Desayunamos pronto y nos despedimos de la propietaria de esta casa con el enfado por el mal trato recibido.
Cogimos la autostrada y en 2 horas estabamos en el sur del lago Garda. Subimos por el lado oeste del lago, repleto de mansiones y hoteles de lujo aún más espectaculares que en el lago Como. Cogimos la ss45 bis hasta Tignale y aquí cogimos la recomendad carretera panorámica que pasa por Prabione, Sermerio y Pieve de Tremosine que fue donde comimos en el hotel Miralago. Un balcón suspendido en el acantilado donde se come barato y bueno.
Volvimos a la ss45bis pasando por cascadas y estrechamientos de la carretera y paramos en el mirador de Campione donde cientos de deportitas hacían kitesurf y windsurf.
Seguimos hasta Riva del Garda, un bonito pueblo donde tomamos un helado
y bajamos hacia Verona por la parte este del lago, menos lujosa que la parte oeste. Por esta carretera hay un teleférico que sale de Malcesine pero ya estaba cerrado al pasar nosotros.
Llegamos a Verona, a las 7 de la tarde estábamos en la puerta de nuestra segunda casa y base de operaciones del viaje. La primer impresión no fue muy buena: el lugar está en una carretera nacional con mucho tráfico, acababan de abonar en el invernadero que hay justo al lado y el dueño llegó 15 minutos tarde. Todo cambió al entrar a la casa....
Lo primero nada más entrar en la casa nos llevó a la sala de desayunos donde nos ofreció agua, zumo, cerveza y refrescos y nos dijo que durante la estancia podíamos coger todo lo que quisiéramos de la nevera sin cargo alguno, lo cual nos sorprendió
Esa noche cenamos en un restaurante cercano que nos recomendo el dueño y cenamos de maravilla. El lugar se llama Trattoria al Borgo. Dimos un paseo por la zona y descubrimos que la carretera que llevaba de la casa al centro de Verona era una zona de prostitución, eso sí, en 8 minutos de reloj te plantas en el centro Verona y en 2 minutos en la autopista.
Con el cansancio del día fuimos a dormir.







