Esta mañana he tenido el mejor desayuno de todo el viaje: tostadas con tomate rallado, aceite de oliva español y sal. Y café de verdad, hecho en cafetera italiana. Qué maravilla!!!
A las 09:30 vamos, junto con el grupo de padrinos, algún voluntario y Moncho Ferrer (hijo de Vicente), a la inauguración de unas casas. La Fundación construye casas para familias sin recursos. Y cuando digo sin recursos me refiero a familias que viven en chozas que, cuando llega el monzón, se las lleva por delante, con lo que la gente se queda literalmente en la calle. Una de los requisitos que tiene que cumplir una familia para optar a una casa de la Fundación es que sus hijos estén escolarizados. Y es que la Fundación da mucha importancia a la educación.
Cuando llegamos al pueblo donde están las casas, nos reciben como si fuésemos reyes: nos ponen un collar de flores (precioso, por cierto), nos pintan el bindi (la famosa marca roja que llevan las mujeres entre las cejas), hay banda de música, un pasillo de personas, ...

Hasta han puesto un cartel de bienvenida!!!

Todas las casas que construye la Fundación son de color azul. Hay más de 30 casas a inaugurar, así que nos dividimos en grupos para ir más rápido.

En mi grupo inauguramos 7 casas: 2 José, 2 yo y el resto los otros 3 que formaban el grupo. Para inaugurar una casa tienes que seguir todo un ritual: te descalzas, cortas con unas tijeras la cinta que hay en la puerta, entras en la casa con el pie derecho, saludas a la familia a la que dan la casa y haces una "puja" en un pequeño altar. Una puja es una ofrenda a un dios hindú. La familia ha colocado en una esquina las imágenes de algún dios, con unas flores y sándalo (el sándalo es también usado en las ofrendas). La "puja" consiste en dar 3 vueltas a la imagen del dios con 2 barras de incienso, 3 vueltas con un coco, partes el coco en el suelo (si es un golpe, mejor. Yo lo hice en 2), echas el agua del coco en una vaso y dejas los 2 trozos de coco en el altar. Y todo esto con la familia bien atenta, claro.
En un par de casas, además de todo el ritual que acabo de explicar, tenemos que partir, a la entrada, una calabaza tirándola contra el suelo. A José le toca hacerlo en una.
Luego, foto con la familia.

Después de acabar de inaugurar todas las casas, Moncho Ferrer da una pequeña charla para dar las gracias a la gente del pueblo. También hablan una mujer y un hombre del pueblo y un padrino y una madrina. Dos niñas cantan un par de canciones.
Nos dicen que las casas las ponen a nombre de las mujeres. De esta forma, si son repudiadas por su marido, al menos tienen una propiedad.
Comemos en el campus de la Fundación con todos los voluntarios. Es mi cumpleaños, así que Sara nos saca a José y a mí comida especial: aceitunas, fuet, queso, jamón y una cerveza. Qué rico!!! Qué pena que haya que comerlo sin pan (sólo hay chapati, una especie de pan de pita). Después tenemos tarta para los voluntarios y para los padrinos.
Después de comer vamos a ver un colegio de invidentes. También hay otros discapacitados y huérfanos. Los niños nos cantan "Adios con el corazón" en un perfecto español.
Volvemos al campus a dar un paseo, tomar una coca-cola, ... Después vamos a una charla de Anne Ferrer donde nos habla de los proyectos en los que están trabajando y los que tienen en proyecto.
Nos han gustado las visitas que hemos hecho (sobre todo la de las casas) pero creemos que es mejor ver los proyectos de la Fundación por tu cuenta. Con los grupos es todo demasiado organizado y ceremonioso.
Será porque es fin de semana (y además fiesta nacional por ser el aniversario de Gandhi), pero la vida en el campus nos parece muy tranquila.
Por la noche hemos estado un rato en el porche con unos voluntarios. Creo que nos estamos acostumbrando también a los bichos de aquí (y os aseguro que es difícil porque parecen cangrejos, del tamaño que tienen).
Mañana vamos a hacer visitas pero sin los padrinos, que nos apetece más.