Nos dirigimos andando hacia la Isla de la Cité. Por el camino pasamos por Les Halles. Nos íbamos parando por aquí y por allá haciendo fotos, pero queríamos llegar temprano ya que habíamos leído sobre las largas colas que se forman en Notre Dame y la Sainte Chapelle. Pero como nos había pasado los dos días anteriores no conseguimos llegar a la Isla de la Cite hasta las 10:30.
Pasamos por delante de la Sainte Chapelle y había ya una larga cola para entrar.
Así que nos dirigimos hacia Notre Dame y la cola para subir a la torre era tremenda, llegaba hasta la puerta lateral de la Catedral.
Sin embargo, para entrar en la Catedral (gratuita) no había cola, así que entramos en ella(media hora más tarde, al salir, era ya bastante grande). Es muy bonita, sobre todo los rosetones. No es que te impresione más que las grandes catedrales españolas (este verano hemos visitado la de Burgos, Salamanca y León) pero merece la pena entrar.
Al salir fuimos a ver la Cripta (entra en la Paris Museum Pass), en mi opinión no merece la pena, al no estar las explicaciones en español no te enterabas a que correspondía cada ruina.
Decidimos armarnos de paciencia para aguantar nuestra primera cola en Paris y nos fuimos a la Saint Chapelle. Cuando llevábamos 10 minutos en la cola vemos a un par e personas con la Paris Museum Pass en la mano y que entraban directamente. Así que les seguí y al momento estaba avisando a mi marido para que se viniese y nos saltamos toda la cola ( Así que si tienes la Paris Museum Pass no tienes que hacer cola para pasar el arco de seguridad que te conduce a la Sainte Chapelle, yo no lo sabía y creía haber leído lo contrario).
El altar lo tienen tapado con una lona ya que lo están restaurando, pero merece la pena de todas formas la visita. Es verdad lo que dicen, es muy especial, con sus grandes cristaleras. No había visto nunca nada parecido.
Al salir nos dirigimos hacia el Sena a visitar la Consergeri, no sabíamos muy bien por donde se entraba, pero es muy fácil llegar. Cuando salgas de la Sainte Chapelle, en la calle en vez de coger el camino otra vez hacia la cola de gente coge en dirección contraria y un poquito más adelante en la misma acera encontrarás la entrada. No hay colas, es curioso, se ve en un momento y entra en la Paris Museum Pass. Pero había leído algo de una torre de tortura y estaba cerrada.
El Ayuntamiento desde la Consergeri
Era ya hora de comer y decidimos almorzar en la cola para subir a las torres de Notre Dame (también entra en la Paris Museum Pass). Cuando visitamos antes la iglesia vimos un cartel sobre un cierre entre la una y las tres y media de la tarde. Al final a la vuelta vimos que se refería sólo a la cumbre. Eran las dos de la tarde y había menos cola que a las once, pero había. Nos pusimos en la cola, hay sitio donde sentarse y sacamos los sandwiches. Preguntamos por si podíamos entrar directamente con la Paris Museum Pass, pero aquí no coló. De todas formas en menos de una hora ya estábamos arriba. La visita os puede llevar algo más de media hora. Nosotros tuvimos que hacer tiempo arriba hasta las tres y media para poder subir a lo más alto.
Lo que más me gustó de la visita fue ver y fotografiar las gárgolas tan de cerca.
Y las vistas
La cola que había para visitar Notre Dame
También se visita la campana Emmanuel y las vistas desde la torre eran también muy bonitas.
Era ya hora de adentrarnos en el Barrio Latino, y lo hicimos en busca del Pantheon. Nada más cruzar el Sena se notó mucha más gente (y eso que por Notre Dame había mucha), no sé otro ambiente. Revisé el mapa y me fijé que la Sorbona nos cogía de camino así que nos fuimos hacia ella. No sé si se podrá visitar o no, pero lo que es desde fuera sólo ves unos edificios nobles y poco más. Lo mismo pasa con el Liceo francés que está al lado. Llegamos al Pantheon y ya desde lejos impresiona. La zona donde está se ve bastante agradable. El sol nos invitó a sentarnos en su escalinata, justo enfrente a cada lado de la calle tiene nos magníficos edificios casi idénticos, uno de ellos la Facultad de Derecho. Al fondo se puede ver los Jardines de Luxemburgo y la Torre Eiffel. No hay cola y tampoco mucha gente dentro. Dentro hay sitios donde sentarte y el ambiente invita al descanso. Yo me quedé un buen rato sentada viendo moverse el péndulo de faucault (y eso me hizo olvidarme de mi guía, la perdí pero la pude recuperar media hora más tarde cuando me acordé de ella y le pregunté, como pude, a un guardia de seguridad por ella). Es curiosa la mezcla entre el origen eclesiástico del Pantheon y el uso laico que al final tuvo. Te encuentras en una iglesia, donde la mayoría de las pinturas te hablan sobre la vida de Santa Genoveva y al mismo tiempo te encuentras con esculturas laicas y el conocido péndulo de Faucault. También se puede visitar la cripta para ver las tumbas de celebridades francesas.
Al salir teníamos hambre y decidimos volver al Barrio Latino a merendar. En el camino nos encontramos con los Jardines de Luxemburgo y entramos a echar un vistazo. No os los perdáis, son muy bonitos y relajantes (aunque las sillas no lo sean tanto). Allí nos comimos el mejor crep con nutella de todo el viaje.
Era viernes y, como el miércoles, el Louvre abría en horario nocturno. Ya no teníamos muchas ganas de andar y cogimos el metro más cercano hasta el museo. Le dedicamos otro par de horas y nos despedimos de él sabiendo que no habíamos visto mucho pero sí nos habíamos llevado una grata impresión de él (aunque la colección egipcia del Metropolitan de Nueva York impresionaba más, no sé ese es el recuerdo que me ha quedado).
Eran las 20:30 y a las 21:00 salía un barquito turístico desde el Pont Neuf. Lo habíamos reservado desde España por Internet, de la compañía Vedettes du Pont Neuf. Salía 4€ más barato por persona y podías elegir tú el día y la hora (total 16€ dos adultos).
Llegamos justo a tiempo y a pesar de estar lleno conseguimos dos asientos en la parte delantera del barco.
Es lo que más me ha gustado de Paris. Es muy agradable y bonito, no os quedéis sin hacerlo (pero claro, en gustos hay colores).
Además tuvimos la suerte de que la Torre Eiffel se llevó toda la hora cambiando la iluminación (centelleando, luego se apagaba completamente, se encendían sólo las luces centelleantes, luego otra vez todo...)
A las diez estábamos otra vez en la Isla de la Cité en el Pont Neuf y decidimos pasear por el Sena para ver el Louvre Iluminado (una preciosidad).
Otra vez súper tarde y sin cenar. Probamos en una pizzería pero ya tenían cerrada la cocina, así que tiramos del Quick otra vez y a la cama.
Pasamos por delante de la Sainte Chapelle y había ya una larga cola para entrar.
Así que nos dirigimos hacia Notre Dame y la cola para subir a la torre era tremenda, llegaba hasta la puerta lateral de la Catedral.
Sin embargo, para entrar en la Catedral (gratuita) no había cola, así que entramos en ella(media hora más tarde, al salir, era ya bastante grande). Es muy bonita, sobre todo los rosetones. No es que te impresione más que las grandes catedrales españolas (este verano hemos visitado la de Burgos, Salamanca y León) pero merece la pena entrar.




Al salir fuimos a ver la Cripta (entra en la Paris Museum Pass), en mi opinión no merece la pena, al no estar las explicaciones en español no te enterabas a que correspondía cada ruina.
Decidimos armarnos de paciencia para aguantar nuestra primera cola en Paris y nos fuimos a la Saint Chapelle. Cuando llevábamos 10 minutos en la cola vemos a un par e personas con la Paris Museum Pass en la mano y que entraban directamente. Así que les seguí y al momento estaba avisando a mi marido para que se viniese y nos saltamos toda la cola ( Así que si tienes la Paris Museum Pass no tienes que hacer cola para pasar el arco de seguridad que te conduce a la Sainte Chapelle, yo no lo sabía y creía haber leído lo contrario).
El altar lo tienen tapado con una lona ya que lo están restaurando, pero merece la pena de todas formas la visita. Es verdad lo que dicen, es muy especial, con sus grandes cristaleras. No había visto nunca nada parecido.



Al salir nos dirigimos hacia el Sena a visitar la Consergeri, no sabíamos muy bien por donde se entraba, pero es muy fácil llegar. Cuando salgas de la Sainte Chapelle, en la calle en vez de coger el camino otra vez hacia la cola de gente coge en dirección contraria y un poquito más adelante en la misma acera encontrarás la entrada. No hay colas, es curioso, se ve en un momento y entra en la Paris Museum Pass. Pero había leído algo de una torre de tortura y estaba cerrada.


El Ayuntamiento desde la Consergeri

Era ya hora de comer y decidimos almorzar en la cola para subir a las torres de Notre Dame (también entra en la Paris Museum Pass). Cuando visitamos antes la iglesia vimos un cartel sobre un cierre entre la una y las tres y media de la tarde. Al final a la vuelta vimos que se refería sólo a la cumbre. Eran las dos de la tarde y había menos cola que a las once, pero había. Nos pusimos en la cola, hay sitio donde sentarse y sacamos los sandwiches. Preguntamos por si podíamos entrar directamente con la Paris Museum Pass, pero aquí no coló. De todas formas en menos de una hora ya estábamos arriba. La visita os puede llevar algo más de media hora. Nosotros tuvimos que hacer tiempo arriba hasta las tres y media para poder subir a lo más alto.
Lo que más me gustó de la visita fue ver y fotografiar las gárgolas tan de cerca.



Y las vistas




La cola que había para visitar Notre Dame

También se visita la campana Emmanuel y las vistas desde la torre eran también muy bonitas.




Era ya hora de adentrarnos en el Barrio Latino, y lo hicimos en busca del Pantheon. Nada más cruzar el Sena se notó mucha más gente (y eso que por Notre Dame había mucha), no sé otro ambiente. Revisé el mapa y me fijé que la Sorbona nos cogía de camino así que nos fuimos hacia ella. No sé si se podrá visitar o no, pero lo que es desde fuera sólo ves unos edificios nobles y poco más. Lo mismo pasa con el Liceo francés que está al lado. Llegamos al Pantheon y ya desde lejos impresiona. La zona donde está se ve bastante agradable. El sol nos invitó a sentarnos en su escalinata, justo enfrente a cada lado de la calle tiene nos magníficos edificios casi idénticos, uno de ellos la Facultad de Derecho. Al fondo se puede ver los Jardines de Luxemburgo y la Torre Eiffel. No hay cola y tampoco mucha gente dentro. Dentro hay sitios donde sentarte y el ambiente invita al descanso. Yo me quedé un buen rato sentada viendo moverse el péndulo de faucault (y eso me hizo olvidarme de mi guía, la perdí pero la pude recuperar media hora más tarde cuando me acordé de ella y le pregunté, como pude, a un guardia de seguridad por ella). Es curiosa la mezcla entre el origen eclesiástico del Pantheon y el uso laico que al final tuvo. Te encuentras en una iglesia, donde la mayoría de las pinturas te hablan sobre la vida de Santa Genoveva y al mismo tiempo te encuentras con esculturas laicas y el conocido péndulo de Faucault. También se puede visitar la cripta para ver las tumbas de celebridades francesas.

Al salir teníamos hambre y decidimos volver al Barrio Latino a merendar. En el camino nos encontramos con los Jardines de Luxemburgo y entramos a echar un vistazo. No os los perdáis, son muy bonitos y relajantes (aunque las sillas no lo sean tanto). Allí nos comimos el mejor crep con nutella de todo el viaje.


Era viernes y, como el miércoles, el Louvre abría en horario nocturno. Ya no teníamos muchas ganas de andar y cogimos el metro más cercano hasta el museo. Le dedicamos otro par de horas y nos despedimos de él sabiendo que no habíamos visto mucho pero sí nos habíamos llevado una grata impresión de él (aunque la colección egipcia del Metropolitan de Nueva York impresionaba más, no sé ese es el recuerdo que me ha quedado).

Eran las 20:30 y a las 21:00 salía un barquito turístico desde el Pont Neuf. Lo habíamos reservado desde España por Internet, de la compañía Vedettes du Pont Neuf. Salía 4€ más barato por persona y podías elegir tú el día y la hora (total 16€ dos adultos).
Llegamos justo a tiempo y a pesar de estar lleno conseguimos dos asientos en la parte delantera del barco.
Es lo que más me ha gustado de Paris. Es muy agradable y bonito, no os quedéis sin hacerlo (pero claro, en gustos hay colores).
Además tuvimos la suerte de que la Torre Eiffel se llevó toda la hora cambiando la iluminación (centelleando, luego se apagaba completamente, se encendían sólo las luces centelleantes, luego otra vez todo...)

A las diez estábamos otra vez en la Isla de la Cité en el Pont Neuf y decidimos pasear por el Sena para ver el Louvre Iluminado (una preciosidad).
Otra vez súper tarde y sin cenar. Probamos en una pizzería pero ya tenían cerrada la cocina, así que tiramos del Quick otra vez y a la cama.