Dia 13.- 25 enero
Hoy tenemos el siguiente plan:
“Dedicaremos el día a recorrer y disfrutar del hermoso paisaje de este valle de plantaciones de té. Por la mañana daremos una caminata guiada entre plantaciones de té. Visitaremos el Parque Nacional de Eravikulam (entrada no incluida, cierra a las 16:00 horas, a veces lo cierran si es época de cría de los animales que lo habitan), los lagos Kundala y Mattupetti y una factoría de té donde aprenderemos todo el proceso desde la recolección hasta la manufactura. Noche en el hotel The Siena Village Resort.”
Esta mañana nos levantamos con calma pues el plan nos deja tiempo para relajarnos y, por tanto, me puedo dedicar a disfrutar del jardín y voy, como las mariposas, de flor en flor
. Detrás de alguna de las edificaciones hay una huerta y mi marido se acerca a visitarlo, yo me abstengo pues, aunque estoy muy bien y ya no uso el bastón, todavía me resiento algo. (mañana os pongo las fotos de las flores, que hoy ya no me caben)Después de desayunar nos espera, de nuevo, nuestro conductor para llevarnos hasta la plantación de té donde hoy tenemos una visita concertada. Y otra vez a pasar por el camino de cabras, con las ventanas bien cerradas para no tragar polvo.
El camino hasta la plantación es espectacular viendo las montañas y las plantaciones, todo verde, y uno no sabe hacia donde mirar. Por fin llegamos hasta el punto de encuentro, hay un lugar para aparcar y, abajo, nos espera nuestro guía para esta instructiva visita.
Cuando llegamos hasta el guía, lo primero que nos dice, al ver que tengo dificultades para caminar, es que la visita concertada es de 3 horas pero que no cree que yo aguante 3 horas andando por las montañas y nos propone recorrer un itinerario algo más corto, de unas dos horas escasas. Aprobamos la propuesta e iniciamos la marcha.
El camino serpentea entre las plantas de té, a veces tan estrecho que hay que pasar de lado, en otras, sin embargo, pueden pasar dos o tres en fondo, pero, siempre cuesta abajo y serpenteando. Las vistas, en cualquier caso, son impresionantes
: todo es verde a nuestro alrededor salvo alguna pequeña flor y, al fondo, la impresionante mole del Anamudi Peack, el pico mas alto del sur de India, llamado así porque, dicen, que su silueta se parece a un elefante. Mi hijo quiere subir y el guía nos cuenta que él realiza excursiones por el monte pero que son otros precios y muchas horas, también nos dice que el monte es un Parque protegido para salvaguardar las numerosas especies que en él habitan, tanto de flora como de fauna, y que, por tanto, no es de libre acceso, hay que solicitar permisos y sólo se pueden recorrer determinados itinerarios.
En la foto se puede ver el Anamudi Peack en la primera foto de arriba.
Bueno, prosigamos. Recorremos el camino viendo las plantas de té y algunas flores que os enseño en la foto de arriba; una de ellas es una flor pequeña, amarilla y bulbosa llamada flor globo porque, cuando la aprietas entre los dedos, explota y suena como cuando explotas un pequeño globo y, la otra, es una siempreviva; ya sé que la siempreviva es una flor muy común (en algunos sitios) pero yo es la primera vez que la veo así de hermosa y tan llena de color. Y, en un momento dado, el guía, nos manda parar y, ni corto ni perezoso, arranca algo de las plantas y nos muestra el botín. Mi hijo hace de mostrador: una flor, 3 hojas de diferentes tamaños y una bola de color marrón.

Y, ahora, viene la explicación: La flor es, obviamente, la flor del té, la bola marrón es la semilla y las 3 hojas se corresponden a los tres “tés” mas normales: el brote de la hoja se corresponde con el té blanco, la hoja mediana con el té verde y, por último, la hoja grande sería el té negro. Es fácil deducir que, a igualdad de hojas recolectadas, el peso del té negro es mucho mayor que el de té blanco y, por eso, la diferencia de precio. Siempre es mucho más barato el té negro que el verde y muchísimo más que el té blanco.
En la foto he puesto, también, una hoja que crece por todo el parque y que es un tinte natural y se aprecia bien en el brazo del guía que tiene una piel bastante curtida.
Y vemos una loma llena de plantas que han adquirido un tono marrón y nos cuenta el guía que estas plantas se han quemado por la helada, que las plantas de té son muy delicadas y no aguantan el frío y que esas hojas están echadas a perder, muy poco se va a poder salvar. Bueno y, como estamos en la India, también vemos la omnipresente vaca, que destaca entre el verdor de las hojas de té.
Ahora nos cuenta el guía que en la plantación trabajan tanto hombres como mujeres pero que tienen las funciones separadas: las mujeres cosechan y los hombres manufacturan. El trabajo de las mujeres es a destajo, cobran por kilo recogido mientras que el de los hombres es asalariado.
La plantación cuenta con un poblado compuesto por viviendas familiares con sus correspondientes corrales, tienda, dispensario médico, guardería y servicio de transporte gratuito para los colegiales, además de mezquita, iglesia cristiana y santuarios hindúes. Además, cada familia recibe cada 15 días, alimentos suficientes para la familia a precio muy bajo, si quieren algo más pueden comprarlo en la tienda que es, también, bar y punto de reunión. En una de las fotos se ve un edificio de color azul añil, ese es el dispensario médico.
Este sistema lo he visto en España, en la zona minera de Asturias, y sirve para conseguir que el obrero no se vaya pues perdería, a parte del sueldo, todas estas otras ventajas. Eso sí, al jubilarse tienen que abandonar el poblado.
Por cierto, nos dice el guía que no interesa comprar el té en la factoría, que es más caro, que es mejor comprarlo en el mercado de Munnar.
Ya se terminó nuestra visita así que nos sobra algo de tiempo antes de comer y decidimos ir a Munnar y visitar el mercado y comprar té.
Y aquí estamos, en Munnar, el coche nos deja en un lado del mercado (es lineal y tiene dos entradas enfrentadas), nosotros lo atravesaremos y nos recogerá al otro lado.

El mercado me encanta, es un mercado local, muy colorido y lleno de puestos de todo tipo, principalmente de ¿chocolates? Pues sí, de chocolate: en tabletas, bombones, en grano, en polvo, con frutos secos, con frutas, con leche, blanco, negro, a granel, envasado, en todas formas imaginables. Y son mayoría los puestos de chocolate que, también venden té. Aprovechamos para comprar para casa y para regalar y para consumir inmediatamente. Y echamos una ojeada a las camisas de hombre, yo estoy a punto de compara alguna, total, por 3€ la pieza ¿Quién se resiste? Pues estos hombres, que dicen que son muy feas. Y así, mirando a todos lados, recorremos el mercado y salimos por la otra puerta y nos encontramos con el mercado de productos de huerta, directamente del agricultor al consumidor. Todo parece sumamente apetitoso, fresco y jugoso, pero no me parece bien venirme con una lechuga o unos boniatos, creo que sería excesivo.
Y, desde esta calle, veo lo que os he venido contando en alguna de estas etapas: hay templos por todos lados, aquí mismo, a 10 metros escasos hay dos y, al frente, en lo alto de la colina, se ve la mezquita.

Y, como estamos en época de elecciones tenemos delante nuestro, montado en la misma calle, estorbando el paso de los coches, un mitin del partido comunista. Hay unas 20 sillas de plástico colocadas en filas, una mesa y un señor arengando a las sillas vacías.
Hoy comimos en Munnar, en uno de los restaurantes de la ciudad y, después nos fuimos a ver el tan esperado parque de Eravikulam y los lagos. No había tiempo que perder, que cierran a las 16,30 horas.
Pues bien, aquí nos topamos con otro de los inconvenientes de este viaje, este creo que totalmente evitable, bastaba con haber organizado el día de otro modo: primero el parque y, por la tarde, la plantación. Bueno, os explico, hoy es domingo y puente, porque el lunes es el día de la República en India, así que se han juntado tres días seguidos de fiesta. Y en India hacen lo mismo que en España: ¿Puente?, pues nos vamos, ¿A dónde? Al parque de Eravikulam. La diferencia está en que en España somos 36 millones de españoles yendo a las playas y aquí son MIL QUINIENTOS MILLONES de habitantes, indio arriba, indio abajo, y, al menos la mitad, habían venido a visitar este parque. El atasco era descomunal, Google calculaba 20 minutos para recorrer 5km, la carretera estrecha y llena de curvas, no había forma de dar la vuelta y largarse. Había guardias aposentados en el camino para indicar que el parque estaba cerrado porque se había superado el límite de visitantes, habían entrado al parque CIEN MIL visitantes.
A la vista del panorama, le dijimos al conductor que desistíamos de ir al parque y, también a los lagos, cuyas carreteras estarían igual de atascadas, así que, encomendándonos a dios y al diablo, dimos media vuelta, no sin dificultades, y nos volvimos por donde habíamos venido sin ver nada de nada. Bueno nada no, el paisaje era precioso y paramos aquí y allá para tomar alguna foto.

Volvíamos al hotel tristes y compungidos cuando, el conductor, nos comentó que podríamos visitar uno de los muchos “botanic garden” que se anunciaban a pie de carretera. Me pareció bien, me gustan las flores y no era cuestión de enfurruñarnos como chiquillos, siempre era mejor hacer algo positivo.
Y aquí estamos, en “Ayurvedic garden Neelambari Spices”, entrada gratuita. En realidad, es un vivero cuyo negocio es la venta de plantas y, de paso, las tienen bien ordenaditas por familias, con carteles con el nombre y, también, te enseñan el proceso de conseguir pasta de chocolate y los “intríngulis” del té. Como nosotros ya habíamos estado en una plantación por la mañana y habíamos visitado una factoría de chocolate en Costa Rica, pues nos limitamos a las flores, que es lo mío.

Y ya, consolados por la vista de las flores, nos fuimos a nuestro hotel en donde nos encontramos con la sorpresa de que había montado un fiestón con música y todo, la gente bailando, tomando copas, etc. La fiesta la hacen todos los domingos y termina a las 22 en punto,
Y nos fuimos a cenar al restaurante del hotel, dos platos y bebida, 800 rupias. Y con esto y un bizcocho, hasta mañana a las ocho. Buenas noches.