
Sali de Tailandia el ultimo dia que podia estar legalmente en el pais, el doce de junio, 29 dias despues de llegar desde Calcuta. Las opciones para salir del pais eran Laos y Camboya, y me decidi por el primero.
Cogi el tren a Nong Khai con Phillipe, desde la estacion central de Bangkok. Nong Khai esta cerca de la frontera, y hay que tomar un tuktuk hasta ella, un autobus para cruzar el Mekong (que separa ambos paises) y otro tuktuk para llegar a Vientiane, la capital de Laos.







Vientiane es una ciudad tranquila, sin atascos ni humanos ni a motor hasta el punto de que llegas a dudar que realmente sea la capital de algo.





La mayoria de viajeros que paran en ella estan de paso, o bien para hacer la visa de otro pais o de camino a otro sitio de Laos. Algo mas cara que Tailandia en muchas cosas y mas barata en otras (la cerveza y el tabaco, por ejemplo ¿?).
Pase seis dias en Vientiane, dando alguna vuelta cuando no estaba demasiado asfixiado por el calor pero sobre todo haciendo vida social en la propia guesthouse (que tenia el desayuno incluido, la primera vez que lo tengo en mas de cinco meses). La mezcla de paises que andabamos juntos era increible, Irlanda, Inglaterra, Rusia, Francia, Mexico, Bulgaria, China, Alemania, Australia, Japon...pero espanoles nada, para variar! Muy buenos momentos en Vientiane, y muy buena gente.
Este es Adam... pude comprobar que asturianos e irlandeses tenemos mucho en comun !!



Asi que,una vez hecho el nuevo visado por dos meses para Tailandia, me dirigi a Vang Vieng





Vang Vieng...si alguien quiere fiesta en un pais exotico, ese es el sitio, bares, mucho ambiente aun en temporada baja como es ahora, y sobretodo el brutal, peligroso, unico y bizarro TUBING.
Este deporte de riesgo consiste en alquilar un neumatico de camion a modo de flotador, subir rio arriba en tuktuk unos cuatro kilometros hasta el "punto de partida"...y desde alli, bajando por el rio, ir parando en los bares que hay en las orillas.

Cada bar tiene dos y hasta tres "pescadores" de gente, asi que, mientras pasas en el flotador a toda velocidad, te lanzan una cuerda para que te agarres a ella y asi remolcarte al bar en cuestion. Los bares son entarimados de bambu sobre el rio, con la musica tan alta que hasta distoriona y varias actividades, como tirarse al rio agarrado a un palo que se desliza contigo hacia adelante, tirarse al rio (a una altura de unos ocho metros) balanceandote agarrado a una cuerda como Tarzan (en este fue donde mas planchazos vi) o directamente tirarse al rio sin cuerdas ni palos ni na. Por supuesto nada mas salir a flote, te repescan




En otro de los bares habia dos agujeros grandes que estaban llenos de barro, y la gente o se revolcaba en el o se lo tiraban unos a otros.
Por si no era lo bastante surrealista, empezo a llover a mares, lo cual animo mas a los asistentes.

Es espectacular ver a cien guiris borrachos en banador, a las tres de la tarde, bebiendo en cubos de plastico (es donde se beben las copas aqui) mezclas extrañas,con el pelo pintado de rosa o azul y mensajes como "mi perro se bebio mi cubo" o "el que me encuentre que me lleve al hotel X" escritos en la espalda, mientras unos lanzan barro, otros se rebozan en el y unos cuantos se tiran al rio a darles trabajo a los "pescadores".

Estos, ademas del trabajo de remolcar, a veces tienen tambien que atraer a la gente, gritandoles o mostrando carteles con las ofertas del local. Uno de ellos decia "con cada cerveza, un porro gratis".
Para mi fue la imagen del dia, bajar en un flotador por el Mekong, embriagado, sin chanclas ni camiseta (las habia perdido), oyendo los gritos de jubilo de Adam (el irlandes con el que fui al evento) que bajaba detras mio, y delante, en un peque?o muelle, un laosiano sonriendo con el cartel del porro gratis en una mano y en la otra, la cuerda para pescarme. Sobrecogedor.
Al final, Adam y yo perdimos el neumatico y por tanto el deposito que se paga previamente e hicimos una entrada triunfal en Vang Vieng a las 9 de la noche. Necesite casi dos dias para recuperarme de los diversos dolores que tenia, bien por caer al rio en mala posicion desde mucha altura, por chocar con piedras al intentar llegar a un bar o por los bestiales combates en el barro.






El verde en Laos es el mas intenso que he visto nunca, y la vegetacion, a medio camino entre bosque y selva, se lo come todo.

Hay cuevas, cascadas, lagos, campos de arroz a docenas, pequenas montanas y, por supuesto, el rio. El paisaje a veces corta el aliento.
Mi ultimo dia en Vang Vieng, y en Laos, recorri en moto alquilada la zona, que por cierto es preciosa. Despues de visitar un par de cuevas,



llegue a una tercera, cuyo nombre era "Amazing Cave!", asi tal cual.
Aparque la moto y pague religiosamente el euro que costaba la entrada, y a cambio el tipo me dio...una linterna. Mire la linterna y luego lo mire a el, y volvi a mirar la linterna y cuando levante la cabeza otra vez, vi que senalaba un punto impreciso en la montana que estaba detras, indicandome que era por ahi, asi que, linterna en mano y, en una palabra, flipando, alli fui.
Para llegar a la cueva habia que subir por la ladera de la montana unos veinte metros, agarrandote a piedras para no caer. No parecia un camino hecho por el hombre, ni habia ningun cartel ni se?al de ningun tipo, y por supuesto, no habia nadie mas.
Llegue a la entrada de la cueva (esta)

y cuando baje las escaleras, camine un par de metros, vi lo profunda y ancha que era, y sobretodo, lo oscura, casi se me caen las pistolas.
La linterna no iluminaba mucho que digamos (me recordaba a las que venden en los chinos) pero me arme de valor y camine unos pasos mas. Al fondo, no muy lejos, se oia ruido de agua.
Cuando llevaba recorridos unos durisimos diez metros, un murcielago bastante enorme echo a volar pasando por encima de mi cabeza.
Sacando fuerzas de no se donde, continue avanzando a mi ritmo, que era algo asi como un metro por minuto. No se porque absurdo motivo, me venia la imagen de mi mismo devolviendo la linterna sin haber entrado casi nada, y me daba coraje. Mi cerebro, corazon, piernas y hasta el higado me decian que diera la vuelta, pero en lugar de eso, daba otro paso. Estaba, hablando mal y pronto, con los huevos de corbata. Y daba otro paso.

Cuando estaba a punto de llegar al fatidico lugar en el que no veria la luz del exterior y me iba a quedar en medio de la oscuridad mas negra que existe (NADA en el mundo es tan oscuro como el interior de una cueva, no es simplemente una ausencia de luz, ya que dicha ausencia implica que en algun momento hubo, o habra luz...es algo distinto, como un vacio, como si la luz directamente no pudiera existir alli...es dificil de explicar...) oi unas voces en la escalera de entrada, y aparecieron un frances y una americana, y me uni a ellos, entrando los tres triunfantes en la cueva a tomar posesion de ella.
Despues de unas breves presentaciones, alguna broma nerviosa ("estas aterrorizado?" "yo si, y tu?" "yo mas" "jeje" "jeje") y algun titubeo, nos lanzamos adelante.
La americana iba la primera, bastante rapido por cierto, con el frances detras y luego yo, y ambos procurabamos no separarnos mucho el uno del otro, o mas bien, de la luz de la otra linterna, mientras intentabamos seguir el ritmo a la inconsciente americana. El honor de dos paises estaba en juego.

El agua a veces te llegaba a la cintura y no se veia ni siquiera donde pisabas, solo lo que alumbraba la linterna del LIDL. Cuando la movias y daba en algo, lo materializaba y estaba ahi, pero eso mismo dejaba de existir cuando apuntabas a otro lado. Ni siquiera podias recordar lo que habia, para tu cerebro, nunca hubo absolutamente nada.

Todo esto tan divertido, unido al hecho de que los tres ibamos descalzos y el terreno a veces tenia piedras y otras resbalaba, hacia la travesia complicada. El frances se cayo tres veces, todo hay que decirlo (yo ninguna).
Al llegar a un punto el agua lo cubria todo, formando un pequeño lago, y el frances dijo, es aqui, la piscina que pone en mi guia! (me costo asimilar que ese agujero terrorifico perdido en el interior de una montaña de Laos pudiera salir en una guia, la verdad...).
Acto seguido, los dos se metieron en la "piscina", dejando las linternas en una piedra. Yo me meti tambien y aunque estaba fria, resultaba agradable bañarse alli, tal vez por la emocion de estar a mas de doscientos metros de la luz del sol, en lo mas profundo de una cueva. Habiamos tardado casi veinte minutos en llegar alli. Toda una odisea.

La americana recogio su linterna y se metio con ella en el agua, que le cubria hasta el cuello, y se adentro aun mas en la cueva. El frances y yo ibamos pegados a ella, creo que mas por miedo a quedarnos solos que por ganas de investigar.
Unos metros mas alla, los tres nos dimos cuenta (creo, yo por lo menos) que la luz de las otras linternas ya no llegaba y que dependiamos de la de la americana, hecho que ella aprovecho para apagarla y decir que se le habia caido al agua. Solo fue unos segundos, pero pude sentir como la oscuridad me tragaba. Me dieron ganas de ahogarla alli mismo cuando volvio a encender la luz.
Momentos despues, ya cada uno con su linterna en la mano y yo haciendo malabares para sacar la camara sin caerme, consegui esta foto.

Sin duda, adentrarse asi en una cueva es una experiencia unica en la vida.
Me pregunto que hubiera pasado si no llegan a aparecer ellos...creo que, a base de fuerza de voluntad (mucha, pero mucha mucha) hubiera avanzado bastante, pero desde luego nunca hubiera llegado a la piscina...antes me hubiera dado un ataque al corazon.
Nos despedimos a la ansiada luz del dia, y no creo que ellos recuerden mi nombre, ni yo recuerdo el suyo. No es la primera vez que me doy cuenta que al viajar, las situaciones limite ponen a tu lado compañeros anonimos de los que apenas recordaras su cara, pero la experiencia, el momento que has vivido con ellos, lo recordaras toda tu vida.
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