a s√≥lo daban para un par de botas como mucho. Dudo que tambi√©n se pudiera sacar el cintur√≥n a juego. De todas formas no me gustar√≠a tener un encuentro privado con uno de esos bichos. Muy grandes no ser√≠an, pero cari√Īosos tampoco lo parec√≠an.


- Lagartos gigantes: los he llamado así porque no tengo ni idea de lo que eran. Desde la cabeza hasta la punta de la cola medían cerca de un metro. Eran algo así como una lagartija gigante.
Ocurre lo mismo que con las serpientes, al arrastrarse por el suelo resultan difíciles de ver. Entre la vegetación pasan inadvertidos. Nosotros los vimos dos veces. Una cruzando tranquilamente un camino de tierra. Al menos esta vez no se me escapó, pude hacerles unas cuantas fotos. La segunda lo vimos de casualidad. Casi lo pisamos. Estábamos en el Sanset Dam. Al retroceder unos metros para ver mejor unos hipopótamos vi por el retrovisor algo que se movía en el suelo. Era el lagarto. Menos mal, porque si retrocedo medio metro más, lo atropello. Estos animales son un poco repelentes. No sé que comen, pero no me fiaría de darles de comer con la mano. Tengo mis dudas sobre si cogerían la comida o si preferían coger la mano. Y no para dar un paseo precisamente.


- Tortugas: vimos tanto tortugas de tierra, como de agua. De las primeras vimos unas cuantas cruzando la carretera. A su ritmo, sin prisas. Son grandecitas, pero sin pasarse. No tienen nada que ver con esos tortugones de los documentales. Las de agua las vimos en dos ocasiones. Bueno es realidad sólo una. Nuestro primer día, al ver nuestro primer hipopótamo tenía una tortuga sobre su lomo. La segunda vez, no vimos la tortuga, pero al revisar las fotos, nos dimos cuenta que sobre una rama que sobresalía del agua, en un lago donde nos habíamos parado, había otra tortuga.


- Escarabajos peloteros: si, ya sé que en una comparación con una manada de leones salen perdiendo por goleada. Que no es el animal en el que todo el mundo piensa cuando viaja a la otra parte del mundo para ver bichos. Si, ya sé que a nadie le interesa lo más mínimo un escarabajo pelotero. Pero a mi me hizo mucha gracia. Y no tanto por el escarabajo, que era grande, pero no tanto como para considerarlo un prodigio de la naturaleza. Sino por la pelota de mierda que empujaba. Era por lo menos dos veces más grande que él. Nunca lo había visto. Quizás por eso me llamó la atención. Los vimos en tres ocasiones, siempre en caminos de tierra, empujando una pelota de excrementos. Si lo pensáis bien, tampoco somos tan diferentes. Ellos hacen una bola de mierda y la empujan. Nosotros sacamos a pasear los perros y recogemos las mierdas que dejan en el suelo. Más o menos,…….


- Chacales: son del tama√Īo de un zorro, pero con la cola m√°s peque√Īa. Marrones con el lomo negro. Vimos una pareja junto a la carretera. Al llegar junto a ellos se metieron entre las hierbas y no tardaron en desaparecer. No creo que sean animales f√°ciles de ver, as√≠ que nos damos por satisfechos con haberlos visto una vez.
- Hienas: un animal feo con avaricia. Uno de los bichos m√°s feos que se pueden ver en el Kruger. Y encima con fama de ladronas. Vamos una joya.
Salvo el primer día, el resto de días las vimos a diario. Pero son animales esquivos, que se esconden enseguida. Era acercarnos a ellas y salir corriendo.


Las vimos siete veces. Destacar√≠a tres momentos. El primero fue cuando nos encontramos una cr√≠a tumbada en medio de la carretera. No hab√≠a ning√ļn adulto con ella. Y cuando nos paramos al lado no se movi√≥. S√≥lo abri√≥ los ojos, nos mir√≥ y se qued√≥ all√≠ tumbada. Casi con toda seguridad estaba herida y se hab√≠a tumbado all√≠ para pasar sus √ļltimos momentos. Nos dio mucha pena. Ver aquellos ojitos tristes que te miraban, romp√≠a el coraz√≥n. Pero as√≠ es la vida en el Kruger. Unos cazan y otros son cazados.
El segundo momento nos lo ofreció una hiena solitaria a unos cincuenta metros de la carretera. Estaba sentada y se notaba que tenía alguna pieza en el suelo. No se podía ver que era, pero era evidente que estaba comiendo. Agachaba la cabeza y tiraba con fuerza hacia arriba.
El mejor encuentro fue el del √ļltimo d√≠a. A primer√≠sima hora de la ma√Īana nos cruzamos en la carretera con tres hienas adultas. Ven√≠an hacia nosotros. Las vimos de lejos, por lo que nos paramos para que no se asustasen. Llegaron tranquilamente hasta nuestra posici√≥n, olfatearon el coche y siguieron su camino. Fue la ocasi√≥n en la que mejor las vimos. De cerca y con tranquilidad.


- Leones: el rey de la selva. Un animal majestuoso. Especialmente los machos, con esa melena tan característica. Su principal característica es que se pasan el día tumbados.
Los vimos en cuatro ocasiones, aunque se hicieron esperar hasta el tercer d√≠a. Luego los vimos a diario, e incluso el √ļltimo d√≠a repetimos. La mejor fue la primera. A la emoci√≥n de encontrarlos por primera vez, se le uni√≥ el hecho de que estaban tumbados en medio de la carretera. Se trataba de una leona y cuatro cachorros. Parec√≠an peluches. Nos paramos junto a ellos, y no se mov√≠an. Posaban para nosotros. Estuvimos un buen rato. Al final tuvimos que pedirles que se apartaran, ten√≠amos que llegar al campamento.


En el segundo encuentro vimos una peque√Īa manada tumbada en el cauce seco de un r√≠o. Fue la √ļnica ocasi√≥n en la que vimos machos adultos. Hab√≠a dos, y uno ten√≠a la melena negra. Estaban algo lejos, pero se ve√≠an m√°s o menos bien.
La tercera vez vimos dos leonas tumbadas junto a la carretera. Era muy pronto y estábamos solos. Las leonas estaban tumbadas muy cerca de nosotros. Primero separadas por un par de metros de distancia. Después se juntaron y empezaron a lamerse mutuamente. Una de las leonas tenía una herida bastante grande en una mejilla. Sin duda un gran encuentro.
En el cuarto avistamiento vimos a una leona y a una cría subidos en un árbol. Nos sorprendió mucho, ya que nunca habíamos oído que los leones treparan. Por desgracia había muchos coches y la posición que pudimos coger no nos permitió una visibilidad muy buena.


- Guepardos: la verdad es que no se si realmente lo vimos o no. Nos paramos junto a otos coches en la carretera, y como no veíamos nada preguntamos. Desde un coche nos indicaron que tumbados en el suelo había tres guepardos. Y así conseguimos localizarlos. Pero como había una distancia considerable y estaban tumbados en el suelo, no me quedó claro si estábamos viendo guepardos o leopardos. Yo me fío de lo que nos dijo ese buen hombre, y si dijo que eran guepardos, pues es que eran guepardos. Vamos que los vimos pero no los vimos.


- Leopardos: la elegancia personificada. Un animal maravilloso con un pelaje precioso. Una mirada profunda que hechiza. Siempre he sentido debilidad por este animal, y tras la visita al Kruger me gustan todavía más.
Lo vimos en dos ocasiones, tres si contamos la anterior. Pero yo prefiero pensar que son s√≥lo dos y as√≠ me apunto los guepardos. La primera vez fue m√°gica. Fue nuestro primer encuentro con un ‚Äúgato‚ÄĚ. Y sin ninguna duda fue el mejor avistamiento que tuvimos. Y con esto me refiero a todos los avistamientos de cualquier tipo de animal. Nos paramos detr√°s de un coche. No se ve√≠a nada. Amablemente nos dijeron que abajo en la cuneta hab√≠a un leopardo escondido entre las plantas. Y as√≠ fue. No tard√≥ mucho en aparecer. Empez√≥ a caminar junto a la carretera a escasos metros de nosotros. Despu√©s cruz√≥ al otro lado pase√°ndose por delante de nosotros. Hasta se sent√≥ en la calzada para que pudi√©ramos fotografiarlo mejor. Y as√≠ estuvimos durante m√°s de media hora. En primera fila. Con el leopardo cruzando la carretera en varias ocasiones. Imposible verlo de m√°s cerca y con tanta claridad. Hicimos unas fotos preciosas. Casi me vuelvo loco de la emoci√≥n.


Volvimos a verlo un poco antes de abandonar el parque. Estaba en un cauce seco escondido detr√°s de una mata. Era imposible verlo si alguien no te dec√≠a donde estaba. Y a√ļn as√≠ nos cost√≥ horrores localizarlo. Por m√°s que nos indicaban donde estaba no consegu√≠amos verlo. No nos dimos por vencidos y al final lo logramos. En realidad solo se ve√≠a una mancha marr√≥n. Pod√≠a ser cualquier cosa. All√≠ estuvimos hasta que el leopardo decidi√≥ moverse. Salio de su escondrijo y se dirigi√≥ hacia una zona con vegetaci√≥n m√°s espesa donde desapareci√≥. Pero mientras se alejaba pudimos verlo con claridad. Un leopardo precioso. Fueron solo unos minutos, pero merecieron la espera.


Y ahora os preguntar√©is como localiz√°bamos los animales. Hay diferentes sistemas de b√ļsqueda, unos mejores que los otros. Mejor dicho, unos m√°s sofisticados que otros. Pero al fin y al cabo todos son validos. Intentar√© hacer una enumeraci√≥n lo m√°s exhaustiva posible. Perdonar si la terminolog√≠a utilizada no es muy precisa. Pero los nombres cient√≠ficos no he podido localizarlos:
- Sistema ojos de b√ļho: consiste en ir circulando a 10 por hora con los ojos abiertos como platos y escudri√Īando detr√°s de cada mata, de cada tronco, de cada piedra. Parando cada 100 metros por si os hab√©is pasado algo por alto. El problema de este m√©todo es que se avanza muy despacio y tras todo un d√≠a de b√ļsqueda tan solo habr√©is recorrido unos pocos kil√≥metros. Adem√°s puede tener efectos secundarios, como escozor ocular, lagrimeo o sensaci√≥n de vista cansada. Los efectos secundarios hacen que este sistema a priori, no resulta muy atractivo.
- Sistema sioux: el nombre ya la dice todo. Hay que imitar a los indios. Descabalgar (en nuestro caso bajar del coche), y pegar la oreja al suelo. Deber√≠ais notar las vibraciones que se propagan por la tierra con las pisadas de los animales o los sonidos que emiten. Puede ser un sistema muy √ļtil. Si lo usaban los indios por algo ser√°. Pero tiene el tremendo inconveniente de que para usarlo en el Kruger ya hay que ser un experto. Uno no puede ir all√≠ a probarlo. Si no te adaptas bien al m√©todo, y resulta que no te enteras de nada, el le√≥n te pillar√° con la oreja en el suelo y el culo en pompa. En esa postura lo menos malo que te puede pasar es que te coma. Y como por todo hay letreros que dicen que est√° prohibido dar de comer a los animales, se corre el grave riego de incumplir esta prohibici√≥n.
- Sistema b√ļsqueda de o√≠do: es una variaci√≥n de lo que por aqu√≠ conocemos como aparcar de o√≠do. A grandes rasgos, no se busca con la vista, sino con el o√≠do. Estrictamente habr√≠a que ir con los ojos cerrados. Pero como eso puede resultar muy inc√≥modo pod√©is llevar los ojos abiertos, pero sin preocuparos de los animales. Sabr√©is que hay uno, cuando oig√°is un clonc, o un pum, o un plof. Eso significa que lo hab√©is localizado. A m√≠ es el sistema que menos me convence. Tiene el inconveniente de que no est√°is solos. Hay m√°s coches y si todos utilizan el mismo sistema, podr√≠ais llegar a tener alg√ļn roce con lo que eso implica de partes amistosos y seguros. Adem√°s si localiz√°is un bicho peque√Īo no hay problema, pero como encontr√©is un elefante tal vez vuestro veh√≠culo quede algo perjudicado. De todas maneras si opt√°is por este m√©todo, os aconsejo que contrat√©is el seguro a todo riesgo. Os puede resultar de mucha utilidad.
- Sistema gorr√≥n: en el parque hay numerosos veh√≠culos que realizan safaris organizados. Tanto los de los morning y los evening drives, como los de los campamentos privados, que se pueden ver durante todo el d√≠a. Este sistema consiste en aprovechar la capacidad de b√ļsqueda de los ojeadores de esos veh√≠culos. En cuanto ve√°is uno os peg√°is a a √©l como una lapa y lo segu√≠s por todas partes. Si se para, vosotros tambi√©n, si arranca vosotros detr√°s. Basta que control√©is hacia donde miran los de coche para ver lo mismo que ellos. Es un sistema muy eficaz. Pero elegid bien el veh√≠culo a seguir. Algunos gu√≠as son muy sensibles y se pueden cabrear con vosotros. No se por qu√©, pero es as√≠. En ese caso recordar que ellos van armados y vosotros no.
- Sistema tradicional: es el más extendido entre los turistas. Consiste en ir circulando despacio pero sin dormirse. Y en cuanto veáis algo sospechoso os paráis. Esto se combina con las paradas junto a todo vehículo que veáis estacionado a un lado de la carretera. Si está parado es por algo. Mirando hacia donde miran los del otro coche, uno debería ver algo. Pero si no lo veis, preguntad. Todo el mundo os dirá lo que está viendo y donde está. Otra cosa es que entendáis lo que os dicen. En correspondencia cuando seáis vosotros los que estáis parados y alguien se pare junto a vosotros, seguid la costumbre e indicad lo que hay y donde está. Si todo el mundo se ayuda resulta más fácil para todos.


Como os pod√©is imaginar, nosotros optamos por √©ste √ļltimo m√©todo. Nos pareci√≥ el m√°s adecuado a nuestras capacidades. Lo de parar junto a otros veh√≠culos puede parecer de gorrones. Pero todo el mundo lo hace. De hecho es la manera de sencilla de localizar a ciertos animales. A veces est√°n tan alejados o escondidos detr√°s de la vegetaci√≥n, que si alguien no te dice donde est√°n no ser√≠a posible localizarlos. Adem√°s es como una cadena. Alguien lo ve primero. Se lo comunica a un segundo, que a su vez te lo comunica a ti. T√ļ le pasas el testigo a otro, y as√≠ se forma la cadena. Al final mucha gente se ha podido aprovechar del avistamiento. Adem√°s no siempre tienes porque ir de gorra. Alguna vez puedes ser t√ļ el que localice al animal. En ese caso te sentir√°s doblemente satisfecho.
La pregunta del mill√≥n es qu√© se considera una velocidad adecuada en este sistema. No hay una respuesta √ļnica. Todo depende del momento y del lugar. Hay que partir de que los l√≠mites de velocidad son de 50 kil√≥metros hora en las carreteras asfaltadas y de 40 kil√≥metros en las de tierra. Alcanzar los 50 en las asfaltadas resulta sencillo y si no vas con cuidado te pasas. En cambio en las de tierra si pillas los 40 notas que vas deprisa. El coche traquetea y se mueve mucho. En ambos casos notar√©is que vais demasiado deprisa para buscar animales. Para nosotros el indicador de que √≠bamos demasiado deprisa eran los frenos. Si cuando ves una animal ya te lo has pasado, y no tienes tiempo de frenar; o si tienes que pegar un frenazo; es que vas muy deprisa. La velocidad es correcta cuando ves una animal y tienes tiempo de frenar con antelaci√≥n para no asustarlo. Y esto se ve condicionado por la zona por la que circul√©is. Si es una zona abierta con poca vegetaci√≥n, os podr√©is permitir el lujo de ir un poco m√°s deprisa ya que la visibilidad es mayor. En cambio en las zonas con una vegetaci√≥n m√°s cerrada, hay que circular m√°s despacio ya que los animales no se ven hasta que est√°s encima.
Hay otras circunstancias ajenas a la b√ļsqueda de animales que pueden influir en el concepto de r√°pido o despacio. Por ejemplo si se os hace tarde y est√°n a punto de cerrar el campamento donde dorm√≠s esa noche, 50 kil√≥metros os parecer√°n una velocidad muy baja. Tengo que reconocer que nosotros nos vimos afectados por esta circunstancia un par de veces, y superamos el l√≠mite permitido. En el fondo tenemos alma de delincuentes. Tambi√©n puede influir el que sea hora de comer y os encontr√©is en medio de la nada a mil kil√≥metros de un campamento. O algo m√°s contundente, como que os persiga un elefante enloquecido. Seguro que en este caso decid√≠s ir algo m√°s deprisa, aunque os perd√°is alg√ļn bicho.


Otra cosa que hay que tener muy en cuenta a la hora de salir a buscar animales son los horarios. Nosotros estuvimos en el mes de noviembre, un mes con unas temperaturas elevadas durante el d√≠a pero algo m√°s frescas por la noche. Eso influye en el comportamiento de los animales, que durante el d√≠a reducen su actividad para evitar el calor, volvi√©ndose m√°s activos cuando las temperaturas no son tan elevadas. Eso implica que tanto las primeras horas del d√≠a como las √ļltimas son las de mayor actividad. Y por lo tanto los momentos en los que resulte m√°s f√°cil tener buenos avistamientos. En nuestro caso, en noviembre, los campamentos abren sus puertas a las 4:30 y cierran a las 18:30. Desde la hora de apertura hasta las siete o las ocho de la ma√Īana era cuando mayor n√ļmero de animales se ven. Despu√©s la cosa bajaba y los avistamientos se reduc√≠an por lo general a gacelas en todas sus variedades, elefantes, b√ļfalos y herb√≠voros en general. A partir de las cuatro y media o cinco de la tarde la cosa se volv√≠a a activar. Por eso es importante aprovechar bien las horas de m√°s actividad animal. Mi consejo es que aunque os cueste un poco, os levant√©is pronto y salg√°is del campamento en cuanto abran la puerta. Y que por la tarde apur√©is al m√°ximo y no entr√©is en el campamento hasta el √ļltimo momento.


Eso no quiere decir que en las horas intermedias sea imposible tener buenos avistamientos. Para nada. De hecho nosotros tuvimos dos encuentros fant√°sticos a esas horas. Es m√°s me atrever√≠a a decir que fueron nuestros dos mejores avistamientos, el de un rinoceronte y el de un leopardo. Estuvimos a un par de metros de ambos durante todo el tiempo que quisimos. Pero si hacemos un balance de los avistamientos que tuvimos en las horas centrales frente a los que tuvimos a primera y √ļltima hora del d√≠a, ganan √©stos √ļltimos por mayor√≠a.
En resumen aprovechar bien las primeras y las √ļltimas horas del d√≠a, pero no renunci√©is a las horas intermedias. Aunque haga calor los animales siguen estando all√≠, y sigue siendo posible verlos. Pero tampoco os obsesion√©is. Una paradita de vez en cuando para comer algo o para descansar en el campamento tampoco os har√°n da√Īo, y os permitir√°n volver a la b√ļsqueda con energ√≠as renovadas.
Otro tema es si son mejores las carreteras asfaltadas o las de tierra. Desde el punto de vista físico, está claro que las de asfalto son mejores. Mucho mejores. Todos habéis conducido alguna vez por una carretera de tierra y sabéis la diferencia que hay con las de asfalto.
Pero no os preocup√©is, las carreteras de tierra del Kruger est√°n en muy buen estado. No hay baches y pedruscos ni nada raro. La circulaci√≥n por ellas es muy c√≥moda. Si un caso, hay algunos tramos en los que si circulas un poco r√°pido el coche vibra. Por r√°pido me refiero a 40 kil√≥metros por hora. Se puede circular por ellas con un turismo normal. No hace falta un 4x4 ni nada parecido. De hecho se puede circular tranquilamente por todo el parque con un turismo normal y corriente. Lo de alquilar un 4x4 o un intermedio, tan de modo actualmente, es m√°s que nada porque son un poco m√°s altos, y cuanto m√°s arriba mejor, mayor visibilidad. Y a√Īadir√≠a que al ser veh√≠culos m√°s pesados te dan una mayor estabilidad y te sientes m√°s c√≥modo y seguro conduci√©ndolos. Por eso, necesarios no lo son, recomendables, creo que s√≠.


Desde el punto de vista de los avistamientos, me sigo quedando con las carreteras asfaltadas. B√°sicamente por dos motivos. El primero es que el asfalto retiene el calor, lo que hace que a primera hora de la ma√Īana o a √ļltima de la tarde, algunos animales se acercan a ellas para aprovechar ese calor. Esto permite tener avistamientos incre√≠bles de leones tumbados en el asfalto.
Alguno pensará que este argumento juega en su contra durante las horas de más calor. Y así es, pero con matizaciones. Durante las horas de más calor los animales huyen del asfalto, pero también huyen de las carreteras de tierra, ya que en ellas no tienen sombra donde protegerse. Así que cuando hace calor no hay diferencia entre unas carreteras y las otras.
El segundo argumento, que para m√≠ es el m√°s determinante, es que por las carreteras asfaltadas hay una mayor presencia de veh√≠culos. Hay que tener en cuenta que un buen n√ļmero de avistamientos se consiguen deteni√©ndonos junto a un coche que est√© parado en la carretera. Por eso si en las carreteras asfaltadas hay m√°s coches circulando, mayores ser√°n las posibilidades de que alguien haya visto algo y nos permita compartir su hallazgo. En las carreteras de tierra esa posibilidad se reduce considerablemente, por lo que depender√©is m√°s de vuestra capacidad observadora, que en nuestro caso es bastante reducida.


De todas formas no renunci√©is a las carreteras de tierra. Circular por ellas tambi√©n tiene su encanto. La tranquilidad que desprenden al circular por ellas muchos menos coches. El no cruzarte con nadie durante muchos kil√≥metros. Y sobre todo, una mayor sensaci√≥n de estar en medio de la naturaleza. Por eso es importante saber combinar ambos tipos de carretera. Desde mi punto de vista lo ideal es dedicar las primeras y las √ļltimas horas del d√≠a a las carreteras asfaltadas, y las horas intermedias ir combinando ambas. Es la mejor manera de sacarle el mayor provecho al Kruger.
Lo que si es importante es que con independencia del tipo de carretera por la que circul√©is, os acerqu√©is a los lugares donde haya agua. Da igual si son lagos, charcas permanentes o simples charcos. Por lo general, donde hay agua, hay animales. Fijaros que he dicho por lo general. No siempre es as√≠. A veces dar√©is un rodeo para acercaros a una charca, y no ver√©is ning√ļn animal. Pero lo normal es que si que ve√°is algo.
En el mapa del cuadernillo est√°n se√Īalados todos los puntos en los que hay agua. Los lagos est√°n dibujados con una manchita azul. Como en cualquier mapa. Las charcas est√°n se√Īaladas con una W azul. Con √©stas √ļltimas hay que tener cuidado. Seg√ļn la √©poca del a√Īo, pueden estar secas. Pero eso es algo que ya ver√©is sobre la marcha. Si hay muchas secas, pasar de las W azules y limitaros a los laguitos o charcas permanentes.


Aunque al final todo es cuesti√≥n de suerte, pod√©is seguir m√©todos, buscar las mejores carreteras, planificar rutas. Pero todo eso no servir√° de nada si no ten√©is suerte. Los animales se mueven y van a su aire. Nadie puede garantizaros que est√©n en el lugar donde √©l los vio hace una hora. Para ver un animal s√≥lo hay que llegar al lugar adecuado en el momento adecuado. ¬ŅY eso como se consigue?. Pues con un poco de suerte. Y cuanto m√°s la busqu√©is m√°s posibilidades tendr√©is de encontrarla.
Y sobre todo no desesper√©is. Cuando menos os lo esper√©is aparecer√° lo que and√°is buscando. Y si no aparece seguro que ver√©is otras cosas incre√≠bles. El no ver un animal no es ning√ļn fracaso. Simplemente es la excusa perfecta para volver alg√ļn d√≠a a buscarlo.
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Etapa: KRUGER - LUGARES  -  Localizaci√≥n:  Sud√°frica Sud√°frica
Fecha creaci√≥n: 01/02/2013 22:31  
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En el Kruger hay 12 campamentos principales. Nosotros s√≥lo dormimos en dos, en Olifants y en Lower Sabie. Pero nos las apa√Īamos para poder visitar el mayor n√ļmero posible. En total estuvimos en 10 campamentos:
- Olifants: dormimos dos noches en una caba√Īa tipo BG3, con ba√Īo privado y aire acondicionado. Es un alojamiento sencillo pero correcto, con todo lo necesario para disfrutar de una estancia agradable. El precio fue de R741 por habitaci√≥n y noche. Si se valora la habitaci√≥n por si sola, el precio es algo elevado. Pero si se tiene en cuenta el maravilloso lugar en el que se encuentra; el parque Kruger; ese precio es un regalo. Se puede llegar con el coche hasta la puerta de la caba√Īa. Aunque eso es algo com√ļn a todos los campamentos. Nos pareci√≥ un lugar muy cuco. Muy agradable. Los campamentos son como islas dentro el parque. Est√°n rodeados por alambradas que creo que est√°n electrificadas. De esto √ļltimo no estoy seguro. No son lugares salvajes llenos de animales. Pero aun as√≠ nos parecieron bastante integrados en el parque. Sin ninguna duda, volver√≠a a alojarme en este campamento.


La primera noche decidimos cenar en el restaurante. A esas horas no ten√≠an servicio de cafeter√≠a. Tampoco se pod√≠a comer a la carta. S√≥lo se pod√≠a comer una especie de buffet. De primero te pod√≠as hacer una ensalada muy b√°sica; y despu√©s comer un plato de pollo al horno o de gacela con salsa. De acompa√Īamiento ten√≠an arroz y verduras con bechamel. Se pod√≠a repetir si te quedabas con hambre. De postre nos sirvieron un brownie con salsa de vainilla. Y para beber una botella de agua grande. El precio total fue de R365. Bastante caro para lo que comimos y la poca variedad que ten√≠an. Pero no se pod√≠a elegir. Era eso o eso.
Y en cuanto a las vistas, tampoco se pueden disfrutar a la hora de la cena. La oscuridad es total y no se ve nada más allá de la valla. Incluso en la terraza en la que cenábamos apenas se veía. La iluminación era muy tenue. Supongo que para no atraer mosquitos. Pero ni por esas. Bichitos había muchos. No sé si eran mosquitos u otra clase insectos, pero resultaban bastante molestos.
El precio y los bichos, nos convencieron de que era mejor cenar en nuestra habitación la segunda noche. Compramos pan de molde, fiambres, y galletas en la tienda del campamento. Nos las zampamos en la habitación. Intentamos cenar en la terracita que había delante, pero los bichos nos invadieron, por lo que rápidamente volvimos al interior de la habitación. La diferencia de precio es abismal.


Todas las habitaciones tienen una barbacoa junto a ellas. S√≥lo hay que comprar carb√≥n y algo de le√Īa. Ahhh, y carne. Sino vaya barbacoa. Nosotros renunciamos a utilizarlas. No se nos da muy bien eso de encender fuego. Es algo de lo que si que me he arrepentido. Tendr√≠amos que haberlo intentado. Pero bueno, eso ya no tiene remedio. Hay mucha gente que hace barbacoas en todos los campamentos. Aunque no hice uso de ellas, creo que es un buen sistema para cenar bueno, bonito y barato. Eso si, la carne que vimos en las tiendas no ten√≠a muy buena pinta. Parec√≠a que llevaba varios d√≠as empaquetada. Aunque quiz√°s solo fuese una sensaci√≥n provocada porque no le hab√≠an echado los colorantes que se usan por aqu√≠ para que parezca fresca aunque est√© a punto de pudrirse.
He dejado para el final, lo mejor de Olifants; su mirador. Guaaaaaauuuuu. O como dijo un famoso diestro, ‚ÄĚen dos palabras, Im-presionante‚ÄĚ. Nos acercamos a primer√≠sima hora de la ma√Īana, y tambi√©n por la tarde para aprovechar los √ļltimos instantes de luz. Y en ambos momentos las vistas son preciosas. Es una gozada apoyarse en la barandilla y disfrutar del espect√°culo. El r√≠o Olifants pasa justo por debajo, trazando una curva preciosa. No vimos animales desde el mirador, y aunque los hubi√©ramos visto tampoco hubiera servido de mucho, hubieran estado demasiado lejos. Pero el paisaje y las vistas que se tienen desde ese lugar quitan el hipo. Tanto si dorm√≠s en este campamento, como si no lo hac√©is, ten√©is que acercaros hasta el mirador para echar un vistazo. No os arrepentir√©is.


- Letaba: desayunamos en este campamento nuestro segundo d√≠a en el Kruger. Los desayunos se realizan en la cafeter√≠a, que en la mayor√≠a de los campamentos es lo mismo que el restaurante. La carta no es muy amplia, b√°sicamente s√°ndwiches y platos combinados a base de huevos, salchichas, bacon, cebolla, tomate y tostadas. Alimentos muy comunes, que no suponen un problema para los delicados paladares europeos. Lo √ļnico un poco diferente es el bacon, que no es tan fino y como el que comemos por aqu√≠. Dudo mucho que sea de cerdo, pero da el pego. En este primer desayuno nos gastamos R63. Un chollo.
Nuestra rutina era salir a primera hora de la ma√Īana. Pararnos a desayunar en un campamento entre los 8 √≥ las 9. Seguir circulando hasta la 1 √≥ las 2, cuando nos par√°bamos a comer en otro campamento. Y de nuevo a la carretera hasta las 18:30, hora de cierre de los campamentos.


Lo de parar a desayunar o a comer en un campamento es todo un lujazo. Algunos no tienen mucho encanto, pero en otros hay unos miradores preciosos desde los que se disfruta de unas panor√°micas espectaculares. Merece la pena parar en los campamentos que cuentan con mirador aunque s√≥lo sea para echar un vistazo. Adem√°s cuando se pasa todo el d√≠a en el coche, se agradece poder estirar las piernas un ratito. Y para eso no hay mejor lugar que los campamentos, donde uno se encuentra a salvo, y no tiene que estar mirando continuamente alrededor por si aparece alg√ļn bicho peligroso.
Pues en Letaba tienen un bonito mirador sobre un r√≠o. De esos que te hipnotizan, que te atrapan. Por desgracia no pudimos ver ning√ļn animal desde el mirador. Eso ya hubiera elevado el momento a la categor√≠a de perfecto. A√ļn as√≠ se qued√≥ muy cerca.
Al no pernoctar aqu√≠ no pasamos a la zona donde est√°n las caba√Īas, por lo que no tengo referencias de esa zona. De todas formas el campamento nos pareci√≥ muy apa√Īado. Creo que no hubiera estado mal pasar una noche aqu√≠.
En este campamento hay un peque√Īo museo dedicado a los elefantes. Hay un esqueleto, y las cabezas con los colmillos de algunos de los ejemplares de mayor tama√Īo que vivieron en el parque. Y es gratuito.


- Mopani: aqu√≠ comimos el segundo d√≠a. Las comidas tambi√©n suelen hacerse en las cafeter√≠as. Nos dieron la misma carta, con los mismos s√°ndwiches. Pero en lugar de desayunos hay que pedir platos principales. La carta sigue siendo corta, unos pocos platos de carne y fish and chips. Los paladares exigentes no quedar√°n muy satisfechas. El resto satisfar√°n una de sus necesidades primarias; comer. Y alguno hasta disfrutar√° de la comida. Pero lo que nadie podr√° negar es que comer en un lugar as√≠ es una maravilla. En medio de la sabana, con unas vistas preciosas, y con un poco de suerte respirando paz, sobre todo en los campamentos que hay m√°s la norte. Por cierto la comida nos cost√≥ R108. Un plato para cada uno y una botella de agua grande. No comimos ning√ļn manjar exquisito, pero por ese precio que m√°s se puede pedir. Y las raciones son correctas.
El campamento es chiquitín. Y al igual que Letaba, cuenta con un mirador precioso. Uno de los más bonitos que vimos. Se trata de un balcón elevado sobre un río, de manera que se disfruta de una buena panorámica a ambos lados. Aquí si que vimos un elefante en la lejanía, así como varios waterbucks. Estaban muy lejos, pero le daban mucho encanto al lugar. Parecía una postal.


- Satara: nuestro lugar de desayuno el tercer día de safari. La carta es la misma en todos los campamentos. Así que no hay que preocuparse por este tema. Vayáis al campamento que vayáis comeréis lo mismo. En este caso el desayuno nos costó R95.
Satara no cuenta con mirador, ni con vistas ni nada parecido. Eso le resta algo de encanto. Para compensarlo pudimos ver una buena concentraci√≥n de √Īus, cebras y gacelas junto a la puerta de entrada. Una cosa por la otra.


- Orpen: aqu√≠ ten√≠amos que comer el tercer d√≠a. Pero no hab√≠a ni restaurante ni cafeter√≠a. Tan s√≥lo una peque√Īa tienda sin mucha variedad. Compramos unas crakers, queso y algo de fiambre. Nos lo comimos sentados en un banco bajo una sombrilla.
Y encima no hay mirador, ni vistas, ni paisajes. Por no haber no había ni animales en los alrededores. Un auténtico fiasco atribuible al organizador de la etapa, que ese día era yo. En el cuadernillo hay un mapa de cada uno de los campamentos, con los servicios que ofrece. Tendría que haber mirado si en Orpen había cafetería, pero no lo hice. Y así nos fue.
Se trata de un campamento que por lo que vimos hay que evitar. El hecho de que no tenga cafetería ni restaurante es un handicap muy importante. Sobre todo de noche, porque si no traéis provisiones, con lo poco que se puede conseguir en la tienda del campamento, la cena no pasará de muy pobre.
- Lower Sabie: en este campamento pasamos las otras dos noches que dormimos en el Kruger. Reservamos una caba√Īa tipo BG2 y el precio fue de R812,25 por habitaci√≥n y noche. M√°s caro que en Olifants, y con menos encanto. Nos gust√≥ mucho m√°s la caba√Īa de Olifants. La de Lower Sabie era una caba√Īa de planta cuadrada. Tambi√©n con aire acondicionado y con ba√Īo privado. El interior era similar, pero por fuera resultaba m√°s vulgar.


Lo que si que es igual de espectacular es el mirador sobre el r√≠o Lower Sabie. Ya que dorm√≠amos all√≠, aprovechamos para verlo a primera hora de la ma√Īana, y a √ļltima hora con las √ļltimas luces del d√≠a. Es indescriptible la sensaci√≥n de ver como se acaba el d√≠a recostado sobre la barandilla o sentado en un banco. Es un lujo que no tiene precio. Sin ninguna duda, los dos miradores m√°s espectaculares del parque son el de Olifants y el de Lower Sabie.
Como a las 18:30 cerraban las puertas del campamento, no quedaba más remedio que cenar allí dentro. Al tratarse de un campamento más grande, por la noche se podía elegir entre restaurante y cafetería. En el restaurante el precio era fijo, de unos R140 ó R150 por persona. Y me pareció ver que era algo parecido a lo de Olifants; un buffet, con poca variedad. Nosotros optamos por la cafetería. El primer día cenamos una hamburguesa bastante grande con todo tipo de complementos y unas pechugas de pollo empanadas. Y para beber una botella de agua grande. Nos cobraron R125. Desde la terraza en la que están las mesas se disfruta de una panorámica espectacular. Por desgracia, por la noche la oscuridad es tan cerrada que no se ve nada. Nos sorprendió ver un par de personas con unas linternas muy potentes, que buscaban animales iluminando los alrededores del campamento con las linternas. No vieron nada. Al menos mientras nosotros estuvimos allí.


La segunda noche, decidimos cenar en la habitación. Compramos cuatro cosas, más otras cuatro que nos quedaban de días anteriores, y nos dimos todo un festín. Además esta vez si que pudimos cenar en la terracita de la habitación. Había muchos menos bichos, por lo que no resultaron muy molestos.


- Skukuza: es el campamento más grande del parque. Y os garantizo que se nota. Resulta un tanto lioso. Para compensar tiene una ubicación perfecta. Permite acceder tanto a la zona sur del parque como a la zona media. Y además es el campamento que cuenta con más servicios. A pesar de eso, no recomiendo quedarse a dormirse en él. Al ser tan grande resulta muy impersonal. Hay mucha más gente que en el resto de campamentos y eso le resta encanto. La sensación de estar en un espacio natural queda muy diluida.
En Skukuza desayunamos nuestro cuarto día en el Kruger. La carta es la misma que en los otros campamentos, pero nos pasamos pidiendo. Comimos un poco más de lo recomendable. Nos costó R136. Algo caro para ser un desayuno. Pero la verdad es que nos dimos un atracón.
Lo que no sab√≠amos es que tambi√©n tiene mirador sobre un r√≠o. Nos sorprendi√≥ muy gratamente. Hacia la izquierda las vistas no estaban nada mal. Hacia la derecha quedaban un tanto desmejoradas por un puente met√°lico que cruzaba el ri√≥. Pero a√ļn as√≠ merece la pena echarle una ojeada.


- Pretoriuskop: en este campamento realizamos la comida de nuestro cuarto día en el parque. De nuevo en la cafetería del campamento. Con la misma carta. Acabamos comiendo más o menos lo de siempre. Nos cobraron R142.
Por desgracia en este campamento no hay ning√ļn mirador. As√≠ que nos quedamos sin paisajes espectaculares. En cambio seg√ļn dicen, tiene la mejor piscina de todo el parque. Pero como s√≥lo est√° disponible para los residentes en el campamento no llegu√© a verla.
- Crocodile Bridge: aqu√≠ realizamos nuestro √ļltimo desayuno. Tras el exceso del d√≠a anterior, volvimos a pedir con sentido com√ļn. El precio baj√≥ a R105.
Se nota que es un campamento peque√Īo. A pesar de ello resulta un tanto desangelado. Y por si eso no bastase, tampoco tiene mirador ni vistas ni na de na. En resumen, es uno de los campamentos que menos nos gustaron.
- Berg-en-Dal: nuestra √ļltima comida. Un plato de carne, una pizza, un agua y un sprite. R125. M√°s de lo mismo. Al cabo de los d√≠as se hace un tanto repetitiva. Es un peque√Īo precio por disfrutar de una maravilla como el Kruger.
El campamento nos pareció bonito. Tanto la entrada a través de un paseo arbolado, como la zona del restaurante. Todo muy agradable.
Pero lo mejor es su mirador. Nos encant√≥. Est√° justo encima de un lago, el Berg-en-Dal Dam. El lugar tiene mucho encanto. Y sobre todo muchos hipop√≥tamos. El conjunto resulta excepcional. Se merece una visita. Adem√°s los hipop√≥tamos nos despidieron con una serenata de gru√Īidos. Y s√≥lo por 12 euros. Si eso no es un regalo, ya me dir√©is lo que es.


La entrada al parque. O como ellos lo llaman, las tasas de conservación, son de R204 por persona y día. Al hacer la reserva del alojamiento en la página de Sanparks, os preguntará si queréis pagar el importe de las tasas de conservación en ese momento. Si respondéis que si, os lo sumará al precio de la reserva y cuando vayáis al Kruger, no tendréis que volver a pagarlas. Por el contrario, si respondéis que no, tendréis que pagarlas una vez allí. Este importe no se paga al entrar en el parque, sino que hay que abonarlo en cada uno de los campamentos en los que se pernocta.
Los titulares de la tarjeta Wildcard, no tienen que pagar las tasas de conservación. La pregunta que se hace todo el mudo es si compensa comprar la tarjeta. Eso dependerá en cada caso. Antes de comprarla hay que tener claro que se va a visitar, comprobar los precios de esos lugares, y si quedan cubiertos por la Wildcard. Después es tan sencillo como sumar.
A nosotros la Wildcard par dos personas nos costó R2.195. Creo que a partir de noviembre el precio subió un poco. Si multiplicamos el precio de la entrada diaria, R204, por cinco días por dos personas, el coste total sin Wildcar hubiera sido de R2.040. Por lo tanto si sólo se vista el Kruger, para que la Wildcar resulte rentable, hay que estar un mínimo de 6 días. Para estancias menores, sale más barato pagar las tasas de conservación.
Lo que pasa es que cuando se viaja a Sudáfrica, casi con toda seguridad se visitaran más parques gestionados por Sanparks. Y como la Wildcard sirve para todos ellos, el coste de la entrada a los mismos también hay que tenerla en cuenta. Por eso en nuestro caso, y a pesar de estar sólo cinco días en el Kruger, la Wildcard nos salió rentable.
Sin la tarjeta tendríamos que haber pagado:
- 5 días en el Kruger: R2.040 (R204 por persona y día).
- Cape of Good Hope: R180 R (R90 por persona)
- Boulders: R90 (R45 por persona)
- Telesférico de la Table Mountain: descuento de R82 (R41 por persona)
- 4 días en el Wilderness Nacional Park: R768 (R96 por persona y día)
En total R3.160, lo que supone un ahorro de casi R1.000 o lo que es lo mismo, unos 100 euros.
Y no sumo las entradas a Stormss River, a Natural Valley, ni a Agulhas Nacional Park. En todos ense√Īamos la tarjeta, pero no la llegaron a coger. No s√© si porque no era necesaria, o porque se conformaban con verla. Si no hubieran sido R552 m√°s.
En teoría, en los campamentos en los que te alojas te tienen que dar un ticket que justifica que se han pagado las tasas de conservación. Ese ticket hay que presentarlo a la salida. En Olifants no nos lo dieron. En cambio en Lower Sabie sí. Y nos bastó. De todas formas, si no os dan el ticket, o si lo perdéis, tampoco pasa nada. Pero antes de dejaros salir tendrán que comprobar con el campamento que habéis pagado las tasas. En el peor de los casos os harán pagar de nuevo las tasas, y en el mejor os harán perder algo de tiempo mientras hacen la comprobación. Nada muy grave. Pero si uno puede evitarse problemas con algo tan sencillo como pedir el ticket, pues mejor.
Est√° claro que el principal argumento del Kruger son los animales. Sin ellos el Kruger no ser√≠a el Kruger. Y ninguno de nosotros se meter√≠a una paliza de avi√≥n para ir hasta ese lugar. Pero que sean su principal atractivo no quiere decir que sea el √ļnico.
Al margen de los animales, el Kruger es un espect√°culo en si mismo. Es naturaleza pura. S√≥lo con circular por sus caminos y carreteras se disfruta de un lugar m√°gico. Y cuando el camino est√° trazado junto al cauce de un r√≠o, se pueden conseguir momentos memorables, incluso sin la compa√Ī√≠a de animales. Ver un cauce seco que se hunde junto a la carretera, con √°rboles y arbustos por todas partes, puede satisfacer las exigencias del m√°s pintado. Y si se acompa√Īa de una manada de elefantes recorriendo el lecho del r√≠o, devorando cualquier cosa verde que les ponga por delante, puede llegar a la categor√≠a de sublime. Pero lo mejor es que se trata de una imagen que ver√©is no una ni dos veces, sino muchas veces a lo largo de vuestra estancia.
En el sur, el parque es más verde, más frondoso. Hay más árboles, más arbustos, más de todo. El norte, aunque quizás debería decir la zona intermedia, ya que no llegué al verdadero norte, es más árida, más seca, y por lo tanto más despejada. Pero no por eso es menos interesante. Sigue conservando una bellaza salvaje.
Esto influye en la fauna que se puede encontrar. El norte tiene una menor concentraci√≥n de animales. No es que no los haya o que resulte dif√≠cil verlos. Para nada. Pero hay menos que en el sur. Por eso si se dispone de pocos d√≠as es mejor dedicarlos a la zona sur. Si se dispone de m√°s tiempo, llegar un poco m√°s al norte puede ser una buena idea. Nosotros estuvimos cinco d√≠as y llegamos hasta Mopani. Recorrimos muchos kil√≥metros, tal vez demasiados. Cuando estaba en el parque, en mi √ļltimo d√≠a de recorrido, pensaba que no deber√≠a haber subido tan arriba. Que hab√≠a sido una equivocaci√≥n. Ahora, con la perspectiva que da el paso del tiempo, creo que fue un acierto. Eso me permiti√≥ ver un Kruger diferente. Aunque en aquel momento no me lo pareciera. Si alg√ļn d√≠a vuelvo, repetir√© el recorrido. Y si dispongo de m√°s tiempo, intentar√© llegar a Punda Mar√≠a para ver el aut√©ntico norte.
Pero sin olvidar el verdadero motivo del viaje, ver animales. Hay que ver la zona norte, pero dando un mayor peso a la zona sur. En concreto a toda la zona que queda al sur de Olifants.
Pero a lo que íbamos. en el Kruger se puede disfrutar del paisaje tanto como de los animales. Para ello no hay nada mejor que acercarse a los miradores que hay distribuidos por todo el parque. También merece la pena acercarse a los lagos permanentes, ya que suelen ofrecer bonitas estampas. A continuación os dejo una lista de los lugares en los que nos paramos:
- Nyamundwa Dam: lago permanente, al que se llega por un peque√Īo desv√≠o desde la S1. Es bonito, ya que tiene un buen tama√Īo, y se encuentra en una zona bastante arbolada. Aun as√≠ hay lagos m√°s bonitos, pero fue especial para nosotros, ya que fue el primero que visitamos. Adem√°s aqu√≠ vimos a nuestros primeros b√ļfalos tumbados en la orilla.


- N‚Äôwatwitshaka: no es m√°s que una peque√Īa charca a la que se llega por la carretera de tierra S65. Bien pensado no tiene nada de especial. Paisaj√≠sticamente no aporta nada diferente. Pero para nosotros si que se convirti√≥ en un lugar especial, ya que fue el lugar donde vimos nuestro primer hipop√≥tamo. Adem√°s no muy lejos de all√≠ avistamos nuestro primer elefante, que en realidad fue una manada. Un avistamiento espectacular nada m√°s entrar en el parque.


- Tshokwane: es una zona de picnic a medio camino entre Lower Sabie o Skukuza y Satara; en el cruce entre las carreteras asfaltadas H1-2, H1-3 y H10. Hay una tienda, ba√Īos y zona de barbacoa. En la parte trasera se disfrutan de vistas sobre un r√≠o. Pero no son nada del otro mundo. Es un lugar a tener en cuenta, m√°s que por su valor paisaj√≠stico, por su situaci√≥n estrat√©gica.
- Mathizi Dam: un lago muy parecido al Nyamundwa Dam, pero un poco m√°s peque√Īo y con menos √°rboles a su alrededor. Lo mejor es que est√° junto a la carretera H1-3, por lo que no hay que desviarse para verlo.


- N‚Äôwaswitsontso Loop: es un peque√Īo camino de tierra de tan s√≥lo 4 kil√≥metros junto a la carretera H1-3. Corre paralelo a un cauce seco. Y la vegetaci√≥n es muy abundante. Paisaj√≠ticamente es un tramo muy bonito. S√≥lo por ver la carretera merece la pena recorrerlo. Pero adem√°s, nosotros vimos bastantes elefantes y jirafas. Nos gust√≥ mucho este tramo.


- Southernmost Baobab: el nombre es de lo más explicito. Es el baobab que hay más al sur del parque. Es un árbol inmenso. Grueso, muy grueso. No es un animal, pero como si lo fuera. Quedan tan pocos, al menos en el Kruger, que no se puede desperdiciar la oportunidad de ver una maravilla como ésta. Desde mi punto de vista es un lugar de visita obligado Se llega por un corta carretera de tierra de un kilómetro que sale de la H1-3.


- Nkaya Pan: otro lago permanente, pero que por su tama√Īo m√°s parece una charca. Es bastante peque√Īo, y no resulta muy interesante, al margen de los animales que se puedan ver all√≠. Para llegar hay que coger un corto desvi√≥ en la carretera H1-3.


- Ngotso Dam: se trata de un lago permanente no demasiado grande pegado a la carretera. Es un lugar bonito. Pero lo mejor es que est√° ah√≠ al lado, no hay que desviarse para verlo. Nosotros lo disfrutamos viendo beber a un elefante en la orilla. Seguro que en alg√ļn momento pas√°is por al lado, as√≠ que no hay excusa para no hacer una parada r√°pida.
- Olifants Lookout: es un mirador a unos 4 kil√≥metros del campamento del mismo nombre, al que se accede por una carretera de tierra. Se encuentra en lo alto de un promontorio, y las vistas que se tienen desde all√≠ son fant√°sticas. Una amplia llanura que se extiende hasta donde alcanza la vista, partida en dos por el cauce de un r√≠o. Todo verde. Y para completar la estampa un grupo de hipop√≥tamos en el agua. Es un lugar precioso. Estuvimos all√≠ arriba nosotros solos. Sin ver a nadie, sin ver ning√ļn coche. Sin o√≠r ning√ļn ruido. Simplemente disfrutando del paisaje. Son momentos que tambi√©n se quedan grabados en la retina, que no se olvidan f√°cilmente.


En estos miradores se puede salir del coche. Aunque como dicen los letreros ‚Äúat own your risk‚ÄĚ. Traducido, por tu cuenta y riesgo. Desde luego, esos letreritos no tranquilizan mucho. Nosotros lo entendimos como; ‚Äúsi quieres salir del coche, sal, pero all√° t√ļ. Si hay alg√ļn bicho por aqu√≠, que seguro que lo hay, no queremos saber nada. Sal del coche, sal, que te est√°s jugando la vida‚ÄĚ. A√ļn as√≠ salimos. Nada nos mordi√≥. Ni tan siquiera se acercaron. Por lo visto no somos tan apetitosos como nos cre√≠amos.


- Von Wielligh‚Äôs Baobab: otro baobab que se puede ver junto a la carretera de tierra S93. No es tan grueso ni tan espectacular como el Southernmost Baobab. Pero a√ļn as√≠ merece mucho la pena verlo. Son unos √°rboles incre√≠bles.


- Longwe Lookout: otro mirador espectacular. En este caso sobre el r√≠o Letaba. Al mirador se llega por la carretera de tierra S62. Las vistas son incre√≠bles. Bajo el mirador corre el ri√≥ Letaba, que traza varias curvas antes de perderse en el horizonte, y m√°s all√° el parque parece no tener fin. Mires hacia donde mires, s√≥lo se ve una llanura verde interminable. Estuvimos solos disfrutando de esa maravilla. Y menos mal que fue as√≠. Que hubiera venido otro coche nos hubiera dado igual. Pero tambi√©n podr√≠a haber aparecido un elefante o algo peor y eso estando fuera del coche no nos hubiera hecho tanta gracia. Lo de que te dejen salir del coche en los miradores para disfrutar mejor del paisaje, est√° muy bien. Pero no deja de ser un poco raro. No creo que nadie les haya ense√Īado a los animales que all√≠ no hay que ir. Que all√≠ hay gente andando. Cosa mala.


- Twisappel: otro lago, como muchos otros que se ven desde la carretera, en este caso desde la H1-6. Se ve pasando por al lado y poco m√°s.
- Malopenyana: est√° en el cruce entre la H1-6 y la H15 (sin asfaltar). No llega ni a charca. Se queda en charco. Y adem√°s est√° en una zona medio pelada. El sitio es bastante vulgar. Lo mejor fue que vimos una escena coral de elefantes, fac√≥ceros y cebras. Todo el mundo esperando a que los se√Īores elefantes terminaran de beber y de refrescarse, para poder acercarse al agua. Las cebras me recordaron a un esclavo sediento bajo un sol abrasador, que mira como su amo bebe agua, y con lo que le sobra se refresca tir√°ndosela por la cabeza.


- Shipandani Overnight Hide: es un observatorio, en el que si se solicita con antelaci√≥n, se puede pasar la noche. Concretando un poco m√°s, es una caba√Īa de madera rodeada de una valla, con vistas a un r√≠o. No son unas vistas espectaculares, ya que se est√° a la altura del ri√≥ a muy pocos metros de √©ste. A√ļn as√≠ el lugar tiene su encanto. es un buen lugar para relajarse un ratito mirando a los hipop√≥tamos y con un poco de suerte quiz√°s se pueda ver algo m√°s. De todas formas lo de dormir all√≠, yo me lo pensar√≠a dos veces. Est√° bien que haya una vaya de madera. Pero si a un elefante le da por mirar que hay detr√°s de la valla, no le aguanta ni el primer empuj√≥n. Creo que merece la pena acercarse y echar un vistazo, pero lo de quedarse a dormir, mejor dejarlo para otro d√≠a. Por cierto est√° justo al lado de Mopani.

- Pioneer Dam: lo vimos desde el Pioneer Hide, también muy cercano a Mopani. Es un lago bastante grande, de los más grandes que vimos. Es bonito, sí. Pero le falta algo. Y además, no vimos ni un solo animal. Tal vez por eso nos supo a poco. Como está tan cerca de Mopani y del Shipandi Overnight Hide, acercaros os robará poco tiempo. Por eso lo apunto entre los sitios que hay que visitar.


- Sable Dam: se puede ver desde el Sable Overnight Hide que está en la S51. Otro escondite de madera, desde el que mirar tranquilamente lo que pasa en el lago. El problema es que en este lago no pasaba nada. Una lastima, porque el sitio era bonito, con unos cuantos troncos secos, que se mantenían de pie dentro del agua. Un buen lugar para estirar las piernas mientras se disfruta de un poco de tranquilidad y un bonito paisaje.
- N‚Äôwanetsi: mirador en la confluencia de las carreteras H6 y S41. uno de los miradores m√°s bonitos del parque. Intentad que vuestra ruta pase por aqu√≠. No os arrepentir√©is. Desde la posici√≥n elevada del mirador se disfruta de un paisaje encantador. Al fondo, formando un valle discurre un peque√Īo curso de agua. La hondonada se abre hacia la sabana que se aleja hasta el infinito. El conjunto es precioso. Uno de esos sitios que queda eclipsado por la llamada animal, pero que en cualquier otro lugar aparecer√≠a como una atracci√≥n tur√≠stica de primer orden. De las que aparecer√≠an entre las indispensables. En serio, pasaros por este mirador, merece la pena.


- Nsemani Dam: junto a la H7. Por su forma alargada, más que un lago parece un rió. No es para caerse de culo, pero es un lugar agradable. El cauce traza una curva, con orillas arenosas y árboles junto al agua.


- Sunset Dam: está pegado a la carretera H4-1, muy cerca de Lower Sabie. Todo un clásico. Lo tiene todo, un paisaje precioso y animales. Muchos animales. En este lago siempre pasa algo. Es bastante grande lo que permite ver diferentes escenas al mismo tiempo. Nosotros vimos, un grupo de hipopótamos dándose un chapuzón. Un cocodrilo acechando a unas cebras que estaban bebiendo en la orilla. Un lagarto enorme. Otro cocodrilo que parecía que nos vigilase a nosotros. No lo dudéis, es de lo mejorcito que se puede ver en el Kruger. Y su situación lo hace muy accesible. Obligado hacer una parada en este lugar.


- Puente sobre el río Sabie en la H12: las vistas sobre el río desde el puente son brutales. Es inevitable pararse. Por mucho que quieras, el lugar es tan bonito que no puedes evitar pararte. Y da igual que mires a derecha o a izquierda. Los dos lados son igual de bonitos.


- Stevenson Hamilton Memorial: otro mirador espectacular en la S22. Como todos a los que fuimos. Está en lo alto de una colina. Donde se aparca el coche las vistas son muy buenas. Pero lo mejor está unos cuantos metros más allá. Hay que subir andando un poco más y pasar al otro lado de la colina junto a unas rocas enormes. Las vistas hacia ese otro lado son geniales. Estos lugares son los que mejor permiten hacerse una idea de la inmensidad del Kruger. Por muy lejos que intentes mirar, nunca ves el final. Por cierto en este mirador vimos cagadas de elefante. Seré más preciso. No vimos cagadas desde el mirador. Eso no sería noticia. Vimos cagadas en el mirador, justo al lado de donde estaba aparcado el coche. Para que luego digan que eso de salir del coche en los miradores es lo más seguro del mundo. Por si acaso, en este mirador nos dimos prisa, no fuera a ser que al elefante se le hubiera olvidado algo y tuviera que volver a buscarlo. Un así, no os lo paséis por alto. Se merece una parada.


- Transport Dam: un lago permanente al que se llega tras tomar un desvió de dos 2 kilómetros desde la H1-1. Un lago más. Es de esos sitios que el primer día te llaman mucho la atención, pero que al cabo de varios días, cuando ya has visto varios lugares parecidos, no resulta tan interesante.


- Shithave Dam: un nuevo lago a muy poca distancia de la H1-1. Este rinc√≥n nos pareci√≥ encantador. El terreno junto al lago es m√°s abierto, y la carretera est√° unos metros por encima del nivel del lago. Eso hace que se abarque un trozo de terreno m√°s amplio de lo que suele ser habitual junto a los lagos. Adem√°s junto a la orilla hay unas rocas que le dan un aspecto diferente. Pero adem√°s en nuestro caso le a√Īadimos que en la orilla m√°s cercana a nosotros hab√≠a varios waterbucks, y tres hipop√≥tamos tumbados en la orilla, m√°s fuera que dentro del agua. En conjunto, resultaba una imagen de postal. Sin duda uno de los lagos m√°s bonitos que vimos.


- Lake Panic Hide: otro escondite de madera. Se encuentra junto a Skukuza. Es el escondite que m√°s nos gust√≥, y con diferencia. No os equivoqu√©is, no fue por la caseta de madera. En eso no vimos mucha diferencia. Fue por las vistas que se tienen desde su interior. Pegado al escondite pasa un r√≠o. Hacia un lado, por el efecto del sol, el agua era de un azul intenso. Hacia el otro, los √°rboles que se volcaban literalmente hacia el agua, le daban un tono verdoso. Y por all√≠ en medio, como quien no quiere la cosa, unos p√°jaros parecidos a las cig√ľe√Īas daban de comer a un polluelo en un nido, un par de hipop√≥tamos dentro del agua, y una tortuga negra. De verdad que el sitio es precioso. Incorporadlo a vuestra ruta o me enfadar√©.


- Hippo Pool: un mirador muy, pero que muy bonito sobre el Crocodile River. A diferencia de los otros miradores, √©ste se encuentra casi a nivel del r√≠o. Pero los pocos metros de elevaci√≥n son suficientes para disfrutar de una panor√°mica espectacular. El r√≠o llevaba poca agua, por lo que dejaba al descubierto bancos de arena en los que crec√≠an matas, formando una peculiar combinaci√≥n del azul del agua, el verde de las plantas, el gris de las rocas y el marr√≥n claro de la arena. Adem√°s para rematar la jugada, en ese punto hab√≠a un guarda del parque. Cuando llegamos no hab√≠a nadie m√°s, y nos propuso dar un peque√Īo paseo por las rocas para ver un poco mejor el lugar. A la vista de que el tipo iba armado aceptamos su sugerencia y le seguimos un peque√Īo tramo. Desde el punto al que fuimos pudimos ver un cocodrilo fuera del agua, a no demasiada distancia. Ese puntito de aventura fue lo que le faltaba al lugar para pasar a ser uno de nuestros sitios favoritos del Kruger. No os lo perd√°is.


El orden en que aparecen estos sitios no significa nada. No van de mejor a peor ni viceversa. Simplemente los he ido enumerando en el orden en el que nosotros los visitamos. Por alguno pasamos dos veces. Pero creo que no es necesario reiterar lo ya dicho.
Hay muchos m√°s miradores y lagos. Yo s√≥lo he citado los que visitamos nosotros. Y no todos, ya que de alguno no tengo recuerdo. Pero si no me acuerdo por algo ser√°. Si pas√°is cerca de un mirador, pararos y disfrutar de las vistas. Aunque eso suponga dar un peque√Īo rodeo. Olvidaros por un momento de los animales, relajaos y disfrutar del lugar. El paisaje tambi√©n merece nuestra atenci√≥n.
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  √öltimos comentarios al diario  15 DIAS DE NOVIEMBRE DE 2012 POR SUDAFRICA
Total comentarios 21  Visualizar todos los comentarios

Globaltrote  globaltrote  17/09/2015 09:08   
Gracias por recoger tanta información en tu diario.
Me ha servido de gran ayuda para planificar mi viaje por la zona.

Saludos.

Abdelkrim  Abdelkrim  12/10/2015 20:23   
Comentario sobre la etapa: KRUGER - ANIMALES
Ese gran lagarto que viste era un varano; existen variedades de ellos en muchas regiones tropicales y son unos bichos muy interesantes, el famoso dragón de Komodo es el más grande de toda la familia.
Felicidades por el reportaje, tus fotos son magníficas.

Amazona79  Amazona79  29/01/2019 19:41
Que bueno tu diario! Lo que me he reído! Gracias! Tomo nota!

Anades  Anades  20/10/2019 09:19
Comentario sobre la etapa: GARDEN ROUTE
Me ha encantado tu diario. Muchas gracias por compartir tu experiencia de una manera tan divertida. Estoy preparando mi próximo viaje, en enero, a Sudáfrica y me está siendo de gran ayuda.
Lo dicho, muchas gracias.

Lanchone  lanchone  05/01/2020 16:51
Comentario sobre la etapa: JOHANNESBURG Y PRETORIA
Me veo totalmente identificado con tu diario. Hay que ser objetivo y sincero para decir que algo que has visto es feo y que no vale la pena el esfuerzo; cuesta reconocer que te has equivocado.

Saludos

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jonko
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Fecha: Vie Mar 06, 2020 02:11 am    T√≠tulo: Re: Viajar a Sud√°frica

Gracias por contestar Sudanell4!! he mirado tu itinerario y creo que lo voy a coger como referencia junto al de Sehi. Veo que sois de madrugar, pq visteis muchas cosas! Lo de birds of eden me lo apunto, que seguro que a las ni√Īas le gustan. Lo del tiburon en principio solo lo iba a hacer yo, me hace ilusion, he estado leyendo algun otro hilo y parece ser que ahora se hace en Mosselbaai, pero me llevaria media ma√Īana o tarde y eso es lo que me echa para atras, el dejar tanto tiempo a la familia sola. Robberg nature reserve y Titisiskama tb las tengo apuntado, el problema es que no...  Leer m√°s ...
redok
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May 09, 2008
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Fecha: Vie Mar 06, 2020 09:16 am    T√≠tulo: Re: Viajar a Sud√°frica

Ten en cuenta Jonko que la salida a ver tiburones depende mucho de la climatología que haya el mismo día de la "excursión", y no te confirmarán si se hace o no hasta el día anterior (al menos en la agencia que contraté yo). Puedes hacer la reserva (sin pagar) para el día que quieras, pero en lo posible tener un poco de flexibilidad por si te la posponen para el día siguiente o pudieras hacerla el día de antes si hace buen tiempo.
jonko
Jonko
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Mar 01, 2010
Mensajes: 609

Fecha: Vie Mar 06, 2020 12:17 pm    T√≠tulo: Re: Viajar a Sud√°frica

Gracias por la recomendación Redok! pero viendo los días tan apretados y justos que tengo, me temo que si ese día se suspende, no me quedara otra que seguir la ruta. En su dia, ya me tire tres días en Nueva Zelanda para ver ballenas y al final ninguno de los tres dias salio el barco por mala mar. En aquella me dije que no volvia a perder tantos dias para hacer una actividad. Si se pueden ver tiburones y ballenas genial, pero sino, no pasa nada, creo que tiburones tambien se pueden ver en aAustralia y ballenas en Patagonia, así que ya tendria buena excusa para ir alli Muy feliz

Salu2
redok
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May 09, 2008
Mensajes: 1455

Fecha: Vie Mar 06, 2020 04:10 pm    T√≠tulo: Re: Viajar a Sud√°frica

Ah bueno, si es por hacer otros viajes... Mr. Green

Sobre flexibilidad también me refería a que igual puedes mirar de hacerlo en Gansbaai cuando estés por la zona de Hermanus, y si no sale "aplazarlo" a cuando llegues a Mossel Bay. De esa manera igual tienes dos oportunidades sin variar el recorrido que llevas planeado.
jonko
Jonko
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Mar 01, 2010
Mensajes: 609

Fecha: Vie Mar 06, 2020 05:01 pm    T√≠tulo: Re: Viajar a Sud√°frica

por lo que he leido, en los ultimos a√Īos, en Gansbaai apenas se estan viendo tiburones. No se si habra cambiado la situacion del verano pasado a este.

Salu2
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