Salimos desde Friburgo y con la idea de visitar la Alsacia, ya que estando allí es muy cerca y merece muchísimo la pena. Nos dirigimos a Sélestat, un pueblo normalito, y nos dimos unas cuantas vueltas. Por cierto muy recomendable "La Maison du pain", una tienda con diferentes tipos de panes y bollería con una pequeña cafetería. Todo con una pinta increible y con mucho encanto..tomamos un brioche increible.. se encuentra en Place Gambetta.

Despues de pedir información en la oficina de turismo nos dirigimos al Castillo Haut-Koenigsbourg, muy cerca y en dirección a Colmar. También en esta dirección está el Castillo Kintzhein donde hacen espectaculos con águilas. Me hubiera encantado poder verlo pero el horario no coincidia ya que había que esperar varias horas por la zona..pero me pareció precioso sobre todo si se va con niños. Además, y también señalado de camino al castillo Haut, esta la Montage de Singes, un parque con muchos y diferentes monos, aunque tampoco nos dio tiempo a visitar, seguro que para los que viajais con niños es perfecto.
Al Castillo Haut- Koenigsbourg se va por una carretera de curvas. Primero te encuentras con un gran aparcamiento, bastante alejado del castillo, pero con mucho sitio. Después y a ambos margenes de la carretera hay mucho aparcamiento. Una recomendación: cuando llegamos vimos muchos coches y aparcamos en el primer sitio que encontramos...luego tuvimos mucho que caminar, al ir subiendo nos dimos cuenta de que había muchísimo sitio más arriba...por eso que si no quereis caminar tanto seguro hay aparcamiento más arriba de la cuesta. El Castillo es muy bonito y con unas vistas preciosas. Hay folletos en español aunque tambien se puede pagar por una audioguia. Como continuaríamos con nuestro viaje no quisimos pararnos demasiado pero había diferentes exposiciones y muchas cosas para pasar mucho tiempo allí.

A continuación seguimos la carretera en dirección a Colmar y hacia Ribeauville . Muy bonito, y para callejear, calles con casas preciosas, muchas flores y fuentes. Comimos allí en una de las calles principales y la comida típica de la zona de la Alsacia: Tarta Flambee, muy parecido a pizza y riquísima!.

Después y ya con el estómago lleno nos dirigimos a Riquewihr. Por cierto nuestros horarios allí eran los del país, es decir comer a las 12-13 horas y cenar sobre las 19 horas... es prefeible hacerse a ese horario para comer en los sitios, aunque la verdad no he visto problemas para comer a otras horas. El coche lo dejamos en una parking muy cerca del centro. Otro sitio más para callejear y disfrutar de cada rincón. Con muchos turistas y tiendas de regalos, un pueblo de cuento.

Nuestro día continuó visitando Colmar. Visitamos sus calles y plazas, y las casas más características y preciosas. Sin duda fue un día para acabar la tarjeta de la cámara porque cada rincón tenía mucho encanto. Precioso en Colmar la Petit Venecia... muy curioso.
