Im-presionante!! Esto si que es el paraíso! Estamos realmente encantados y no podíamos haber elegido lugar mejor. Todos nuestros esfuerzos y empeño por venir aquí han valido la pena. Tenemos la suerte una vez más de ver uno de los lugares más hermosos del planeta y la desconexión con el mundo esta siendo total (excepto por esta pequeña ventana de Internet). De nuevo un día más os voy a contar nuestro relato desde una tumbona y frente a un paisaje espectacular.
Tuvimos que madrugar para coger un barca que nos llevaría al pueblo de las islas phi phi. Son dos islas, una esta habitada (pero sin ninguna carretera) y la otras es un parque nacional y no puede vivir nadie, esta última es la de la película de “la playa” de Leonardo Dicaprio. Ya en el pueblo (pero sin llegar a pisarlo) nos recoge otro barco que nos lleva a nuestro hotel, el holidey inn. Con el primer barco y conforme nos acercabamos a las islas la emoción e ilusión se iba apoderando de nosotros, el día estaba espectacular, tan solo unas pequeñas nubes que como las llamaría nuestro amigo Pepelu (experto en meteorología) son de retaguardia y no se acercaron en todo el día. El agua en alta mar era de un azul marino limpisimo y brillante y conforme nos acercamos vimos diversas playas idílicas con sus costas color turquesa. Por fin unas playas realmente como las de los catálogos de viajes. Al hotel la única manera de llegar era a través del barco. Los hoteles que hay por aquí, que no son muchos son de pequeños bungalows y no son muy grandes, no rompen la estética de la isla porque al ser bajitos los bungalows quedan escondidos por la densa vegetación. Nos extrañaba desde el barco que en las playa con el día tan bueno que hacia a penas veíamos a gente, estaban prácticamente desiertas. Cuando llegamos a nuestro hotel lo entendimos, la gente (la poca que hay) esta bajo los arboles de la playa en la arena porque al sol es un suicidio colectivo. Estos arboles son bajitos y con rama muy largas y horizontales por lo que hacen unas sombras súper agradables y al no ver desde el agua el ejercito de hamacas y sombrillas (pues no hay sombrillas solo los arboles) no rompe nunca la estética de un autentico paraíso, ademas, y me repito, que es que hay muy poca gente. Yo es que tenía en la cabeza un poco la idea de un macro hotel como los del caribe, y aunque esos están genial por la pulsera del todo incluido y por los servicios esta vez buscábamos algo más autentico y realmente hemos acertado.
En el hotel como siempre nos reciben con los brazos abiertos, ya lo he dicho que no es muy grande pero tiene de todo y ademas con mucho encanto. Nos sirven un coktel frío riquísimo, y yo con mi cámara en mano no doy a basto con tanta emoción, que ganas de ponerme ya el biquini y ir corriendo a probar esta agua tan cristalina y tranquila! Nos alojan en un bungalow que esta frente a la playa a tan solo 5 metros. Tenemos una terracita que con esta playa tan bonita dudo que vayamos a utilizar mucho, pero nunca viene de más, hay para tender y todo lo necesario. La habitación es sencilla pero bonita y la cama... vaya cama más cómoda y grande! Nos pusieron decoración floral y una cesta de frutas, también una nota del relaciones públicas felicitándonos Mas tarde nos trajeron otra carta invitándonos a un coktel al atardecer. Fuimos a la playa corriendo como un niño detrás de una bolsa de golosinas! Vaya agua, hoy es el tercer día y apenas salgo del agua, me están empezando a salir escamas! Ese día nos tiramos dos horas en la playa casi olvidándonos de que era la hora de comer y que habíamos desayunado a las 6 y media de la mañana sin probar bocado asta las 3 de la tarde. Tenemos un régimen de pensión completa pero tenemos que pagar las bebidas de la cena y la comida (que tampoco son muy caras). En el bar que comemos frente a la playa (eso no esta pagado) hacen unas pizzas con horno de leña deliciosas Nos emocionamos tanto con la playa que casi no habíamos visto el resto del hotel, una piscina con un jacuzzi, el restaurante, una sala de juegos, un cine (una tele plana muy grande con tumbonas en el suelo rollo tatami), salón de masaje, una tienda con un poco de todo, etc... En la habitación no hay ni tele, pero vamos para lo que dan por la tele por aquí.. Volvemos a la playa para hacer la siesta tirados en una tumbona de madera de teca pero dentro del agua! Porque o estas en el agua o en la sombra en las horas de mas calor. Al atardecer fuimos al coktel había un pica pica y nos invitaron a piñas coladas tratandonos como autenticos reyes. Al día siguiente como regalito nos enviaron una carta con una foto de nosotros en el coktel del día annterior, que majos
“¡Esto es vida!” es la frase de este viaje... “Esto es vida!”
Tuvimos que madrugar para coger un barca que nos llevaría al pueblo de las islas phi phi. Son dos islas, una esta habitada (pero sin ninguna carretera) y la otras es un parque nacional y no puede vivir nadie, esta última es la de la película de “la playa” de Leonardo Dicaprio. Ya en el pueblo (pero sin llegar a pisarlo) nos recoge otro barco que nos lleva a nuestro hotel, el holidey inn. Con el primer barco y conforme nos acercabamos a las islas la emoción e ilusión se iba apoderando de nosotros, el día estaba espectacular, tan solo unas pequeñas nubes que como las llamaría nuestro amigo Pepelu (experto en meteorología) son de retaguardia y no se acercaron en todo el día. El agua en alta mar era de un azul marino limpisimo y brillante y conforme nos acercamos vimos diversas playas idílicas con sus costas color turquesa. Por fin unas playas realmente como las de los catálogos de viajes. Al hotel la única manera de llegar era a través del barco. Los hoteles que hay por aquí, que no son muchos son de pequeños bungalows y no son muy grandes, no rompen la estética de la isla porque al ser bajitos los bungalows quedan escondidos por la densa vegetación. Nos extrañaba desde el barco que en las playa con el día tan bueno que hacia a penas veíamos a gente, estaban prácticamente desiertas. Cuando llegamos a nuestro hotel lo entendimos, la gente (la poca que hay) esta bajo los arboles de la playa en la arena porque al sol es un suicidio colectivo. Estos arboles son bajitos y con rama muy largas y horizontales por lo que hacen unas sombras súper agradables y al no ver desde el agua el ejercito de hamacas y sombrillas (pues no hay sombrillas solo los arboles) no rompe nunca la estética de un autentico paraíso, ademas, y me repito, que es que hay muy poca gente. Yo es que tenía en la cabeza un poco la idea de un macro hotel como los del caribe, y aunque esos están genial por la pulsera del todo incluido y por los servicios esta vez buscábamos algo más autentico y realmente hemos acertado.
En el hotel como siempre nos reciben con los brazos abiertos, ya lo he dicho que no es muy grande pero tiene de todo y ademas con mucho encanto. Nos sirven un coktel frío riquísimo, y yo con mi cámara en mano no doy a basto con tanta emoción, que ganas de ponerme ya el biquini y ir corriendo a probar esta agua tan cristalina y tranquila! Nos alojan en un bungalow que esta frente a la playa a tan solo 5 metros. Tenemos una terracita que con esta playa tan bonita dudo que vayamos a utilizar mucho, pero nunca viene de más, hay para tender y todo lo necesario. La habitación es sencilla pero bonita y la cama... vaya cama más cómoda y grande! Nos pusieron decoración floral y una cesta de frutas, también una nota del relaciones públicas felicitándonos Mas tarde nos trajeron otra carta invitándonos a un coktel al atardecer. Fuimos a la playa corriendo como un niño detrás de una bolsa de golosinas! Vaya agua, hoy es el tercer día y apenas salgo del agua, me están empezando a salir escamas! Ese día nos tiramos dos horas en la playa casi olvidándonos de que era la hora de comer y que habíamos desayunado a las 6 y media de la mañana sin probar bocado asta las 3 de la tarde. Tenemos un régimen de pensión completa pero tenemos que pagar las bebidas de la cena y la comida (que tampoco son muy caras). En el bar que comemos frente a la playa (eso no esta pagado) hacen unas pizzas con horno de leña deliciosas Nos emocionamos tanto con la playa que casi no habíamos visto el resto del hotel, una piscina con un jacuzzi, el restaurante, una sala de juegos, un cine (una tele plana muy grande con tumbonas en el suelo rollo tatami), salón de masaje, una tienda con un poco de todo, etc... En la habitación no hay ni tele, pero vamos para lo que dan por la tele por aquí.. Volvemos a la playa para hacer la siesta tirados en una tumbona de madera de teca pero dentro del agua! Porque o estas en el agua o en la sombra en las horas de mas calor. Al atardecer fuimos al coktel había un pica pica y nos invitaron a piñas coladas tratandonos como autenticos reyes. Al día siguiente como regalito nos enviaron una carta con una foto de nosotros en el coktel del día annterior, que majos
“¡Esto es vida!” es la frase de este viaje... “Esto es vida!”











