Nos levantamos un día más temprano, casi como cada mañana, y digo casi como cada mañana porque éramos muy conscientes de que pasaríamos nuestro último día en Estambul... el sueño se estaba acabando.
El desayuno de rigor y pagamos ya la estancia del hotel, porque al día siguiente salíamos muy prontito y así no nos liábamos más de lo necesario. Este día lo habíamos dejado para aquellas cosas que nos quedaran pendientes y para las compras.
Empezamos visitando la Küçük Aya Sofya Camii, a la que ya nos habíamos acercado otro día, a apenas 50 metros del hotel, pero que habíamos encontrado cerrada. Esta vez tuvimos más suerte y pudimos acceder a su interior.

Küçük Aya Sofya
También es conocida como la iglesia de San Sergio y San Baco, y como nos explicaron en el hotel, aún no es un museo al uso, pero como si lo fuera. Es en la única mezquita en la que puedes deambular a tu gusto por todos lados, arriba, abajo... De nuevo la disfrutamos a solas, qué gozada! Es preciosa, y no demasiado visitada porque está un poco escondida y supongo que la gente se centra más en otras más típicas o más a mano, pero no os la podéis perder.

Solas una vez más en la mezquita
Es como Santa Sofía en pequeñín, de ahí su nombre,también de época bizantina, por dentro está decorada con columnas de mármol y conserva aún en sus frisos relieves en griego haciendo referencia a los santos a los que estaba consagrada.

Friso en griego
Como teníamos varios encargos para comprar té, nos fuimos caminando, una vez más, hasta el Bazar de las Especias. Olimos todo tipo de tés, especias, condimentos, etc. Hasta que nos decidimos por una tienda y compramos todo lo que nos habían encargado. Desde mi punto de vista son todas iguales, y en casi todas tienen lo mismo, así que se trata de elegir una y ya está. Aquí a mis acompañantes, mientras yo andaba curioseando, les paró una reportera de la televisión turca y les quería hacer unas preguntas... todo esto en turco, claro ya la tía que no se enteraba que no éramos de allí, y el cámara que se desternillaba de la risa... que poco avispada, la verdad.
Salimos con nuestras bolsas, por cierto que te lo envasan todo al vacío para que se conserve mejor, dirección a una par de mezquitas a las que habíamos echado el ojo y aún no habíamos podido entrar. Ambas estaban en la misma calle del tranvía, así que volvimos a montarnos y nos dejamos llevar por sus vías.
Destacar que era viernes, y vaya si se notaba, a la hora del rezo, que justo nos coincidió en el tranvía, se veía a gente rezando incluso en el exterior de las mezquitas, en la misma acera con sus alfombras, etc. Impresionante. Como cuando llegamos no podíamos entrar, decidimos entrar a tomarnos un café o un chocolate en mi caso en un Mado, una cadena que ya habíamos probado en Sultanahmet el primer día. Este día estábamos en modo relax, sin prisas, recordando todo lo que habíamos vivido hasta entonces...

Mmmm chocolate rico rico con helado de vainilla en el Mado
Cuando acabamos y vimos que ya habían abandonado la mezquita, para adentro que nos fuimos. Se trataba de la Pertevniyal Valide Sultan Camii, en el barrio de Aksaray. Es bastante nueva, del siglo XIX y con una decoración interior más "preciosista" de lo que habíamos visto hasta entonces... nosotras creemos que se notaba que había sido construida para una mujer.
A las tres nos encantó la moqueta, jajaja. Super mullida y calentita, se trata de una mezquita muy chiquitita, en la que estuvimos un buen rato viendo cada detalle de las paredes, totalmente solas, bueno en realidad acompañadas de una madre, que subió a la parte de arriba a rezar, y su hija, que se quedo en la puerta dándole que te pego al móvil ;D

Pertevniyal Valide Sultan Camii
Salimos de allí con bastante pena, que a gustito se estaba, y nos fuimos hasta la Laleli Camii, otra mezquita a la que le teníamos ganas, ya que habíamos pasado un par de veces por sus puertas sin conseguir entrar. La mezquita de los tulipanes, nos sorprendió por su colorido, una poderosa mezcla de azules, verdes y rojos a los que no estábamos acostumbradas. Además de en los mármoles y azulejos, también en sus vidrieras.

Interior de Laleli Camii
Salimos ya de nuestra última mezquita, por lo que nos pusimos las botas y nos quitamos los pañuelos por última vez... y cómo lo vamos a echar de menos... siendo ya hora de comer. Como estábamos por la zona decidimos repetir en el Istanbul Restaurant & Café, que nos había gustado mucho, por la variedad y calidad de la comida.

Laleli Camii por fuera
No recuerdo a la de camareros que saludé al entrar, había por lo menos quince jajaja y yo pensando "por favor que se acabe ya". Nos fuimos hacia donde el cocinero y ¡a elegir! Ponme un poco de esto, una pizca de la de más allá, ¡uy! qué buena pinta tiene lo otro... tres platazos completitos nos montamos.

Plato combinado al gusto
Con el estomago lleno y energías renovadas, cruzamos la calle para adentrarnos nuevamente en el Gran Bazar... la misma táctica de días anteriores, intentamos seguir un patrón y nos perder de vista durante mucho rato la "calle principal". Aunque es técnicamente imposible que no te despistes en alguna ocasión, ya que todas las calles son prácticamente iguales, con las mismas tiendas, y los mismos vendedores a sus puertas.

Entrada al Gran Bazar por Beyazit
El regateo se nos dio más o menos bien, supongo que perdimos, como no podía ser de otra manera, ya que ellos ya se aseguran de salir ganando, como es normal, pero al cambio nos pareció que hicimos buenas compras, así que, ¡objetivo cumplido!¡hemos sobrevivido al Gran Bazar!

Ahora para donde vamos?
Para cuando salimos exhaustas de tanto callejear, ya había anochecido, así que nos acercamos hasta el hotel a hacer las maletas... y sin descansar, porque nos habríamos tirado allí en la cama horas, nos fuimos a cenar prontito al DOY DOY por última vez. Mmmm que rica estaba esa pizza turca!! Qué pena haberla descubierto el último día.

Cena en el DOY DOY... todo riquísimo
Era ya de noche y teníamos que volver a la habitación a descansar, nuestro vuelo salía al día siguiente pvr la mañana, lo que nos suponía tener que levantarnos bien temprano, pero no nos podíamos quitar de la retina imágenes como la de Santa Sofía iluminada por la noche, o la Mezquita Azul que habíamos estado viendo cada día, y que sabíamos que no nos volveríamos a encontrar...

Hasta la vista, Santa Sofía!
Y así acaba nuestra historia en Estambul, un sitio al que siempre quise ir y que ya puedo tachar de mi lista, pero al que desde ahora siempre querré volver...

Jetones para el tranvía --> 3 x 1,75 TL
Chocolates y café en el Caffé Mado --> 17,50 TL
Comida en el Istanbul Restaurant & Café --> 45 TL
Cena en el DOY DOY --> 50 TL