Creo que de los lugares vistos en Malta, Mdina ha sido de lo que mas me ha gustado. Os cuento...
Salimos de nuevo del hotel con el ya conocido 45 pero esta vez nos paramos en Mosta para coger el 58 que nos dejaba en Mdina y Rabat.
Dando un viajecito agradable en el autobús llegamos por fin a Rabat.
Atravesamos la muralla por su puerta principal que da acceso a la Mdina, antigua Citta Vecchia conocida como ciudad del silencio. Enseguida te das cuenta que el nombre es ideal, no oyes ningun ruido dentro sobre todo a medida que te adrentas en la ciudad. Sólo vamos turistas y casi todos en silencio, parece que da corte hablar alto por la tranquilidad que se respira por sus calles. Toda ella amurallada con más de 3.000 años de antigüedad y centro político de la isla hasta 1570.
Recorremos sus calles, algunas muy estrechas, visitando la capilla de Santa Águeda, la Catedral de Simula y el museo por 2,5€ (vale lo que se paga por entrar), fachadas señoriales… y así disfrutando del paseo, llegamos al otro extremo de la muralla donde nos encontramos con unas vistas maravillosas incluso vemos el mar al fondo
En este punto vemos una cafeteria muy chula, como un pequeño castillo con terraza en la parte superior. Entramos y nos traen la carta con un montón de tartas diferentes. Pues a por ellas, una tarta
y un café con los que reponemos fuerzas. Muy muy ricas. Merece la pena parar porque ademas las vistas son geniales y todo por el módico precio de 4,5 €.
Con la tripa llena continuamos andando por las callejuelas hasta llegar a la otra puerta de entrada a la ciudad. Allí paran los autobuses que salen de Rabat (para que la podais identificar facilmente).
Este otro lado de la muralla ya es la ciudad de Rabat. Nada mas salir vais a encontrar una tienda grande de recuerdos. Es de las mas baratas de Malta.
Tras arrasar con media tienda y dejando al dependiente con una sonrisa en los labios por el gasto realizado nos adentramos en Rabat hasta la iglesia de San Pablo con su cripta y visitamos las Catacumbas del mismo (6 € por persona). Entre pasadizos oscuros nos perdimos mechero en mano partiéndonos de risa.
Las terracitas y tascas eran muy lugareñas y en una de ellas nos tomamos unas cerve-colas. En un supermarket pequeño le hicimos el “agosto” al dueño comprando unas latas al gusto del consumidor, panes y quesos para, en las escaleras de un parque, cada uno fabricarse su bocata y “que aproveche”.
Con la comida damos por terminada nuestra visita.
A continuación en el 65 fuimos a la Valletta para coger el 27 que, con el rodeo oportuno, nos llevó a Marsaxlok donde paseamos por el puerto lleno de barquitas coloreadas y pintorescas, las vereis a lo largo de todo Malta en postales e imanes de nevera, son de colores llamativos con un ojo pintado como en Turquia. En poco mas de 1 hora se ve todo lo que hay que ver aqui
Regresamos a La Valleta en un 27 que nos dejó tirados nada más salir del pueblo en espera del bus 8 que enseguida vino. De la capital, en el 49 fuimos a Bugibba donde todos volvimos a hacer compra con gran afán consumista.
Como era nuestra ultima noche en el hotel decidimos tirar la casa por la ventana y no ir a cenar al hotel y despues de mucho pensar fuimos a un sitio con mucho glamour... el Burguer King (a derrochones no nos gana nadie). Indignados porque nos cobraron el kepchup aparte 10 cts por tarrina nos fuimos a nuestra heladeria favorita a tomar el ultimo helado...que rico rico que estaba...y mientras haciamos tiempo hasta la hora convenida con el taxista del hotel que por el módico precio de 15 € nos llevó de vuelta..y a soñar con los angelitos que al día siguiente estariamos casi 24 horas sin dormir...
Conclusiones 5º día:
Salimos de nuevo del hotel con el ya conocido 45 pero esta vez nos paramos en Mosta para coger el 58 que nos dejaba en Mdina y Rabat.
Dando un viajecito agradable en el autobús llegamos por fin a Rabat.
Atravesamos la muralla por su puerta principal que da acceso a la Mdina, antigua Citta Vecchia conocida como ciudad del silencio. Enseguida te das cuenta que el nombre es ideal, no oyes ningun ruido dentro sobre todo a medida que te adrentas en la ciudad. Sólo vamos turistas y casi todos en silencio, parece que da corte hablar alto por la tranquilidad que se respira por sus calles. Toda ella amurallada con más de 3.000 años de antigüedad y centro político de la isla hasta 1570.
Recorremos sus calles, algunas muy estrechas, visitando la capilla de Santa Águeda, la Catedral de Simula y el museo por 2,5€ (vale lo que se paga por entrar), fachadas señoriales… y así disfrutando del paseo, llegamos al otro extremo de la muralla donde nos encontramos con unas vistas maravillosas incluso vemos el mar al fondo
En este punto vemos una cafeteria muy chula, como un pequeño castillo con terraza en la parte superior. Entramos y nos traen la carta con un montón de tartas diferentes. Pues a por ellas, una tarta
y un café con los que reponemos fuerzas. Muy muy ricas. Merece la pena parar porque ademas las vistas son geniales y todo por el módico precio de 4,5 €.
Con la tripa llena continuamos andando por las callejuelas hasta llegar a la otra puerta de entrada a la ciudad. Allí paran los autobuses que salen de Rabat (para que la podais identificar facilmente).
Este otro lado de la muralla ya es la ciudad de Rabat. Nada mas salir vais a encontrar una tienda grande de recuerdos. Es de las mas baratas de Malta.
Tras arrasar con media tienda y dejando al dependiente con una sonrisa en los labios por el gasto realizado nos adentramos en Rabat hasta la iglesia de San Pablo con su cripta y visitamos las Catacumbas del mismo (6 € por persona). Entre pasadizos oscuros nos perdimos mechero en mano partiéndonos de risa.
Las terracitas y tascas eran muy lugareñas y en una de ellas nos tomamos unas cerve-colas. En un supermarket pequeño le hicimos el “agosto” al dueño comprando unas latas al gusto del consumidor, panes y quesos para, en las escaleras de un parque, cada uno fabricarse su bocata y “que aproveche”.
Con la comida damos por terminada nuestra visita.
A continuación en el 65 fuimos a la Valletta para coger el 27 que, con el rodeo oportuno, nos llevó a Marsaxlok donde paseamos por el puerto lleno de barquitas coloreadas y pintorescas, las vereis a lo largo de todo Malta en postales e imanes de nevera, son de colores llamativos con un ojo pintado como en Turquia. En poco mas de 1 hora se ve todo lo que hay que ver aqui
Regresamos a La Valleta en un 27 que nos dejó tirados nada más salir del pueblo en espera del bus 8 que enseguida vino. De la capital, en el 49 fuimos a Bugibba donde todos volvimos a hacer compra con gran afán consumista.
Como era nuestra ultima noche en el hotel decidimos tirar la casa por la ventana y no ir a cenar al hotel y despues de mucho pensar fuimos a un sitio con mucho glamour... el Burguer King (a derrochones no nos gana nadie). Indignados porque nos cobraron el kepchup aparte 10 cts por tarrina nos fuimos a nuestra heladeria favorita a tomar el ultimo helado...que rico rico que estaba...y mientras haciamos tiempo hasta la hora convenida con el taxista del hotel que por el módico precio de 15 € nos llevó de vuelta..y a soñar con los angelitos que al día siguiente estariamos casi 24 horas sin dormir...
Conclusiones 5º día:
- Las tartas de Mdina estan buenísimas...
- Los malteses siguen hablando un ingles-raro.
- ¿Por que tienen que cobrar el ketchup?? prefiero que me cobren los 10 cts incluidos en el precio final a que me lo cobren aparte...
- Como voy a echar de menos los helados de Bugibba.
- Que ganas me dieron de pegar un grito en medio de Mdina.
- A alguien mas le pasa que dice "no vamos a llevar regalos para nadie" y al final vuelves con regalos para todo el mundo menos para tí que no te compras nada ??? Pues nosotros cargados hasta para un vecino de mi tio primo de un abuelo que emigró a America...en fin.. somos unos pardillos...