Si en los días anteriores habíamos estado madrugando, este día lo tuvimos que hacer con mayor razón. A las 6:30 de la mañana habíamos quedado con los de la empresa Touraine Montgolfiere (
www.touraine-montgolfiere.fr/) en el punto de encuentro. Este por suerte estaba situado junto al camping que está frente al castillo de Amboise cruzando el río.
Así que nos tuvimos que levantar temprano. Bajamos a la cafetería del hotel nos tomamos un café y el croissant, y con muchas ganas hacia el punto.
Si os digo la verdad, no se como me atreví, puesto que padezco vértigo. Menos mal que antes de contratar el vuelo, buscamos información y en todas las páginas webs indicaban que al montar el globo esa sensación no existe.
Bueno, el caso es que a las 6:30 en punto llegamos al camping y ya estaban allí los chicos de la empresa. Y por suerte nuestro piloto era español, José Luis. Fue muy simpático desde un principio, y entre otras cosas nos comentó que llevaba 10 días trabajando para la empresa ya que tuvo que dejar la suya con el mínimo personal posible, debido a la crisis. Su empresa de globos se llama Globos y Dirigibles J.L y trabaja en la zona de Guadalajara (sobre todo Sigüenza:http://www.globosjl.com/servicios.htm ).
En pocos minutos llegaron otras 3 parejas, todos franceses y de más de 60 años. Y esto último no lo he comentado todavía, y lo comprobaría durante el resto del viaje, es algo normal. Apenas veíamos a gente joven viajando, casi todos eran personas de más de 60 años.
En teoría no sabíamos desde donde ibamos a despegar puesto que eso depende del viento. Unos dían antes nos comentaron que había dos opciones sobrevolar Amboise o Chenonceau. Tuvimos suerte y el viento decidió que teníamos que marchar hacia Chenonceau. ¡¿Podríamos ver el chateau desde el cielo!!
Dejamos allí el coche, nos montamos en el 4x4 con el dueño de la empresa, Jose Luis y un ayudante.
Las otras tres parejas marcharon con otra chica en una furgoneta.
Durante el trayecto a la parte trasera de Chenonceau (aún no nos habían confirmado el sitio, y nos hacían dudar si saldríamos de la Pagode de Chanteloup) Jose Luis nos comentaba que diferencias veía en el, entre la forma de trabajar de los franceses y los españoles. Por ejemplo, nos dijo que los primeros son muy cuadriculados y por tanto sin normas no saben trabajar. Por contra indicaba que a la hora de montar el globo, aterrizar y guardarlo son mucho mas limpios. No se, siempre había pensado eso de los alemanes...
Sobre las 7:15 encontraron un lugar para poder iniciar el vuelo, pero antes había que montar el globo, así que nos pidieron ayuda. Y ahí nos pusimos manos a la obra, queríamos dejarlo todo preparado para empezar el vuelo lo más rápido posible.
Y ya sobre las 8:00 estaba todo preparado. Nos dieron las instrucciones de lo que debíamos hacer al aterrizar y poco más. José Luis nos iba contando anécdotas de algunos vuelos, y características de los distintos globos que tenía la empresa (el nuestro estaba preparado par 10 personas, incluyendo a dos pilotos, aunque los había hasta para 36).
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Y comenzamos a subir muyyyyyy suavemente. Parecía que flotabamos sobre el aire. Era una sensación extraña pero magnífica. Al ser tan temprano y no haber nubes, la luz era clara lo que hacía que el bosque que estaba bajo nosotros estuviera teñido de distintas tonalidades de verde.
Y de repente ante nos nuestros ojos, se nos despejó la duda no estabamos ante la Pagode, teníamos a unos pocos de cientos de metros el castillo de Chenonceau. Chicos, si resulta encantador visitar el castillo, no os imaginais lo que se siente al verlo desde el globo, y ver como te acercas a él, lo sobrevuelas, giras alrededor... Fue una experiencia maravillosa, se te quedan grabadas todas las imágenes que estás viendo porque sabes que es algo realmente impresionante. Pero no solo se te quedan grabadas las imágenes, lo que más recuerdo era el silencio, no oíamos absolutamente nada. Solo de vez en cuando el aire caliente ascendiendo hacia el globo, incluso los pilotos se callaron para que pudieramos disfrutar de ese "sonido ausente".
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Después de un rato sobrevolando el chateau, nos hicieron alguna foto que después podríamos descargar desde su página web gratuitamente. Y entonces sobrevolamos los bosques del Chateau que son realmente extensos. Desde el aire podíamos divisar solo cuando estabamos a 70 metros las carreteras que el día anterior tuvimos que coger para acceder al chateau. En cuanto ascendíamos a más de 100 metros solo se veía una gran masa verde.
Así estuvimos durante unos 40 minutos, hasta que nos comentaron que ibamos a aterrizar. Ellos mientras se comunicaban mediante walkies con los dos chicos que nos habían acompañado y les iban dando las coordenadas del vuelo para que supieran donde ibamos a aterrizar y así recogernos.
Y así llegamos a tierra, ahora tocaba trabajar de nuevo puesto que había que recoger el globo. Una vez recogido, sacaron una pequeña mesa de camping una botella de champang y unos biscuits. Y allí brindamos por el vuelo hecho.
Volvimos a montar en el coche y fin de la experiencia. Cuando nos montamos en el coche, estabamos emocionados, nos había encantado, pero ahora teníamos seguir con nuestra ruta, y esta nos llevaba hacia el Priorato de San Cosme, que no estaba incluida en ella hasta que el dia anterior la chica de la Chatonniere nos indicó que alli encontrariamos la rosa Ronsard.
Este se encuentra a las afueras de Tours. Tiene un encanto especial, puesto que se encuentra en ruinas. Su precio es 4,50 euros, y sinceramente merece la pena. (
www.monuments-touraine.fr/ ...4&id_art=5). Sería las 10:15 de la mañana y no había mucha gente. La verdad es que tampoco creo que lo visiten demasiado.
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Lo que podemos ver: los restos de la iglesia, el refectorio, parte del claustro, jardines... todo es muy bucólico. Una de las grandes sorpresas del viaje.
En cuanto a las semillas, no las pudimos comprar porque solo vendían las rosas en macetas, y claro no podíamos llevarnos una. Eso si fotos le tiramos a las pocas que ya habían florecido. Yo no entiendo de flores pero si se lo que me gusta. Estas del tipo Ronsard tienen una mezcla de color entre el naranja y el rosa, son espectaculares!.
Sobre las 11:15 ya lo habíamos visto con tranquilidad, ya os he dicho que es muy pequeño, y además no había casi nadie (un par de parejas), de manera que pusimos rumbo hacia nuestro siguiente destino: Usse.
Teníamos muchas dudas en cuanto a realizar la visita de este chateau, casi nadie en el foro recomendaba su visita, pero siempre te entra la duda, y finalmente decidimos pasar a verlo.
El precio de la entrada es la más cara de todos los chateau 13 euros (
www.chateaudusse.fr/). Y tal como comentabais por aquí su interior no merece la pena, creo que incluso aunque vayas con niños no lo merece, mas que nada porque los maniquíes pueden provocar un trauma a estos (son horrendos).
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De manera que a las 13 horas ya estaba más que visto, así que nos marchamos decepcionados, y esperanzados en que nuestra próxima visita fuera mucho mejor. Y vaya si lo fue...
A las 13:20 llegamos a Azay Le Rideau muy cercano a Usse. La verdad es que desde fuera no tienes ni idea de donde se encuentra el castillo, porque no se ve absolutamente nada. (
azay-le-rideau.monuments-nationaux.fr/ ...ionaux.fr/).
El precio de la entrada es 5 euros puesto que están rehabilitando varias de las salas interiores, pero lo que realmente te atrae del castillo, no es su interior, si no sus maravillosas fachadas reflejadas en el estanque. Es una maravilla.
Al igual que el resto de los días preguntamos al sacar la entrada si había crepería o algo similar en el interior. Y si que la había, asi que decidimos comer en ella.
Unos crepes (quedaban pocos porque había muchos más turistas que en las dos anteriores visitas y se lo habían comido casi todo), la bebida, postres y café 35 euros. No es que fuera una comida mala, pero tampoco buena, ya nos desquitaríamos por la noche.
En cambio estábamos sentados en la terraza viendo el castillo...
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El día se había nublado algo, aunque la temperatura seguía siendo alta (sobrepasaba los 30º), de manera que los reflejos de la fachada no eran tan nítidos.
Del interior del castillo hay poco que reseñar, pocas habitaciones que pudieran visitarse y además eran del mismo estilo de las visitadas en otros chateau.
De todas formas solo por el hecho de comer mientras admiras Azay, merece la pena pagar la entrada.
Para mí uno de los más bonitos de todo el Loira.
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No eran las 16:15 cuando marchamos hacia Langeais. No teníamos previsto visitar el interior del castillo, solo pretendíamos dar un pequeño paseo por el centro, y ver el castillo por fuera (
www.langeais.fr/monument.html).
El calor era asfixiante, así que no aguantamos mucho andando por la zona. Además el cansancio empezaba a hacer mella, llevamos casi doce horas sin parar de un lugar a otro, y si le sumamos el calor...
La verdad es que si hubiera hecho mejor temperatura, nos hubieramos quedado un rato más, pero decidimos marchar hacia Amboise para hacer la última visita del día y por tanto de nuestra estancia en el Loira. Nos marchamos rumbo a Le Clos Lucé la última morada del genio Leonardo da Vinci.
A las 18:00 llegamos. Sacamos las entradas (13 euros cada una igual que en Usse). La verdad es que en un principio no teníamos previsto visitarlo, pero decidimos hacerlo puesto que nos daba tiempo y no queríamos quedarnos con las ganas.
Y menos mal que entramos! No me lo esperaba. Es cierto que las salas que conforman Le Clos Lucé son parecidas al resto de las salas de otros castillos, pero había una en especial que nos llamó la atención. Una en la que había pequeñas maquetas de inventos de Leonardo con unas pantallas que te explicaban el funcionamiento de dichos inventos.
He leído algunos libros de arte que tratan sobre la obra de Leonardo, pero hasta que no ves en directo lo que este hombre inventaba no te das cuenta de lo realmente inteligente y genial que fue.
Metralletas, tanques, puentes móviles. El que vaya y vea que la mayor parte de los inventos tienen que ver con armas de guerra y defensa, tiene que saber que esto era así porque Leonardo no se consideraba así mismo un artisto al estilo de Miguel Angel o Rafael. Era algo más. Quería ser conocido no solo por ser un artista (de los mayores de la toda la historia) sino sobre todo por sus inventos.
Cuando marcha a Francia lo hace porque el rey de este país está envuelto en continuas guerras ya sea con algunos de los estados italianos o bien con la monarquía hispánica, así que Leonardo lanza su imaginación hacia la creación de armas (defensivas u ofensivas) que sirvan al monarca francés para derrotar a sus rivales.
Pero si impresiona esta pequeña sala, más lo hace los jardines exteriores. Allí se encuentran la mayor parte de los inventos de Leonardo a escala real.
Vayas con niños o sin ellos, me resulta imprescindible su visita, y los niños por cierto lo pasan genial, ya que puedan jugar con casi todos los inventos que están expuestos.
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Cuando terminamos la visita, nos marchamos al hotel a tomar una ducha, cambiarnos y volver a cenar a L´Epicerie (ya os comenté que cenamos allí una noche, y me quedé con las ganas de volver de nuevo).
La cena consitió en un solomillo de buey con trufas, filet mignon con sidra confitada, un plato de quesos (como la vez anterior) y un café una manzanilla. Todo por unos 65 euros.
Vuelvo a repetirlo, este local es de obligada visita por lo bien que se come. Eso si, en esta ocasión nos tocó una mesa en el salón más grande, por lo que estabamos rodeados de mesas por todos lados, eso que es aprovechamiento de espacio!!
Después ya cansados nos marchamos a dormir, yo con ganas de ver Mont Saint michel, mi mujer con la incertidumbre del lugar hacia el que marchabamos, puesto que era una sorpresa...