Bajamos a las 6 de la mañana a la recepción del hotel. Hemos quedado con Ikram para que nos lleve al aeropuerto. Allí cogeremos un avión a Bangalore, haciendo escala en Bombay. En Bangalore nos estará esperando un conductor de la Fundación para llevarnos a Anantapur. Vamos, que nos vamos a pasar casi todo el día viajando.
Por cierto, tengo que decir que el chico de la recepción de este hotel (el Mewar Haveli) fue muy atento con nosotros.
Llegamos al aeropuerto. Tenemos que pasar 3 controles: en la puerta de entrada al aeropuerto (esto no lo había visto nunca), justo antes de los mostradores de facturación y el del escáner. Para pasar este último control hay una cola para hombres y otra para mujeres porque cachean a todo el mundo (de hecho, te dicen que no te quites el reloj).
En Bombay me hacen tirar el mechero. En general la policía no es muy simpática, sobre todo los hombres.
En Bangalore nos espera el chófer de la Fundación. La carretera de camino a Anantapur es de las mejores que hemos visto. Casi todo es autopista y está bien asfaltada. Vemos muchas menos vacas pero más campamentos de tiendas donde vive gente.
Por fín, llegamos a la Fundación Vicente Ferrer. Está a 2 kms de Anantapur, al borde de la carretera. El campus es un recinto formado por bungalows donde viven los trabajadores indios, los cooperantes y los voluntarios. También hay bungalows para los visitantes, sobre todo padrinos. El resto de las instalaciones son el comedor (ellos lo llaman cantina), un par de salones de actos, oficinas donde trabajan los cooperantes, una tienda de cosas hechas por personas con minusvalías, ... Es un sitio muy tranquilo, ni vacas ni basura
Pasamos la tarde conociendo a los voluntarios y cenamos con ellos. Sara, José y yo nos vamos a Anantapur en rickshaw comunitario. Una nueva experiencia. Un rickshaw comunitario es un rickshaw que tiene un tercer asiento en el que vas mirando hacia atrás. Este tercer asiento está destinado a la gente de casta más baja. Ahí nos sentamos los 3.
El conductor es de traca. Sólo nos grita en telugu (el dialecto que se habla en esta zona de la India) y, evidentemente, no sabemos por qué grita.
Anantapur es una ciudad muy caótica, aunque en un cruce vemos un semáforo!!!!

Sara nos ha buscado un bungalow al lado del suyo. Tienen una habitación con un par de camas y una mesa y un baño, que está bastante bien. Antes de irnos a dormir nos quedamos en el porche del bungalow de Sara, hablando con otros voluntarios. Qué cantidad de bichos hay aquí!!!! Saltamontes, grillos, mantis religiosa, ranas, ... De todo.
Nos vamos a dormir pronto porque mañana hemos quedado en ir con el grupo de padrinos a la inauguración de unas casas.