Amanece lluvioso, hoy nos toca recorrer unas cuantas millas… próximo destino Alexandría Bay. Teníamos mucha ilusión por llegar allí. Durante el trayecto en coche no paró de diluviar, hasta el punto de ir con mucho respeto conduciendo, cosa que nunca me había pasado.
Los camiones enormes nos adelantaban a gran velocidad, algo bastante temerario bajo nuestro punto de vista teniendo en cuenta el estado de la carretera. Al final nos encontramos con que uno de los camiones que nos había adelantado hacía 5 min se había llevado un coche por delante.


Después de lo visto no nos relajamos hasta llegar a Alexandría Bay. No teníamos reserva de hotel, así que no sabíamos muy bien a donde ir, tras dar unas vueltas vimos uno que nos gusto, hasta tenía un pequeño embarcadero. Entramos y preguntamos a la mujer haciéndonos entender como los indios Jau, nos insistió en que viéramos la habitación antes de pagar nada para que estuviéramos de acuerdo. Al hacer la reserva y descubrir que éramos de España nos hizo un descuento, el porque no lo acabe de entender, pero en vez de 77$ nos lo dejo en 70$, que oye pues se agradece.
La habitación nos gusto mucho, requetelimpia, amplia y comoda.




Nos acomodamos y salimos a buscar algo de cenar y dimos con una pizzería familiar, me imagino, porque estaban el padre, hermano mayor y hermano pequeño, nos costó hacernos entender pero al final nos llevamos una pizza grande y unas alitas riquísimas. Nos acostamos con la esperanza de que al día siguiente hiciera bueno para hacer el crucero…



